Tarzán

Crítica de Matías Lértora - Cines Argentinos

Esta última adaptación de Tarzan que llega a los cines argentinos es, cuanto menos, poco atractiva en lo visual y con algunos pasajes de su historia para remarcar y subrayar un poco.
En lo que refiere a su animación, vale aclarar que utilizaron la “tradicional” (por computadora, ya que no se usa más la de la “vieja escuela”) mezclándola con la técnica “motion capture” (captura de movimientos) para algunos de los personajes, en los que se destaca el protagonista -que también le pone la voz en la versión en inglés- Kellan Lutz, a quien vimos hace poco en la fallida reinterpretación de Hércules.
Este simbionte de la animación en lugar de potenciar y amalgamar ambas técnicas para sacar lo mejor de cada una, logra un efecto raro al cual el espectador no solo no se acostumbra ni bien pasan los minutos sino que incluso resulta raro y no termina de convencer.
Tal vez las intenciones de los técnicos y animadores eran las mejores y la poca calidad visual se debe a una falta de presupuesto que obviamente no llega a los estándares de excelencia de Pixar o Dreamworks, pero también se ha visto que con “poco” se puede hacer mucho como lo hicieron aquí con Metegol el año pasado. Pero no es el caso de Tarzan.
Esta coproducción francesa, alemana y estadounidense filmada en Rusia (¡si, así de enquilombado fue!) dirigida por el germano Reinhard Klooss le agrega un par de giros a la historia original de Edgar Rice Burroughs con la inclusión de un meteorito todopoderoso (el que aniquiló a los dinosaurios) capaz de cambiar el rumbo de la historia humana, mientras se desarrolla el vínculo amoroso entre el héroe y Jane, siendo esto último lo mejor y más atractivo de la película.
Algo para tener muy en cuenta es que hay mucha muerte en el film, lo que no es novedad ya que Disney ha dado cátedra sobre el tema, pero que puede alterar a los más chicos. Y como se trata de una propuesta infantil, esto le resta mucho.
Por todo ello, Tarzan en esta aventura no se encuentra a la altura de su nombre y su legado, ni en lo técnico ni en la historia. Será la próxima…