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Imagen del crítico Andrea Migliani
Andrea Migliani
  • Cantidad de críticas: 42
  • Promedio: 70%
  • Críticas favorables: 36/42 (86%)
  • Críticas desfavorables: 6/42 (14%)
  • Diferencia absoluta: 8%
  • Tan fuerte y tan cerca
    Tan fuerte y tan cerca
    Puesta en escena
    El film de Stephen Daldry es una indigerible suma de golpes bajos y manipulaciones que lo vuelven insoportable.
    por Andrea Migliani

    Stephen Daldry no alcanzó aquí la concentración de narración y acción que en The Reader le valió tantos elogios. El director de películas memorables como Billy Elliot o Las horas, maravilla de concatenación rizomática, cayó en un pozo sin salida en la que el golpe bajo, la manipulación artera y todos los lugares comunes de la tragedia remanida, que justamente resta tragicidad, se reúnen en Tan fuerte y tan cerca.

    La historia es la de Oskar Shell, encarnado por Thomas Horn, un niñito precoz, sabiondo y curioso que pierde a su padre, Tom Hanks, en el atentado de las Torres Gemelas. Todavía deberemos digerir más remezones de aquella espantosa situación -que justamente por tremenda es inenarrable- hasta que vuelva la guerra fría o haya una bandada de abejas asesinas o retorne el hijo de King Kong.

    El pequeño, insoportable si los hay, y esto es importante porque si es el héroe y no genera empatía estamos en mala senda, queda al cuidado de su mamá, Sandra Bullock. Encuentra una llave que tenía su padre y este hecho lo lanzará a la búsqueda de su dueño. ¿Qué puede abrir esa llave? Suspenso, intriga y más golpes bajos desde la voz del contestador en el que Hanks habla antes de que las torres se derritan, una y otra vez, una y otra vez.
    A esta serie tremenda de tribulaciones hay que agregar que su compañero de búsqueda, epifanía o aventuras es su abuelo, Max Von Sidow que, sólo casualmente, es un sobreviviente de un campo de exterminio nazi. Yo aquí ya tiro la toalla.

    Como la búsqueda es incesante y es en la vertiginosa New York, el pequeño se topará con variopintos personajes que prestan atención a su historia, su abuelo mudo, sólo acompaña. Entonces en un poco más de dos horas Daldry nos trata de manejar con toda esa sumatoria de efectos del melos y la tragedia, expuestos, exuberantes, insoportablemente artificiosos como si una historia particular no mereciera un clima más íntimo. La orfandad, el horror y la violencia que dan pié a esta historia merecían más respeto.

    En fin, parece que cuando algunos se afincan en Hollywood pierden el criterio estético y peor aún, una ideología de lo que el cine debe ser. Un descaro total que ostente dos nominaciones al Oscar.
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  • El Artista
    El Artista
    Puesta en escena
    El Artista, el silencio es salud
    El film de Michel Hazanavicius amenaza con alzarse con varias estatuillas subiendo peldaño por peldaño la escalera del éxito.
    por Andrea Migliani

    Una película silente es ya un esfuerzo extraño en un mundo en que el cine viene siendo manipulado por la música, los sonidos, las canciones y tantos ruidos que se necesitaron para llenar de significado escenas insignificantes.

    El artista de Michel Hazanavicius, narra una historia que en clave de melodrama cuenta un ascenso/descenso pero también cuenta parte del cine.

    Muda y en blanco y negro la película narra la historia de George Valentin encarnado por Jean Dujardin, su auge, éxito y caída en una industria millonaria y cruel a la que no logra acomodarse cuando pasa a ser sonora. Corren los años 20’ y su maravillosa vida de estrella hollywoodense se desmorona mientras la de Peppy Miller en la piel de Bérénice Bejo, argentina de origen, se mece en las mieles de la gloria cuando logra pasar un casting y convertirse en estrella.

    Si la película merece tantas nominaciones no es algo que podamos afirmar toda vez que, esta cronista descree profundamente de los premios, más si los da una industria como la norteamericana, pero entretiene, es nostálgica en su punto justo y no tiene golpes bajos y de algún modo mira el pasado como eso que es: lo que pasó y no regresará, ni mejor, ni peor, distinto, aunque muchas veces deseáramos el silencio frente a malas interpretaciones o textos de bajo nivel.

    El film de Hazanavicius combina muy bien las dosis exactas de: comedia, melodrama, musical y romanticismo para dar como resultado un producto cuidado, estéticamente bello, bien montado y con un aura de homenaje indudable. ¿Alcanza para llevarse todos los premios? A quién le importa si el bodrio ha ganado tantas veces que hemos perdido la conciencia y este producto no será perfecto pero tiene dignidad.
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  • La invención de Hugo Cabret
    El film de Martin Scorsese tributa un homenaje maravilloso al séptimo arte a la vez que deleita con el uso de la tecnología 3D a todas las edades
    El cine tiene la maravillosa cualidad de dejarnos pasar a un mundo otro. Sí, esto es un ya sabido. Pero ¿quién no atravesó el umbral de una sala de cine para olvidar al menos por 120 minutos la desastrosa vida real que le tocaba vivir? La maravillosa maquinaria cinematográfica desde su comienzo ha hecho vibrar a los más variopintos espectadores porque puede hacerlo todo realidad. Y allí radica el homenaje que el gran Martin Scorsese, le tributa a un Arte del que conoce mucho.

    La historia tiene visos de cuento inglés del XIX. Hugo, pequeño huérfano vive escondido detrás de los relojes de la estación, su vida consiste en espiar y en buscar de modo denodado una pieza que le permita armar una suerte de robot que su padre le legó sin terminar antes de morir.

    Basada en el libro homónimo de Brian Selznick y guionada por John Logan, La invención de Hugo Cabret alcanza momentos notables porque como historia es sólida (aún en su extensa duración: 126 minutos) y por que la tecnología 3D está puesta a disposición de hacernos soñar, ampliando la profundidad de campo y llevándonos de viaje junto a Hugo en hermosos recorridos. Es París, 1931, es la magia del cine la que se homenajea a través de una historia repleta de recovecos porque todas las estaciones albergan historias, magias y miserias, que permiten que el director de Taxi Driver o Buenos Muchachos, nos inunde de poesía cuando pensábamos que no era posible. A la mano firme de Scorsese hay que sumarle las tareas brillantes de Asa Butterfield, como Hugo, Ben Kingsley como el maravilloso George Mèliés, Chloë Grace Moretz como la compañera de aventuras y nieta huérfana también, del juguetero gruñón y mágico que guarda celosamente su secreto de historias de cine y Sacha Baron Cohen como el vigilante fatídico de la estación, entre otros.

    Lo cierto es que La invención es mucho más que una historia, es un homenaje al cine, es una recuperación de lo que de coleccionista, en el buen sentido y no en el decadentista, tiene Scorsese y además es un film en el que la magia del cine se despliega de un modo conmovedor y muy logrado. Adiós, por esta vez, a la violencia y el pathos de antaño, y hola a la ventura de la imaginación.
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  • J. Edgar
    J. Edgar
    Puesta en escena
    J. Edgar administró el FBI durante casi 50 años y no hubo un solo Presidente Norteamericano que durante ese lapso haya podido bajarlo. Soportó conspiraciones y conspiró. Fue traicionado y traicionó mejor y entonces los poderosos mandatarios Coolidge, Hoover, Roosevelt, Truman, Eisenhower, Kennedy, Johnson y Nixon, cumplieron sus mandatos y J. Edgar los sobrevivió a todos en el poder del FBI.

    El modo en que Eastwood muestra a Edgar, en un buen trabajo de Leonardo Di Caprio que no siempre está a la altura, tiene varias virtudes. El uso de recursos de flashback, la voz en off del protagonista que configura un modo de biopic en que la narración se mixtura mortificando la noción misma del relato biográfico para convertirla en relato del yo y, por sobre todo, el modo maravilloso de Eastwood de acercarse al sujeto en cuestión sin tomar partido jamás. Lo deja allí a merced de su imagen, sus dichos, su homosexualidad reprimida, su madre castradora y muchas otras vicisitudes en las que el acertado trabajo de guión de Dustin Lance Black colabora con esa cámara lúcida con la que el joven anciano Clint cuenta sus historias cuando parece que narrar de modo clásico es imposible.

    Al acertado trabajo de Judi Dench, como su castrante progenitora, se suman el de Armie Hammes, como Clyde Tolson, subdirector del FBI, quién no sólo lo secunda por lealtad, cosa que descubriremos más tarde en una escena notable y el de Naomi Watts, sosteniendo el papel de su devota secretaria.

    La saga del Padrino (The Godfather) de Francis Ford Coppola, era una clase magistral de la Historia norteamericana, mostrando los vínculos de la mafia con el poder desde los más pequeños actos de corrupción hasta la conspiración de una muerte en el Vaticano. Corrupción estructurada desde adentro hacia afuera del sistema. La película de Eastwood muestra también una Historia de EEU desde adentro, pero desde una institución a otra institución y logra momentos de calidad narrativa destacables.
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  • El extraño Sr. Horten
    El extraño Sr. Horten
    Puesta en escena
    Un día Odd Horten debe jubilarse, dejará atrás los años en que conducir locomotoras como trabajador ferroviario era su vida y deberá tomar un sendero nuevo.

    El jubileo y el premio a su labor no son suficientes para que la soledad no se apodere de él y decida escapar de ella emprendiendo nuevos rumbos. A los hábitos cotidianos Horten los cambiará por nuevas experiencias que convierten en un viaje existencial su nueva condición de jubilado. La vida sorprende al más pintado y la mirada de Hamer sigue a su criatura sin juicios, lo suficientemente cerca para mostrárnoslo, lo eficientemente lejos para que podamos ser nosotros, los espectadores, quienes declaremos que toda vida puede hallar poesía e inocencia y descubrir las cosas más impensadas cuando la melancolía parecía apoderarse de todo.

    Bello film con cuotas de existencialismo en tono de comedia y una mirada poética y esperanzada sobre esta temida tercera edad.
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  • Las aventuras de Tintín
    Las aventuras de Tintín
    Puesta en escena
    Steven Spielberg no podía desaprovechar la oportunidad de narrar las aventuras de este notable personaje de historieta en motion capture, utilizando imágenes en 3D generadas por computación y creando modelos digitales de personajes iguales a los originales a partir de la actuación de intérpretes reales. Así, además de sacarle un partido enorme generando un formato de comics, mortifica de este modo la remanida imagen realista y genera con el artificio un extrañamiento sumamente productivo. El adorable Tintín, obra maestra del belga Hergé, héroe con el que mi hijo aprendió a leer, allá lejos y hace tiempo, y que provocó tal adhesión que el último libro que le regalamos fue ¿Eres Tintinólogo?, desembarca en la pantalla grande con una de sus aventuras maravillosas.

    El personaje protagónico interpretado por Jaime Bell que debe llevar adelante la faena de ser Tintín, encontrará que su vida muta de forma irrevocable al adquirir la maqueta de un barco que esconde un enigma. Desde allí en adelante todo es vertiginoso, imparable y Spielberg aprovecha su enorme captación del personaje de la historieta para salvar algunos límites del motion capture y darle vida y rostro al joven periodista eternamente envuelto en aventuras increíbles.

    Sin abandonar el aura de la historieta, todo es acción, traslados y presurosas movidas para resolver el enigma del tesoro, en un entorno de naves, mares y capitanes que han sido siempre tópicos de aventuras atrapantes.

    Los elementos técnicos usados con excelencia son la marca registrada del creador de tantas maravillas del cine de las últimos 25 años y las actuaciones de Jamie Bell, Daniel Craig, Andy Serkis, Nick Frost y Simon Pegg sumados al encanto de Miloú, la fiel mascota de Tintín, completan los casi 110 minutos sin respiro de esta maravillosa película esperada por grandes, jóvenes y niños que alguna vez gozaron leyendo las increíbles aventuras de Tintín.
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  • Tata Cedrón, el regreso de Juancito Caminador
    El regreso de un exiliado en París con su vida a cuestas y una poesía que traspasa la pantalla.
    por Andrea Migliani

    Cuando la dictadura arrecia lo mejor es irse, entre otras cosas porque además de la vida (menuda cosa), lo que está en juego es la continuidad del arte y todos sabemos que sin el arte muchos se mueren aunque sigan respirando.

    Este es el caso de Juan "Tata" Cedrón que en este magnífico documental de Fernando Pérez Vacchini, es su propio guía. Nadie conoce mejor la propia praxis.

    París puede ser una gloria pero el regreso es el que cuenta. París es el plano para exhibir un regreso que matizado con hermosos momentos musicales retoma una vida en el lugar en el que Cedrón elige vivir a pesar de los 30 años de exilio. A pesar de que allá todo marchaba bien.

    Un reconocimiento y una recorrida devuelven el Buenos Aires de hoy al que le faltan cosas de ayer pero que mantiene ese sabor ameno de lo conocido. Tango en París, tango en Buenos Aires, que sea en Buenos Aires entonces.

