Los 8 más odiados

Crítica de Fernando Casals - Revista Meta

“NO HABRÁ MUCHOS VOLVIENDO A CASA”

Un realizador al tope de sus capacidades, seguro y confiado del material creado y con la espalda suficiente para sostener un historia así, tomando todo el tiempo requerido, bajo sus términos y con su estilo. Un amante de los géneros que deja de lado los tropos propios del western y usa los suyos. La película más tarantinesca de Tarantino. Pensado como parte de un cuerpo de trabajo y no “una película más en la filmografía de…”.
Una vez más, como en “Bastardos sin gloria” y “Django sin cadenas” Tarantino juega al historiador “what if?”: Bastardos era una fantasía de venganza al Holocausto; Django era un cuento igual de vengativo sobre la liberación de un esclavo justo antes de la guerra civil; ahora nos situamos en los años siguientes a esa guerra, en “Los 8 más odiados” Tarantino imagina cómo norte y sur, el hombre negro y el hombre blanco, podrían reconciliarse. Y al igual que sus predecesoras, la respuesta no es complaciente, la estructura es elaborada pacientemente y el resultado final es irremediablemente violento.
Por si no queda claro, la estrella del film es su director, Tarantino es un narrador magistral e hizo un film sobre cuentos e historias, reales o ficticias, en donde sus 8 odiados hacen lo mismo que él, pintan imágenes. La marca de Tarantino resalta en cada fotograma bellamente filmado en 70mm -que logra divisarse en el grano de la versión digital- en la dirección de actores, en el trágicamente gracioso guión, y en un elenco extravagante, que una vez más resulta infalible. El director vuelve a mostrar la destreza narrativa y lúdica de “Perros de la calle” pero esta vez conduce la acción para que, tanto los personajes como la audiencia se pregunten sobre la verdad y la justicia.
“Los 8 más odiados” no es una película sobre el pasado de EEUU, sino más bien sobre su presente y la imagen final que presenta es la de un futuro tan oscuro como incierto. Tarantino te lleva otra vez en un viaje salvaje y enormemente entretenido, de la mano de sus obsesiones, sin corrección politica y donde la violencia pende como espada de Damocles sobre las cabezas de todos y todas, lo que algunos consideran su genio y otros su falta de moral.