Un jefe en pañales

Crítica de Jessica Blady - Malditos Nerds - Vorterix

PODEROSO EL CHIQUITÍN

Búsquense un pariente menudo para tener la excusa perfecta. Eso sí, no esperen maravillas.
DreamWorks trata de recuperar el cariño de los más chiquitines con esta nueva aventura animada alejada de sus franquicias más exitosas. La historia en cuestión, basada libremente en el libro homónimo de Marla Frazee, cuenta las peripecias de Tim Templeton, un pequeñín de siete años que tiene todo lo que desea, sobre todo, dos papás amorosos que lo quieren y le dedican todo su tiempo.

Claro, hasta que deciden tener otro bebé, y el mundo de Tim cambia para siempre. Lo que llega a su casa, después de nueve meses, es una criatura muy particular que usa traje, carga un maletín y tiene “juntas” con otros pequeñines del barrio. Después de descubrir que puede hablar y que se comparta de forma bastante extraña y sospechosa, el joven Templeton descubre que su nuevo hermano es, en realidad, uno de los mejores empleados de Baby Corp (el lugar de dónde vienen los bebés), cuya misión es detener el nuevo proyecto de Puppy Co. y sus cachorritos que están acaparando todo el cariño de los papás, más interesados en tener mascotas que bebitos.

Esta es la trama de “Un Jefe en Pañales” (The Boss Baby, 2017) a cargo de Tom McGrath, responsable de la trilogía de “Madagascar”, una comedia bastante alucinógena, cortesía de la mente de un nene con mucha imaginación. Justamente, así es como Tim ve las cosas y su vida, una vez que su hermano llega para ponerla patas para arriba y “robarle” el cariño de mamá y papá; una loca aventura de espionaje con un plan maestro que hay que desbaratar.

“Un Jefe en Pañales” es más disfrutable para los pequeñines y, si bien juega con el mismo universo de otras películas como “Toy Story”, “La Gran Aventura Lego” y “Cigüeñas”, no llega a la originalidad (o la profundidad) de estas otras captando también la atención de los más grandes. Es una historia simple y divertida que no aporta mucho al género, más allá de este personaje tan particular que no es más que la mente de un adulto en el cuerpo de un bebé bastante gruñón.

La película se sitúa desde el punto de vista de los más chiquitines, muy al estilo de “Mira Quien Habla”, sus miedos, sus deseos y frustraciones cuando deben lidiar con los más grandes, aunque siempre de modo superficial y priorizando los chistes más simplistas. No le falta entretenimiento ni imaginería visual, pero sí un poco de sustancia para darle a los acompañantes más creciditos algún tema de conversación a la salida del cine.

Seguramente, “Un Jefe en Pañales” saca más provecho de sus voces originales (Alec Baldwin, Steve Buscemi, Miles Bakshi, Jimmy Kimmel, Lisa Kudrow, Tobey Maguire), una versión que no llegará a los cines locales; en cambio, debemos aguantar algunos modismos un tanto extraños para nuestro léxico, deseando que DreamWorks algún día se cope con el doblaje neutro.

Un bebé mandón con ínfulas de Donald Trump (¿?) que nunca recibió cariño, un hermano mayor que debe hacerse a la idea de compartir el que le dan sus padres y una aventura que llega hasta Las Vegas, totalmente inverosímil, sí, pero a los más chiquitos se les va a encantar, y son ellos los que más peso tienen en este caso. Ajo y agua.