    Así desde el contraste de aquellos raros peinados viejos y el hoy, una vida se configura con sus ausencias, la de los amigos/músicos, parientes y la de los arraigos, su casa natal fue demolida pero Cedrón es más que un lugar, es más que un bar, es más que la suma de todas las cosas que lo configuran como sujeto y como artista. Entonces, las ausencias se pueblan de poesía y la música que se intercala sensible, maravillosa, poética, no es un efecto de montaje sino que es más del mismo ser. Un Cedrón auténtico.

    Lo ideológico se monta inmanente en las recorridas barriales que operan como un reconocimiento del pasado y una activación de la memoria, una ideología que desde la más tierna juventud operó en el músico para que fuera quién es, se fuera adonde se fuera y regresará alguna vez porque siempre se vuelve al primer amor.
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  • La piel que habito
    La piel que habito
    Puesta en escena
    La piel que habito o el amor al cine

    El nuevo film de Almodóvar lo reencuentra con su mejor factura y explota el talento de sus actores de modo magistral narrando como en los viejos tiempos

    Por Andrea Migliani

    El nuevo film de Almodóvar lo reencuentra con su mejor factura y explota el talento de sus actores de modo magistral narrando como en los viejos tiempos. Espero lo nuevo de Almodóvar como lo de Woody Allen, sé, soy consciente de que puede ser menos que lo anterior. Que tal vez no me conmueva como Átame (1989), o Tacones lejanos (1991), que tal vez no sienta extrema admiración por una escena como la de campo en Todo sobre mi madre (1999), dónde los travestis jugaban sus destinos a todo o nada. Y que La ley del deseo (1986) es un peliculón, pero yo espero.

    La estética de Almodóvar puede variar pero jamás se traiciona. Y esta vez, con La piel que habito, aborda un terror nuevo y a la vez un reencuentro con lo mejor de su cine. Este film es una declaración de amor al cine. Basada en la novela Tarántula, de Thierry Jonquet, la historia remite a otras en dónde el objeto de deseo es tan potente, está tan instalado que no hay salida. Entonces, ir por el deseo gana la partida.

    No importa que la locura se apodere de todo, no importa que el límite a traspasar no tenga retorno. En Toledo, donde la belleza es per se una marca, el Dr. Ledgard, a cargo de un brillante Antonio Banderas, desarrolló su tarea de cirujano plástico y ahora con una sola paciente la lleva adelante desde la obsesión. La muerte de su mujer lo ha privado de su objeto de deseo y lo ha sumido en una obcecación pertinaz. Por eso Vera, en la piel, literalmente, de Elena Anaya, está internada y recubierta de un traje que cuida una dermis que es más frágil que el cristal.

    Su ama de llaves, una de las más maravillosas actrices del cine español, Marisa Paredes, aquí desempeña el rol de su ama de llaves y cofre de secretos. Desde la muerte Galatea, así se llamaba su esposa (como la del abandonado pastor Salicio, de Garcilaso de la Vega), el Dr. Ledgard, experimenta de diversos modos, violando todas las leyes de la ética médica pero con un objetivo, dotar a su nueva Galatea de una piel capaz de resistirlo todo.

    ¿Lo logrará? ¿De qué cosas será capaz esta criatura que como todas las del universo almodovariano llegan a forzar todos los límites? El sexo como pulsión del deseo que recorre varios tramos del film se ve en distintas variantes de las que muchas harían trinar al Papa, pero esa es otra marca de Pedro, mostrar eso que está allí y que ocurre o puede ocurrir, porque el deseo como un carro cuyos caballos se han desbocado, lo arrastra todo.

    Ha retornado el Almodóvar en que lo narratológico es vital y que para sus seguidores es fundante. Voy al cine a que me cuenten una historia y si me la cuentan bien, poco importan las imágenes, su crudeza, delicadeza o montaje porque no hay narración que cumpla con su cometido si su forma no está bien estructurada.

    Necrofilia, masoquismo, abuso, pasado, la nueva película de Almodóvar toma tips del cine de terror, del film noir y también del melodrama que a Pedro tanto le gusta porque en cada personaje, aún en Robert Ledgard, lo mejor de Banderas de los últimos 15 años, todos se ajustan a esos roles que el melos demanda para digerir el espanto de algunas situaciones o el desagrado del descubrimiento de un pasado muy oscuro.

    O, sencillamente porque su hacedor, adora el género así como el kitsch y tantas otras que ya son sus marcas. Marisa Paredes cumple y más, como es su estilo y Elena Anaya, a quien la cámara adora, dota a su criatura de esa sutileza necesaria de la cautiva, casi como todas las novias de Frankenstein, víctimas y no tanto. Volvió Almodóvar y me siento tentada de decirte amable lector: ¡No te pierdas esta perla!
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  • La patria equivocada
    La patria equivocada
    Puesta en escena
    "La Patria Equivocada o veamos viejos videos este fin de semana"
    El film de Galettini que supo hacernos emocionar con Besos en la frente, es un marasmo del que por suerte nos salvan otras producciones argentinas.
    por Andrea Migliani

    Contar una saga no es algo que cualquiera pueda hacer pero Carlos Galettini el mismo de Besos en la Frente y Convivencia, bellos films y otros ya olvidados, por suerte, nunca desentonó tanto. ¿Será que se hizo para el Bicentenario y se estrenó ahora y eso nos confunde más? Porque en la obsesión de narrar la historia que va desde 1807 (¿era así?) hasta 1898 (¿era 1898?) el film destruye el mérito del texto que Dalmiro Sáenz escribió alguna vez y se pierde por laberintos en que las fechas parecen las hojas del calendario de Leopardi, el poeta, sólo que al que se le va el tiempo es al espectador que cuando deglute su última golosina y la del de al lado, aunque sea un desconocido, siente que ha sido estafado, porque Juana Viale tenía en la TV cara número uno y cara número dos y aquí tiene siempre el mismo gesto abúlico, carente de épica, de gesta, de Historia grande que es (parece) lo que la película pretende contar.

    Salvo algunas escenas bien montadas de la gesta contra los ingleses, el resto es un insignificante superpuesto de escenas, fechas, sexo, soldados, fortines, del que se salva apenas Adrián Navarro y apenas.

    La niña de familia patricia (cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia) que se enamora del cabito que se hace desertor y que enviuda y que luego se va a otro lugar a tener a su hijo forma parte de un origen de historia que luego se enmaraña hasta convertirse en un laberinto. Y claro, la joven tiene descendencia y según pasan los años nos deja clavados en la butaca esperando que ocurra algo, que un montaje nos emocione, que haya una secuencia bien resuelta, que al menos dejen de confundirnos fechando todo como empleados municipales de mesa de entradas, pero no, hasta el final el mismo sopor y la cara de Viale idéntica en goce, sufrimiento, éxtasis o lo que sea nos hace preguntarnos ¿quién se habrá perdido el subsidio para hacer algo mejor?

    Dejaría la sinopsis pero en ella no hay nada que se verifique en el film, lo único que tiene pasión y coraje es la música pero excede y parece un intento de montaje de proveer de alguna emoción a un film muy mal parido. ¿Cómo ganó el concurso del Bicentenario organizado por INCAA? Misterio...

    En fin, glosando a García Márquez, las películas condenadas a 100 años de superficialidad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.
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  • Pina
    Pina
    Puesta en escena
    Pina, el encanto eterno

    El film de Wim Wenders es un tributo delicado y bello para Pina Bausch que la entroniza y rememora cuando debió haberla contado como su portagonista si la muerte no la hubiera arrebatado tempranamente.

    Pina Bausch, nombre artístico de Philippine Bausch, nacida en 1940, durante la Segunda Guerra en Solingen, localidad famosa por su industria del acero, tuvo de ese metal la voluntad, la eternidad de su arte y la vocación que entre nos, llamaríamos de fierro.

    Cuando la guerra finalizó, Pina se introdujo en el mundo de la danza para no irse jamás, aunque físicamente nos haya dejado tempranamente en el 2009. Para ese momento, varios eran los estudios que la danza teatro que supo impulsar, la tenían como protagonista, pionera y experimentadora.

    Cuando Pina partió, Wim Wenders llevaba casi dos años tratando de hacer un film sobre y con su amiga, después de años de conversaciones y visiones sobre él mismo. Y sólo dos años después de perderla se estrena Pina, que no es ni más ni menos que un documental distinto sobre esa mujer increíblemente talentosa. Luego de acariciar la idea de la película durante más de veinte años Wenders no sabía si continuar sin su musa inspiradora pero el elenco de su musa lo convenció y gracias a eso es que hoy podemos gozar de esta maravilla en la que todo danza.

    Con el elenco del Tanztheater Wuppertal, en el que Pina era el genio y figura, el film se convirtió en un tributo que no tiene desperdicios visuales, musicales ni de destreza ya que ese grupo supo ser formado por la pionera de la danza contemporánea. De bailarina a coreógrafa, Pina dirigió esa compañía desde 1973 y el teatro danza conoció la excelencia y la experimentación creando muchísimas coreografías que son el pilar y el merecido tributo a su maestra.

    El film creado con las mismas técnicas 3D con las que se hicieron verdaderos éxitos de taquilla como Avatar, exhibe a la danza como un núcleo desde el cual se expanden distintos significantes que el cuerpo de los bailarines tiene impreso y deja como huella en la retina del espectador.

    Las creaciones de Bausch como Le Sacre du printemp, Vollmond, Kontakthof varias veces versionada y Café Müller, se hallan montadas en escenas de una delicadeza notable en la que todo baila porque Wim Wenders hace danzar a la cámara que sigue cada excelso movimiento. Los escenarios alternan lo urbano y lo rural, en los que ciudad, montaña, llano o valle son el marco sublime del movimiento sublime. Los bellos recuerdos de sus bailarines otorgando voz a una experiencia, la de formarse con Pina, son otro toque que no se convierte en golpe bajo ya que siempre sus voces están en off, y lo que se muestra es Pina en su obra, legado y en la maravillosa y precaria diferencia que esa creadora transitó cuando decidió que ternura y fuerza, éxito y fracaso, disfrute y dolor son huellas que un cuerpo con memoria materializa danzando al compás de la música que es otro corazón. Danza, talento, bellos escenarios y algo más sobre Pina Bausch que no debió haberse ido tan precozmente.
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  • Vaquero
    Vaquero
    Puesta en escena
    Vaquero de Juan Minujin o ¿qué ves cuando me ves?

    Es sabido que hay actores que suben a escena para que un nutrido y adorador público les recargue el ego y que luego en una aporía de esas tan frecuentes van a terapia para poder desinflarlo. Julián Lamar lo sabe pero prefiere el desafío, por ello el personaje que interpreta el propio Juan Minujin director de la película, nos entrega su propio relato desde el inicio de cómo es ese feedback del aplauso, cómo bajar del escenario y cómo lidiar camino a casa con la envidia, la codicia y todas y cada una de las vanidades y miserias que el ser contiene, más cuando depende tanto de la aprobación de muchas manos que baten palmas para decir ¡Sí, has estado notable!

    Este estado de cosas, una oportunidad ofrecida por su representante puede ser “la oportunidad”, dejar detrás la envidia, pegar el gran brinco hacia lo máximo, coronar su carrera y coronarse. Vencer a los otros, a esos que tienen cachés altísimos y no le llegan ni a las suelas, a esos que ya están hechos, a esos que son fantasmas que parecen venir desde afuera pero son los fantasmas interiores de Julián.

    Y si bien el protagonista transita momentos de oscuridad hay un contraluz, hay una suerte de claridad luminosa que el afuera de su mente llega a palpar. La película además de contar con una gran actuación de Minujin, tiene el atractivo del soporte actoral que brinda la presencia de Leonardo Sbaraglia, Daniel Fanego y Pilar Gamboa entre otros que aportan esa cuota de un ya sabido en torno a lo que se supone una gloria bien ganada.

    La ilusión de Julián de alcanzar el sueño de ser “el elegido” se encuentra muy bien jugada en términos de su trabajo para lograr ser otro, otro que llegue, otro que dé el salto ¿Hacia dónde? ¿Con que red? Y el retrato de un mundo de cartón plagado de escenografías y trastos que se redimensionan de ficción en ficción y siguen cargando la inestabilidad de sus protagonistas. Los avatares de pertenecer al “medio” lo dejan en el “medio” de una situación de la que deberá salir solo.

    Buena dirección de arte e interesante crescendo dramático que muestra porque Vaquero fue designada para abrir el Bafici 2011 y porque conseguir un papel en un western americano rodado aquí por cuestiones obvias, puede desencadenar a todos los monstruos que una neurosis muy bien lograda quiere purgar en soledad.
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  • D-Humanos
    D-Humanos
    Puesta en escena
    ¿Qué Derecho te falta conocer?

