Ida

Crítica de Flor Etcheto - Alta Peli

Ida, quinta ficción del director polaco Pawel Pawlikowsky (Last Resort, My summer of love), muestra las desventuras de una joven novicia cuando deja por unas semanas el convento, en el año 1960.

Cambio de hábito

Corre el año 1960 en Polonia. Anna (Agata Trzebuchowska) es huérfana y vivió toda su vida en un convento de monjas. Es novicia y está a pocas semanas de tomar los votos para convertirse en monja. Finalmente, después de muchos años de no recibir respuesta, llega una carta de su tía Wanda (Agata Kulesza), la única familiar con quien cuenta Anna. En el convento le recomiendan tomarse unas semanas para ir a conocerla. Wanda le revela a Anna que sus padres eran judíos -por ende, ella también- y que su verdadero nombre es Ida. Juntas emprenden un viaje para conseguir información de los últimos días de los padres de Ida y recuperar sus restos. También los hombres se cruzan en el camino y el viaje en sí será un duro golpe de realidad para estas dos mujeres, que las marcará a fuego por el resto de sus vidas.

No es otra película de monjas

ida“Una película sobre una novicia polaca” quizá no parezca una propuesta tan atractiva como realmente lo es. Jamás en sus 80 minutos aburre, tampoco es lenta, no hay golpes bajos, olvídenlo. Una vez escuché a una docente recomendarle a alguien “un baño de arte”. Bueno, Ida califica tranquilamente como un baño de arte. Visualmente es magistral, la composición de cada plano es realmente exquisita. Es una clase de dirección de fotografía. Dan ganas de ver todo en blanco y negro después de esta película. Lo importante, más allá del “caramelo visual”, es que Pawlikowsly vuelve a lo básico, contar una historia con imágenes. La escena de la ventana (no puedo decir más sin arruinar la sorpresa) es de las mejores de la película. La historia es sencilla, pero no por eso menos contundente. Y las actuaciones entregadas por sus dos protagonistas están a la altura de las circunstancias. El personaje de Ida es un enigma, prácticamente no habla, pero podemos intuir qué le pasa.

Conclusión

Ida es una excelente propuesta, atípica, muy distinta a lo que acostumbramos a ver en la cartelera porteña. Pawlikowsky nos trae una historia sencilla, pero fuerte y contundente y muy bien llevada a la pantalla, acompañada de grandes interpretaciones. No necesita recurrir a golpes bajos ni a sentimentalismos para que nos zambullamos en el drama. Es un film parejo en todos sus aspectos, pero es necesario destacar que visualmente es un espectáculo. Mis ojos agradecen películas como esta.