Palestinos go home

Crítica de Iván Gordín - Alta Peli

Silvia Maturana y Pablo Navarro Espejo retratan la vida de un pueblo expulsado de su tierra en el documental Palestinos Go Home.

Volveremos, volveremos…

Quien aquí escribe no es ni sociólogo ni politólogo ni mucho menos experto en historia geopolítica, es por eso que al análisis que un servidor puede brindar parte de la correlación entre los objetivos conceptuales y las competencias cinematográficas del film. El tópico es complejo de por sí y pese a tener una posición tomada al respecto – cada uno tendrá su perspectiva ideológica – ésta no es una crítica a los argumentos que expresan los realizadores sino más bien a la manera de incluirlo en un marco audiovisual. Si, abrimos el paraguas sin ningún tipo de disimulo.

Maia Gattás Vargas es una joven argentina que descubre sus orígenes palestinos y decide investigar sus raíces a través de la interacción con la comunidad palestina radicada principalmente en Chile y Argentina. Durante su viaje, Maia tendrá el acompañamiento de Tilda Rabi, presidenta de la Federación de las Entidades Argentino – Palestinas (FEAP), quien cumplirá el rol de interlocutora en varias de las entrevistas que componen el film.

Ideologicamente, la cinta parte de la afirmación de que el pueblo palestino ha sido expulsado violentamente de las tierras que actualmente ocupa ilegitimamente el Estado de Israel. La palabra es afirmación porque esa premisa se instala desde el primer minuto y nunca se le da suficiente información al espectador para que la pueda comprender. Es decir, absolutamente todos los individuos que participan del film expresan la idea pero pocos dan una explicación al sustrato de su denuncia. Se nos muestra las paupérrimas condiciones de vida en Gaza y material archivo pero no hay demasiada argumentación histórica y política al respecto. Tampoco se opta por una contraargumentación ya que no hay testimonios del lado sionista. Por lo tanto, el espectador debe asumir el posicionamiento de los participantes de manera unidireccional y al mismo tiempo no tiene la oportunidad de entender el por qué de su pensamiento.
El reclamo y el sentimiento

Podríamos desglosar el film en dos objetivos entrelazados. Por un lado, tenemos una reivindicación de la causa palestina y por otro un extenso retrato del sentir de un pueblo despojado de su hogar. Como se mencionó previamente, el primer punto es el más flojo ya que se alega a través de relatos de terceros (siempre estamos escuchando de algún viaje o alguna anécdota lejana de alguien que estuvo en Palestina), de algunos pocos militantes activos o simplemente por medio de actores periféricos a la problemática como puede ser un jugador de fútbol de Palestino de Chile. No hay una presentación de la causa en profundidad y se espera que el receptor tenga un conocimiento previo de la misma. En otras palabras, si uno fuera completa o parcialmente ignorante de la problemática no terminaría de asimilar del todo como fue pergeñada la ocupación y el rol del derecho internacional en este evento.

El segundo punto, aquél que busca dar un panorama de la situación de la comunidad en América Latina es el mayor acierto de los realizadores, ya que logra expresar la cotidianidad, los sentimientos y el anhelo de la comunidad en su lucha. Lamentablemente en las entrevistas es posible notar bruscos movimientos en la cámara (desconozco si son intencionales) que pueden perturbar la atención y algunos problemas de edición que le quitan dinamismo a las entrevistas.
Conclusión

Palestinos Go Home explora el legado cultural de una comunidad históricamente invisibilizada en la agenda política vernácula e internacional, pero que carece de un mayor sustento cuando quiere hacer hincapié en su reclamo