    Son 9 los directores que aunaron esfuerzos para hacer D-Humanos: Mariana Arruti, Carmen Guarini, Andrés Habegger, Pablo Nisenson, Miguel Pereira, Ulises Rosell, Andrea Schellemberg, Lucía Rey & Rodrigo Paz y Javier De Silvio. A 63 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los 9 cortos miran la Argentina y rodean diversas cuestiones inherentes a la desigualdad de oportunidades, los factores de riesgo de algunos trabajos inhumanos y los proyectos que sujetos con coraje y noción absoluta de civilidad y solidaridad llevan adelante en nuestro país hoy, cuando DDHH no es una abreviatura tan desconocida.

    En Informe sobre la inequidad dirigido por Nisenson, los rostros de la inequidad y la desigualdad de oportunidades entre Angela y María, provenientes de un barrio carenciado la primera y de una zona de clase media alta la otra, muestran a las claras y con una crudeza enorme no sólo la discordancia de realidades sino además porqué es fundante o debería serlo, que todos accedan a una niñez en la que el abrigo, alimento, educación y contención sean Derechos y no prebendas de clase.

    La formación, de Andrea Schellemberg, exhibe una clase de DDHH en el Colegio Militar de la Nación que desde el año 2008 recibe esta formación a expensas de decisiones del Ministerio de Defensa y que deja claro que todavía muchos se acercan a recibir esa instrucción y ese título de grado: Teniente con más ansias de lucir un uniforme que con certezas de lo que significa asesinar a 30.000 personas. El segmento que incluye exámenes que los cadetes deben rendir y aprobar muestra esas dudas. Si no se nombra no existe. Pero existe y se llama Genocidio.

    Hay uno de los cortos que oficia como separador del resto, su título Objetos Humanos a cargo de Javier De Silvio que exhibe una mirada distinta de la realidad con la que cada día nos vinculamos con sujetos y cosas en Buenos Aires.

    Dial de Andrés Habegger, aborda el proyecto de un comedor comunitario que a su vez y en increíble trabajo en equipo lleva adelante una radio que emite en la Boca. Baldosas de Buenos Aires de Carmen Guarini nos enseña el proyecto concebido como trabajo de la memoria, ya que la fabricación y colocación de las baldosas conmemora e impide el olvido de los desaparecidos.

    Los paseros que llevan muchos kilos sobre sus espaldas tampoco se quedan afuera de este collage de DDHH y Pasarela La Fraternidad, de Ulises Rosell, que da a conocer el trabajo de estos esforzados trabajadores de Pasarela La Fraternidad (Mismo título del corto), las condiciones de trabajo y la ilusión con la que lo realizan porque aunque sea el peor del mundo, un trabajo es un trabajo y es un derecho.

    Mate o Leche, de Mariana Arruti muestra momentos en un comedor del asentamiento denominado Villa 31 y La tumba, dirigido por Lucía Rey y Rodrigo Paz, conmueve por las condiciones carcelarias de hacinamiento a los que son sometidos los que quedan olvidados y arrumbados a merced del servicio penitenciario provincial y la labor del Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria. Estar preso o muerto es casi lo mismo salvo porque los presos advierten que están muertos en vida.

    Sangre en el plomo, de Miguel Pereira indaga en Abra Pampa en plena puna de Jujuy, el caso de la fundidora que viola todos los preceptos de cuidado del medioambiente y deriva en que más del 80% de los niños y jóvenes tengan plomo en la sangre.

    D-Humanos es un proyecto singular, con algunos cortos de tono periodístico, otros meramente exhibidores de una realidad que no deberíamos desconocer, en muchos la cosa de la narración o de la cámara íntima nos introduce en la historia y logra que nos involucremos casi a despecho de nuestra voluntad porque los Derechos Humanos que supimos conseguir, aquellos derechos por los que hoy hay muchas causas abiertas, más otros que, silenciosos, desconocidos y burlados se quebrantan cada día en muchos rincones de Argentina, no son más que la muestra de cómo el respeto por lo más evidente que es la existencia del otro nos hará crecer fuertes. Mientras miremos hacia otro lado, los desgraciados de siempre inventarán nuevas formas de violar los DDHH.

    Buen film de corte documental que merece difusión y hasta ser escolarizable.

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  • Winter: El delfín
    Winter: El delfín
    Puesta en escena
    ¡Una que miremos todos!

    Basada en la historia real y protagonizada por sí mismo, Winter narra una historia para todos y deja una enseñanza de vida, el jueves para toda la familia.

    Su título original Dolphin Tale, nos refiere al cuento de un delfín, sólo que Winter no es cualquier cetáceo sino uno que ha sufrido la amputación de su cola lo que supone al menos una imposibilidad para nadar y por ende para vivir.

    El film de Charles Martin Smith se basa en una historia real y en la belleza del mundo marino y la de estos sutiles, bellos, inteligentes y amigables animales unido a un reparto en el que niños y adultos hacen muy bien su trabajo. En el caso de los adultos Ashley Judd, Morgan Freeman y el legendario Kris Kristofferson y los bellos Ray McKinnon y Nathan Gamble, sumando a esa gran actriz que es Frances Sternhagen y entre los niños esas preciosas criaturas llamadas Nathan Gamble y Cozy Zuehlsdorff.

    Winter quedará atrapada (es una hembra) en una red caza cangrejos y eso dañará severamente su cola, de este modo y con pocas posibilidades de recuperación será ingresada en la Clearwater Marine Hospital donde le serán prodigados los cuidados y curaciones pero nada es tan fácil ni color de rosa y el daño deberá ser solucionado ideando una prótesis que suplante la cola, aquí es donde Freeman entra a jugar su papel de héroe de la historia acompañando a médicos veterinarios, un biólogo marino y la Fe que es en definitiva lo que cambia las vidas de varios protagonistas de la película.

    El tema de las capacidades diferentes y las amputaciones que sufren los sujetos en los avatares de la vida se amalgama así, sin bajezas ni golpes de efecto a la historia del animal emblemático de los niños (¿quién no recuerda a Flipper?) para mostrar no sólo cómo la ambición del hombre daña de modo constante y muchas veces irreversible a una naturaleza concebida para sostener su propio equilibrio sin la maliciosa intervención del sujeto sino que, logra cierta epifanía que permite ver al fin del pasillo una luz que nos muestra que es posible cambiar. Un delfín no sobrevive sin nadar, los sujetos no sobrevivimos sin esperanza, apenas vegetamos. ¿Cómo se logra? He aquí la cuestión…

    Hermosa música y una gran dirección de fotografía que logra captar ese mundo azul en dónde Winter debe vivir, completan la recomendación de este film.

    Para toda la familia, con bellas imágenes, Winter, el delfín nos aleja por un rato del tormento de los trasnformers, narcotraficantes, comedias amorosas previsibles y del apocalipsis diario que causa muchas amputaciones mentales. Al fin una para que veamos todos.
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  • El fin de la espera
    El fin de la espera
    Puesta en escena
    Un oscuro día de justicia

    La última película de Ulises Dumont dirigida por Francisco D'Intino y postergada 3 años, ya está en los cines porteños contando una historia tan posible como el país que la alberga.

    Cosas de la industria o de quién sabe qué obstáculo El fin de la espera, uno de los últimos trabajos del recordado y entrañable Ulises Dumont se filmó en 2008 y se estrenó el jueves próximo pasado.

    Aquí, Ulises compone a Jacinto, un hombre cuya solidaridad y esperanza en cambiar algo lo hacen sostener un espacio en un paraje rural donde los despojados cultiven y cosechen y logren así una mínima inserción en lo que conocemos tan bien. Un entramado social devastado por las sucesivas caídas y olvidos del Estado.

    Las tierras que una fundación le otorga para hacer funcionar su sueño luego tratan de serle arrebatadas y allí Jacinto se enfrenta con una verdad, los amigos de ayer, cuando devienen en sujetos con un mínimo poder, cambian. Nosotros los de entonces ya no somos los mismos decía Don Pablo Neruda.

    Dumont que supo componer héroes que estando parados sobre una pirámide de naipes se convirtieron en justos buscadores de la equidad, tampoco falla aquí y es acompañado por un elenco elegido ex profeso en el interior para dotar de mayor realismo a una historia que sin data ni nombres de padrón puede y seguramente es real, varias veces. Niños que huyen ante el desbarranque de la situación, paraderos que preocupan al alma de la granja y que muestran su amor por la causa de los más necesitados y la responsabilidad de cuidar de una embarazada y un niño. Nada lo amedrenta y Jacinto saca a relucir una faceta impensable hasta el momento de mayor crisis.

    La cámara de D`Intino consigue el intimismo necesario para brindar esa calidez que sólo alguien con compromiso social y un gran amor al prójimo tiene dentro de sí. Bellos paisajes tucumanos en dónde lo bucólico corre siempre el peligro de ser velado por la corrupción son parte de una historia lamentablemente habitual, la del hombre timado en su utopía más querida.

    El final depara sorpresas en un buen film que nos da la oportunidad de volver a ver a Ulises y recordar porqué lo queremos tanto.
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  • Sin escape
    Sin escape
    Puesta en escena
    Una historia real puede ser un buen film

    Basada en la novela Der Räuber de Martín Prinz, que se convirtió en best seller, Sin escape narra la historia de un ex convicto que sale de prisión luego de haberse preparado concienzudamente para participar de maratones varias. Su condición atlética es notable y pronto se convierte en una revelación deportiva pero hay una pulsión dentro Johannes Rettenberger que lo impulsa al delito.

    Así, no sólo ganará la maratón de Viena marcando un record sino que además reincidirá en su otro deporte: robar.

    Lo que resulta francamente interesante de esta historia que podría ser una más es el modo en que Johann Kastenberger construye las secuencias en las que el vértigo es doble, por un lado las carreras de velocidad y por otro la carrera delictiva de Rettenberger, en un buen trabajo de Andreas Lustque, enfundado en un máscara vuelve a las andadas y retoma un viejo vínculo con Erika, interpretada por Franziska Weisz que tiene como cualidad sobresaliente la prescindencia que este sujeto asume frente a todo aquello que no le genere la secreción suficiente de endorfinas para sentirse vivo. Correr y robar son el núcleo de su existencia, el resto es accesorio.

    Su vida consiste en huir tanto de sus atracos como de sus competidores y también del pozo oscuro que es su existencia. La cámara realmente eficaz de Kastenberger nos hace correr junto a él, logrando el objetivo de que simpaticemos con un ladrón que hace del escape el eje de su existencia.

    Puro vértigo sin lugares comunes ni chicanas, hacen de Sin escape una opción cercana al film noir acuñado por Nino Frank, de significado muchas veces vago, pero que encuentra en esta película mucho de sus caracteres predominantes: delito, motivaciones ocultas o imprecisas, un modo de construir antihéroes queribles y sobre todo los finales inesperados.
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  • La verdad oculta
    La verdad oculta
    Puesta en escena
    Las secuelas de la guerra en los escombros de Sarajevo y la trata de personas con fines de explotación sexual en un buen film sin golpes bajos.

    La guerra, sus secuelas, daños colaterales que le dicen los que dirigen los misiles contra los inocentes y muchas otras cuestiones inherentes a este horror son materiales que el cine utiliza no siempre con el mejor resultado. No sólo porque amar una épica no es para todos sino porque las tentaciones de dramatizar estos espantos muchas veces tienen que ver con cierto marketing que dice: si está en los diarios y preocupa, hagamos de cuenta que nos importa. Hacer la lista sería extenuante para el lector y para esta cronista pero baste recordar algunos falsos mea culpa sobre Vietnam y en el tema de violencia de género el film que protagonizaron Jennifer López y Antonio Banderas sobre los asesinatos en Juárez, México, La ciudad del silencio o Bordertown (2005).

    En La Verdad Oculta (The Whistleblower, 2010) se narra la historia del desastre post guerra en Sarajevo y cómo Kathryn Bolkovac construida por Rachel Weisz, es enviada allí como garante de paz. Ella es una agente de policía estadounidense y a poco de llegar descubrirá un red de trata con fines de explotación sexual que si no fuera siniestra por el sólo hecho de su existencia es además difícil de desarmar ya que de ella participan los mismos garantes de paz: funcionarios de la ONU que por ser diplomáticos son inmunes, es decir, impunes.

    Por estas tierras y en otras varias se conoce el resultado de lo que acontece cuando quien debe cuidarte es quien viola tus derechos. Así, la tarea de restablecer un orden quebrado por uno o varios delincuentes es más ardua ya que si quién viola es el Estado o la propia ley, no hay modo de darle su merecido, o al menos o hay modo sencillo de castigar y restablecer un orden

    El film que transita escenas de crudeza pero la dirección de Larysa Kondracki, la buena labor dramática de Weisz y sus acompañantes Vanesa Redgrave y David Strathairn, entre otros, logran un film sin más pretensión que la exhibición de un estado de cosas y no chocan contra muros imposibles como muchas veces ocurre cuando leemos la advertencia “basada en hechos reales”. Complots de alta jerarquía seguirán existiendo siempre y el cine al menos tomará el recaudo de retratarlos, en este caso logradamente, para que el arte también sea vehículo de conciencia.
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  • El amante
    El amante
    Puesta en escena
    El amante, no hay Emma que no quiera escapar

    El film de Guadagnino aborda con sutileza un tema antiguo como el mundo pero encantadoramente bien narrado.

