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Imagen del crítico Carlos Folias
Carlos Folias
  • Cantidad de críticas: 16
  • Promedio: 71%
  • Críticas favorables: 14/16 (88%)
  • Críticas desfavorables: 2/16 (13%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • El campo
    El campo
    Puesta en escena
    Una melodía de imágenes en donde las creativas decisiones de arte, fotografía, sonido y montaje, producen una homogénea y armónica composición de gran calidad.

    El próximo 3 de mayo tendrá su debut comercial el primer largometraje de ficción de Hernán Belón* que viene de ser exhibido y premiado en numerosos festivales**.

    Dolores Fonzi y Leonardo Sbaraglia, que por primera vez trabajan juntos en cine y a quienes podremos ver también como matrimonio en la serie En Terapia, próxima estrenarse en Canal 7, conforman una pareja sólida en lo actoral y totalmente consustanciada en la ficción, acompañados por Matilda Manzano como la hija, una hermosa niña de tan solo 18 meses al momento del rodaje. Actúan además, Pochi Ducasse (Nueve reinas, Un cuento chino, Mi primera Boda) y Juan Villegas (El perro, El camino de San Diego).

    La historia remite a la pareja de Santiago y Elisa quienes deciden alejarse de la ciudad e ir a vivir juntos con su pequeña hija Mati a una propiedad en el campo que acaban de adquirir.

    Los cambios no siempre traen las consecuencias esperadas y deberán adaptarse a situaciones en donde la naturaleza los enfrentará con sus propios conflictos, miedos e inseguridades. Una casa que habrá que acondicionar y el nuevo entorno que lejos de las comodidades y distracciones de la ciudad los colocará uno frente a otro, con sus necesidades y sus temas a resolver. Una hija que demanda y un amor que tal vez no sea suficiente para enfrentar una nueva vida aparentemente más tranquila pero que puede presentarse amable u hostil, acogedora o amenazante, de acuerdo a como se la mire y a como se desarrollen los acontecimientos.

    Al mejor estilo chejoviano, la narración y las características de los personajes se va construyendo de a poco. El director, quien además es responsable junto a Valeria Radivo de un sólido guión, logra como si fuera una pieza musical, una melodía de imágenes en donde las creativas decisiones de arte, fotografía, sonido y montaje, producen una homogénea y armónica composición de gran calidad.

    La textura narrativa crece momento a momento con logrados e intensos climas, imágenes de gran expresividad y clásicos y reconocibles toques de suspenso. El campo fílmico se extiende más allá de lo que muestran las imágenes proyectándose hacia un afuera que el espectador imagina, en donde la naturaleza parece imponer su propio ritmo y en el que las sombras, los ruidos de la casa, el viento y las presencias reales o imaginadas que lo desconocido produce en cada uno agregarán su cuota de inquietante tensión.

    “A veces hay que salir para volver a encontrarse” aunque no sepamos muy bien con que nos enfrentamos ni donde está el verdadero enemigo.
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  • El pozo
    El pozo
    Puesta en escena
    El primer largometraje de Rodolfo Carnevale se arriesga doblemente, trata un tema arduo como el autismo y además habla del ser de su hacedor, inmerso en esa experiencia.
    por Carlos Folias

    En el mes de diciembre del año pasado dimos cuenta de la participación de la ópera prima de Carnevale en el Festival Internacional de cine de Nueva York "The New York Independent Film and Video Festival" y de los premios logrados en varias de las categorías: El Pozo multipremiada, asi como también su exhibición en la 8va. edición de Pantalla Pinamar en el mes de marzo. Ahora llega el momento, 19 de abril, de su estreno comercial.

    Si hablar de una diferencia, no la llamaré discapacidad por lo discriminador del término, es muy complejo, hablar de la diferencia y sus síntomas en el seno de la propia familia es una tarea de mucha valentía.

    El film de Rodolfo Carnevale realiza un detallado compendio de los avatares que sufre una familia que contiene en su núcleo a un niño autista y a la vez es un auto relato del yo, que en un tiempo imposible de medir en horas o años, modifica la vida cotidiana de todos los que atraviesan los sinsabores que la imposibilidad de comunicación con el ser querido produce, con la consiguiente angustia y necesidad de ayuda, porque siempre esperamos esa palabra que nos aliente a creer, a no bajar los brazos y a pensar que algo podemos hacer.

    Desde el punto de vista del desarrollo del tema, la película transita todos los momentos esperables y previsibles para estos casos pero no por ello menos dolorosos y necesarios de ser contados. Las escenas, por momentos marcadamente didácticas, cumplen su función de difusión de esta patología de la personalidad, sus posibles tratamientos y a la vez muestra las instancias por las que atraviesa la familia, como se afectan las relaciones entre sus integrantes, la repercusión en el afuera y los sentimientos y las distintas posturas que frente a la situación adopta cada uno en particular.

    Es evidente que como lo inefable es renuente a ser narrado de modo mimético o autobiográfico sin desvíos, el director decide colocar en el rol a una mujer (su hermano es quien padece autismo en la vida real). Pero cuando decimos que la película es un detallado compendio no nos referimos a que el cine de Carnevale sea un manual de cómo representar este drama basado en hechos reales sino que exhibe los pasos que invariablemente arman en su derrotero todos aquellos que lidian día tras día con un hijo diferente y con otro que llega al mundo y no comprende al principio esa imposibilidad de entrar al espacio fraternal y como ese universo puede ser angustiante hasta la asfixia.

    Y así como en Un milagro para Lorenzo (Lorenzo's Oil - G. Miller:1992 con S. Sarandon y N. Nolte) la tragedia del que jamás sería como el resto corroe por momentos la armonía familiar, el film de Carnevale transita esas fases y las que devienen en la dolorosa y recapacitada decisión de internar o externar a una Pilar, que no puede salir de su ensimismamiento y de enfrentar la imposibilidad de saber lo que hay dentro de ese círculo cerrado que es su pequeño cosmos.

    Desde el punto de vista cinematográfico, el director parece desplegar todos los elementos que tiene a su alcance, en especial una intensa edición, para poder incluir en los 120’ que dura el film todas las secuencias que considera imprescindibles. Algunos elementos, como la excesiva presencia de la música manipulando emociones, podrían haberse dosificado para darle más protagonismo a gran parte de las imágenes que por sí solas resultan contundentes.

