Dumbo

Crítica de Jessica Johanna - Visión del cine

Tim Burton vuelve a adaptar un clásico de Disney y renueva la historia del pequeño elefante que nace con grandes orejas y tiene que enfrentar las burlas y que lo separen de su querida madre.
La dupla Burton y Disney prometía. Cuando surgió la noticia de que el director de clásicos como El joven manos de tijera y La leyenda del jinete sin cabeza adaptaría Alicia en el País de las maravillas, el entusiasmo fue grande. Sin embargo se estrenó y, si bien en taquilla le fue muy bien, resultó bastante decepcionante. Si le sumamos que en los últimos años el director no ha logrado brillar como en la primera parte de su filmografía, de Dumbo podíamos esperar cualquier cosa.

La historia de Dumbo es bastante conocida. En un circo nace un elefante con orejas tan grandes que se convierte en la burla del lugar. Como si el bullying al que es expuesto no fuese suficiente, lo alejan de su querida madre. Pero pronto descubre que con esas orejas puede volar y se convierte en el éxito del espectáculo. Y si hay alguien que supo construir su filmografía a base de personajes marginados, freaks, ése fue Tim Burton.

En esta versión que escribe Ehren Kruger, no hay animales que hablan y se hace mayor hincapié en los personajes humanos que rodean al protagonista. Allí está el veterano de guerra (Colin Farrell) que en algún momento fue un gran jinete de rodeo y hoy regresa sin un brazo; sus hijos, en especial la niña que sólo quiere ser la próxima Marie Curie, quienes no se entienden demasiado con su padre tras haber perdido a su mamá; el poderoso Vandevere (Michael Keaton, en una nueva colaboración con el director tras Beetlejuice y sus Batman) que compra el circo, lo traslada y lo transforma en una especie de Coney Island a base de la explotación de su estrella; la trapecista Collette (Eva Green) que aprenderá a acercarse al animal como lo hicieron los niños y a alejarse de lo que no le aporte nada bueno; y el dueño del circo de los hermanos Medici (Danny De Vito, en un personaje parecido al que interpretó en El gran pez pero con mayores dosis de humor) que lo que busca, realmente, es una familia.

Con una estética bastante luminosa y colorida, alejada de lo mejor del cine de Tim Burton y al mismo tiempo optando por una historia más optimista y menos triste que la que Disney nos impuso, Dumbo resulta un film tan divertido como emocionante sin necesidad de apelar a la lágrima fácil. Otro acierto es el correcto uso del CGI que logra dar vida al protagonista de un modo que parece siempre muy natural. Este Dumbo resulta sumamente expresivo y al mismo tiempo sus movimientos nunca parecen caricaturescos.

Otra dupla que se repite es la del realizador con Danny Elfman, a cargo de la música y apostando también a las famosas canciones de la versión animada.