    Todo está dispuesto para la cena, momento de concentración de gestos, miradas, anhelos y anuncios en casa de los Recchi. Su páter family anunciará que el esposo de Emma, Tancredi (como Delón en El gatopardo) compartirá la conducción del imperio familiar con Edoardo, uno de los hijos de Emma a cargo de una brillante Tilda Swinton. Esa primera escena deja planteado un espacio que, reconocible nos habla de poder, grandeza y a la vez nos muestra en algo más de 20 minutos que roles monolíticos sigue una familia en la que Emma es esa extraña dama rusa cuyo pasado configura algo íntimo y guardado.

    Distintas situaciones acaecerán cuando ella sepa la verdad sobre la condición sexual de su hija que revelando que es lesbiana no hace sino abrirle la puerta a la libertad de sentir que aún puede ser querida, deseada, necesitada. Y será Antonio, un amigo de su hijo con quien tiene una gran diferencia de edad quien despierte esta voluptuosidad.

    Pero y aunque nominar nunca sea un hecho fortuito, esta Emma sólo se parece a la de Flaubert en la necesidad de ser amada pero sin esa mirada campesina que la lleva a un, valga la redundancia, bovarismo sin fin. No son las revistas de París ni los raros peinados nuevos que había que imitar para no parecer una pueblerina, lo que mueve a Emma y abre el grifo incontinente de su sensualidad/sexualidad, es la desesperada necesidad de tener una vida, otra, posible, diferente a la que fue planificada para ella. Y a la manera de las grandes novelas familiares ese amor tendrá su castigo dramático junto a otras desventuras que sufrirán los Recchi en su afán de hacer crecer su imperio.

    Hay una suma de extraños en el film de Guadagnino que se añaden para evidenciar una no pertenencia que tiene sus costos. Por un lado Emma que es rusa, por otro, Antonio que es de una clase social inferior y por otro las empresas con quienes negociarán los Recchi en su afán de expandirse y tener más poder. Casi como una moraleja, el “no te juntes con extraños” asoma a poco de desatarse la historia.

    Y aunque parezca que el film es lento en virtud de la historia que va a narrar, la cámara de Guadagnino se toma el tiempo necesario para dejar establecida una zona en la que dichos sucesos son posibles. El registro de los gestos, actos, muebles, cortinados, libros y todo lo que se encuentra demostrando el poder en la mansión de Milán donde todo comienza, son algo más que una pintura de clase, son sencillamente los elementos que el espectador tendrá a mano para poder ver el adentro de una clase, de una mujer y de un drama. La suma de riquezas es tan asfixiante que sólo por ella, sería necesario hacer algo fuera del rol que le ha tocado en suerte a una Tilda Swinton que es de una solvencia escénica y una belleza magnífica. El resto del elenco la acompaña de manera pareja y sólo la música de John Adams manipula las situaciones en exceso. El resto es sutil como la belleza de Swinton y como el montaje que ideó Guadagnino.

    Los amores y los negocios suelen ser fuente de gran disgusto sobre todo cuando lo que se pone en juego es la desesperada necesidad de cambiar.
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  • Viudas
    Viudas
    Puesta en escena
    Viudas, yo te quiero, yo también

    Mañana en las salas locales se estrenará Viudas, el último film de Marcos Carnevale que gusta de las historias en las que el amor protagoniza alguna épica imposible como en Elsa y Fred (2005) o Tocar el cielo (2007), ésta última no tan lograda y a medio camino de los núcleos narrativos que se despliegan en ella.

    Pero, cuando hablo de épica imposible no hablo de film fallido, hablo de esos vínculos que son difíciles de imaginar para uno o de esas hazañas que soñamos (Elsa y Fred) pero que sabemos nunca podremos realizar.

    El film de Carnevale acierta en la disrupción contínua que proponen dos registros actorales absolutamente diversos. Por un lado Graciela Borges, es Elena, una mujer que ronda sus años maduros, documentalista que recibe ese llamado que nadie quiere recibir, su esposo ha tenido un ataque cardíaco y está hospitalizado. Por otro se encuentra Valeria Bertuccelli, Adela, que es quien ha llevado a Augusto al hospital porque es su amante, su segunda mujer. Se pueden documentar los casos famosos en los que la “legítima” descubre que no es la única. Lo que conforma casi una épica imposible es el vínculo que estas mujeres entablarán luego ya que Adela es inestable, sufre horrores las pérdida y toca a la puerta de Elena que, a despecho de su voluntad primero y con otras emociones después, se la lleva a vivir a su departamento.

    ¿Se puede ser amigo de la amante de tu hombre? ¿Un hombre es de alguien o es sólo dueño de su voluntad de amar? La moral pequeño burguesa condena el adulterio pero, vamos, no hay quien no haya sentido amor por dos seres a la vez, al menos en un estado de confusión.

    Así las cosas, nuevas disrupciones aparecen en el film de Carnevale que aportan dosis de humor, como el rol de Justina, la mucama travesti compuesta muy bien por Martín Bossi, o el desempeño siempre impecable de Rita Cortese que se contonea entre el humor, el consejo y ese modo tan sólido de armar siempre a sus criaturas que en muchos casos sobrellevan el tremendo rol de sostener la devastación o el dolor de otros personajes y se lucen haciendo lucir a quien amparan.

    Hay un buen montaje, un remix de remix, bien encuadrado cuando Vicentico canta Paisaje de Franco Simone que los fanáticos de Gilda aún tararean y que ensamblado otorga un plano más profundo a la cuestión, no sólo por la estética sino por esto de “jamás la lógica del mundo nos ha divido” allí los planos y contra planos muestran la verdad íntima de ambas mujeres, tan diversas, tan enamoradas del mismo hombre, tan solas por esto de “tu no podrás faltarme cuando falte todo a mi alrededor… tú me das amor”. Y esa es la épica contrastiva, disruptiva y forzadamente creadora del verosímil, nadie sabe qué está dispuesta a conceder una mujer por amor. Nadie, absolutamente nadie sabe cómo es posible querer a quién te disputó a tu hombre, tal vez sea esa forma simplista de pensar que si él la quiso, algo tendrá que nosotros también la querríamos.

    Sentimental, disruptiva y a veces porque no, maniqueista al revés, ya que aquí los contrarios se tocan, se ayudan y se unen. Borges y Bertuccelli hacen muy bien lo que han hecho siempre, componer personajes con sello indeleble, Cortese brilla y Bossi aporta desde una gran composición. En fin, Viudas es un ejercicio para pensar en que cada vida es un pozo profundo y sorpresivo del que no conocemos el fondo y por ello es posible que todo sea posible. Y el cine argentino sigue adelante a pesar de sus detractores.
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  • Larry Crowne
    Larry Crowne
    Puesta en escena
    Dame tus snacks ya mismo

    Tom Hanks y Julia Roberts un poco lejos de otras perfomances en este género que tiene tantos adeptos.

    Que estén Julia Roberts y Tom Hanks no garantiza nada. Que de nuevo el cine norteamericano decida mostrar un looser que a la postre consigue su revancha tampoco. Hoy, los diarios muestran despiadadamente que si perdés tu empleo en EEUU tu vida será miserable como en cualquier lugar con crisis.

    La historia es sencilla Larry Crowne pierde su empleo, no sólo no será nominado empleado del mes sino que será castigado metafóricamente por no tener expectativas, no da el rol que el American Dream necesita.

    Entre la desesperación y la necesidad se anota para tomar clases de oratoria y otras cosas y allí conoce a Julia que interpreta a Mercedes Tainot una docente que obviamente está agobiada con su vida marital y laboral y no sabe por dónde salir del atolladero.

    Hay un poco de aire cuando Larry conoce a sus nuevos amigos y estos lo ayudan en lo que será una refrescada de aspecto y algunos momentos que lo regresan momentáneamente a esa época donde no existía la recesión como una realidad tangible y la vida era otra cosa.

    La historia se puede contar en menos minutos, las situaciones podrían ser menos previsibles aunque abunden los pormenores que, por acumulación, muestran un estado de cosas pero retardan aquello que todo el que va a ver una comedia romántica o un drama romántico o una comedia con drama, o una película de estrellas, espera.

    Hanks que co escribió el guión con Nía Vardalos, la actriz de Mi casamiento Griego hace aguas en retardar el clímax de encuentro, en no exponer a sus criaturas a una esgrima pronta para de ese modo lograr algo de contraste y todo termina como imaginamos. Roberts trata pero está algo sola, incluso siendo quién es. Hanks está lejos de lo que le hemos visto aunque nuevamente y por vez número un millón nos cuenten que hay otra oportunidad.

    En fin, si es devoto de ambos actores podrá ir a verla y maldecir a esta cronista, si busca sustento, no diga que no le avisé.
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  • Super 8
    Super 8
    Puesta en escena
    Contame esta historia

    J. J. Abrams después de Lost no está perdido y logra una bella historia como las de antes con producción de Steven Spielberg.

    El cine es una pasión para hacedores y espectadores. Si el film que se hace es metacinematográfico hasta un punto el placer es mayor. Si se trata de filmar en Super 8 la aventura está asegurada. Si además hay una mirada amorosa sobre el cine el deleite se ensancha y si como plus hay intriga, el ruido de los que comen pochoclo hasta se puede obviar.

    Corre 1979 y durante el rodaje de un film amateur, en Super 8, un grupo de adolescentes presencian un hecho inusual: el descarrilamiento de un tren que deparará en que nada vuelva a ser lo mismo. ¿Qué extraño suceso cambiará la vida de Lilian, ese pueblo tranquilo de Ohio? Allí la intriga se adueña de todo.

    J. J. Abrams, creador de Lost, guionista y director en Súper 8 demuestra que cuando puso patas arriba el concepto narratológico de las sitcoms, convirtiendo en adictos a los seguidores de los náufragos por muchas temporadas haciendo caer para siempre conceptos cartesianos, no estaba improvisando y que todavía se pueden narrar novelas sentimentales, de iniciación y ver a través del ojo de un actor nuestra propia experiencia pasando frente a nosotros. ¿Es cultura de masas o popular? ¿Y a mí qué me importa si me conmociona, si logra que ame al cine? porque además, esta vez no recurrió a una argamasa de conocidos, ilustres y candidateados al Oscar. Pero igual cuidó la imagen con amorosa mirada y los actores salieron airosos. Así le posa una idílica visión mostrando como un grupo de pibes camino a ser jóvenes quieren filmar por amor al arte una peli de zombis, pasar las vacaciones pueblerinas haciendo de eso el motor y el deseo y sus expectativas cambian y el pueblo también.

    El que quiera ver en la película de J .J. Abrams un homenaje a Steven Spielberg que aquí produce y experimente nostalgias de Historias Extraordinarias, Encuentros cercanos del Tercer Tipo y de la inolvidable ET, debe pasar por el cine más cercano para apreciar que lo viejo no siempre está caduco, que novedad no siempre significa nuevo y que algunas fórmulas siguen funcionando porque nos dan una historia que es lo que vamos a buscar cuando abrumados de candidatos políticos necesitamos una ficción mejor y más posible que la que ellos prometen y porque el cine es un espacio intangible que da revancha cuando es bueno y olvido cuando no, pero intenta no dejar de ser el séptimo arte. Y ese rato se agradece de por vida.
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  • Medianoche en París
    Medianoche en París
    Puesta en escena
    Medianoche en París, o Woody Allen, el incensante hacedor

    Comedia romántica en la que Allen rinde tributo a la Ciudad Luz desde dos aristas: la romántica y postal y la maravillosa germinadora de vanguardias y bohemias

    Luego de haber filmado en Europa películas que merecieron diversa suerte con la crítica, Allen regresa para rendir tributo a París desde dos miradas, por un lado la infinita gama de postales y vistas que todos conocemos, hayamos estado allí o no y para viajar en una maravillosa máquina del tiempo que lo lleva a lo mejor de una época poblada de sujetos de su admiración.

    Gil, Owen Wilson, llega a París junto a Inez, su novia interpretada por Rachel McAdams, la idea es acompañar a los padres de ella en un viaje de negocios. Gil duda muchísimo sobre su obra literaria y su suegro, un republicano recalcitrante, no contribuye en nada a subir su autoestima. El film comienza con esas fabulosas imágenes de la ciudad que a pesar de su uso y abuso no han perdido la magia. París es la ciudad romántica en el imaginario universal y la película se encaminará hacia una comedia de ese género.

    Su novia no toma demasiado en serio la necesidad de Gil de escribir o terminar su trabajo atascado, tampoco se plantea demasiado el funcionamiento de la relación ni la pasión o su ausencia y se muestra como alguien dispuesta a condescender con tal de tener un matrimonio armoniosamente norteamericano.

