Victoria

Crítica de Rolando Gallego - Lúdico y memorioso

PERDIDA

Una chica. Una ciudad. Una noche. Una toma. Así dice el arte de la nueva película de Sebastian Schipper "Victoria" (Alemania, 2015), que tras su paso por el 65 Festival de Berlín, logró que su distribución mundial sea asegurada, principalmente, por el hecho de estar filmada en un largo plano secuencia.

Pero "Victoria" es mucho más que eso, porque gracias a la actuación de Laia Costa, y al grupo de actores que componen a la banda de inadaptados a los que la joven que da nombre al filme se acoplará, Schipper hablará de un estado de un rango etario sumido en la desesperación y el abandono.

Victoria sale de un boliche y es abordada por unos jóvenes que no pudieron ingresar al lugar de donde ella se está yendo y, sin explicación mediante, acepta la propuesta de acompañarlos a una fiesta en auto.

Pero el auto no será de ellos, y la fiesta nunca aparecerá, y sí una eterna sucesión de hechos que rondan el delito y que a Victoria la terminan seduciendo.

Pero con el correr de las horas, todo se complica, y lo que era un plan divertido y entretenido, terminará siendo una suerte de aventura épica en la que un robo será tan sólo la excusa para poder determinar el involucramiento de la joven con sus nuevos amigos y con ella misma.

Schipper explota la pantalla con imágenes y sensaciones, con música y sonidos, que superan la propuesta de la toma única para avanzar en la descripción de un mundo de marginalidad y dolor que sólo puede entenderse desde una empatía total con los personajes.

"Victoria" termina así convirtiéndose en un fresco generacional con ciertas reminisencias a "Trainspotting" y "Corre Lola, Corre", pero que busca su propia identidad en medio de una vorágine de drogas y violencia que sólo profundizan aún más la búsqueda estilística y temática del director con su propuesta.

Puntaje 8/10