ParaNorman

Crítica de Agustín Neifert - La Nueva Provincia

Una típica cinta de Halloween

El preludio a la Noche de difuntos o Noche de Brujas de la cultura anglosajona --más conocida como Halloween--, depara a las pantallas propias y ajenas, movimientos comerciales y de transculturación mediante, una serie de estrenos alusivos.
Tal es el caso de Paranorman 3D, ya estrenada en las salas bahienses, y de la esperada Frankieweene de Tim Burton que se detendrá aquí esta semana.
Mitos y leyendas que involucran a brujas, zombies y fantasmas, se asocian a esta celebración del 31 de octubre, que tiene origen celta pero avanzó por varios países e incluso es celebrado en algunos latinoamericanos, a modo de fiestas de disfraces, calabazas caladas y la tentadora hazaña infantil de golpear puertas para pedir caramelos.
Paranorman se sitúa, precisamente en un pueblo de los Estados Unidos y en la mismísima víspera de la Noche de Brujas, para contar la historia de Norman, un pequeño freak , incomprendido por su familia, compañeros y vecinos, básicamente porque sostiene que puede ver y hablar con los espíritus de los muertos.
Esas ánimas le anuncian que la maldición de una bruja ahorcada hace 300 años se cumplirá esa misma noche y que él es el único capaz de continuar con la tradición de detener, cada año, la furia de la malvada hechicera.
Sólo "el loco" del pueblo y un compañero de clases tan marginado como él le creen. Mientras su entorno lo aisla o lo convierte en el blanco de sus burlas, las horas corren y los vaticinios de los zombies se hacen presentes, cargando sobre las espaldas del pequeño la responsabilidad de comprender y transmitir al resto la clave para romper con las sombras del pasado.
La cinta fue desarrollada con el soporte de stop motion para 3D, tal como sucedió con la tétrica Coraline , también de Burton, y transmite ese clima tétrico a partir de los negros y naranjas que simbolizan la fecha.
Con situaciones para la risa obvia y otras de un humor renegrido, el desarrollo del relato se hace llevadero aunque tan arraigado a la costumbre y creencia norteamericana que, por momentos, enajenan al espectador local. Claro que, cultura general mediante y detalles más o menos conocidos, la gran mayoría sabe de qué se está hablando.
Y aunque el cuento tiende a la clásica "yankeesada", contiene pasajes verdaderamente hilarantes.