Salve César‬

Crítica de Javier Califano - Proyector Fantasma

Los Coen y una mordaz declaración de amor a Hollywood

Eddie Mannix (Josh Brolin), es un laborioso ejecutivo de Hollywood que orquesta el correcto desempeño de Capitol Pictures en la década de 1950. No sólo eso, sino que su infatigable compromiso implica también resolver los problemas de grande las estrellas en la industria que trabajan para el estudio. En las visitas que el buen Eddie Mannix realiza a los diversos sets de los estudios Ave, César! ofrece una deliciosa reconstrucción y detrás de escena de los procesos de producción y filmación de dicha época.

Salve César! es una declaración de amor de los hermanos Coen a la época dorada de Hollywood, además ofrece un registro que aborda con plena fascinación e ironía los diversos géneros de la época: el drama romántico de teléfono blanco, el western, el musical y el péplum.

A lo largo de la historia, diversas capitales del mundo han efectuado rimbombantes muestras de poder y devoción por el cristianismo, realizando desmesuradas catedrales persiguiendo la admiración, estatus y trascendencia. En el siglo XX dicho centro de poder y admiración encontraría en Hollwood su lugar en el mundo. Por entonces cambió también el modo de ofrendar adoración a la fe cristiana y la biblia, dado que ya no era necesario erigir grandes construcciones de hormigón que alcancen los cielos, sino que resultaría mucho más efectivo convocar a las más rutilantes estrellas de la industria del cine para realizar la más majestuosa versión fílmica de las sagradas escrituras.

Ave César! es una placentera combinación de humor y sátira elegantemente ataviada como un thriller de misterio, el cual encuentra sus mayores y destacadas virtudes en el absurdo de las obsesiones propias de la era dorada de Hollywood.

La última producción de los hermanos Ethan y Joel Coen narra las desventuras de Eddie Mannix haciendo frente como intermediario y responsable del buen funcionamiento de todos los engranajes en la filmación de Salve César! la gran épica bíblica de los estudios Capitol, cuando la estrella del estudio, Baird Whitlock (George Clooney) es secuestrado por un grupo de comunistas integrado por diversos intelectuales y guionistas. Mientras tanto el infatigable Mannix tendrá que lidiar con diversas producciones que no escatiman en generar problemas que harían un banquete para la prensa amarilla, como por ejemplo el caso de DeeAnna Moran (Scarlett Johansson), la estrella de escenas de nado sincronizado al estilo Esther Williams, una gloriosa sirena malhumorada y con estilo de vida turbulento.

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Cabe destacar que los Coen otorgan al joven Alden Ehrenreich un papel clave -junto a Brolin y Clooney- como Hobie Doyle, un galán del cine de Cowboys con habilidades acrobáticas, voluntarioso y con heroico espíritu, pero cero ideas respecto a la actuación. Ehrenreich junto a Ralph Fiennes, quien personifica al minucioso realizador Laurence Laurentz, ofrecen notables pasos de comedia cuando pacientemente el realizador pretende hacer memorizar los textos de la escena al inepto Hobie.

Párrafo aparte merece Channing Tatum, a quien los Coen supieron exprimir todo su carisma y talento para el canto y el baile en una secuencia que resulta un glorioso homenaje a las películas de Gene Kelly. En tanto que Frances McDorman como una atribulada editora de los estudios y Tilda Swinton como unas gemelas que pululan por los sets de filmación en busca de chismes para diversas columnas de espectáculos, componen personajes que resultan elegantes caricaturas de la época.

Salve César! es una película de exquisitos matices donde los hermanos Cohen no temen meterse e ironizar acerca de diversos “Ismos”:

Ya sea en la referencia directa al Capitalismo de modo explícito desde el nombre del estudio cinematográfico Capitol donde todo acontece: además es allí donde atestiguamos el detrás de escena y los trapitos sucios del estilo de vida y sueño americano. Se aborda también al Comunismo, referenciado mediante humildes teóricos de la doctrina que ofician como mártires de una causa, en clara referencia a “los 10 de Hollywood”, aquel reconocido grupo de guionistas, entre los cuales estuvo el mismísimo Dalton Trumbo, a propósito de la faceta más nefasta de Hollywood, cuando el Macartismo comenzó una cacería de brujas.

Es de la partida el Catolicismo, acaso uno de los ejes centrales del relato, no solo por la ostentosa producción cinematográfica bíblica, sino también en la figura de Eddie Mannix, quien carga con los pecados o excesos de celebridades y del mismísimo estudio, por lo que recurre en reiteradas oportunidades a confesarse a la iglesia más cercana, azorado por la culpa y en busca de expiación del peso de la culpa.

El talento de los Coen es inmenso, capaz de extenderse en una película que apela al humor más desenfadado, pero no obstante Salve César! se reconoce como una obra de matices cuya magnitud implica una declaración de amor mordaz a la edad dorada de Hollywood y una crítica imperante a la exploración del tumultuoso escenario sociopolítico de los años cincuenta.