Tenemos que hablar de Kevin
  • Cantidad de críticas: 4
  • Críticas favorables: 4/4 (100%)
  • Críticas desfavorables: 0/4 (0%)
  • Desviación: 15%
  • Puntaje IMDb: 7.8/10
  • Puntaje RottenTomatoes: 83%
  • Nombre original: We Need to Talk About Kevin
  • Director: Lynne Ramsay
  • Países de origen: Estados Unidos, Reino Unido
  • Clasificación: Aún sin resolución
  • Fecha de estreno: 22/03/2012
  • Distribuidora: Alfa Films
La madre de un adolescente que asesinó a sus compañeros de secundaria intenta atravesar el duelo y los sentimientos de responsabilidad por las acciones de su hijo. La película se presentó en Cannes, está protagonizada por Tilda Swinton y nominada a varios premios internacionales. Basada en la novela de Lionel Shriver, publicada en 2003.
  • Martín Morales
    Martín Morales
    MM Críticas
    Basada en la obra literaria homónima de Lionel Shriver, esta película es una interesante representación sobre una conflictiva y extremista relación entre madre e hijo que, pese a desarrollar algunos excesos dramáticos, está muy bien dirigida, presenta un trabajo actoral maravilloso y tiene un guión narrativamente complicado, pero entendible y muy fuerte.
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  • Narciso Vasquez
    Narciso Vasquez
    Loco x el Cine
    ¿Cómo nace el mal, cómo se nutre? ¿Es responsable de él quien lo engendra? ¿Su desprecio y rechazo son justificantes o agravantes? Esta son solo algunas de las preguntas que presenta ésta interesante y compleja película psicológica.

    Perturbadora e inquietante, la cinta nos presenta a través de un desarmado rompecabezas, la vida de Eva Khatchadourian (Tilda Swinton- sensacional), en un momento en el que es una persona alienada, odiada y acosada por una sociedad que pareciera tener todo el motivo para demostrarle esta antipatía. Poco a poco la directora nos va develando a Kevin, su primogénito, un niño que desde su concepción pareciera odiar y despreciar a su madre.

    Durante la primera mitad del film descubriremos como es que este odio va creciendo y abalanzándose sobre toda la comunidad. Para después demostrarnos una verdad que ni la madre, ni nosotros deseamos afrontar. Kevin comprenderemos es un monstruo, en el verdadero, crudo y estricto sentido en el que una persona puede convertirse en un ser despreciable y aborrecible.

    Sin embargo, la película aborda no sólo este tema, sino que nos presenta la disyuntiva de la responsabilidad, las obligaciones y las culpas que pareciera van implícitas en el cariño y en el amor maternal. Kevin pareciera no merecer ningún tipo de afecto, ni empatía y sin embargo tampoco nos elude el hecho de que pareciera que Eva es de alguna forma causa y efecto.

    Tenemos que hablar de Kevin no es una película sencilla, genera ambientes y sensaciones con una edición desordenada, una cámara intrusiva que se mete desde las pupilas hasta las entrañas de los personajes y con una banda sonora que violenta casi de la misma forma que las imágenes.

    El desenlace es formidable no porque se descubra la tragedia, sino porque nos demuestra que nuestros personajes son más humanos y reales de lo que realmente nos atrevíamos a suponer. De esta forma la directora toma una postura y nos propone que la sangre es más fuerte que la razón.

    La mejor película del 2011, estará plagada de premios, sin duda alguna, los cuales además de reconocer el gran trabajo histriónico de sus protagonistas (mención especial a Ezra Miller y Jasper Newell) y el de la directora Lynne Ramsay. Pero principalmente las preseas deberán ayudar a reconocer a la sociedad algo aún más terrorífico, en el fondo no es la capacidad de odio lo que nos hace repudiar a Kevin, sino nuestra imposibilidad e ignorancia para entender al igual que su madre que hay en su cabeza.
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  • Jose Luis De Lorenzo
    El suplicio de una madre.

    ¿Qué ocurre cuando un niño nace “distinto”? Sin discapacidades sino con un comportamiento que, a vista de otros, médicos, profesores, es completamente normal pero en la cotidianeidad frente a sus vínculos más cercanos es el extremo opuesto, especialmente para Eva, su madre (Tilda Swinton), quien pasa gran parte de sus días con este...
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  • Marcelo Cafferata
    Marcelo Cafferata
    Revoleando Butacas
    Tilda cria cuervo(s)


    Tan desordenada como la mente de Kevin, la tercer película de Lynne Ramsay (de quien se vio en nuestro pais "El viaje de Morvern - Morvern Callar" con Samantha Morton), nos presenta un puzzle para que vayamos descontruyendo a medida que transcurren las escenas.