    Pero para Gil, esto es poco o nada. De modo que, a la inversa que en el cuento de la Cenicienta, la calabaza pesada que transporta a Gil durante los días, se convertirá en carroza cuando al largarse, atribulado, a pasear a medianoche por la ciudad, encuentre un viejo Peugeot que lo llevará a un viaje en el tiempo. Un viaje que se repetirá y que es de esos que todos querríamos hacer para encontrarnos con personajes que, latentes en la formación y la poética cinematográfica de Allen, han influido de manera notable no sólo en su formación sino en su modo de hacer y leer el cine.

    Instalado en la década del 20’, se encontrará con Cole Porter que ha llenado de música sus films y aquí es más que notas y armonías, con Picasso, con Scott y Zelda Fitzgerarld, con un brillante Salvador Dalí, encarndo por Adrien Brody y con Gertrude Stein a cargo de una notable Kathy Bates, entre otros. El lujo del viaje a esa época bella, la reflexión sobre la escritura y todos los movimientos artísticos de vanguardia de París son indicios para que el espectador, con ciertas competencias, disfrute al máximo no sólo de la representación de esos popes sino además de una mirada, una más posible, que aquí parece ser la que el propio Allen tiene sobre ellos.

    De nuevo, la figura del alter ego que todos los seguidores de Allen conocemos aparece en Owen Wilson, con una lograda inflexión hacia a la inseguridad, un alto nivel de conflicto existencial y todo aquello que conocemos del Woody que hacía los papeles hasta hace unos años. Lo cierto es que todos estos personajes, incluida Adriana, una amante que Pablo Picasso supo tener y que elabora muy bien Marion Cotillard, reconfiguran el estar en el mundo de Gil, a quien nadie le cree sus viajes nocturnos al pasado y cuando su novia comienza coquetear con Paul, en la piel de Michael Sheen, un insoportable y soberbio británico que también está en tránsito en París dictando conferencias, el redireccionamiento de su vida será otro porque el cambio ya está en marcha.

    Por un lado la bella ciudad de los Campos Elíseos y Versalles y por otro, subterránea y fantasmal, la París profunda e intelectual a la que todos querríamos arribar para presenciar en qué clima de novedad del Siglo XX se gestó la Nouvelle Vague. Estas reflexiones le dan pié al director para dejar atrás el chiste y apelar al sarcasmo e ironía que su mirada posa sobre cierto esteticismo de elite y sobre la grandeza por qué no, de los intelectuales que tanto ha frecuentado. No hay gag, sino un humor construído sutilmente. El contraste entre el día y la noche son notables. El día trae consigo la luz y hace relucir aquello de lo que el protagonista desearía huir para siempre. La noche con sus fantasmas corporeizados es una fiesta de un tempus fugit que se mira con nostalgia pero que acarrea una esperanza final hacia el futuro.

    Romántica por el enmarque geográfico y la trama, cínica por cómo Gil evoluciona en sus epifanías nocturnas, Medianoche en París, es otro trozo de arte que Allen nos regala desde hace ya… ¿Pero qué placer sería encontrarse con Man Ray o Buñuel y hacerle una preguntas no?
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  • Aballay
    Aballay
    Puesta en escena
    Cuando el western es gauchesca

    Aballay, el hombre sin miedo obtuvo varios premios en el Mar del Plata Film Fest 2010. Premio Cinecolor a la Mejor Película elegida por el público de la Competencia, el Premio Moviecity a la Mejor película Argentina en Competencia que consiste en la compra por parte de Moviecity de los derechos de transmisión por un lapso de 18 meses, para su paquete de canales para América Latina (excepto Brasil) en una suma de dinero en pesos equivalente a U$S 25.000 y el Premio especial del jurado: 2da Mención Especial.

    Adaptada de un cuento de Antonio Di Benedetto el film de Fernando Spiner narra la vida de un gaucho ladrón y asesino que comete un asesinato que lo marca para siempre. Quién lo ha visto asesinar a su padre le ha mostrado con la mirada que lo siniestro es casi siempre lo que el otro nos devuelve. Aballay se ve en los ojos del hijo de quien asesinó.

    Ese horror, lo conecta con el saber de los estilitas, que para acercarse a Dios trepan altas columnas y permanecen en las alturas para siempre. No volver a pisar la tierra es el modo penitente que los pecadores encuentran para purgar sus culpas. De este modo, Aballay, en una pampa bárbara carente de columnas, de una inmensidad bien reflejada en la dirección de arte, ante la imposibilidad de trepar decide no bajar más de su caballo.

    Lo interesante de la película de Fernando Spiner es el modo en que en estas latitudes se muestra la barbarie y la posible reconciliación con un mundo tortuoso que no guarda mucha oportunidad para esa clase de hombre “sin miedo”.

    El término western, originariamente un adjetivo derivado de west, oeste, en inglés, luego devino sustantivo y es aquí donde deberíamos detenernos porque Aballay va hacia una conquista que no es la de las películas de Hollywood, con sus héroes y antihéroes y sus revólveres a punto del disparo siempre. Aballay, se planta más en la tradición gauchesca rioplatense para mostrar a un sujeto más parecido a Moreira que a John Wayne y es allí donde justamente reside el valor más interesante de la película. Hay una conquista pero es de otro orden. Y justo es decirlo, esa conquista conlleva que Spiner armé una constelación visual y sonora de gran factura que apoya el gran trabajo de Pablo Cedrón en el protagónico, y permite buenas actuaciones de Gabriel Goity, Luis Ziembrowski, Nazareno Casero, Lautaro Delgado, Moro Anghileri, Horacio Fontova, entre otros.

    Aballay es una gran opción para saber cómo se hace una épica del antihéroe, cómo éste puede alcanzar cierta epifanía y dar vuelta la taba para volverse legendario. Pero cuidado, la pampa sigue siendo bárbara y la sangre siempre está dispuesta a brotar.
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  • La peli de Batato
    La peli de Batato
    Puesta en escena
    Por Siempre Batato

    "La peli de Batato" de excelente recorrido estético, recrea un mundo sólo posible entendiendo las coordenadas de los 80' post dictadura en la Argentina.

    Que Salvador Walter Barea, alias Batato Barea, fue un sujeto singular como la década en la que nació (vio la luz en 1961) es sólo una noticia para las nuevas generaciones. Su temprana desaparición en 1991, privó de su arte a muchos que deberían revisar su concepto de transgresión.

    Explicar aquí la naturaleza de los happenings que se armaban en el Parakutural, en performances donde Batato, acompañado de Humberto Tortonese, Alejandro Urdapilleta y otros, desandaban los textos de Alejandra Pizarnik, Néstor Perlongher, Alfonsina Storni (en su segunda etapa) o Fernando Noy, quién acuño para su libro lo que ya es un clásico: “Te lo juro por Batato”, excede los márgenes de una crítica que sólo intenta lograr que se aproveche bien el tiempo que dure la proyección de La peli de Batato, que se lleva a cabo sólo en el Malba los viernes a las 22.00.

    El film de Gogo Anchou y Peter Punk, con guión de Santiago Van Dam, puede engañar al querer ser encapsulado en el género documental, porque si bien ofrece el derrotero de una vida en el arte y reúne dentro de sí testimonios, también acude a momentos artísticos de gran plasticidad que muestran no sólo quién era Batato Barea sino además, quiénes, sus compañeros de ruta.

    Suele decirse que a períodos de gran represión se suceden períodos de libertad, destape o renacimiento artístico. Y Barea transito todos esos nuevos cánones que incluso inventó para que el arte encontrara un camino nuevo en una explosión de esteticismo puro, instalando una noción de underground indubitable pero recalando también en otros segmentos no tan Off.

    Si el espectador repara en los 150’ que dura la película no debe temerle a la extensión ya que estas dos horas y media se poblarán de testimonios, que parten de una fuente cedida al propio Gogo Anchou por Barea antes de partir, que era ya una suerte de germen de lo que se verá. Y Batato estará en imágenes que se funden con voces que hacen lo propio y la pantalla ofrece dos miradas posibles y capturan ese mundo y esos recuerdos y reflexiones de compañeros de ruta que como Las gambas al ajillo (Alejandra Flechner, Verónica Llinás y María José Gabin) o Antonio Gasalla, y el mismo Carlos Belloso, que luego viraron sus carreras hacia la cosa más masiva y por eso son nombres que les suenan a todos.

    Buen fundido de imágenes, buena elección musical y por sobre todo buenas disquisiciones sobre el arte, el ego del artista, las rupturas y las discontinuidades estéticas, hacen del film una mezcla de documento de una época esperanzada y a la vez un itinerario más o menos sinuoso de lo que ocurrió cuando en Cemento o en el Parakultural, la vida era otra cosa, Te lo juro por Batato.
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  • El dedo
    El dedo
    Puesta en escena
    Cuando un pueblo llega a los 501 habitantes ya tiene otro estándar, cuando el soltero más codiciado del mismo muere y guardan su dedo índice para que éste guíe los destinos y además sea una suerte de Watson en formol que ayude a descubrir el asesinato ya la cosa se pone peliaguda.

    Cerro Colorado es el lugar y 1983 el año. Democracia recuperada, la política a flor de piel pero desde lo cotidiano, desde un lenguaje de entre casa, desde una reflexión entre nos. Porque ese dedo hacedor de preguntas y dador de respuestas sugiere muchas cosas, algunas absolutamente locales y otras universales, pero su tono y una cierta pregnancia hacia lo que significaron siempre los modos personalistas y hasta paternalistas de encarar la elección de un líder se representan allí como si el pequeño pueblo que ya tiene entidad electoral fuera una sinécdoque de todo el país.

    Rodada en cinco semanas con algo más de 30 actores y más de 300 extras, el film cuenta con muy buenas actuaciones de Gabriel Goity, Rolly Serrano, Mariana Briski y el siempre espléndido Fabián Vena que narran esta historia en clave de comedia absurda que se sostiene en los acertados trazos de humor de Sergio Teubal que sabe manejar el tempo del libro con el que trabaja y al mismo tiempo sabe acertar en esos lugares de emoción y subjetividad argentina en la que no podemos no reconocernos. Hay en el film un carpe diem que enamora por la situación idílica de vivir en un pueblo y a la vez un absurdo notable y ostentoso en la cuestión de que un dedo índice maneje la vida de los habitantes de ese lugar.

    Otra buena película del cine nacional en este año que aún no promedia y que ya ha dado sus frutos.
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  • Le quattro volte
    Le quattro volte
    Puesta en escena
    Poesía pura mostrando los ciclos de la vida en un film semidocumental y profundamente existencial.

    Lo que sabemos o lo que creemos afecta al modo en que vemos las cosas, dice John Berger en “Modos de ver”. Y en Le quattro Volte, los modos de ver y los modos de mostrar son fundantes para hacer de una historia mínima un poema visual. Michelangelo Frammartino se propone contar casi como un documentalista que recurre a la ficcionalización, la vida de un hombre. Es un pastor, pero como todas las vidas tienen su límite, cuando el pastor no esté, la poesía seguirá inundando la pantalla. Sin la manipulación sentimental de la música, salvo cuando no existen las palabras (que retomando a Perrone puede ser canallesca), sin excesos de ninguna índole el film nos invade a través de imágenes puras. No pretende de nosotros más que la mirada y lo que ellas como metáforas de lo que podría ser nuestra propia vida, sugieren.

    El pastor es la excusa ideal para narrar los ciclos que todas las vidas, se presume, tienen. La dirección de fotografía es de excelencia y coadyuva a guiar la mirada por esos ciclos en los que las existencias se cumplen, todas ellas, de modo inexorable. Borges decía: si para todo hay término y tasa y última vez y nunca más y olvido… aquí el Pastor, la cabra o el árbol talado tienen su ciclo y su última vez pero con el plus de lo cíclico, con la enorme esperanza que surge de un guión redondo en el que lo circular, demuestra que devenimos otra cosa, pero devenimos al fin, lo que no es poco.

    Poético, sensible y sin cursilerías, Frammartino entrega un film que narra una historia sencilla en una Calabria primigenia pero que espesa sus signos ante nuestra mirada, porque desanda eso que creemos saber y nuestros modos de ver.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Que 'la cosa' funcione
    Puesta en escena
    Que "la cosa" funcione o cuando Woody regresó a NY

    La nueva película de Allen recupera ciertos tópicos celebrados por sus seguidores y explota un humor fantástico como es costumbre en él.

    No estoy segura de que la estadía de Allen en Europa haya sido un fracaso, como aseveran algunos colegas. Es más, considero que Match Point o El sueño de Casandra re escribieron obsesiones de Allen en torno al asesinato considerado como una de las bellas artes (De Quincey Dixit). En esos films, el jazz había sido remplazado por la música clásica y el humor se hallaba ausente porque, a qué negarlo, Inglaterra tiene de gracioso sólo las bodas reales encarnadas en los sombreros que usan las damas asistentes. Esas obras de Allen, re inventaban una historia, mostrando aquel axioma de Melinda-Melinda (2004) en el que un ligero cambio de trazo, convertía una comedia en una tragedia, funcionaron como re escritura y también como comprobación de una tesis. Aquellos amigos que tomaban café y degustaban distintos dulces antes de partir a un velatorio, plasmaban desde esa escena inicial cómo lo trágico de la muerte puede ser productivo para debatir la praxis vital de la escritura de los géneros justo antes del postrer momento. La vida es eso.

