Victoria

Crítica de Agustín Llanos - Madzine

Victoria es una ingenua joven española que vive hace unos meses en Berlin y atiende una cafetería. Una noche, saliendo de una discoteca, conoce un grupo de cuatro jóvenes alemanes que la sumergirán en el bajo mundo del crimen.

‘Victoria’ nos presenta uno de esos experimentos como lo fue en su momento “The Rope” de Hitchcock y hace poco “Birdman” de Iñárritu: Una película en una sola toma. Lo que tiene de diferente esta vez y vale la pena destacar por parte del director Sebastian Schipper, el camarógrafo Sturla Brandth Grøvlen y los actores, es que fue filmada en una sola toma de dos horas continuas, sin ediciones, sin trucos de montaje. Y no fue un proceso fácil, porque en el transcurso de la película hay muchos cambios de locaciones, traslados, y hasta persecuciones. Y fue por eso que fué tan ovacionada en el Festival Internacional de Berlín, ganando el Oso de Plata por el trabajo de cámara y arrasando en los German Film Awards.

Más allá de este gran aspecto técnico de rodaje, a la historia de la película le cuesta arrancar. La primera mitad son las conversaciones entre los jóvenes alemanes y Victoria, conociéndose y generando confianza mientras toman alcohol en la terraza de un edificio. Al ser en tiempo real se vuelve medio tedioso. En ese momento sólo pude pensar en que en algún momento de en la universidad leí que el cine era el arte de la elipsis, ya que se trata de una actividad artística y, como tal, selecciona determinados elementos y los ordena para conseguir una finalidad. Es decir, no nos muestra todo lo que pasa, o por duración, o por montaje, o por elección. Y me parece que esta película sufre un poco por esta falta de cortes al principio. Pero que ‘Victoria’ sea diferente, no significa que esté mal, si no que tal vez estamos (o estoy) acostumbrados a un tipo de ritmo, que esta película no tiene en su comienzo pero luego logra en la mitad, para finalmente volver a caer al final.
Sin embargo en esta “media parte” del film que menciono, ‘Victoria’ sorprende por la gran cantidad de emociones y sensaciones intensas que expresa y cambia cada pocos minutos: el letargo del principio, la incomodidad de una especie de primera cita, la intensidad de un piano, el miedo de la intimidación, la adrenalina de un escape, la felicidad y el festejo, la adrenalina de la persecución, y la desesperación de la muerte y la soledad.

Las actuaciones de los protagonistas son claramente destacables por su capacidad de memorización e improvisación de los diálogos, pero que también logran transmitir una intensidad impecable a lo largo de la película. Quiero también destacar al protagonista Frederick Lau, porque hizo una interpretación notable luciendo su mirada intimidante de Marlon Brando pero generando una gran simpatía y creando una hermosa intimidad con su contraparte, la española Laia Costa.

Veredicto: 6/10 – Gran proeza fílmica que se queda corta con una historia predecible.