Piraña

Crítica de Facundo J. Ramos - Toma 5

"Baño de sangre"

Pasaron varios años del estreno de la violenta y salvaje “Alta Tensión“, film de terror francés que iniciaba una de las mejores rachas del género y le daba la bienvenida al joven realizador Alexandre Aja.

En el año 2006, cuando Aja nos entregó la chocante y sangrienta remake de “Las Colinas tienen Ojos“, no fuimos los únicos que nos quedamos con la piel de gallina ya que hasta el mismísimo Wes Craven, maestro del terror contemporáneo, sintió como por su espalda corría un sudor frío que le advertía que ya nada era igual.
Habíamos dejado que un verdadero monstruo caminara entre nosotros.

Alan Jones (historiador del cine de género), ese mismo año, utilizó por primera vez el termino “Splat Pack” para hacer referencia al grupo de directores que cambió el modo de ver y disfrutar el cine de terror gracias a sus trabajos. Dentro de ese grupo, obviamente, Aja es una pieza clave, pese a tener a su lado nombres de la talla de Eli Roth, Neil Marshall, Rob Zombie, James Wan, Darren Lynn Boussman y Greg Mclean.

“Piraña 3-D” es la hermana no reconocida del clásico de Joe Dante que se estrenó allá por 1978 y que ni por asomo aspiraba a convertirse en una peli de culto. El paso del tiempo hizo estragos con el segundo trabajo del realizador de “Gremlins” y cuesta entender si se trata de una peli de culto, o es una producción mala que trascendió gracias al éxito que tuvieron otros proyectos del director, como ser “Aullidos“.

Inclinado claramente a hacer una versión plagada de humor negro, violencia extrema y sexo, Aja consiguió con “Piraña 3-D” una verdadera bomba molotov que se estrella contra la pantalla grande y no deja nada más que cenizas para la posterioridad.

“Piraña 3-D” casi no presenta historia; la fiesta que junta adolescentes con ganas de sexo y alcohol en el lago victoria se desarrolla en justo en el momento en que unas pirañas pre-históricas salen a la superficie y hacen de las suyas. Por su parte, nuestro “protagonista” (Steve McQueen) se embarca a bordo de un yate como “asistente de dirección” de un realizador de cine porno.

Aja no solo se dio el gusto de ridiculizar a la mayoría de los personajes humanos que aparecen en la película sino que también nos ofrece unas pirañas tan violentas como caricaturescas que amputan y devoran todo lo que se les cruza en el camino; piernas, brazos, cabezas, dedos, cuerpos casi enteros e incluso órganos sexuales.

Cuando las pirañas salen a atacar todas juntas (y lo hacen solo una vez) el resultado, es un verdadero acto de violencia extrema que se nutre completamente del absurdo para sacarle muchas sonrisas al espectador. Esos 30 minutos finales de carnicería sin pelos en la lengua, además de ser los encargados de justificar el visionado de toda la película, son únicos e irrepetibles dentro del cine de los últimos años.

Completamente única, tanto por los limites a los que llega, como por los objetivos que persigue, “Piraña 3-D” logra generar un extraño resultado en el espectador.

Similar al de presenciar una tragedia y disfrutar de la misma.