    Pero Allen volvió a New York esta vez retomando el tópico de los amores desparejos entre hombres mayores y mujeres jóvenes. Su alter ego aquí, Boris Yellnikoff, será encarnado por un genial Larry David. Un hombre grande, engreído y con ese aire que tienen los que se dedican a las ciencias duras. Descreído de que la humanidad tenga una oportunidad, conocerá azarosamente en un parque a Melody, interpretada por Evan Rachel Wood, una chiquilla inocente que huyó de la casa paterna y de la cual terminará perdidamente enamorado. Pero como no hay film sin conflicto, aunque el tono de comedia impere siempre, pronto llegarán los problemas cuando John y Marietta, protagonizados por Ed Begley y Patricia Clarkson, padres de la joven en cuestión y con una guerra propia entre ellos, reprueben ese vínculo que Boris y Melody están construyendo.

    Tal vez Allen haya encontrado luego de mucho tiempo un doble fantástico de sí mismo, ya que Larry David, rememora los tips de ese Allen hipocondríaco y panicoso de Hannah y sus hermanas (1986), al amante temeroso y fracasado documentalista de Crímenes y pecados (1989) y al excéntrico escritor de Deconstructing Harry (1997). La trama va in crescendo en virtud de los enredos amorosos, con el escenario de New York de fondo, el jazz más maravilloso como cortina y algunos sones de música clásica cuando la historia lo pide.

    Si le gustaba Allen y se dejó llevar por esas críticas que no valoran que este genio hace una película por año (como señaló Perrone en esta misma publicación) o si nunca dejó de gustarle, porque el peor Allen es siempre un mejor “complete con el nombre que UD. prefiera”, llegó la instancia de ver el film de uno de los más geniales directores y guionistas que dio EEUU, tan fresco como siempre, tan cómico como antes y por sobre todo, tan fiel a sí mismo. Los muertos que los críticos matan gozan de espléndida salud.
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  • Culpable o inocente
    Culpable o inocente
    Puesta en escena
    Un thriller con chicos lindos, autos emblemáticos y una fórmula conocida. El pochoclo lo invita la casa!

    El abogado Mickey Halley, en la piel de Matthew McConaughey, ha devenido en un penalista que tiene a su cargo la defensa de losers que nadie quiere representar. Y como los abogados mienten por definición (bueno, el 90%) suele solucionar todo por medio de la mentira a la justicia y a sus propios clientes. Hasta aquí nada soprendente, un cínico más creado por la industria de Hollywood.

    Pero como todos parecemos tener un día de suerte, le llega su momento y accede a representar a un millonario acusado de violencia de género contra una trabajadora sexual. Para que haya trama, bueno, tejido, bueno… un hilo de conflicto, las cosas no son lo que parecen y su representado encarnado por Ryan Phillipe, un lindo para nada, es mucho más que un golpeador de mujeres, tiene una conexión con Mickey que éste comprueba más tarde y le exige el uso de toda su astucia y lo lleva a cuestionar sus valores en torno del bien y del mal cuando su cliente asesina a su investigador.

    La anagnórisis del abogado llega, porque en USA hay justicia siempre aunque sea poética y también triunfo del bien, ¿o acaso los americanos no pueden lograr todo lo que se propongan? (Obama dixit), ya que esa pérdida, su vínculo indecidible con su esposa, una desperdiciada Marisa Tomei y el redundante cuestionamiento sobre quienes van al Averno y quiénes al Paraíso no cesan como los replicantes de Blade Runner, sólo que aquí hacen imprescindible el pochoclo.

    Lo que no hace más que recordarme el chiste final de Filadelfia, en el que Denzel Washington preguntaba ¿qué son 4 abogados atados a una piedra en el fondo del río? Y él mismo se respondía: un buen comienzo. Reformulo: ¿qué son 4 años de nuestras vidas sin estos thrillers fallidos que hacen revolcar en su tumba a Hitchock? y me respondo: Un buen descanso…
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  • Mis tardes con Margueritte
    Conmovedora y simple, muestra cómo los relatos unen distintos universos y los retroalimentan.

    Gerad Depardieu, (en el rol de Germain Chazes), es dúctil y todo terreno y eso no es una novedad y que puede hacer contraste con cualquier actriz, como en este caso Gisèle Casadesus, que compone a una anciana fantástica, liviana y sabia, tampoco.

    Lo que si resulta novedoso es como un film que se dispara desde una vida ruda, como la de Germain, llena de sinsabores y fracasos puede ser recompuesta a través de un encuentro.

    Él ronda los cincuenta y pico, ella unos cuantos más. Él tiene una sabiduría de la vida, su torpeza es compensada por esos saberes que la calle, la amargura y el fracaso otorgan y ella la de los relatos que la literatura que casi siempre supera a la vida, le comparte.

    Así, esos encuentros entre un hombre signado por el afecto de sus amigos pero por un fondo que nunca llega a tocar y una anciana capaz de prodigar historias, tejen un vínculo maravilloso.

    La historia es sencilla, mínima casi, pero las grandes actuaciones de sus protagonistas sumadas a una perfecta elección de los relatos que se van tejiendo y unen a estos seres tan diversos, da como resultado un film delicioso, tierno y muy bien logrado.

    Con un buen diseño de arte, un guión que hila convenientemente las historias nada azarosas que se narran y un gran montaje, Mis tardes con Margueritte resulta algo más que un entretenimiento aportando humor y reflexiones que rozan la filosofía y lo existencial.

    Grandes actuaciones que demuestran que no hay historias pequeñas, sino muchas veces artistas mezquinos, este por suerte no es el caso.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    Puesta en escena
    La película de Katz explora sin ir demasiado profundo, lazos familiares en reconstrucción

    Lo bueno es que Francella, aquí revalida sus laureles de actor dramático lejos de los tips que le conocemos y que dejó atrás en El Secreto de sus ojos. Lo muy bueno es que Rita Cortese brilla como siempre porque se pone la piel del personaje y aquí está muy bien. Arturo Puig y Mercedes Morán, hacen uso de ese oficio que les conocemos y salen victoriosos porque siempre, siempre es un placer verlos.

    Los Marziano está lejos del costumbrismo al que apelan muchas producciones argentinas al hablar de la familia, y cuyo ícono máximo es Esperando la Carroza pero también de comparaciones con films extranjeros (Los excéntricos Tenenbaum) que exhiben mejor lo que es el corte, la diferencia, el tajo que se produce en la desunión y los caminos paralelos que toman dos vidas nacidas de un mismo vientre.

    Juan (Franchella) sufre una enfermedad que lo priva del reconocimiento de las letras y por ende de la posibilidad de leer. Viaja a Buenos Aires y su hermana Delfina, papel en el que Cortese brilla, lo acoge y ayuda. Entre ella y Nena, interpretada por Mercedes Morán quién es la esposa de Luis (Arturo Puig) tramarán un encuentro entre esos hermanos separados hace tiempo.

    Si bien Katz trabaja sin traicionar nunca su estética cuya cámara capta y trabaja el pequeño detalle, aquí con otra producción y más inversión no se traiciona pero algo del orden de las imágenes que tienden a hacer hincapié en el mundo ostentoso del country en el que vive Luis obsesionado por los pozos del campo de golf, tal vez incline la balanza a mostrar las miserias de ese mundo paradojicamente rico. De Juan y de Delfina sabemos poco y nada. ¿Será que la metáfora reside justamente en no mostrar la carencia porque está ahí?

    Hay planos cortos en los que la cámara se detiene sin que luego guarden relación evidente con el nudo de la cuestión y el encuentro de esos hermanos que se producirá en algún momento previo acuerdo entre las mujeres (¿cuándo no?) sobre cuáles son los temas que jamás se tocarán en la mesa.

    Íntima y si pretensión de más, Los Marziano exhibe uno de los tantos hiatos en los que caen los vínculos familiares. Sin respuestas que tranquilicen pero sin resolver demasiado aquello que se exhibe, la sensación que el espectador se lleva es la de un voyeur que espió por una ventana y tal vez, al pestañar se perdió algún detalle de esa gran suma de pequeños guiños que la directora nos quiso mostrar. En fin, una película buena que se deja ver y que en definitiva contribuye a la industria que todos deseamos sea grande cualquier día de estos porque ideas en Argentina no faltan.
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  • Ajami
    Ajami
    Puesta en escena
    El film multicultural desde varios ángulos revela una realidad insoslayable, una convivencia precaria y múltiple.

    Ajami, que da título al film, es un barrio muy humilde dentro de Jaffa (localidad que depende de Tel Aviv). Y es además un film que intenta mostrar sin concesiones la convivencia en un lugar que antiguamente habitado sólo por palestinos es hoy un espacio donde convergen judíos, musulmanes y cristianos. Si además agregamos que sus directores son Yaron Shani, judío de origen y Scandar Copti, palestino de pura cepa, no queda más que asumir que Ajami es un film polifónico en el mejor sentido.

    Con mucho de estética documental pero con el dramatismo de una ficción, Ajami muestra sucesos sin conexión cronológica o lineal pero en los que el estallido siempre a punto de ocurrir, el peligro de la explosión y la dificultad propia de una zona en litigio permanente, van narrando las vidas de Malek (Ibrahim Frege), Dando (Eran Naim), Binj (en la piel de uno de sus los directores, Scandar Copti) y Omar (Shahir Kabaha).

    Omar y Malek tienen deudas, el primero por asunto de drogas, el segundo porque su madre está seriamente enferma. Nasri el hermano menor de Omar descubre que la vida no es una promesa allí sino más bien una misión que se cumple si llegas a la noche o despiertas a la mañana siguiente. Mientras que Dando es un policía cuyo hermano ha caído en la pelea a manos de un palestino.

    Si el telón de fondo es lo básicamente territorial y étnico, no es usado aquí como condición única de narrar esta historia, sino como un dispositivo que permite un enfoque más de lo que las mafias que se encuentran enquistadas a lo largo y ancho de todo el mundo pueden hacer también allí, mientras un misil es disparado. Porque la película de Shani y Copti va asumiendo en sus secuencias, el tono de un thriller de esos que se pueden desarrollar en El Paso o Ciudad Juárez. Y porque su mayor logro es usar la etnicidad, lo cultural y lo religioso no como condición de posibilidad sino como fondo. Su estructura de cuatro secuencias y un desenlace ordena para el espectador ese formato que ya ha sido dado en otras “vidas cruzadas” pero en un contexto que de por sí difícil, muestra cómo el dolor de una coexistencia convulsa se suma a las miserias cotidianas.
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  • Nunca me abandones
    Nunca me abandones
    Puesta en escena
    Con la novela de Kazuo Ishiguro, que legó notables obras a la literatura y el cine, recordemos “Lo que queda del día”, el film dirigido por Mark Romanek consigue aciertos varios donde otros fallan: mezclar el melodrama y la ciencia ficción y que esto no sea agua y aceite.

    Tommy, interpretado por el impecable Andrew Garfield, Kathy en una notable actuación de Carey Mulligan y Ruth en la piel de Keira Knightley, quien se ve opacada por las notables actuaciones de los otros integrantes del trío, crecen en un internado inglés que depara un futuro nada esperanzador para sus habitantes. Todos gozan de perfecta salud y esto que parece anecdótico tendrá una razón de ser y un correlato dramático.

    En un lugar amena y apacible como es el internado Hailsham, los tres crecen sin saber que no sólo los amores suponen pérdidas, traiciones y sufrimiento mientras que cuando se encuentren lejos el dolor no tardará en llegar.

    ¿Estos seres son reales? ¿Han sido creados como todos los mortales? Y si se pueden gobernar sus existencias y latidos ¿sus sentimientos están sujetos a las mismas reglas?.

    El logro de Romanek reside en poder usar las dosis de ciencia ficción y drama sin hacer pié definitivo en ninguna. Total la desolación no tarda en llegar ni en este mundo ni en el del futuro. Cuando el amor o la amistad de humanos o clones es vulnerada, la respuesta es la misma. ¿o acaso un clon no es idéntico a usted o a mí?

    Fantástica fotografía, música que acompaña la narración maravillosamente y una sensación de tristeza que no impide decir que Nunca me abandones es una película para ser vista con ojos y corazón bien abierto.
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  • El mal ajeno
    El mal ajeno
    Puesta en escena
    Estrena este film español que transita ciertos estadios del dolor ajeno y propio no reconocidos hasta que los bordes de lo ajeno y lo propio se tocan peligrosamente.

