Verano del '79

Crítica de Lisandro Liberatto - Alta Peli

Julie Depley, aquella hermosa chica francesa de la que todos nos enamoramos un poquito en Antes del Amanecer, se sienta una vez más en la silla del director para traernos una película bien distinta a las que nos tiene acostumbrados. Luego de Dos Días en Paris, una comedia bien al estilo Woody Allen, y el drama histórico La Condesa, sobre una condesa Húngara del siglo 17 que solía bañarse en sangre de vírgenes para mantener su belleza, nos trae Verano del 79 (o Le Skylab en su idioma original, algo así como El Laboratorio Espacial) una comedia dramática sobre la familia, el amor y el despertar sexual.

Recuerdos que no voy a olvidar

Tal como el título del film lo indica, es el verano del año 1979 y la primera estación espacial de investigación norteamericana impactará contra la tierra en pocos días más. Mientras tanto, en algún lugar de Bretaña, Francia, una numerosa familia se reúne para celebrar el cumpleaños número 67 de abuela Amandine. Entre todos los que asisten se encuentra Albertine, una simpática niña de 11, hija de padres intelectuales, que teme que el laboratorio espacial impacte sobre su familia creando una verdadera tragedia. Pero mientras Albertine se prepara para lo peor, a su alrededor ocurren distintas situaciones familiares de las que ella será testigo, y al mismo tiempo comenzará a experimentar el primer amor y el temprano despertar de su sexualidad.

A mitad de camino

Creo que la mejor forma de definir el nuevo trabajo de Depley es con el refrán que dice: “el que mucho abarca, poco aprieta.”. La actriz/directora/guiónista francesa intento en menos de dos horas condensar temas tan complicados como la política, el amor, la sexualidad e incluso la muerte, y en ninguno de los casos (aunque en algunos más que otros) llega a profundizar demasiado en ellos. Cuando la película comienza nos encontramos con una Albertine ya entrada en los 40 años, que durante un viaje en tren comenzará a recordar ese particular momento de su infancia que fue la reunión familiar en la casa familiar de Bretaña. Eso ya nos deja en claro que, de ahora en mas, veremos la película a través de los ojos de ella. Aquí encontramos uno de los primeros problemas, ya que luego de una entretenida introducción de todos los personajes con Albertine paseando de una punta de la casa a la otra saludando a cada uno de ellos, de un momento a otro el punto de vista cambia, situándose en ninguno en particular y mostrando situaciones o interacciones que poco hacen para avanzar la historia. Esto se extiende por muchos minutos más de los que debería, dejando al espectador un tanto desconcertado, pero sobre todo, aburrido. Luego Depley, sin ninguna razón aparente, vuelve a retomar el punto de vista y nos centramos nuevamente en Albertine. El guión de Depley está basado en una experiencia personal de su infancia y se nota que no quiso dejar nada afuera, pero lamentable e inevitablemente, cada vez que se comienza a trabajar un tema o una temática interesante, la historia rápidamente pasa a otra cosa, dejándonos con un sabor a poco o esperando que en algún momento se retome, algo que nunca ocurrirá.

Si bien no es particularmente un problema del film, la película por momento requiere que el espectador esté al tanto, o por lo menos familiarizado, con la situación política y social del país galo a fines de los años 70. Aunque peca de ser un tanto costumbrista, ver Verano del 79 en Argentina, sería una experiencia similar a la de ver Esperando la Carroza en Francia. El disfrute del film en general poco y nada tendrá que ver con esto, pero si es importante para poder captar referencias, chistes o discusiones ligadas directamente a ese momento.

Conclusión

Verano del 79 es el trabajo más flojo de Julie Depley como realizadora hasta ahora. En un intento por retratar a la familia, una época y la pubertad, la guiónista y directora se pierde en el camino. Por momentos aburrida, pero siempre actuada con frescura (sobre todo por los más pequeños del elenco) la película roza temas importantes, sin profundizar demasiado. Si bien luego de un comienzo prometedor la película decae y pareciera no avanzar, todo levanta una vez que Depley encuentra nuevamente el rumbo adecuado, aunque para ese entonces ya es un tanto tarde.