La momia

Crítica de María Paula Putrueli - CineramaPlus+

EL MONSTRUO MÁS ABURRIDO DE LA HISTORIA

Subidos a la propuesta de seguir buscando dar nueva forma a materiales viejos, los ejecutivos de Universal no quisieron ser menos que los de Marvel y comenzaron con La Momia una serie de películas unificadas bajo el concepto de “Dark Universe” donde veremos desfilar a clásicos personajes tales como La novia de Frankestein (2019), El hombre invisible (a quien dará vida Johnny Deep), Drácula y otros tantos más, a los cuales les deseamos que corran con mejor suerte que la película que nos convoca hoy.

La primera de las muchas fallas con las que nos encontramos es que su argumento trata sobre monstruos y dioses, mientras que se promociona como una película de acción y terror. Los momentos para saltar de la butaca nunca se hacen presentes y aquellos donde debe predominar la aventura y el interés por la narrativa brillan por su ausencia. Los dioses sí se hacen presentes, eso es imposible negar, pero como si se considerara al público un zombie más de los que aparecen en pantalla, a cada rato los personajes ponen en palabras todo lo que sucedió y sucede, por lo que el director se encarga de que sepamos todo lo que va a pasar dejándonos sin ese plus extra del factor sorpresa.

Como todo film de acción que tiene a Tom Cruise al frente (más Dorian Gray que nunca), el peso argumental cae sobre él. Lamentablemente tanto en los momentos de comedia tonta, como en los que se le exige una actuación más o menos verosímil, el actor fracasa una y otra vez. Eso sí, cada vez corre mejor, es complicado recordar alguna de las últimas películas del ícono de Misión Imposible donde no lo veamos correr, en este caso lo hace sin saber para qué ni por qué.

Aquí Cruise interpreta a Nick, un soldado de dudosos valores quien junto a su inseparable compañero Vail (Jake Johnson) se dedican a saquear tesoros, joyas o cualquier elemento que refiera algún tipo de valor para vender en el mercado negro. Su suerte cambia cuando en una expedición en Irak liberan, sin saberlo, una terrible maldición sobre ellos, dando vida a la princesa Ahmanet (Sofía Boutella, lo más digno de la película), quien fue momificada y enterrada viva en una antigua tumba egipcia por haber asesinado a toda su familia, luego de hacer un pacto con el Dios de la muerte, Seth, para alzarse con todo el poder. Desde allí hasta el final, Nick se la pasará huyendo (corriendo) de la princesa, quien lo considera su elegido por haberla liberado.

En el medio de esta maratón de excesos de arena computarizada y extraños zombies del antiguo Egipto, entra en escena el personaje del Dr. Henry Jekyll (Russell Crowe) como una justificación para las películas que vendrán, ya que bajo su organización Prodigium, coincidirán todas las bestias mencionadas anteriormente. El doctor, famoso por su dualidad entre el bien y el mal, parece ser una excusa en la historia y es imposible no mencionar lo bochornosa que es la interpretación de Crowe cuando se convierte en Hyde.

Quien lleva la contraparte de índole romántica es la egiptóloga Jenny Halsey (Annabelle Wallis), la cual parece estar igual de muerta que los zombies que la persiguen. Su actuación junto a un guión demasiado previsible y carente de interés, son los puntos más bajos de esta nueva versión de La Momia, una película de terror que no asusta, una película de acción que no entretiene.

Un primer paso en falso para la gente de Universal, que deberá trabajar mucho para redimirse en la próxima entrega de este “lado oscuro”, que solo se acerca a un tibio grisáceo híbrido.

Por María Paula Putrueli
@mary_putrueli