Nebraska

Crítica de Alejandro Castañeda - El Día

PREMIO INESPERADO

Después de recibir un falso premio por correo, Woody Grant, un anciano con Alzeheimer, cree que se ha vuelto rico y obligará a su hijo David a emprender un largo viaje para ir a cobrarlo. Poco a poco, la relación entre ambos —rota durante varios años por las borracheras de Woody— irá adquiriendo singulares matices. Es un típico filme de Alexaner Payne (“Entre copas” y “Los descendientes”), con personajes grises, relaciones humanas conflictivas, gente perdedora, y el viaje y el camino como desafío y revelación. Comedia dramática, agridulce y sensible, que tiene en Bruce Dern -un conmovedor Woody- el mayor exponente de un elenco actoral sin fisuras. Otra historia sencilla, melancólica y emotiva que reflexiona sobre el paso del tiempo, por supuesto, sobre las difíciles relaciones familiares, pero que también echa un poco de luz tristona sobre esos pueblos perdidos a los que la crisis los dejó inmóviles y casi desiertos, paisajes mustios poblados por una veteranía desganada que gasta sus horas y sus últimas ilusiones en la cerveza, el bar la TV. Son seres dominados por la rutina a quienes una fantasía (ese falso premio), los despertará y les obligará a revelar el verdadero rostro de sus intereses: codicia, tedio, violencia, hastío, mentiras. Y por allí andará Woody, quien a falta de mejores horizontes, apostará sus últimas horas a soñar con algo en algo, porque –como dice el hijo cuando van a buscar ese millón de dólares- “él cree lo que la gente le dice”. Al final, tuvo sentido tanto recorrido: el viaje con su hijo fue el mejor premio.