El pasante
  • Cantidad de críticas: 5
  • Críticas favorables: 3/5 (60%)
  • Críticas desfavorables: 2/5 (40%)
  • Desviación: 15%
  • Puntaje IMDb: 4.8/10
  • Puntaje RottenTomatoes: N/A
  • Ficha técnica y fotos en cinenacional.
  • Nombre original: El pasante
  • Director: Clara Picasso
  • País de origen: Argentina
  • Clasificación: Apta mayores de 13 años
  • Fecha de estreno: 02/09/2010
  • Distribuidora: Independiente
En un hotel de Buenos Aires, un pasante aprende no sólo su oficio, sino también sobre el amor, sobre la diferencia entre conquistar y seducir, sobre por qué la gente se mueve de un lugar a otro, y por qué los espacios transitados son los más solitarios. Su guía será la recepcionista de aspecto frío, modales perfectos y mirada atenta.
  • Juan Pablo Russo
    Juan Pablo Russo
    EscribiendoCine
    Recursos Inhumanos

    Este film, dirigido por Clara Picasso, cuenta con solo dos protagonistas: un pasante de hotel (Ignacio Rogers) y su instructora (Ana Scannapieco) que llevan el conflicto de las relaciones laborales al punto máximo de la histeria femenina, con sutileza y sin ningún tipo de trivialidades.

    Un joven que entra a realizar una pasantía en un lujoso hotel sufre la manipulación por parte de su instructora en un juego de seducción donde ella no parece darse por aludida, poniendo a su “juguete” en un lugar de irritación del que pareciera no querer escapar.

    La novel realizadora nos lleva, primeramente, por el costado maquiavélico de una gran empresa y cómo se trama la formación del personal especializado hasta terminar absorbido por el sistema, mutando en seres autómatas incapaces de reaccionar frente a un estímulo. La segunda línea se unifica con la primera cuando la manipulación de la instructora-pasante llega a un juego erótico tan extremo como sádico.

    Ignacio Rogers (La Sangre Brota, 2008) nos presenta a un joven que poco a poco irá transformándose, pero evitando la sistematización que plantea a simple vista su trabajo. Ana Scannapieco construye una instructora apática, carente de sensualidad y por momentos enfermiza que llevará a su discípulo por los caminos deseados. Ambos personajes se convierten en dos hallazgos actorales dentro de una camada promisoria de jóvenes talentos.

    El Pasante (2010) es sin duda uno de los films que mejor sintetiza una historia llevando al espectador por los carriles de la manipulación, igual que la instructora al pasante. El resultado es la ira y el sosiego casi al unísono. Se odiará y se amará a estos personajes al mismo tiempo sin razón alguna como a la misma película.
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  • Rodolfo Weisskirch
    Rodolfo Weisskirch
    A Sala Llena
    El funcionamiento de un hotel a través de los ojos de un pasante que va a trabajar como botones podría ser el disparador de muchas ideas. Una lástima que la joven Picasso ha decidido encararlo por el camino menos interesante. El protagonista (Ignacio Rogers con el acostumbrado rostro lacónico que perjudicó Como un Avión Estrellado de Ezequiel Acuña) es llevado por las narices por una recepcionista bastante hipócrita, que verá una tragedia donde no la hay.

    ¿Una comedia de enredos? ¿Un thriller? A la directora poco le interesaba encasillar en un género esta peliculita que no va para ningún lado… como los protagonistas. En algún momento de la narración, se incluye una cena donde se juntan los empleados de la cocina del hotel y tienen una discusión un poco más trascendente que la pareja protagónica durante toda la película. Pero la escena y los personajes quedan tan descolgados como Bruce Willis en película de Tarkovski. Si bien, en términos visuales, la fotografía de Fernando Lockett aporta un poco de estética, y los encuadres son más o menos interesantes, esta primera incursión de Picasso es decepcionante. A penas se puede rescatar un divertido homenaje a La Mujer Pantera (la escena de la pileta, obviamente), pero más allá de eso se trata de un film fallido, monótono, repetitivo, redundante. Los cuestionamientos de los protagonistas acerca del significado del amor son tan banales, que lo único que realmente queda claro, es que su realizadora, tenía un hotel (o varios) a su alcance y no supo qué hacer con ellos. Los espectadores no podemos darle la respuesta.
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  • Javier Alcácer
    Javier Alcácer
    Otros Cines
    Perdidos en Buenos Aires

    Esta primera película de Clara Picasso (otro de los jóvenes créditos surgidos de la FUC), que contó con producción de Manuel Ferrari (director de Cómo estar muerto / Como estar muerto) y con la actuación de Ignacio Rogers (intérprete fetiche de Ezequiel Acuña), narra con elegancia los días del pasante del título que trabaja en el turno noche de un laberíntico hotel cinco estrellas, no-lugar por cuyo lobby, salones, piscinas, pasillos y habitaciones se cruzan miles de historias.

