Kryptonita

Crítica de Rolando Gallego - Lúdico y memorioso

Un golpe de realidad para los héroes

Jugando con el verosímil, pero también con el imaginario popular, que contiene dentro de él a héroes y villanos clásicos, el escritor Leandro Loyola imaginó en la novela, que ahora Nicanor Loreti adapta al cine, "Kryptonita" (Argentina, 2015), un universo en el que nada ni nadie tiene asegurado su permanencia y que en la recreación y evocación se construirá un nuevo mundo marginal para estos personajes, alejado del glamour y las grandes ciudades cosmopolitas que suelen habitar.

"Kryptonita" ubica a Superman, Batman, Flash, Linterna Verde y la Mujer Maravilla (entre otros), reinventandolos, como seres que habitan en la marginalidad de los suburbios de Buenos Aires, robándole a los ricos para poder hacer posible el sustento de comedores escolares que no reciben ayuda del Estado.

Lady Di (Lautaro Delgado), Nafta Super (Juan Palomino), Faisán (Nicolás Vazquez), Federico (Pablo Rago) y Ráfaga (Diego Cremonesi) conformarán al grupo de Nafta Super, la liga que los reúne y que, por las vueltas de la vida, harán que todos ingresen en un hospital para que Pinino (Palomino) pueda seguir con vida.

Pero caen en el peor hospital, el más marginal, con las mayores carencias, y con un equipo de guardia encabezado por un doctor (Diego Velázquez) que no puede lograr que los pacientes que llegan graves al shockroom salgan con vida de él.

Mientras Pinino se recupera, la policía rodea el hospital para atraparlos, y ellos, atrincherados dentro del lugar, intentarán resistir el máximo posible para que Pipin llegue con vida al amanecer, porque saben que pasado ese tiempo, él sobrevivirá y volverá a liderarlos.

Loreti narra con maestría el relato íntimo de unos seres solitarios (le perdonamos el traspié de "Socios por Accidente"), desesperados y desgarrados que sólo quieren acercarse a los otros esperando comprensión y compasión, y ese doctor, que se juega la vida en salvar al superhombre, también intentará por el mismo escuchar el relato de cada uno de los orígenes de los héroes de este "comic criollo", que mucho debe a la comedia, pero también al film noir, al drama social y a la escuela de películas que con "Sin City" entendieron que la mejor adaptación del universo de las historietas es emulando, en algunas escenas, no sólo la composición, sino también, la estética y encuadre de cada viñeta.

Y si bien el libro de Loyola no es un cómic, sino una visita a él, la transposición ayuda a configurar una imagen única y gráfica de estos héroes venidos a menos en una Argentina atada con alambre, pobre, oscura, patética, a la que intentan ofrecerle, de alguna manera, un poco de magia y luz volviendose reales y de carne y hueso.

Puntaje: 10/10