    Si bien las actuaciones son desparejas y eso se evidencia en algunas secuencias, hay escenas muy bien logradas, principalmente en los roles de Patricia Palmer y Eduardo Blanco, que trasmiten orgánicamente las distintas instancias emocionales sin estridencias ni golpes bajos y en los intensos y por momentos conmovedores trabajos de Ana Fontán y Ezequiel Rodríguez.

    Es difícil establecer si el valor artístico se subsume bajo el valor pedagógico de una historia que nos debe interpelar no sólo desde la empatía que sentimos hacia los personajes y su lucha, sino hacia la concientización de una enfermedad que puede aparecer en cualquier sujeto y que considerando que no todas las familias acceden por recursos u otras cuestiones a la información temprana, al diagnóstico certero (muchas veces los padres emprenden derroteros interminables hasta que la palabra autismo se impone) es necesario conocer, indagar y por sobre todo mirar con atención. En el balance, ese binarismo arte/didáctica, se resuelve con acierto por la sensibilidad que necesariamente despiertan los actores de este drama que no debe sernos ajeno.
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  • La chica del dragón tatuado
    Nuevamente el cine se ocupa del primer capítulo de la trilogía Millennium escrita por Stieg Larsson. Ahora es el turno de la versión hollywoodense del best seller a cargo del director David Fincher.

    El escritor sueco Stieg Larsson (1954-2004) adquirió gran notoriedad luego de su muerte con la publicación de Millennium, una novela que consta de tres partes:The girl with the dragon tatoo, The girl who kicked the Hornets´nest yThe girl who played with fired. Esta trilogía ha sido traducida en decenas de idiomas, lleva vendidos varios millones de ejemplares en todo el mundo y en el 2010 ya había superado el millón en su edición digital según informara la compañía de comercio electrónico Amazon.

    El primer capítulo de la trilogía Millennium fue llevado al cine, en coproducción de Suecia y Dinamarca, por el director Niels Arden Oplev en el 2009 quien también realizó una miniserie de seis capítulos para televisión en el 2010. Pudimos verla por estos lares en febrero del 2010 con el título Los hombres que no amaban a las mujeres con buena recepción por parte del público.

    La versión que acaba de estrenarse (19 de enero) en Argentina con el título La chica del dragón tatuado es la realizada por el director norteamericano David Fincher (The Game, Fight Club, Benjamin Button, The social network...) en el 2011. Alguien se preguntará si era necesaria esta versión hollywodense atento la buena realización sueca, pero bueno, los chicos del Norte que tienen la industria bien aceitada y los dólares dispuestos han creido que sí. Con un libro original tan vendedor no era cuestión de perderse la oportunidad y en un futuro cercano, si las críticas y el publico garantizan los dividendos, llegarán los otros capítulos de la trilogía.

    Ambas son buenas versiones fílmicas y al igual que la sueca, la de David Fincher no defraudará a los lectores de Stieg Larsson salvo a algún despistado, que nunca falta, que aún no se haya enterado que la literatura es algo distinto del cine y espere las mismas vivencias que al leer el libro.

    Una mención especial merece el comienzo de la película. Luego de una pequeña escena introductoria de cerca de un minuto, tiene lugar la presentaciión de los créditos con una edición digital muy cuidada y el excelente tema musical de Led Zeppelin, "Inmigrant song" (1970), versionado por la cantante Karen O junto a Trent Reznor (que ya participara de la música en "The social network") y que a criterio de algunos conocedores de la trilogía, incluiye numerosas imágenes simbólicas que refieren a situaciones o personajes de los capítulos escritos. Lo cierto es que en la pantalla y con el audio del cine, la música y las imágenes adquieren toda su potencia constituyendo un auspicioso comienzo del film.
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  • Norberto apenas tarde
    Norberto apenas tarde
    Puesta en escena
    A partir del jueves 5 de enero puede verse en las salas de los cines el largometraje que lo tiene por primera vez como director a Daniel Hendler. El actor uruguayo que ha desarrollado una exitosa carrera cinematográfica en Argentina (El abrazo partido, Fase 7, Los Marciano, Mi primera boda y otras) y en teatro y televisión, también ha escrito el guión de Norberto apenas tarde. Rodada en su ciudad natal, Montevideo, con técnicos y actores argentinos y uruguayos, el film ha sido seleccionado para participar en numerosos festivales y fue exhibido en el último festival internacional de cine independiente de Buenos Aires realizado en abril del año pasado.

    La historia hace eje en Norberto, una persona que a sus 36 años lleva una vida que lejos de estar definida o encausada se maneja entre la inmadurez y la duda. Se sabe tímido y eso se le nota a pesar suyo, desde la forma de vestir hasta en el modo de encarar las relaciones y resolver los problemas. Con sus tiempos y a su manera intenta llevar su vida pero las cosas no le salen del todo bien. Acaba de perder su trabajo y aunque le dice a su novia que ha decidido irse de la empresa en busca de un cambio todo parece indicar que lo han despedido. Las cosas le resultan difíciles de manejar, desde no perder las llaves de su casa hasta lograr que la alarma de su auto le haga caso.
    Cercano ya a los 40 años los cambios para mejorar su situación no parecen ser simples. No faltará quien le recomiende hacer un curso de “reafirmación personal”. Algo parece que debería hacer para dejar de perder y comenzar a crecer, pero enfrentar la realidad, poder hablar de los problemas y dejar de justificarse no parece tarea sencilla.
    Descubrirá su interés por el teatro y se anotará en un curso. Experiencia que tal vez constituya una forma de expresión o búsqueda interior o termine transformándose en otra manera de llenar el tiempo y seguir postergando. Con compañeros más jóvenes que él podrá encauzar su vocación representando a Chejov o comprobar, una vez más, que sigue llegando tarde aunque sea un poco.

    Fernando Amarral se destaca en el rol de Norberto aportando elementos interesantes en la composición del personaje que en pequeñas dosis se va construyendo a lo largo del film. Con espacios para el humor a partir de su propia torpeza o inocencia, constituirá para algunos un ser tierno y para otros simplemente un perdedor. Los demás personajes se sustentan en buenos trabajos actorales en general, destacándose en particular Silvina Sabater, César Troncoso y Eugenia Guerty.

