Non-Stop: Sin escalas

Crítica de Sergio "Brujito" Olivera - CiNerd

MISTERIO EN EL AIRE

Un vuelo internacional. Un protagonista oscuro y problematizado. Un villano misterioso que extorsiona al protagonista. Un tiempo límite para atrapar al malo y salvar a los pasajeros del vuelo. NON-STOP: SIN ESCALAS (NON-STOP, 2014) tiene todos los elementos para ser una de esas películas que tanto abundaban años atrás. Esas en las que un policía con una vida de mierda (personajes que tan bien le quedan a Liam Neeson) tiene que seguir las pistas y descubrir quién es el malo de la historia, frente a un abanico de posibilidades.

Cierto, dicho así, parecería que la película atrasa. Y en cierto modo lo hace, pero no por eso deja de entretener. Hay que remarcar que el director nunca intenta darle a la película un trasfondo más profundo del que tiene. Nunca intenta ser grandilocuente o trascendental. Se mantiene siempre en la línea pura del entretenimiento que significaban las viejas películas de intrigas y criminales. Y eso es un punto a favor, ya que desde este ángulo NON-STOP termina siendo una película disfrutable y que mantiene expectante al espectador frente al crimen que busca resolución.

Siempre me llevé bien con este sub-género del policial. En mi niñez y adolescencia era uno de mis pasatiempos favoritos. Tantísimas veces entré en el juego, que plantean estas películas, de poder “atrapar” al malo antes que lo haga el protagonista. Luego reconocería esto como uno de los puntos clave que convierten a los films de intriga criminal en algo tan apasionante para muchos espectadores. Este sub-género interactúa de un modo particular con el que mira la película, haciéndolo partícipe en gran forma, presentándole pistas (que, incluso por momentos, le son denegadas al protagonista), llevándolo en diversas direcciones y entablando una carrera hacia la resolución final. Los buenos exponentes de esta ramificación del cine policial, nos dieron todas las pistas para resolver el caso por nuestra cuenta, y nos sorprendieron con un brusco giro sobre el final, donde todas las piezas encajaban. Donde quedábamos pensando en que “era obvio” quién era el villano, aún cuando no lo habíamos podido reconocer antes.

NON-STOP no es un gran exponente del género, ni mucho menos. Es una película que usa correctamente los elementos a su disposición. Los usa de un modo inteligente. Abre múltiples caminos dentro del recinto cerrado del avión y los explora sutilmente para encaminar o despistar al espectador y a Bill Marks (Liam Neeson), el agente de vuelo a bordo, que debe resolver el caso. Por momentos, esta constante generación de posibles sospechosos se vuelve un tanto predecible o rebuscada. Pero más allá de esto, la construcción final termina cerrando de manera orgánica, con las piezas completando el rompecabezas, como lo pide el manual del género.

La película tiene detalles en contra. Desperdicia enormemente a Julianne Moore, presentándola como una co-protagonista y relevándola al papel de “la mujer que ayuda”. La historia abre algunas puertas que nunca se cierran, algunas pistas que quedan en el aire, o que son dejadas intencionalmente de lado, por su falta de congruencia con la explicación final. Los personajes en sí, amén de la larga lista de problemas que tienen en su historial, se mantienen en una línea de simpleza, que raya lo arquetípico. Prueba de esto es que, a pesar del peligro inminente del caso, de todos los giros y el potencial riesgo en el que están los pasajeros del avión, hay tiempo para que Neeson y Moore se hagan ojitos y una tímida historia de “amor” nazca entre ellos. Como dije, este no es un gran exponente del género. Es una película pequeña, que se pone como meta entretener. Que usa la acción, la intriga y elementos del policial para mantener en vilo al espectador, sin preocuparse por profundizar en los personajes. Un exponente del cine Hollywoodense de entretenimiento a más no poder. Pero uno bien hecho.