    Nada está narrado cronológicamente y es quizás en ese punto donde radica el mayor interés que tiene el espectador en ir descubriendo lentamente el suceso impresionante que fue el punto de inflexión para esta familia tipo y que la ha diezmado por completo.

    No es tarea simple penetrar en el universo que plantea la directora, sin embargo hay algo hipnótico en cada una de las escenas, sobre todo en aquellas en donde Kevin transita entre sus 6 y 8 años y se muestra naturalmente el grado de violencia y de maldad con el que trata a su madre Eva (nuevamente un trabajo más que descollante de la gran Tilda Swinton injustamente olvidado a la hora de las nominaciones a los premios Oscar de este año).

    En forma casi permanente se establece la duda de si Kevin es el resultado de una imposibilidad de empatizar con el mundo que lo rodea, si sencillamente es un niño "dificil" que su madre no puede ni pudo manejar o si hay un componente natural para que Kevin se incline a desplegar su maldad gozando en cada uno de sus actos. O es más fuerte el deseo de llamar la atención que borra los límites de cualquier normalidad y lo conduce a una especie de locura? Es una reacción casi lógica a la falta del amor filial de su madre?

    Narrada casi permanentemente desde el punto de vista de Eva y entretejiendo y conectando diferentes imágenes y momentos que su mente asocia desordenadamente, la narración se establece de una particularmente original. Casi construida como un "racconto" personal, el eje central es el derrotero moral que tiene la protagonista sobre el hecho de haber contribuido directa o indirectamente a la formación de un "monstruo" dentro de un ambiente familiar en donde se intentó dar lugar a la comprensión pero quizás faltaron establecer claramente los limites.

    Ezra Miller también brilla en los momentos más psicópatas de Kevin donde una mirada punzante y diabólica desestabiliza a una madre que no sabe cómo contenerlo, cómo reaccionar.

    Kevin además disfruta mostrándole a su padre una cara antagónica, completamente opuesta, a la que muestra con su madre y estableciendo de esta forma un peligroso triángulo entre ellos.

    Pero son mucho más despiadadas todavía las escenas que protagoniza el pequeño Jasper Newell que representa a Kevin durante su infancia. El grado de maldad y manipulación de este pequeño Kevin generan una repulsión muy fuerte en el espectador. La imposibilidad de Eva de traspasar prematuramente algunas barreras y ofrecer su amor hace que las cosas paulatinamente se sumerjan más en las aguas del descontrol y la violencia.

    Mediante algunas escenas donde la madre es juzgada y menospreciada en la mirada social nos vamos dando cuenta del impacto que ha tenido lo que Kevin ha hecho -un drama que ha pasado de la intimidad de su casa, de su nucleo familiar a un estado público-, pero el rompecabezas se irá armando a medida que el guión aporte mayores datos. Siempre nutriéndose del impacto de una escena, de un acto, sin abundar demasiado en palabras -los dialogos son más bien líneas cortas y lacerantes entre los personajes y en las primeras escenas hasta pareciese que Kevin padece de autismo por la falta de comunicación verbal con sus padres -, luego se irá develando eso tan terrible que ha sucedido y que es el eje central de la historia.

    Y allí, mostrando sólo algunos elementos para que de a poco se vaya develando lo que Kevin ha hecho, es donde la película de Ramsay gana en complejidad narrativa y en contundencia dramática.

    Con un registro lacónico y a la vez directo, Lynne Ramsay logra sumergirnos en el universo de esta familia contando con Tilda Swinton para Eva en una labor intensa y acertada, transmitiendo en sus miradas la desesperación y la angustia que la embarga, John C. Reilly como el padre y como ya fuese dicho acierta con Ezra Miller y Jasper Newell para duplicar la maldad de Kevin y hacerla traspasar la pantalla.

    Cualquier familia quisiera ocultar los problemas, lo que subyace, "lavando los trapos sucios en cada casa". Pero lamentablemente la fuerza de la psicopatía de Kevin hace emerger el problema causando irreparables consecuencias y en "Tenemos que hablar de Kevin" queda también explícita esa marca de que todo lo que no se resuelve termina impactando fuertemente quizás en un punto donde no haya retorno ni solución alguna.

    Tenemos que hablar de Kevin y de tantas otras cosas....
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