    Daniel Hendler, en su primer trabajo como director, hace lo que se espera de su rol. Dirigir, guiar, orientar acertadamente el trabajo para obtener los mejores resultados en técnicos y actores. Todos los elementos, desde la música y la fotografía hasta el arte y el vestuario, parecen responder a una coherente textura. Cualquiera que conozca a Hendler o lo haya visto actuar reconoce en él un estilo que le es propio vinculado con su personalidad y forma de ver la vida. Esa mirada particular es la que podemos reconocer en esta película aunque se trate de su ópera prima.

    Su gran mérito de dirección es mostrarse como es. Por eso se advierte una coherencia entre lo que muestra como actor o en un reportaje y lo que trasmite al espectador a partir de las imágenes. No necesita un guión pretendidamente original como tampoco copiar el estilo de nadie. Tiene la tecnología a su alcance pero lo suyo no son los efectos especiales ni la artificialidad. Bastan acertadas decisiones técnicas y la cámara en el lugar adecuado para mostrar lo que él intuye que la imagen transmitirá al espectador. Las situaciones que plantea el guión son reconocidas en lo cotidiano y las características de los personajes pueden verse en ambos lados del Río de la plata. El punto desde el cual observa su cámara es lo original. Esa es la forma de llegar al espectador sin excesos ni estereotipos. Con la melancolía y la naturalidad de lo cotidiano permite que se filtren esos estados de ánimo que parecen imperceptibles. En una ciudad en la que no siempre es fácil abrirse paso, más de uno encontrará puntos en común con los personajes.

    Norberto apenas tarde, escasamente tarde, casi a tiempo, pero tarde. Daniel en el momento justo comenzando a desarrollar su camino como director que seguramente será muy gratificante para él y para los espectadores.
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  • Don Gato y su pandilla
    Don Gato y su pandilla
    Puesta en escena
    La gran mayoria de los que fuimos chicos en la década del 60 o en los años posteriores recordamos con afecto la famosa serie animada de Hanna y Barbera “Don Gato y su pandilla” que veíamos en Argentina en nuestra “tele”en blanco y negro. Los creadores de “Tom y Jerry”, William Hanna que escribía las historias y Joseph Barbera que hacía los dibujos, desde finales del 50 en adelante crearon infinidad de “dibujos animados” como “Los supersónicos”, “Los picapiedras”, “El osos Yogui”, “El lagarto Juancho”, “La tortuga Dartañan” y tantos otros que junto a Don Gato acompañaron a los chicos al volver del colegio o mientras tomaban la leche, en épocas donde aún la tecnología no había inventado los celulares, las consolas ni las computadoras.

    Los 30 episodios que se realizaron de Don Gato en 1961 en los Estados Unidos fueron un éxito en América latina y en especial en México y Argentina. Los más jóvenes lo han visto por primera vez a través del canal Cartoon Network en la década de los 90.

    Hoy en coproducción argentina-mexicana vuelve para el cine la pandilla de los callejones urbanos a hacer de las suyas. La estructura general y los gags son similares a la original, lógicamente adaptados a los cambios tecnológicos y estéticos producidos a 50 años de la creación original. Don Gato puede darse el lujo de vivir en la calle entre tachos de basura y junto a sus amigos procurarse todo lo necesario, incluso chicas (gatitas) y divertirse a lo loco (la ficción, lejos de la UCEP y otras no tan divertidas realidades, permite esas cosas). Don Gato siempre provocará sonrisas al igual que sus singulares amigos (Demóstenes, Cucho, Panza, Espanta, Benito Bodoque) y tendrá que vérselas con la policía (vuelve el inocente Matute) y los malos de turno.

    Notables dibujos con mucha acción y color acompañados con el toque musical jazzístico característico de la serie original. El doblaje de las voces contó con el trabajo del reconocido artísta mexicano Jorge “Tata” Arvizú que ya lo hiciera en el 61 dándole voz a Benito y Cucho, y el de Raúl Ayana en el caso de Don Gato (en la serie a cargo de Julio Lucena fallecido en el 85).

    La película se extrenó en México en el mes de setiembre con gran afluencia de público y en nuestro país el jueves 13 de octubre. Sin duda que presenta diferencias con la serie de los 60, realizada para 30 minutos de televisión, tanto en la historia y en el ritmo como en la contundencia de algunos remates de humor. No obstante, es una gran oportunidad para los grandes de reencontrarse con uno de los recordados “dibujos” de la infancia y compartir la diversión con los más chicos y todos saldrán del cine más que felices. Una producción de calidad y un género en el que, al revés que en otras películas, los pochoclos y las gaseosas son bienvenidos.

    En Argentina contamos con gran cantidad de profesionales con talento que trabajan en animación y que periódicamente presentan sus creaciones de calidad pero no en la cantidad deseada. Es esperable que en los próximos años, ley de medios mediante y muchos más “Pakapakas” en el aire, se potencie la actividad y se abran mayores espacios de producción y exhibición de un género y de un público que se lo merece.
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  • Medianeras
    Medianeras
    Puesta en escena
    Una comedia romántica, urbana y disfrutable.

    El amor nunca ha sido un tema sencillo. Lograr un acercamiento con un otro por sobre los obstáculos individuales y sociales y los conflictos propios y ajenos siempre resultó complicado. Por lo menos así parece cuando alguien está solo e intuye que la persona que imagina para estar a su lado puede estar ahí nomás, mezclada entre casi 3.000.000 de personas que conviven en Buenos Aires como en un hormiguero. Tal vez en el propio barrio, en la misma manzana y hasta compartiendo la misma medianera que los une y a la vez los separa.

    Medianeras, la película de Gustavo Taretto, desde el comienzo nos va mostrando junto a las voces en off de los personajes como es la ciudad que habitan. Imágenes y relatos, que como en un documental, dan cuenta del crecimiento de la ciudad con sus innumerables edificios que se levantan uno al lado del otro, caóticamente, sin lógica ni planificación, con departamentos cada vez más chicos como cajas de zapatos y en donde cada uno busca acomodarse como puede.

    Este es el escenario en donde Mariana y Martín son vecinos sin saberlo y sin conocerse. En un tiempo donde la tecnología ofrece una ficción de encuentro en donde la aparente comunicación suele ser la máscara de seres en realidad muy solos. Se pueden tener cientos de amigos virtuales en facebook y no conocer a los vecinos.

    “¿Hay algo más descorazonador en el siglo XXI que no tener mails en la bandeja de entrada?“

    Mariana y Martín van relatando a lo largo del film quienes son, que hacen, como viven, que sienten, evidenciando similares neurosis urbanas y también parecidos sueños y necesidades.

