La mirada del hijo

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Un tema maduro en su tratamiento pero que rema con dificultad en densas aguas narrativas.

Pocas relaciones son tan fáciles y a la vez tan complejas de entender como las que existen entre una madre y un hijo. El vínculo que existe puede ser tan fuerte, que hasta a veces dificulta que ambos se vean el uno al otro solo como seres humanos. Pero ¿Qué pasa cuando esto resulta en el daño a un tercero, a otra mitad de un vínculo tan fuerte como el de ellos? Esa es la pregunta que viene a contestar La Mirada del Hijo.

¿Cómo está en el papel?

La Mirada del Hijo cuenta la historia de Cornelia, una arquitecta de la alta sociedad rumana, se encuentra repentinamente en un predicamento cuando Barbu, su hijo de 32 años, se ve involucrado en un accidente automovilístico que resulto en la muerte de un niño. Cornelia luchara contra viento y marea para evitar que su hijo vaya a la cárcel, aun si eso implica llevar a cabo acciones cuestionables.

La película claramente trata el tema del abandono del nido, del hijo que inevitablemente tendrá que irse del lado de su madre, y la renuencia de esta a aceptar este hecho. El director, muy inteligentemente, elige para vehiculizar este tema algo tan desgarrador como un crimen y sus consecuencias. Es un vinculo, una burbuja, tan intensa y tan increíblemente dependiente que se vuelve añicos inmediatamente con el hecho delictivo. La deshonestidad en la que incurre Cornelia es una resistencia a aceptar esto, por más que se vea y se sienta como el amor de una madre. El daño a un tercero, a un hijo de otra madre, será la piedrita en el zapato de Cornelia, quien progresivamente comenzara a sentirse en los zapatos de la otra persona. Al tener que preguntarse que haría si estuviera del otro lado de la contienda.

Aunque tiene un tratamiento maduro de su tema y un desarrollo de personajes tan complejo como rico, su progresión dramática es demasiado lenta para su bien. Las escenas están cargadas de subtexto, pero el espectador tiene que hacer un enorme esfuerzo para descubrirlo, tampoco le ayuda el ritmo de las escenas, que cuando no están ocupadas introduciendo excesivamente la acción, la alargan de modo tal que uno le pierde el hilo no solo a lo que cuenta, sino también al mensaje que quiere dejar.

¿Cómo está en la pantalla?

La mayoría de la película esta filmada con cámara en mano, y casi sin hacer cortes. Aunque esto suma a la hora de crear un retrato visceral, no ayuda en el relato de una historia que desde el papel es muy exigente y estratégico para una estética tan librada a la improvisación como lo es esta.

Por el costado actoral, se destaca gratamente a Luminita Gheorghiu, quien da vida a Cornelia a través de una gran expresividad y el uso justo de las palabras; una máscara de frialdad que expresa miles de sentimientos encontrados. Por la manera en que ella trabaja la última escena de la película, aun a pesar de las complejidades del relato en que se mueve, podemos sacar, y con toda justicia, que estamos ante un gran talento interpretativo.

Conclusión

La Mirada del Hijo ofrece un tema complejo pero definitivamente maduro y que a pesar de contar con un gran talento interpretativo para desarrollarlo, se encuentra en un marco narrativo demasiado pesado que a la postre le juega en contra.