Dumbo

Crítica de Adrián Monserrat - EscribiendoCine

Un viaje a la infancia

Dumbo (2019), una de las películas de Disney más esperadas del año, llega con todos los condimentos para hacernos volar en familia: los mejores efectos especiales, un reparto acorde al producto y la mano de un grande como Tim Burton (El joven manos de tijera).

Desde que empezaron a llegar novedades sobre el plan de una versión live action acerca de la historia del pequeño elefante de orejas grandes, las repercusiones mediante redes sociales fueron instantáneas. A medida que se iban confirmando los diversos rostros del proyecto, el entusiasmo se potenció. Tim Burton, Colin Farrell (La langosta), Eva Green (Miss Peregrine y los niños peculiares), Michael Keaton (Beetlejuice) y Danny DeVito (Batman vuelve) son artífices de una película que cumple con sus expectativas. Dumbo es emocionante y logra sacar a la luz nuestro niño interior.

Su versión animada, estrenada en 1941 – antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial -, resultó ser la película más exitosa de Disney de la década de 1940. Hoy, 78 años después, el largometraje sobre un elefante antropomórfico que es ridiculizado por sus grandes orejas, mantiene su esencia, pero con un agregado que funciona como acierto: la profundización de aquellos valores necesarios en la actualidad. La discriminación, el maltrato animal, la libertad y la unión familiar se hacen presentes en este estreno que no duda a la hora de sumergirte en una historia que desborda belleza. Dumbo, el animal, es un elefante que vuela con sus orejas. Dumbo, la película, es una obra que también vuela, invitándonos a soñar y fantasear gracias a la magia del cine.

Tim Burton vuelve a trabajar con Disney luego de Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010) y Frankenweenie (2012) y otra vez su estilo inconfundible, aunque ahora en menor medida, sale a la luz. El director vuelve a confiar en personajes extravagantes (los miembros del circo), recurre a payasos (el pequeño elefante aparece en un momento pintado como un payaso/bombero) y combina una gama de colores siniestros (negros, grises y rojos) con fantásticos (blanco en contraste de colores primarios).

El reparto estelar que rodea al personaje del título es el atinado. Ellos parecerían concebir a la perfección que, pese a sus nombres, la verdadera estrella es el pequeño animal. Cabe mencionar el destaque de Danny DeVito como Max Medici, el dueño del circo en donde nace Dumbo. Si bien el actor de Matilda (1996) participó de manera secundaria en alguna que otra película durante los últimos años, en este film de Disney el humor lo tiene como protagonista. DeVito comprende todo a la hora de hacer reír al público. Su regreso significa un triunfo para la comedia.

Disney cada vez entiende más la manera de entretener al público y, lejos de dormirse en los laureles, sus obras se actualizan. Este largometraje es el plan ideal para disfrutar en familia. Dumbo es un viaje tierno, de un despliegue técnico admirable y repleto de emociones, que en ningún momento deja de lado la mirada crítica sobre el mundo. “Cualquier persona con ambiciones artísticas intenta siempre reconectar con la forma en que veía las cosas cuando era niño”, dijo una vez Tim Burton. Con Dumbo ese reencuentro resulta inmediato.