    Pilar López de Ayala y Javier Drolas, en sólidas actuaciones, le dan vida a esos personajes con total naturalidad y simpleza acercando al espectador a situaciones y emociones en las que, más de una vez, se sentirá identificado.

    Ambos son el núcleo de la historia en la que participan además, en pequeños segmentos, Inés Efron, Rafael Ferro y Carla Peterson, entre otros.

    La ópera prima de Gustavo Taretto viene de proyectarse en el Festival de Berlín y en el Bafici con gran recibimiento del público y la crítica. Una comedia romántica en donde la ciudad ocupa un rol determinante, aportando otro punto de vista desde el cual observarnos y reconocernos. Entre tanta confusión y relaciones fallidas, la persona que buscamos puede estar más cerca de lo que creemos y el amor encontrarse en el momento menos pensado. Como en el juego de “Encontrar a Wally” nos desesperamos en su búsqueda y en todos lados nos parece verlo. Las apariencias nos confunden pero sabemos que en algún lugar está y esperamos el momento mágico de reconocerlo entre la multitud.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    Puesta en escena
    Cuando te ríes el mundo es más feliz

    Parafraseando al tema musical, “When You're Smiling” (“Cuando Ríes” - Larry Shay, Mark Fisher y Joe Goodwin), podemos afirmar que “cuando te ríes el mundo es más feliz” y en este sentido la película de Ariel Winograd es coherente porque logra por un rato espectadores más felices tal como expresa el leiv motiv de la película.
    “Mi primera boda es la historia del casamiento de Leonora (Natalia Oreiro) y Adrián (Daniel Hendler). Una fiesta clásica, con vestido impecable, torta de cuatro pisos y en un lugar soñado. Hasta que Adrián comete un pequeño error que decide ocultar a su novia para evitar problemas. Pero lejos de evitarlos, complica más las cosas poniendo en riesgo la fiesta y el futuro matrimonio de la pareja. Como en toda boda se suman accidentes, familia, caos, amigos, equivocaciones y la presencia obligada de quienes no deberían haber estado allí nunca – incluyendo a un antiguo amor de Leonora, Miguel Ángel (Imanol Arias).”  



    Sobre la idea del propio Winograd, Patricio Vega (Los simuladores, Hermanos y detectives) escribió un guión que constituye una buena base para un excelente trabajo técnico, con relatos que estructuran la obra en las voces de sus protagonistas que por momentos hacen las veces de narradores de la historia y con interesantes y divertidos diálogos.

    Al conflicto central de la pareja próxima a casarse (Leonora y Adrián), en convincentes trabajos actorales de Natalia Oreiro y Daniel Hendler, se le suman varias situaciones satélites de humor.

    - Las que involucran al primo del novio, Fede (Martín Piroyansky) intentando ayudarlo al igual que los amigos (Clemente Cancela, Sebastián De Caro y Alan Sabbagh).

    - La dupla del cura Patricio (Marcos Mundstock) y el rabino Mendl (Daniel Rabinovich) quienes intentarán llegar a tiempo para oficiar la ceremonia “mixta” de casamiento. Este fantástico dúo, cuyas cualidades humorísticas conocemos ampliamente de Les Luthiers, tiene a su cargo situaciones y diálogos muy cómicos estableciendo un abierto contrapunto católico-judío.

    - El reencuentro en la fiesta de Leonora con su ex novio Miguel Ángel Bernardo (Imanol Arias) en donde no faltará un toque de inquietante seducción.

    Un interesante casting en el que confluyen muchas figuras conocidas que más que desarrollar sus personajes están para aportar ciertos toques de color en diversos momentos de la fiesta. Tal es el caso de Gabriela Acher y Gino Renni (los padres del novio), Clemente Cancela, Sebastián De Caro y Alan Sabbagh (los amigos del novio), María Alché (novia del personaje de Imanol Arias), Pepe Soriano y Chela Cardalda (los abuelos del novio), Guillermina García Satur y Sofía Wilhelmi (amigos de la novia), Pochi Ducasse (tía abuela) y Luz Palazón que juega muy bien el rol de organizadora de la fiesta.

    La presencia de Muriel Santa Ana, como amiga de la novia, es siempre bienvenida por la calidez que aporta a sus personajes (notable en Un Cuento Chino) pero más allá de alguna escena interesante con Oreiro, el guión no le asigna a su personaje elementos que le permitan un lucimiento mayor.    

    Una mención especial para Solita Silveyra que aporta el encanto de su personalidad al rol de la madre de la novia, logrando con total naturalidad la fácil identificación con más de una madre o suegra propia o conocida.

    Desde lo cinematográfico, no estamos frente a una película en la que se tomen demasiados riesgos. Ya desde el guión el desarrollo irá por carriles conocidos y esperables. El mérito del director pasa por contar con nobles elementos humanos y técnicos y combinarlos con talento. Buena locación, dirección de arte y vestuario. Excelente fotografía y música original, arreglos musicales, standards de jazz e interpretaciones que aportan en la construcción de los climas y al desarrollo de la narración en armonía con las imágenes.

    Nos cuentan que el director dijo: “Queríamos una fotografía luminosa, queríamos poder ver la hora en el cine en todo momento. Las películas en las que la luz durante la proyección no alcanza para leer correctamente las agujas del reloj, no forman parte del género que queremos hacer.Todo el tiempo buscamos una comedia blanca y radiante, haciendo honor a la brillante novia que tenemos, y a todos los que la acompañan. Sabemos que el público lo va a agradecer”. Y es verdad, logró una comedia que el público con sonrisas agradece. 
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  • Balada triste de trompeta
    ¿Qué clase de payaso sos?

    El film de Alex de la Iglesia, con un recorte muy especial, retrata las barbaridades del franquismo sin concesiones y con payasos que no causan ninguna gracia.

    La película de Alex de la Iglesia empieza bien arriba y mantiene un intenso clima hasta el final utilizando todas las herramientas para provocar y sorprender al expectador.

    Madrid 1937. Un niño junto a otros aplaude la rutina de dos payasos, uno de ellos es su padre, el “payaso tonto” en una notable actuación de Santiago Segura (Torrente - El día de la Bestia...) Las risas de los niños se entrecortan y contrastan con el ruido de las bombas que viene del exterior. Tras el estallido de la guerra civil española las tropas rebeldes de Franco entran en Madrid y el ejército popular republicano reclutará a cualquiera que pueda sostener un arma para enfrentarlo incluso a los payasos. Las risas deberán esperar y el horror se abre paso.

