Ejercicios de memoria

Crítica de Rocío Belén Rivera - Fancinema

EL RECUERDO CONSTRUIDO DE PAPA Y LA NACION

Como muchos países latinoamericanos, Paraguay cuenta en su haber con una terrible dictadura, pionera a las que sucedieron en el grueso del continente, ya que se inició en 1954 y terminó en 1989. Dentro de la confrontación política que denota un régimen autoritario, se corta y sobresale la figura de Agustín Goiburú, el más importante opositor de la dictadura de Stroessner. Goiburú fue obligado al exilio en Argentina y posteriormente asesinado en 1976 en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos.

Ejercicios de memoria, segunda película de la directora paraguaya Paz Encina, intenta reconstruir a través del relato narrado, de documentos, fotografías y escenas de ensoñaciones de recuerdos fugaces, la figura de Goiburú desde la mirada infantil de sus tres hijos y de cómo vivieron ellos en carne propia el contexto de una dictadura atroz y el asesinato de su padre. Interesante faceta de esta directora paraguaya, quien tiene a su haber la aclamada Hamaca paraguaya (2006), pero que indaga en su nueva fase documental, más comprometida políticamente desde el cortometraje Familia (2015), donde ya investiga sobre la dictadura que experimentó su país natal.

A través de un tratamiento exquisito de la imagen, con una fotografía realmente artística, un uso del espacio completamente estético, un casi olvido del uso de la voz (que en ciertos relatos utiliza el lenguaje guaraní) y de la música -ausencia que potencia el valor simbólico de las imágenes y que subraya el valor del sonido ambiente y de la voz en off utilizada por momentos de manera sutil pero fuertemente emotiva-, el film retrata, sin caer en los típicos lugares comunes, el perfil de un hombre militante, familiar y comprometido con su entorno social y político. La mirada ingenua de los recuerdos, los últimos recuerdos que de él tienen sus tres hijos Rogelio, Jazmín y Rolando, configura un relato realista repleto de las controversias que un caso así puede generar en la distribución de la información y el tratamiento de la misma en los medios masivos de comunicación.

La película permite no sólo la exhibición de la historia particular de la familia Goiburú, sino también el recuerdo de cómo era Paraguay bajo ese régimen totalitario y cómo la gente lo vivía en carne propia. El poder de evocación subjetiva y sugestiva que el film logra, permite interpelar de manera contundente no sólo a quien haya vivido ese contexto histórico particular, sino a cualquier hermano latinoamericano que tenga en la historia colectiva de su país un pasado de sangre, censura, represión y muerte.

Como dice una insignia de la cultura popular no sólo argentina sino latinoamericana como es León Gieco, todo está guardado en la memoria: lo que el film hace, de forma bellamente artística y profundamente empática, es bucear en las profundidades de una memoria familiar, nacional y, por qué no, latinoamericana, para reafirmar que el ejercicio de una memoria activa es de suma importancia en nuestra querida región del cono sur.