Divergente

Crítica de Alan Echeverría - Cinéfilo Club

Abnegación por marcar un camino

Neil Burger supo alcanzar el pico de su línea filmográfica con la brillante obra protagonizada por Edward Norton, El Ilusionista. En aquella oportunidad su narración guardaba lugar en el 1900, con un drama de época que intercalaba magia con intriga. Aquí, en Divergente, la historia se sitúa en un tiempo mucho más adelantado, en otro de los tantos futuros post apocalípticos que nos suelen enseñar en diversas películas, principalmente en aquellas enmarcadas dentro del género de ciencia ficción. Un relato intermitente, con altibajos, en el que se expone una crítica hacia la amplia brecha que separa a quienes se encuentran en una posición de poder vigorosa de quienes ocupan estatus más débiles. Los que ejercen autoritariamente dominio y los sometidos. A partir de allí, como punto de inflexión entra en juego la rebeldía como elemento movilizador.
Basado en la novela que lleva el mismo título que la proyección, el film nos interioriza en un mundo distópico, en el que los seres humanos están categorizados según su personalidad y su elección dentro de distintos frentes: Abnegación, Osadía, Cordialidad, Verdad y Erudición. Nuestra protagonista, Beatrice (o Tris, como se hace llamar), bajo la interpretación de Shailene Woodley (de aceptable labor aunque dé continuamente la sensación de no portar la presencia y la expresión necesaria para el papel), es Divergente, y esto supone una amenaza para los mandamás del sistema, dado su variabilidad a la hora de obrar y pensar.
La pregunta, con la temática sabida de antemano y aún más con el desarrollo de los acontecimientos se cae de madura al hallar una clara asociación entre esta cinta y la taquillera Los juegos del hambre. Las cartas puestas sobre la mesa son prácticamente las mismas. Desigualdad social, arbitrariedad y órdenes dictatoriales que bajan por capricho desde los rangos que detentan mayor nivel de riqueza y, como si fuera poco, una heroína como revolucionaria. Cualquier similitud con la saga protagonizada por Jennifer Lawrence, ¿es mera coincidencia?
Divergente tiene un arranque interesante que crece en ritmo a medida que vamos conociendo a Tris y al duro panorama que debe enfrentar para sobreponerse a las trabas y dificultades con las que se va topando. Probablemente su trasfondo romántico peque de cursi y colabore para que la dinámica se baje de un hondazo hasta arribar al tramo final. La película no aporta nada nuevo a un tipo de historia que se siente amena en su comienzo y pesada y bastante previsible en el recorrido que deriva de la mitad hasta el desenlace.

LO MEJOR: una buena manera de empezar el relato. Bien filmada, entretenida esencialmente hasta la mitad.
LO PEOR: muy predecible. No innova demasiado. Más de dos horas de duración resulta extenso para lo que hay por contar.
PUNTAJE: 5