    Desde la pantalla, los tambores y el flamenco marcarán el ritmo de una etapa nefasta para España y para el mundo en una sucesión de imágenes que a modo de cambalache discepoliano juntará la belleza con el horror, la piedad con la muerte y como en una galería de mounstruos desfilarán los de ficción (el hombre lobo, Frankenstein) junto a otros tristemente reales Hitler, Mussolini, Franco...

    El niño se quedará solo ante un mundo que no entiende. Sin haber conocido a su madre y con su padre preso crecerá en un mundo hostil y será un payaso como lo fue su padre y su abuelo.

    - ¿Qué quieres ser de mayor? ¿quieres ser payaso?
    - Pues claro, como tú, como el abuelo, como todos.
    - ¿payaso tonto?
    - Sí, el que hace reir a los niños
    - No, es mejor que seas payaso triste
    - ¿porqué?
    - Porque has sufrido demasiado. Hijo, tu nunca vas a tener gracia. Nunca has sido niño. Desde pequeño te has enfrentado con la muerte. Tendrás que ser un payaso triste, el que lleva la caja grande y el saxofón pequeño, el que acompaña al gracioso, el que le ríe los chistes...

    Los primeros quince minutos del film han servido de introducción en el contexto histórico que dará fundamentación a la historia y que marcará su desarrollo.

    Madrid 1973. El cine tiene la ventaja de poder viajar en el tiempo con una simple técnica de montaje. Y así, el niño (Javier) ha crecido con sus conflictos y mandatos paternos incorporados y con la guerra civil española, la segunda guerra mundial y otros horrores de adultos incorporados en su cuerpo y mente.

    Como “payaso triste” (excelente trabajo de Carlos Areces) ingresará a un circo que como metonimia de la sociedad reproducirá sus miserias y facetas mas terribles. Ahí conocerá a Sergio, el “payaso tonto” que hace reír a los niños, un violento y siniestro personaje en la piel de Antonio de la Torre y a Natalia, una espléndida trapecista a cargo de Carolina Bang.

    Alex de la Iglesia utiliza todos los elementos a su disposición para poner en pantalla imágenes contundentes. Desde el guión en adelante todo está destinado a conmover al espectador. La fotografía (Kiko de la Rica) y la música orquestada y dirigida por Roque Baños colabora en la construcción de los climas con gran eficacia. No faltarán canciones emblemáticas para la época como las escritas por Palito Ortega, Rafaela Carrá e interpretadas por Marisol y otros. Mención especial para Raphael interpretando “Balada de la trompeta”.

    Un acertado trabajo en la dirección de actores logra destacadas actuaciones en general y especialmente en sus protagonistas con algunas escenas memorables.

    Balada triste de trompeta es un film tremendo como la época en la que se halla encallado.
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    Puesta en escena
    Copia certificada (Copie conforme - Roonevesht barabar asl) fue estrenada en Francia en mayo del 2010. La película dirigida por Abbass Kiarostami puede verse en los cines de Buenos Aires desde el jueves 28 de julio.

    Este film ganó la Espiga de Oro de la Semana Internacional de Cine de Valladolid y su actriz protagónica, Juliette Binoche, el premio a la mejor actriz en Cannes.

    Podríamos destacar que es la primera vez que este gran director iraní trabaja con actores profesionales (salvo William Shimell que por lo menos hasta ahora no lo era) y que debió cumplir con las exigencias de los productores de contar con un guión previo, cosa que no acostumbra hacer. También que hablando persa o farsí realizó una película en la que los personajes hablan el inglés, el italiano y el francés y que filmó fuera de Irán y con técnicos italianos. Pero, más allá de estos y otros datos anecdóticos, lo más interesante de destacar y viniendo de Kiarostami no nos sorprende es que ha logrado una excelente película.

    La sinopsis refiere el encuentro entre un hombre y una mujer. James Miller, un escritor inglés (William Shimell) viaja a Italia para dar una conferencia con motivo de la presentación de su nuevo libro “Copia certificada” que acaba de ser elegido como el mejor ensayo extranjero del año y conoce a una mujer (Juliette Binoche), dueña de un negocio de antigüedades que lo acompañará hasta que deba abordar el avión de regreso. La relación irá creciendo y modificándose a lo largo del relato mientras recorren diversos lugares del sur de Toscana en la región central de Italia.

    El libro que ha sido premiado en la ficción gira alrededor de los conceptos de “original” y “copia” y sirve de disparador para las reflexiones de los personajes en la pantalla y de los espectadores en las butacas. Pero el film de Kiarostami logra ir más allá promoviendo y estimulando nuestra percepción e induciendo a la reflexión no solamente acerca de las relaciones humanas, el amor o la soledad, lo verdadero o lo falso, sino también acerca de las imágenes y de la esencia de lo cinematográfico.

    Como suele ocurrir al mirar una obra de arte, no es sencillo determinar cual es el original y cual es la copia. Lo mismo ocurre cuando nos referimos a otros objetos, situaciones o personas. ¿Interesa determinar si algo es original? ¿es importante? Lo original, ¿está en el objeto o en la mirada?

    Estas cavilaciones que en principio están dirigidas al arte constituyen un punto de partida para reflexionar sobre la originalidad y la copia pero no sólo desde lo que se dice a partir de los personajes (el guión de por sí es muy bueno) y de las acciones que se van desarrollando sino además por la narración que efectúa la cámara que juega constantemente con lo verdadero y lo falso, con imágenes que muestran todo el tiempo los múltiples facetas de la realidad y el tiempo sin recurrir a recursos que en el cine resultarían simples o efectivos como el flashback.

    Los personajes empiezan a conocerse pero un momento se produce un giro en el cual todo podría ser distinto y esto no ocurre sólo desde lo que se cuenta en palabras sino a partir de la narración de las imágenes.

    ¿Cuál es la situación verdadera? ¿Qué relación tienen estas personas? ¿Las que se muestran al principio o después? ¿Cuál es la copia y cual el original? ¿Importa saberlo?

    Originalidad y copia se superponen, alternándose o coexistiendo. La cámara juega con imágenes especulares mostrando situaciones concordantes pero opuestas. Mientras los protagonistas discuten sobre la copia y el original, otras parejas le devuelven distintos reflejos de su propia realidad y es a la vez la imagen la que reflexiona sobre su propia existencia con múltiples juegos de espejos mostrando contrastes de una misma mirada.