    Ser médico de un hospital es al menos un acercamiento a la angustia. Ser médico de enfermos terminales que sólo pueden paliar su dolor sabiendo que el fin se acerca es un gran dilema. ¿Cómo ayudar sin involucrarse? ¿Se puede ayudar si no hay empatía? ¿O es mejor hacer la gran House y no tener casi contacto con el dolor del paciente?

    Narrada visualmente en un 95% dentro de un hospital, Eduardo Noriega, en el papel del Diego Sanz, se ha desconectado de todo para mantener la debida distancia con el dolor de sus agonizantes pacientes, también ha puesto distancia con su mujer, su hija adolescente a cargo de Clara Lago y su didactismo hacia los nuevos residentes es: no mires, no te involucres.

    En distintos sucesos como el intento de suicidio de una paciente, un disparo que no acertó donde debía y otros avatares que a veces rozan el fantástico, otras el terror y muchas más, las menos afortunadas el melodrama, Diego Sanz deberá tomar decisiones.

    Algunas escenas descarnadas como las que acontecen en un hospital y algunos descarnados sentimientos que afloran a pesar de su protagonista, se unen aquí para dar como resultado una película que promete sorpresas hacia el final.

    Producida por Alejandro Amenábar y dirigida por el debutante Óskar Santos, el film hace un mix de géneros pero logra salir airoso. Buena oportunidad para disfrutar un poco de cine español que no siempre arriba a estas costas.
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  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    Puesta en escena
    Bello film candidato a 12 estatuillas de Holywood y 7 nominaciones al Golden Globe, con muy buenas actuaciones y exacta mezcla de géneros.

    Mañana jueves 10, se estrenará en el circuito comercial El discurso del Rey/The King’s Speech (Reino Unido-Australia 2010). El film que arrasa con las nominaciones a los Premios Oscar (12) y detentó 7 nominaciones a los Golden Globe, merece una valoración ya que sale de la norma a lo que los galardones de Holywood nos tienen habituados. La película transita las exactas dosis de humor, drama, comedia e intriga.

    Entre 1925 y 1938 Bertie, a cargo de Colin Firth, (cercano en calidad actoral a Orgullo y prejuicio -1995- y más lejos de Mr. Darcy de El diario de Bridget Jones -2001-) debe superar la tartamudez que lo aqueja desde niño, exactamente desde sus cuatro años según su memoria. La película tiene un comienzo contundente ya que muestra a Bertie precedido por el locutor oficial de la corona británica dándole la palabra con voz clara y ceremoniosa y la siguiente parálisis de éste que no logra articular palabra. Semejante situación derivará no sólo en la búsqueda de un terapeuta no tradicional para los trastornos del habla (ya ha visto a varios sin resultados), sino también en la resistencia a encarar esa imposibilidad de comunicación que como todo trauma original encuentra en el lenguaje su síntoma más visible. Bertie ha sido desechado desde niño por no ser candidato natural al trono.

    Pero se podría ocultar que el Duque de York y padre de la reina Isabel es tartamudo sino fuera porque su hermano, Eduardo VIII encarnado por Guy Pearce, heredero del trono debe abdicar por amor en el sonado caso de su vínculo amoroso que finaliza en casamiento con una plebeya norteamericana divorciada, Wallis Simpson. La ayuda que ya le proporcionaba su poco tradicional terapeuta se hace imprescindible ya que Bertie se convertirá a la brevedad en Jorge VI. Su esposa Elizabeth, jugará un papel central, interpretada por Helena Bonham Carter quien deja atrás esos roles que tan bien le sientan por la extraña belleza que le permite ser la novia de Frankenstein o la Belatrix Lestrange de Harry Potter y compone una mujer cuya devoción y entrega por su marido está fuera de cuestión, ella lo ama. Los amores de los hermanos herederos del trono son legítimos y auténticos y contrastan a la perfección con los vínculos de sus padres. Ya que la muerte del Rey Jorge V, interpretado por Michael Gambon, sólo despierta en su esposa un interés notable en la sucesión del trono.

    Geoffrey Rush, cuya actuación es impecable, se hace cargo del papel de frustrado actor australiano Lionel Logue, que usando métodos peculiares y haciendo gala de una discreción sin igual, ayudará al futuro rey a sortear los obstáculos de su lengua materna, la lengua de la emoción y la subjetividad.

    Los ambientes creados son de un acierto impecable en la que la dirección de fotografía cuenta y mucho, así como también el diseño sonoro que acompaña la narración proveyendo los climas adecuados a cada escena. Los planos cortos son imprescindibles para dejar al descubierto como el rostro de Colin Firth, Bertie o George VI, transmutan y se contorsionan en la dificultad de comunicarse.

    El contexto histórico y la amenaza hitleriana de entrar en guerra con el Reino Unido ofician de fondo para resaltar porque a pesar de la presencia de un político fuerte como Winston Churchill estelarizado por Timothy Spall, la omnipresencia real es vital para un pueblo que ha hecho de la monarquía una forma de la devoción, al menos en la década del 30’.

    Grandes logros actorales, un guión sencillo pero potente y una buena factura visual hacen de El discurso del Rey un film que seguro dará enormes satisfacciones ya sea en los premios o en las sensaciones que provocará en el público que visite las salas a partir del día 10 de febrero. Recomendable película dirigida por Tom Hooper sobre la amistad, el amor y la responsabilidad.
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  • Lazos de sangre
    Lazos de sangre
    Puesta en escena
    Retrato de una Norteamérica honda y rural que hurga en lo más denso del fracaso del american dream.

    En Missouri las cosas no son como en New York o Boston o LA. En Missouri sobrevivir puede ser una odisea sin certezas de un final feliz. Adaptada de la novela homónima (2006) por Daniel Woodrell, Lazos de Sangre/Winter´s bone, narra la historia de Ree Dolly (Jennifer Lawrence) quien con sus escasos 17 años comienza a buscar a su padre, quien usó su casa para asegurar su fianza y luego desapareció sin dejar ningún rastro.

    Ese riesgo de perder el hogar la hará transitar los bosques Ozark, bellamente retratados y tratar de quebrar ciertos códigos familiares primigenios y exponer la vida. Reconstruir una verdad suele ser arduo y muchas veces estéril pero Ree no tiene otra salida.

    La dirección a cargo de Debra Granik, quien emprende la tarea en éste su segundo film, tiene aciertos notables, toda vez que el tono, las inflexiones y derroteros de los personajes, huelen a esa intimidad que posee el cine independiente que no teme desafiar al establishment y muestra lo que hay que mostrar, lo que existe, el acabamiento ineluctable del american dream. Así, una Norteamérica honda como un pozo negro emerge en la pantalla para dar cuenta de la familia fracturada, las condiciones oprobiosas de la quiebra y el delito que se pude llevar lo último que queda.

    Para Ree, salvar la casa es salvar a sus hermanos y a su madre que ausente y perdida, se halla sumergida en la misma parálisis y silencio que el resto de la familia como si fuera imposible traspasar la barrera de invisible silencio impuesta allá lejos, al comienzo del tiempo.

    Con una dirección de fotografía impecable, un manejo de las actuaciones muy bueno y una música dispuesta a subrayar cada clima, Lazos de sangre es una película para adentrarse en ese misterio llamado adolescencia que como un péndulo da cuenta de la inocencia y el coraje, la audacia y el pánico, la verdad como barrera y las palabras como sentido de toda una vida.
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  • El retrato de Dorian Gray
    El clásico inglés con licencias de guión y una factura débil y poco entretenida.

    La historia conocida por todos gira en torno a un joven bello a quien le es confeccionado un retrato que tendrá la impronta de su vida disipada y perversa, mientras que el propio sujeto permanece inalterable en una época en que no existían los hilos de oro, el botox ni el lifting.

    Dorian Gray interpretado por Ben Barnes es un seductor caballero que regresa a Londres, lugar de su nacimiento luego de pasar su niñez y adolescencia en la campiña inglesa donde no parecen existir las tentaciones de la gran ciudad. La vida nocturna de London pronto se revela ante sus ojos y de este modo Dorian incursiona en sus deleites y afanes guiado por Lord Henry Wottom, en la piel de Colin Firth, que será su mentor en el arte de seducir, encantar y mostrar cuánto logra una buena imagen y cómo ésta puede conseguirlo todo. Obsesionado por mantener esa imagen incólume, algún extraño pacto logra hacer que sus tropelías se reflejen en el retrato fiel que ha pintado su amigo Basil Hallward, a cargo de Ben Chaplin. El resto es cuento conocido, lo que no es conocido es lo que es capaz de hacer un guión flojo unido a una dirección que muestra los hilos por todas partes con un clásico de la literatura que no debe ser fiel pero que en manos de Parker pierde todo interés ya que no sólo Colin Firth es desangelado al extremo sino que la ciudad del quebranto moral jamás es mostrada en su profundidad.

    Si el retrato es una excusa para mostrar la decadencia que asola a ciertos sectores de las clases altas británicas y su consecuente pequeña moral y sobre él se refractan las debilidades de una clase, los perfiles planos, sin profundidad de los personajes y la falta de atractivo y organicidad de sus actuaciones hacen de El retrato un entretenimiento para quien no haya leído el texto original ni haya visto la versión de Albert Lewin (1945) que ha sido repetida en innumerables ocasiones en la TV, en la que se lucían entre otros una muy joven Angela Lansbury y Peter Lawford, entre otros.

    Reducida a un realismo dudoso, la película no aporta nombres para recordar ni anécdotas para debatir a la salida del cine.
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  • Más allá de la vida
    Más allá de la vida
    Puesta en escena
    Una première de Clint, un lujo per se. No hay modo de no reeditar en cada estreno del magnífico Eastwood las emociones de Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County -1995), los planos notables de Millon Dólar Baby (2004), el llanto de Sean Penn y las dudas/certezas de Río Místico (Mystic River-2003) o Gran Torino (2008) y su maravillosa manera de mostrar una construcción de vínculos que parecen imposibles, pero para no dilatar la cuestión aclaro que aquí en Más allá de la Vida (Hereafter) no pasa nada. Es la muerte misma.

    Y si uno no dice que la película es mala es porque es de ese enorme actor/director/músico que logró avasallar con la cámara las percepciones de sus espectadores, seguidores, fanáticos, etc. Pero la verdad es que la historia es maniquea al extremo. Corren los días en que la palabra Tsunami se apoderó con terror de las vidas de miles y en ese contexto Marie (encarnada por la actriz belga Cécile de France) es arrasada por el fenómeno natural, muere y retorna, como en los peores best seller que se han ocupado del tema. Al mismo tiempo, el relato da cuenta de la vida diaria de un obrero, George Lonegan, en la piel de Matt Damon, que ha tratado de dejar atrás su don de médium que se comunica con los muertos porque, como ya hemos visto en otros engendros norteamericanos, la vida de esta gente es tortuosa. Para completar el cuadro trágico, un niño inglés, interpretado por Frankie McLaren, pierde a su hermano mellizo que es además de su otra mitad un lazo a la vida ya que éste tiene una madre adicta al alcohol y las drogas. Conclusión, todos buscan un sentido para la muerte. ¿La muerte tiene alguno?

    En esta zona de previsibilidad se mueve la película de Eastwood que cuenta además con su música que no alcanza a convertirse en un signo más que le otorgue a este drama una sustancia que no nos haga mirar el reloj. Porque hay que decirlo: la película resulta eterna.

    Las debilidades del guión de Peter Morgan, aquel de The Queen (2006) ayudan a que imaginemos lo que será de estas vidas hacia el final del film, solo logrando algunos aciertos en el decurso de la vida de Marie quien logra dar vuelta las cosas.

    Como si el nombre de la productora de Eatswood fuera una afirmación de autoayuda, sólo resta decir que la incursión en el género fantástico es un Mal Paso como tantos que dan algunos mortales.
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  • Personalidad múltiple
    Personalidad múltiple
    Puesta en escena
    Suspenso básico en el taquillero rostro de Sarah Michelle Gellar que esta vez en vez de cazar vampiros afronta un desvío que cambia su vida.

    Volver al cine después de exámenes es un placer, elegir un film de suspenso en el que haya que pensar mucho no es lo ideal salvo tratándose de Personalidad Mútilple, estrenada el pasado 16 de diciembre, donde los lectores policiales y amantes del suspenso, podemos adivinar el final con poca astucia y mucho oficio.

    Personalidad Múltiple/Possession, narra la maravillosa vida de Jessica, Jess para los íntimos, (a cargo de Sarah Michelle Gellar, conocida en TV por su personaje de la chica caza vampiros). Ella tiene un matrimonio de esos que ya no se ven. Un amante esposo que reúne todos los tips del romanticismo, interpretado por Michael Landes, así Ryan es un amoroso marido que no deja ningún detalle fuera para que su matrimonio disfrute de las mieles eternas.

    Pero…siempre hay un pero, ambos deben compartir la casa con el hermano de él, Roman, interpretado por Lee Pace, que es un ex convicto que provoca inquietud en Jess que es una abogada exitosa y no necesita nada más para ser feliz.

