Escándalo americano

Crítica de Alan Echeverría - Cinéfilo Club

Engañando al engaño

Reunir un reparto de ensueño como el que posee American Hustle es un aliciente interesante desde el vamos. Más aún si en el protagónico, en el centro del póster promocional y sobresaliendo a las cuatro figuras restantes, tenemos a Christian Bale, alguien que no sólo nunca decepciona, sino que también eleva la calidad de cualquier film a través de sus dotes actorales.
Ambientada en los años 70, American Hustle trata sobre un operativo del FBI, con el agente DiMaso (Bradley Cooper) dispuesto a capturar a el alcalde Polito (Jeremy Renner con un distinguido jopo de época) y a varios miembros del Congreso. Para ello, y tendiéndoles una trampa que los obligue a implicarse en el asunto, se hace de un astuto estafador llamado Irving (Christian Bale) y de la socia/amante de éste, Sydney, sensualmente encarnada por Amy Adams.
David O. Russell se calza el traje de narrador de historias y aprueba con un muy satisfactorio de calificación en la materia, apartándose de sus anteriores proyecciones (que difieren en cuanto a género/temática) y enseñándonos su polifuncionalidad a la hora de cosechar buenas obras de distintos rubros (The Fighter y Silver Linings Playbook, entre otras). En esta ocasión el director apela al relato a partir de la voz en off, alternándolo entre sus protagonistas, según la situación y mirada de cada uno, acercándose al estilo de Scorsese en cintas como, por ejemplo, Goodfellas, aunque sin la recurrencia a los desenfrenados excesos que tengan que ver con la muestra explícita de drogas ni acontecimientos brutalmente violentos. Quizás muchos le reprochen a Russell esa falta de condimentación picante y salvaje en una narración de este tipo, pero lo que transcurre está tan bien contado que no se percibe para nada necesario recaer en ese tipo de licencias.
Vale remarcar que la banda sonora retumba fuerte cuando se invoca al blues y al jazz, acentuando dos aspectos fundamentales que seducen nuestro sentido visual: la prestancia que de por sí llevan los intérpretes con sus embelesados y trabajados peinados, sus refinados gustos cuando de vestir se trata; y la certera aclimatación ajustada a aquella década del setenta.
De tranco algo lento al comienzo, American Hustle crece en interés con el correr de los minutos. Existen pequeños detalles que nos adentran inconscientemente en el engaño, palabra que obra como motor del film. Los ruleros que Bradley Cooper emplea para rizar su cabello o la mata de pelo extra que Bale se añade simbolizan una manera de aparentar una determinada imagen. Todo nos traslada al terreno de la farsa, de la simulación, como bien enuncia Irving: “la gente cree lo que quiere creer”.
Extensa pero atractiva, la película también expone los peligros de la ambición y se da el gusto de hacerse acreedora de algunas instancias de tensión, ironía y vueltas de tuerca siempre bienvenidas.

LO MEJOR: el modo en que nos cuentan la historia. Otro ejemplo de cuándo se sabe usar la voz en off. Las actuaciones, todas, de los cinco principales (Lawrence, Bale, Cooper, Adams y Renner). BSO. Elegante.
LO PEOR: se extiende más de lo necesario en el metraje. Si bien no aburre para nada, tarda un poco en arrancar.

PUNTAJE: 8,2