    Esta pelicula es una obra de arte. ¿original? ¿copia? ¿Existe lo original o todo es infinita variación de supuestos originales previos? No lo se. Es un interesante planteo, como tantos otros posibles, para hacerse después de verla. Una película cuyas consecuencias no se agotan con los títulos finales sino que queda dando vueltas por la cabeza, a partir del relato de los personajes o a partir de la maestría del director en la narración o de las numerosas sensaciones, a veces encontradas, que uno puede experimentar al verla.

    ¿Qué elementos tiene de “Te querré siempre” de Rosselini del 54? ¿Que hay de Ingrid en Juliette y de Binoche en Bergman? También la de Kiarostami podría haber comenzado sin un guión previo porque al igual que el director que cambio la historia del cine moderno, tiene muy claro lo que quiere mostrar.

    Una exquisita y cálida actuación de Juliette Binoche y una acertada elección de William Shimell para acompañarla.

    Como toda obra permite múltiples aproximaciones y eso la hace interesante y disfrutable. Es de esas películas que uno podría ver varias veces y siempre encontraría algo distinto en que pensar. Desde el argumento que nos cuenta de una mujer separada que debe ocuparse de su hijo, el encuentro con un hombre, la seducción, los ciclos en la evolución de las parejas... o desde las imágenes que propondrán siempre distintas miradas dándonos la posibilidad de volver a verla y elegir otra perspectiva.

    Escribo sobre una película pero en realidad lo hago sobre el recuerdo de ella, ¿no es cierto?. Ahí encuentro la mirada de Juliette Binoche y en mi montaje mental se funde con la de Ingrid Bergman y luego con la de otra y otra... ¿original? ¿copia? Arte sobre arte.
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  • Atrapada
    Atrapada
    Puesta en escena
    Llega la última de John Carpenter a Buenos Aires. "Atrevete a experimentar el terror supremo de ir a verla"

    Con las sinopsis pasa lo mismo que con los trailers: a veces son más interesantes que la propia película. Lástima que al comprobarlo uno ya desembolsó los pesos de la entrada y de los pochoclos.

    Entiendo que generar un poco de expectativa es razonable pero si como en el caso de Atrapada (The ward) la nueva de John Carpenter, se presenta además como la película del "maestro del terror" y con el slogan "atrevete a experimentar el terror supremo", ¿no será mucho?

    Algunos aspectos novedosos para experimentar un "terror supremo":

    Una joven rubia y bonita sufre un encierro injusto e incomprensible en un neurosiquiátrico.
    Un médico que no se sabe para que lado juega, un enfermero perverso y una encargada seria con cara de pocos amigos. Algunas jóvenes internadas que irán desapareciendo de a poco.
    Un toque de oscuridad, sonido de pasos, relámpagos y truenos varios.
    Algunos planos cuidados de las jóvenes en las duchas aptos para todo público.
    Gritos desesperados cada tanto.
    Una presencia fantasmal parece acechar entre las sombras.
    Alguien quiere matar a la rubia bonita. Nadie le cree. ¿alucinaciones?
    Habrá que medicarla y tal vez darle un poco de electroshock...
    Tendrá que intentar escaparse.
    Una dosis adecuada de sangre y algo que no cierra.
    ¿Cantidad de actores? el mínimo posible.
    ¿Extras? no es necesario
    ¿Dirección de actores? ¿para qué?
    Un poco de oficio en la fotografía y en el montaje y listo.
    Todo esto, ¿No te suena novedoso ni terrorífico en extremo?
    Bueno, aún podés mirar el trailer y leer la sinopsis.
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  • Blue Valentine
    Blue Valentine
    Puesta en escena
    Derek Cianfrance, co-guionista junto a Joey Curtis y Camie Delavigne, eligió muy bien a Michelle Williams, una impecable Cindy y a Ryan Gosling, como un perfecto descompuesto Dean. En ellos el equilibrio reside no sólo a nivel visual sino en la perfecta sincronía de sus trabajos actorales.

    Ahora bien, que nadie se confunda porque Blue Valentine no es una historia de amor risueña ni aún en sus pasos de comedia, sino más bien una pintura de cómo las relaciones amorosas, muchas veces, no logran salir de su encrucijada final.

    Con un gran manejo de los tiempos y un uso del flashback que hace difícil muchas veces distinguir en qué momento de los 6 años que están juntos está ocurriendo lo que vemos, la película demanda una mirada bien centrada en el pequeño detalle del igualmente pequeño paso del tiempo.

    Como toda pareja que ve irse hacia el abismo la familia que construyó, Cindy y Dean irán a pasar una noche romántica en un intento más de rescatar aquella pasión demoledora que comenzó años atrás y que los unió dando una hija como fruto. Eligen pasarla en un hotel temático, esas maravillas de la modernidad y la “habitación de futuro” es la elegida, pero en esa habitación del futuro verán el pasado que en fragmentos y como una sutil cascada, muestra por qué el presente es lo que es. Arrancando obviamente desde el día en que se conocieron, se enamoraron, llegaron a la culminación bella de ese amor y todo comenzó a caer.

    Encontrarse y perderse es cosa de casi todos los días. En el film de Cianfrance, lo realmente interesante es cómo se narra esa historia de ganancias y quebrantos que es el amor. Cámara, fotografía y diseño sonoro logran una homogeneidad en el montaje coincidente con la química que Michelle Williams y Ryan Gosling consiguen mostrar en la pantalla.
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  • El gato desaparece
    El gato desaparece
    Puesta en escena
    El gato desaparece (y aparece el buen cine)

    "Hay que dibujar la película como Shakespeare construía sus obras, para el público". Alfred Hitchcock

    Aún tengo el recuerdo de ese grato momento que pasamos viendo a Beatriz Spelzini en el verano de 2010 en la sala Melany del Centro de Arte MDQ (Mar del Plata) interpretando a Rose con la dirección de Agustín Alezzo donde la actriz se luce en un unipersonal impecable escrito por Martin Sherman. En El gato desaparece vuelve a revalidar sus dotes de estupenda actriz junto a otro gran actor Luis Luque, que siempre aporta ricos elementos de su personalidad a los personajes que interpreta tanto en cine como en televisión. Ambos constituyen el eje actoral en el que se apoya el film acompañados por un elenco que acompaña en similar registro.