    La desgracia decide cruzar la vida de la joven y los dos hermanos sufren un accidente que los deja en coma y a expensas de un milagro de sobrevida. Todo parece haberse desmoronado por completo hasta que para que el suspenso reine y no se imponga una tragedia, Roman despierta como si fuera Ryan, aduciendo que sus recuerdos le pertenecen, como así también sus afectos más íntimos. Hasta aquí reinaba el dramatismo y de pronto lo que se pone en juego es una expansión en donde los desvíos y el cruce de vidas llevan al espectador a un clima de suspense que sin alcanzar un clímax de los grandes, mantendría en vilo a la platea sino fuera por la previsibilidad que nos acecha desde el inicio.

    Que el film dure sólo 85’ ayuda a no caer en las temidas trampas de lo previsible absoluto y aunque las actuaciones no sean descollantes en ningún caso, son efectivas para una historia pasatista que puede considerarse buena por la altura del año en la que estamos pero que en modo alguno es la perla que buscan los amantes del género suspenso. La realización técnica es correcta y diciembre no nos deja una multitud de alternativas.
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  • Villa Amalia
    Villa Amalia
    Puesta en escena
    La huida y búsqueda de una mujer en una interpretación brillante de Isabelle Huppert dirigida por Benoit Jaquot

    Decía un crítico español que Isabelle Huppert es la actriz que tal vez haya encarnado mejor la frustración de la mujer moderna y su intento de liberación. Y Villa Amalia es el lugar de la epifanía sin final de una mujer que detrás del quiebre sin retorno que significa descubrir el adulterio por parte de su esposo, decide huir. Pero a no caer en confusiones, el engaño es solo un disparador, la pieza anecdótica y dolorosa que permite la consecución de la historia.

    Así, Ann, su protagonista en una Huppert magnifica, renuncia a todo: estatus, bienes y su amor por el piano, que es su modo de vincularse al arte. El film dirigido por Benoit Jacquot, no se queda fijado en una narrativa elocuente y plagada de palabras, sino que hace de la omisión, de lo elidido y lo no dicho una poética en sí misma, cargando en las espaldas de Ann, toda suerte de cambios anímicos, físicos y de todas las índoles supuestas en una situación de huida en la que el pasado parece, sólo parece, desvanecerse para siempre.

    El engaño que conforma un muro de duelos y se suma al abandono de su padre (que retornará hacia el final de un modo inesperado y metafórico), a la muerte de su hermano y a otras decepciones, la llevarán a traspasar límites que si bien están representados en fronteras, simbolizan todos aquellos lindes que se mortifican y franquean para alcanzar un ser posible y libre. Su debilidad emocional contrasta de modo permanente con su atrevimiento para seguir adelante buscando aquello que la constituye como mujer.

    Villa Amalia es el solaz que puede abandonarse y retomarse y es también un film donde los fragmentos de una vida se narran desde la corporeidad de una actriz que le otorga organicidad a su criatura de un modo magistral.
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  • Anónima: Una mujer en Berlín
    Un relato de supervivencia, donde el recuerdo no logra perdonar la barbarie

    Anonyma. Una Mujer en Berlín/(Anonyma. Eine Frau in Berlin) este autorelato involucra un modo de seguir siendo. Cuando la novela se publicó recibió denostaciones y reprobación. Berlín ocupado por los rusos, el caos y la desolación se encaramaron en las vidas. Era otro relato de la Segunda Guerra y la herida no había cerrado aún pero Alemania no soportó, allá por los años 50, ese relato de una moral posible de una representante de la mujer germánica. ¿Cómo condescender a que la violación sirva de medio de subsistencia? ¿Por qué narrar el abuso? ¿Cómo soportar la denostación cuando las heridas del mismo no cicatrizan? Por ello, su autora prohibió su re edición hasta su muerte. El texto en el año 2002 alcanzó records de ventas. La crueldad sigue siendo un buen agente de mercado y la indagación de los hechos terribles que suceden durante una guerra, ocupación o conflicto de cualquier especie siguen siendo crónicas ineludibles para re pensar cierta cosmovisión de la atrocidad humana. Una violación es aterradora aquí, allá y en todas partes.

    Y así como la Malinche usa su lengua para sobrevivir sólo un poco más, esta mujer que habla algo de ruso, que se encuentra casada con un oficial alemán del que desconoce el paradero, será ultrajada muchas veces. Hasta que se convierte en la elegida de un oficial ruso.

    No hay opción pero la crueldad jamás se naturaliza en el film porque si bien está en el orden de ese estado de cosas hay algo del orden que comprende la ética y la pulsión de vida que permite absolver (si tuviéramos esa potestad) a esa mujer, muy bien interpretada por Nina Hoss, ya que hay que vivir para contarla y porque al fin de cuentas, nadie, absolutamente nadie sabe de qué sería capaz con tal de seguir respirando.

    Si bien, las imágenes dan cuenta de una ferocidad sin límites, la cámara de Max Färberböck no concede nunca, no metaforiza pero retoma desde un lugar en que el género (gender) alcanza otras concesiones la infortunada vida de esta mujer que el centro de un debate que no parece terminar. ¿Cómo vivir, afrontar y continuar en la guerra? ¿Cómo se hace cuando todo ha terminado y las heridas siguen supurando una sustancia viscosa sin nombre y sin fin?

    ¿Se puede amar al enemigo? ¿Puede la empatía surgida de la posibilidad de salvación abrir una rendija para otro tipo de amor? Esta pregunta circula por el film del mismo modo que los vínculos que se entablan en medio de las ruinas del edificio que los reúne.

    Dramática al límite como puede serlo una película que hable de guerra, violación, ocupación y demás desastres, Anonyma desanda un camino muchas veces recorrido por la pesquisa del desastre que significa cualquier gesto beligerante donde lo que se compromete es algo más que la vida.
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  • Momentos que duran para siempre
    La vida de una mujer y un muy buen film en el que la Historia grande se mezcla con la mínima y la potencia.

    Hacia fines del Siglo XIX y principios del XX Suecia no era un paraíso para todos. Los emigrantes suecos aumentaron considerablemente, situación que se sostuvo hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial, las condiciones de vida extremadamente difíciles, una pobreza imposible de sortear para ciertas capaz sociales y la eterna difícil posición de la mujer en un mundo de desigualdad son el marco de esta bella historia. El rol/lugar de la mujer que juega María Larssons, interpretada por María Heiskanen quien ganó Espiga de Oro de la 53 Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci),es colocado aquí en el difícil micro universo familiar en el que sobrevivir se hace cuesta arriba, tolerando a un esposo alcohólico y la crianza de varios niños.

    Una cámara fotográfica ganada en la lotería de la que María está dispuesta a desprenderse, es el eje metafórico del film. María no la venderá a expensas de los argumentos de alguien que entiende que ella posee un modo de mirar para el cual el aparato será de gran valor.

    Lo que está en juego en todo el film es esa cosa extraña que es la mirada de quien no sólo intenta perpetuar el instante en que un gesto acaece, sino lo modos en que una sociedad mira a esa persona. Ese artefacto capaz de inmortalizar cualquier momento será el amparo de una mujer que deberá sacrificar todo por esos mandatos que imperaron y aún imperan en algunas sociedades. De modo tal que jamás dejará a su esposo quien a su modo la ama, aunque esa manera de amar no complete ni entienda las necesidades de ella. Sacrificará además su amor virtuoso y espiritual por alguien que sí sabe qué necesita María y será factor de cohesión de una familia cuya historia casi en clave de gesta pequeña es contada por la mayor de sus hijas, Maja, que aparece como voz en off para reponer la historia que se vuelve grande. Nada más ni nada menos que la historia de una mujer que fue capaz de soportarlo todo mientras, de a ratos, pudiera seguir mirando.

    La música y fotografía imprimen matices sutiles a este film que reflexiona sobre esa encrucijada siempre actual que ha colocado y aún coloca a las mujeres entre la libertad de una existencia feliz y el compromiso asumido frente a un Dios que muchas veces parece mirar hacia otro lado, dada la infelicidad que recorre sus vidas. Los modos de ver, las miradas que eternizan un instante y convierten a ese intervalo en esos momentos que duran para siempre permiten contar esta historia plena de belleza y profundidad.
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  • No se lo digas a nadie
    No se lo digas a nadie
    Puesta en escena
    No se lo digas a nadie, título en español e indicio posterior en el film, se estrena este jueves en nuestro país. Que sea un policial francés tal vez alcanzaría para que los seguidores del cine galo se acerquen a las salas ya que la historia de Francia con el género ha dado innumerables e inolvidables piezas como “la Novia Llevaba negro” dirigida por François Truffaut (1968), “Del latir mi corazón se ha parado”, dirigida por Jacques Audiard (2005), Les Bonnes Femmes , llevada a cabo por Claude Chabrol , Les Diaboliques . de Henri-Georges Clouzot , (1955) por sólo nombrar a las que se volvieron de culto para los amantes del género.

    La historia basada en la novela del mismo nombre de Harlan Coben, narra la historia de Alexandre, un médico pediatra a cargo de François Cluzet, cuya esposa ha muerto varios años atrás, pero para que haya thriller, debe haber un cabo suelto, un engaño y cierto estado falaz que desate la paranoia del protagonista a quién un e-mail , que da título a la película y dos cadáveres oportunamente plantados, meten en una carrera hacia la búsqueda de una verdad que sospecha le ha sido negada y al mismo tiempo lo tornan el sospechoso ideal.

    Todos los seres cercanos a Alexandre parecen formar parte de un complot que será difícil de elucidar tanto para el protagonista como para el espectador ya que el film posee más vértigo y menos cálculo que lo que el cine francés acostumbra y en ese sentido es espinoso aseverar si la película es tributaria de la tradición francesa o le debe a otras tradiciones su factura de velocidad y la inserción de microhistorias de drogas, venganzas y pasiones que enmarañan la trama pero no lo suficiente como para no sentir ese vértigo al que esta especie le debe el éxito y que sus amantes disfrutan a pleno.

    Los elementos de thriller están presentes en la obra de Guillaume Canet: el suspenso como mecanismo narrativo, el culpable artificial, la emoción constante de que el protagonista se encuentra en peligro, etc. Todos estos dispositivos forman parte de No se lo digas a Nadie / Ne le dis a personne y harán que los devotos del género pasen ciento treinta minutos de agitación y no salgan defraudados.
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  • El Rati Horror Show
    El Rati Horror Show
    Puesta en escena
    El rati horror show o Enrique Piñeyro el justiciero

    Que Enrique Piñeyro sabe usar la cámara para hacer foco en esas cuestiones dolorosas y veladas que en la Argentina son el pan de cada día, no es una novedad. Que en Whisky, Romeo, Zulu y Fuerza Aérea S. A. fue efectivo, tampoco. Ya que salido de la entraña misma de un sistema que conoce muy bien en sus caras, como piloto y como médico, logró retratar las aberraciones de la tragedia de LAPA y las incompetencias jurídicas que por vivir en medio de un caos judicial, en el que un juez inicia una causa porque le faltó del escritorio su especial de jamón y queso, son harto conocidas.

    La historia es esta, en el año 2005 un patrullero encubierto persigue y balea a un sujeto al que luego le imputa varios crímenes. Este va a parar a la cárcel y la película desanda el camino de las arbitrariedades policiales de las que la comisaria 34 de Pompeya es sinécdoque de casi todas.

    Pero El Rati Horror Show aspira a algo más arduo y es la exhibición de una historia individual y aunque los casos de gatillo fácil, las balaceras nunca esclarecidas y el propio caso de Fernando Carrera sea un emblemático muestreo de lo viciadas de nulidad que están muchas causas en nuestro país, ni la historia de los hechos, ni los vejámenes sufridos por Carrera en su injusta encarcelación, alcanzan a conmover o promover a reflexión. A una reflexión que vaya más allá de lo inmediato.

    ¿Será que uno espera otra cosa de Piñeyro sabiendo que tiene los medios para hacerlo? ¿Será que de a poco todos sabemos cómo entre las fuerzas del orden y los medios arman causas y fabrican culpables o víctimas? No hay día en no asistamos a un nuevo fraude…

    Lo cierto es que hay una buena exposición de la historia, un suspense que desde el inicio señala a Carrera como un facineroso y una demostración de todas y cada una de las calamidades de la causa que todavía tiene a Fernando Carrera entre las rejas sabiendo que se presume inocente.

    También es cierto que hay un gran uso de la cosa tecnológica y un abuso de la imagen en cámara del director que pontifica y sabe todo y llega a provocar cierta molestia porque de paternalismos estamos todos cansados. No obstante para los amantes del género denuncia, puede ser una elección óptima ya que como maestro ciruela, Piñeyro explica todo sin dejar ni un solo cabo suelto. Cuando la película se exhibió en el BAFICI esta publicación no se hallaba on line, pero si hay algo que queda claro es que independiente es sólo aquel que tiene dinero, mucho dinero para buscar justicia o hacer cine cuando los demás arman cooperativas.
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