La paz

Crítica de Kekena Corvalán - Leedor.com

Con una sostenida marca poética y despues de pasar exitosamente por muchos festivales a lo largo del 2013, se estrena la nueva pelicula de Santiago Loza.

La Paz es una película profundamente poética, fiel al estilo que Loza alcanza especialmente en La invención de la carne (2009) y Los labios (2010).

La historia es la de un joven de clase media alta que acaba de dejar una internación en un neuropsiquiàtrico por algo que se presume grave, pero cuya genealogía no está en el foco de a película. Aunque su depresión parezca teñir toda la historia, el desarrollo del personaje es, una vez más en este director, fuertemente visual. Los diálogos son escasos y la información proviene más de las relaciones planteadas que de lo que se digan sus personajes.

Esta apoyatura en el silencio y en mínimas acciones provoca un clima de introspección por parte de los personajes que transcurren delante de la cámara con un ritmo casi objetivista. El personaje y sus relaciones positivas con las mujeres: la enfermera, su madre, su abuela, sus eventuales amantes y finalmente, su mucama boliviana son una red que estructura el relato, hasta llegar al final que devela la polisemia un tanto obvia que ya plantea el título.

La segmentación en actos o capítulos y este acento en la acción recuerda mucho al esquema teatral, actividad que es muy cercana a Loza que también tiene una carrera muy interesante como dramaturgo, con obras como La Mujer Puerca (dirigida casualmente por Lisandro Rodríguez, nombre que en la ficción tiene el personaje de La Paz), la obra que cita una famosa anécdota del cine argentino Nada del amor me produce envidia o el melodrama musical Mabel.

La inclusión de La Paz, aún no estrenada en cines en Buenos Aires, es una acertada elección en el Festival UNASUR Cine que busca provocar diálogos dentro del cine latinoamericano.