    Los personajes de Luis y Beatriz, que utilizan los mismos nombres de pila de los actores que le dan vida contribuyendo a sumar un elemento más de empatía en el espectador, se van construyendo lentamente al igual que la historia que se narra en un in crescendo de tensión que el público intentará dilucidar a lo largo del film. Al mejor estilo hitchcockeano en el que el espectador va acompañando a los personajes y a las situaciones con cierta ansiedad y a la espera del posible desenlace inminente, Carlos Sorín logra crear el suspenso mientras nos va introduciendo a través de pequeñas dosis de imágenes y sonidos en el misterio que rodea la internación en un neurosiquiátrico de Luis Romero (Luis Luque), la vida abrumada de su esposa Beatriz Romero (Beatriz Spelzini) y el gato de la casa (Donatello) que a la manera de El Gato negro de Poe parece saber más que todos acerca de lo que está sucediendo.

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  • Familia para armar
    Familia para armar
    Puesta en escena
    Ernesto tiene 48 años y vive con su madre (Elisa) y su hermana (Betina) en un hotel en Valeria del Mar. La vida rutinaria de la familia se termina la noche en que Julia, la hija adolescente de Ernesto, llega desde Buenos Aires para reclamar amor paterno después de ocho años de distanciamiento. Ernesto y Julia esconden secretos trascendentes que no están dispuestos a develar y que entorpecen la relación; la abuela y la tía interceden pero el vínculo padre - hija es tan poderoso que el conflicto sólo podrá dirimirse entre ellos. En la búsqueda por el mutuo reconocimiento las situaciones familiares, tan dramáticas como desopilantes, se suceden hasta arribar a un final tan inesperado como emotivo.

    Hasta aquí, la breve síntesis argumental. Puede deducirse que no habrá mayores sorpresas, toda vez que se trata, más allá de las variaciones, de temas cotidianos, familiares y de vínculos interpersonales conocidos y reproducidos en las variantes artísticas más diversas a lo largo del tiempo.

    El gran mérito de Edgardo González Amer, autor del guión y director, es haber logrado que las emociones se filtren a través de las imágenes en un adecuado manejo de la narración y utilizando elementos cinematográficos simples y bien combinados.

    La presencia de Norma Aleandro (Elisa) es un plus adicional. Hay actores/actrices que participan de un film y aunque no constituyan sus personajes el eje de la historia, se transforman a partir de sus actuaciones en elementos que aportan una cohesión evidente en la estructura y en el desarrollo de la narración. Ya había tenido la misma sensación con Aleandro cuando ví Anita (Marcos Carnevale, 2009) y con Mirta Busnelli y Bettiana Blum en Road July (Gaspar Gómez, 2010). En todos los casos sus participaciones, si bien los personajes no son el centro de lo que se cuenta y a veces su presencia en imágenes ocupa un tiempo escaso en relación al total del film, resultan fundamentales.

    Oscar Ferrigno (Ernesto) no tiene dificultades para desempeñarse en su rol de hijo de Elisa toda vez que en este caso la ficción coincide con la realidad y su mayor desafío, del que sale airoso, es ponerle el cuerpo a ese padre que debe enfrentar la situación de rearmar el vínculo con su hija adolescente luego de ocho años de ausencia. Malena Sánchez le da corporalidad en la pantalla a este personaje (Julia) otorgándole una expresividad muy atrayente. Proveniente de los talleres del talentoso Julio Chavez, esta actriz debuta en el cine con este film y con un futuro actoral que se vislumbra muy auspicioso.

    El rol de Betina está a cargo de Valeria Lorca quien ya trabajó con González Amer en su anterior y primer film El infinito sin estrellas (2007). Su eficaz composición aporta, a las dificultades de comunicacion que presenta el personaje, una gestualidad conmovedora y eficazmente captada por la cámara. Se destaca Jorge Suárez (Luis, amigo de Ernesto) en un trabajo actoral con la calidad que es habitual en él. Completan el elenco Paula Kohan (Gisela), Ximena Rijel (Nina), Darío Levy (Pedro), Ernesto Imas (Aguirre), Julián Infantino (Andrés) y Edgardo González Amer (Vecino).

    El ritmo (con la aclaración que la percepción del tiempo es totalmente subjetiva) por momentos pausado que le otorga el director a la narración, se corresponde con la historia toda vez que la mayor parte del film se sitúa en un hotel ubicado en las playas de la costa argentina fuera de la temporada estival y resulta coherente con la construcción de un vínculo padre-hija que solo se construye pausadamente, momento a momento, con sus tiempos de maduración y desarrollo afectivo. Un film para apreciar sin apuro con toques de comedia en donde las imágenes de lo cotidiano, con sus conflictos y emociones, permiten al espectador alternarse en identificaciones con personajes o situaciones, reflexionar, entretenerse y pasar un buen momento.
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  • 127 horas
    127 horas
    Puesta en escena
    "...entro en el país de los cañones. Solo yo, la música y la noche. ¡me encanta!"

    Danny Boyle ha dirigido, entre otras, Shallow Grave/Tumba abierta (1994), Trainspotting (1996), 28 days later (2002), y Slumdog Millonaire/¿Quién quiere ser millonario? con 8 premios Oscar incluyendo mejor película y mejor director y el BAFTA en 2008 y el Globo de Oro en 2009. Se trata de un director talentoso y después de haber disfrutado Slumdog la expectativa ante el nuevo film resultaba inevitable. Para quienes no esperamos ver más de lo mismo, porque la producción en serie está buena para los automóviles pero no para las películas, la nueva de Boyle ha sido muy bien recibida. En 127 horas no hay un gran despliegue de personajes ni historias cruzadas y ni siquiera el guión presenta una estructura complicada. Por el contrario, es una historia simple basada en un hecho real, lo ocurrido a Aron Ralston quien sufre un accidente escalando una montaña en el 2003 y queda atrapado en una grieta con una enorme piedra que le aplasta un brazo y lo inmoviliza.

    El papel está a cargo de James Franco a quien muchos recordarán por su participación en la trilogía Spider-man en el personaje de Harry Osborn y si bien en127 horas le hubiera venido muy bien contar con los poderes del arácnido, sus dotes actorales han sido suficientes para seducir al público.