    El protagonista y la recepcionista (Ana Scannapieco) pretenden reconstruir una de esas historias mediante la interpretación de los movimientos de los personajes y los rastros que quedan en los cuartos. Un thriller minimalista (con un dejo lejano de Perdidos en Tokio) que fue bien recibido en la competencia argentina del último BAFICI y que hasta logró arrancarle varias carcajadas al público europeo durante su première mundial en el Festival de Rotterdam, pero que -más allá de ese detalle de color- constituye un interesantísimo debut.
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  • Diego Brodersen
    Diego Brodersen
    Página 12
    Un laberinto de cinco estrellas

    Estrenada hace siete meses en el Festival de Rotterdam y presentada luego en la competencia local del 12º Bafici, El pasante se suma al creciente conjunto de films recientes, dirigidos por ex alumnos de la escuela de cine FUC, que utilizan el juego o el simulacro como fuente de inspiración narrativa. Ya el año pasado, en las mismas pantallas baficianas, el díptico no oficial integrado por Todos mienten y Castro había tensado al límite cierta idea del cine como juego de apariencias, para el festejo de algunos espectadores y la irritación de otros, que sólo vieron en esas experiencias meras excusas para el regodeo en la puesta en escena. La ópera prima de Clara Picasso (una de las firmas del film colectivo A propósito de Buenos Aires, producido hace varios años por la FUC) espera por parte del espectador una posición alejada de la pasividad. En cambio pide una participación activa al ingresar en su misteriosa trama que puede, sólo en apariencia, no tener ni pies ni cabeza y que, sin dudas, esconde un espíritu lúdico y placentero.

    El pasante describe el ingreso de su joven protagonista (Ignacio Rogers) en un hotel cinco estrellas, pero no como huésped, sino como botones a prueba durante el turno nocturno. Allí se encuentra con otra empleada encargada de enseñarle los gajes del oficio (Ana Scannapieco, en su debut en la pantalla), una chica que más allá de una fachada imperturbable esconde una tendencia a imaginar toda clase de fantasías, consecuencia tal vez del tedio y la rutina. El practicante también ingresa a una extraña cofradía que tiene al edificio como escenario y a los huéspedes como comediantes de una obra que ellos mismos desconocen. Con un tono que toma prestados tópicos del policial y la comedia romántica, pero sin ingresar en esos universos, apenas rozándolos, Picasso juega a engañar al espectador mientras la pelirroja engatusa al muchacho protagonista. ¿Qué se está contando exactamente? ¿Hacia qué posible conflicto se dirige la trama? ¿Cómo terminará esta historia de suposiciones y sobreentendidos que tal vez no lo sean? Para ello, la realizadora utiliza sabiamente los salones, terrazas y bares del hotel, pero también sus oscuras bambalinas, la sala de calderas, los pasillos internos, lugares transitados por una población usualmente invisible para el huésped, a menos, claro, que toque el timbre de llamada.

    Por esos recovecos se mueve la extraña pareja al dejar la extrema luminosidad y exposición del lobby, entre las sombras y lejos de la vista de sus jefes, a quienes casi no se verá en la pantalla. Durante esos tránsitos hacia ninguna parte, descubrirán una posible historia de amor y traición en una de las habitaciones. Ese es el punto de partida de una simulación que los tiene como actores, a su vez imagen especular de una posible historia sentimental entre ellos. Con un gran trabajo de cámara de Fernando Lockett (responsable también de la fotografía de films como Secuestro y muerte, Excursiones y El hombre robado) y una elegante puesta en escena que utiliza las dependencias del hotel como personajes importantes de la trama, El pasante se revela como un film ingenioso pero también, afortunadamente, como un ejercicio de imaginación. Pequeña pero rendidora, la película podría definirse como un anti-thriller, un film que sabe crear en la piel de la actriz Ana Scannapieco un personaje sumamente inquietante y misterioso, casi inexpugnable. Tal vez el cierre del relato explicite en demasía lo que podía inferirse, rompiendo en parte las sutiles reglas del juego. Pero también es cierto que a esa hora el amanecer rompe cualquier hechizo noctámbulo; tal vez la noche vuelva a traer consigo una nueva vuelta de tuerca y el laberinto cambie mágicamente la disposición de sus giros.
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  • Carlos Diviesti
    Carlos Diviesti
    Blog de la esquina peligrosa
    Película cuya eficacia se desinfla a medida que se acerca el final, que promete más que lo que cumple y con una malicia en la última escena que es una pena que no la transforme en algo más sofisticado.
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