Pasión inocente

Crítica de Lisandro Liberatto - Alta Peli

El nuevo trabajo de Drake Doremus (Like Crazy) cumple, pero lejos está de impresionar.

Shopie es una estudiante británica que llega de intercambio a la casa de los Reynolds, en una pequeña ciudad a las afueras de Nueva York. Keith, Megan y Lauren componen la familia que acogerá a la joven. Pero lo que no saben es que la convivencia con su nueva inquilina alterará la rutina y sus vida para siempre cuando Shopie y Keith comienzan a enamorarse perdidamente.

Relato inocente

Hace unos pocos años Drake Doremus sorprendió con lo que es, a mi parecer, uno de los mejores dramas románticos adolescentes que se pueden encontrar hoy en día. Claro que estoy hablando de Like Crazy, cinta que ni siquiera se asomó por los cines de nuestro país a pesar de cosechar grandes críticas por todo el mundo y tener en su elenco a jóvenes actores consagrados como Anton Yelchin, Felicity Jones y Jennifer Lawrence. Aquí Doremus vuelve a reunirse con Jones para contar una historia de amor un tanto diferente, la de un padre de familia enamorándose perdidamente de una joven estudiante de intercambio.

A pesar de sus buenas intenciones, Pasión Inocente nunca termina de convencer por completo y esto se debe en gran medida al tratamiento que Doremus le da al material. El director decide dejar de lado todo lo que uno puede esperar de una película en la que se retrata un amor prohibido centrándose únicamente en como estos personajes inevitablemente comienzan a enamorarse a pesar del esfuerzo que ponen en no hacerlo. Si bien esta historia de amor funciona de lo mas bien durante la primera media hora del film, poco a poco comienza a desinflase cuando nos damos cuenta que, en realidad, no tiene mucha mas para ofrecer.

Aunque Doremus de manera consciente decide escaparle a todo tipo de situaciones fuertes o escandalosas, uno debe reconocer que hace un gran trabajo retratando el surgimiento de este amor entre los personajes, algo que no siempre resulta creíble en películas sobre amores prohibidos. A primera vista, el matrimonio de Kieth (Guy Pearce) y Megan (Amy Ryan) parece de lo mas feliz, pero sabiamente el director nos va dando pequeñas pistas (algunas explicitas y otras a través de simbolismos) de que no es tan así. Kieth es un hombre insatisfecho en casi todos los aspectos de su vida que se ve flechado inmediatamente por Sophie (Felicity Jones), la estudiante de intercambio que llega a la casa que comparten con Lauren (Mackenzie Davis), la hija de ambos. Pero eh aquí el gran problema de Pasión Inocente. Esta historia de amor, con sus idas y vueltas, se extiende durante casi todo el metraje, y cuando por fin surge un conflicto, Doremus pareciera restarle importancia, reservándolo para los últimos minutos y con una resolución por demás de abrupta e insatisfactoria.

El gran atractivo de Pasión Inocente está en sus interpretes, principalmente en Guy Pearce y Felicity Jones. Ambos llevan adelante la película con la suficiente credibilidad y sensibilidad que requiere una historia como esta y manteniendo siempre un interesante tono emocional . Pearce demuestra, una vez mas, que es uno de los actores mas subestimados de nuestros tiempos y Jones confirmar que es una joven promesa para tener en cuenta. De esta manera Doremus ratifica que su gran fuerte está en la dirección de actores.

Conclusión

Pasión Inocente es una película que si bien no reinventa un género, busca darle una interesante vuelta de tuercas a una historia que no termina de convencer. Quizás esto se deba mayormente a que los amores prohibidos necesitan un chispa para ser realmente prohibidos, algo que aquí no encontrarán por ningún lado. Mas allá de eso, las buenas interpretaciones de Guy Pearce y Felicity Jones ayudan a llevar a buen puerto este relato que, aun con sus carencias, resulta un mas que digno esfuerzo.