    Los puntos claves del film pasan sin duda por las imágenes (observación obvia si hablamos de cine pero necesaria en tiempos en los que si sacamos la tecnología y los efectos especiales, la mitad de los directores tendrían que dedicarse a otra cosa). Hay una muy buena utilización de las cámaras y la fotografía en la narración que exige del espectador que no se distraiga con los pochoclos del vecino, no porque se vaya a perder un detalle fundamental sino más bien porque 127 horas es una película que requiere una identificación con la situación evidenciada en la pantalla para lograr su objetivo. De entrada, hay una muy buena combinación de imágenes que contraponen su sentido y que junto con la música ayudan a crear un ritmo vertiginoso que poco a poco va cediendo conforme el desarrollo de la narración. Una historia muy bien contada si consideramos que la mayor parte del tiempo transcurre en una grieta dentro de una montaña. La utilización de planos panorámicos permiten apreciar la magnificencia de las zonas rocosas del Estado de Utah en EEUU donde transcurre el film y las Imágenes logradas con “plano en picado” es decir desde arriba de los objetos, contribuyen a acentuar aún más la profundidad de la roca y el aislamiento del personaje. Lo multitudinario, lo compartido y por otro lado la soledad y el desamparo. Imágenes que logran contar sin necesidad de palabras, solo las imprescindibles.
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  • Conocerás al hombre de tus sueños
    Para los seguidores de Woody Allen cada estreno es esperado con ansias. Siempre se disfrutan por esa estética tan especial que poseen sus films, en los que conviven la calidad de la narración visual con los siempres valorizados gags verbales que le son característicos y pinceladas de buena música. Siempre esperamos mucho de sus producciones y hasta nos gustaría que nos sorprenda con algunas genialidades del estilo de otros film que nos atraparon en el pasado (Manhattan -1979, The Purple Rose of Cairo/La rosa púrpura del Cairo-1985... ). Pero esta espectativa, por momentos exagerada, no siempre es la causa de la decepción. Conocerás al hombre de tus sueños se parece a esos viajes que emprendemos con alegría disfrutando del camino, el clima y los paisajes pero que al llegar a destino no nos convence del todo. Como en otros films las historias de parejas con sus conflictos y contradicciones se superponen y entrecruzan con uniones y distanciamientos. La voz en off de un narrador externo va guiando al espectador en el descubrimiento de cada historia y de cada personaje. Cuando los núcleos narrativos comienzan a resultarnos atrapantes llega el final en un mar de inconclusiones. No porque se decida dejar las situaciones planteadas y que el espectador las complete imaginando finales posibles (estilo aceptable y en voga desde hace mucho) sino por verdaderas debilidades del guión, cosa que en Woody resulta especialmente preocupante.

    La presencia de marcas registradas como Anthony Hopkins o Antonio Banderas en este caso no agregan ningún plus en las actuaciones, que salvo en contados momentos destacados (alguno de Gemma Jones) no van más allá de un desempeño aceptable. Por nuestra parte, nos quedamos con las hermosas locaciones londinenses y como siempre las buenas elecciones musicales (principalmente la escena en la ópera con las voces de Luciano Pavarotti y Nicolai Ghiaurov interpretando "Tu che a Dio spiegasti l' ali" del acto III de Lucia di Lammermoor de Donizetti) en una película que simplemente entretiene. Tal vez sea hora de que Woody regrese a Manhattan a recargar energías creadoras.
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  • El ayuno
    El ayuno
    Puesta en escena
    Estuvimos en la función privada de la película El Ayuno dirigida por Dennis Smith. Se trata de la segunda película del director. La anterior fue Roud Muvi co-dirigida con Alejandro Welsh y estrenada en el 2009 con muy buena recepción por parte del público.

    El ayuno se origina en un proyecto que fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes y declarado beneficiario dentro del marco de la Ley de Mecenazgo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y ha obtenido el premio al Mejor Guión en el Festival de Cine de Saladillo con un jurado conformado por Vanesa Ragone (El Secreto de sus ojos), Sandra Gugliota (Las vidas posibles) y Alejandra Marino (Franzie). Ha sido realizado en forma totalmente independiente y demandó 80 horas de trabajo y un presupuesto de $11.700.

    Hay en el director y en su equipo un interés en experimentar con la utilización de elementos propios del teatro y del cine que ya se evidenciara en su anterior film. Nos cuentan que El ayuno "fue ensayada durante 8 meses y su guión fue creado a partir de improvisaciones, emulando la gestación de tantos proyectos teatrales del panorama porteño. Ambos motores (el tiempo de ensayo y la génesis del guión) difieren de la norma del ámbito cinematográfico" . Sin duda, esta forma de trabajo le está dando a Dennis Smith muy buenos resultados. Es grato para el espectador encontrarse con personajes sólidamente constituídos y en cuya construcción se han aprovechado, seguramente, las características más interesantes de cada una de las actrices.
    Estamos acostumbrados a notar que en el cine y más aún en la televisión, se filma "de una" con muy poco o ningún trabajo con el actor. Algunos dicen que lo hacen porque no cuentan con el tiempo que sería necesario y otros argumentan que lo hacen buscando "frescura" o "naturalidad" en las interpretaciones. Salvo contadas exepciones, esto solo da resultado en películas documentales o donde el director se contenta con que los protagonistas "hagan de ellos mismos", en los demás casos y principalmente en los film basados en textos literarios donde los personajes requieren de una corporalidad definida, más que frescura se logran actuaciones que dejan mucho que desear. Por suerte, el camino que siguió el director de El ayuno ha sido muy distinto. El eficaz trabajo previo con las actrices en los ensayos contribuyó a la elaboración del guión y a crear las características de cada uno de los personajes de tal forma que perfectamente uno podría imaginarse el desarrollo de otros relatos a partir de las características y situaciones individuales. Las limitaciones técnicas y de presupuesto se compensan con buenas composiciones de las imágenes, un relato entretenido y un excelente y parejo nivel en las actuaciones.

    La elección de la sala resulta acorde al tono intimista del film y a la idea de acercar teatro y cine considerando que es un espacio tradicional de teatro que está cumpliendo dos años como sala de cine alternativo y en la que Dennis Smith estrenara en el 2009 su opera prima.

    El domingo 30 de enero es el estreno de este largometraje que se exhibirá una vez por semana durante dos meses, al modo de las obras teatrales, los domingos a las 20:30 en el Camarín de las musas, Mario Bravo 960, Ciudad de Buenos Aires.
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