La reencarnación de los muertos

Crítica de Martín Morales - MM Críticas

LOS MUERTOS VIVOS NO SON PROTAGONISTAS DE ESTA REGULAR PROPUESTA

El director George A. Romero, creador de grandes títulos de género, tales como "La Noche de los Muertos Vivos" o "El Amanecer de los Muertos", entre muchos otros, vuelve a contar una historia basada en los zombies y en las diferentes maneras y puntos de vista de los ataques de dichos seres. Lamentablemente aquí no logra transmitir una narración que posea un atractivo interesante, un villano que sea aprovechado al máximo, ni estéticamente una propuesta bien lograda como en muchas de sus pasadas producciones.
Los zombies se están apoderando del mundo y un grupo de personas está tratando de encontrar la manera de sobrevivir. Para ello se dirigen a una isla, donde creen que todo está mucho más tranquilo. Cuando llegan se dan cuenta que allí el panorama no es muy diferente que en las ciudades y que en ese lugar está por estallar una batalla personal entre dos terratenientes. Ellos deben cuidarse de los muertos vivos, pero también de los individuos que están en contra de su llegada.
Esta cinta tiene una conexión directa con el film anterior de Romero, "El Diario de los Muertos", no solo por desarrollar la misma premisa, sino porque en cierto momento, al comienzo del relato, se cita explicitamente a los hechos sucedidos en dicho film. Es así, como se crea un interesante paralelismo en el que se cuentan los puntos de vista de ciertos personajes que tuvieron una muy corta aparición en la película del 2007 y que aquí son protagonistas.
Luego de la típica introducción que el director realiza en cada una de sus propuestas, contando cómo se deben matar a los zombies y dando un pantallazo verbal sobre la situación mundial, la película se niega a mostrar situaciones paralelas a las presentadas y va directamente a contar lo que les va sucediendo a los protagonistas. Es aquí donde aparece el principal problema del film y que va relacionado puramente con el guión.
La historia carece de interés, no tiene un desarrollo bien logrado de las personalidades de los roles, ocasionando que las muertes o que las diferentes decisiones que van tomando no se sientan y no produzcan efecto alguno en el espectador. El relato no tiene sorpresas y, a diferencia de casi la totalidad de las películas del director, se centra demasiado en los diálogos que en los zombies desesperados por desgarrar carne humana (está claro que en todas las cintas de Romero hay un factor humano muy fuerte, pero aquí el mismo no tiene valor, está explicado de sobremanera e impide el lucimiento de los personajes secundarios). De esta manera, la película se convierte en una aburrida y desalmada propuesta que se ve alargada por conversaciones que están de más y por momentos de acción demasiado cortos.
Por otro lado, desde el primer minuto, con el primer plano de Alan Van Sprang en pantalla, la cinta comienza a expresar y a demostrar una sobreactuación que acompaña un guión flojo y una carencia de ideas que, para los seguidores del director y para los amantes del género, funcionará como una gran decepción, mientras que para los que no están familiarizados con este tipo de películas significará una sobreactuada propuesta que impide el desarrollo de realismo y entretenimiento.
El humor está presente y son los mejores momentos de la película, en especial los últimos 15 minutos, donde se ve la verdadera habilidad de Romero para filmar atrocidades y muertos caminantes amenazadores. Los efectos especiales están por momentos bien logrados (final), pero por otros algo abusados (cabezas clavadas). La sangre aparece en grandes cantidades, pero misteriosamente no tiene la importancia ni la repugnancia que caracterizó a películas pasadas del director. A su vez, la fotografía, muy acertada, logra crear algunos momentos bien logrados de suspenso y una toma final hermosa visualmente.
"La Reencarnación de los Muertos" es una película que no parece haber sido dirigida por George Romero, ya que no tiene su toque personal y desarrolla una historia que no produce interés ni moviliza al espectador. Sin duda alguna se buscó darle una vuelta de tuerca a la típica historia de zombies para no volver a contar otra vez lo mismo, pero el resultado no es para nada alentador. Buenas escenas gore, sobreactuación, y un guión extrañamente aburrido. Se extraña la chispa del director a la hora de mostrar la supervivencia del hombre ante los muertos vivos con inteligencia, creando buenos climas de suspenso y una moraleja final que deje pensando al público.

UNA ESCENA A DESTACAR: final.