Corazones de hierro

Crítica de Lisandro Liberatto - Alta Peli

Un drama bélico chato de gran despliegue visual

Abril de 1945, son los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Don "Wardaddy" Collier y su escuadrón a bordo del tanque Fury son enviados a una peligrosa misión en territorio enemigo. Con todo en su contra y superados en número y armamento, esperan dar el golpe final en el corazón de la Alemania Nazi.

Enchúlame el tanque

Seamos categóricos desde el vamos. Corazones de Hierro es una buena película. Pero ¿es buena por lo que intenta lograr o por lo que termina logrando? Yo me inclino por la segunda opción. Lo que intenta lograr es ser un desgarrador relato anti-bélico y ejemplificar como la guerra transforma al ser humano en un monstruo carente de compasión o de mostrar remordimiento. Pero lo que termina logrando, debido a lo flojo y repetitivo de su mensaje, es ser un entretenimiento más del cine pochoclero, en lugar del drama bélico que sugiere su guión.

David Ayer viene de dirigir las cintas de acción Sabotage, con Arnold Schwarzenegger, y En la Mira, con Jake Gyllenhaal. En ambos casos sobresalía el tono crudo y visceral impuesto por el director, que aquí con mucho acierto transporta a la Segunda Guerra Mundial. En ese sentido Corazones de Hierro se como ve y se siente como una película de guerra debería verse y sentirse. Ayer encontró en el escuadrón de tanques comandado por Brad Pitt un punto de vista original sobre este conflicto muchas veces explorado. Algo que favorece tambien a las escenas de combate ya que ver, por ejemplo, a dos tanques peleando sobre suelo alemán no es algo que se vea todos los días, ni siquiera dentro del cine bélico. Las secuencias de acción son intensas, gráficas y violentas, pero lejos están de sentirse con ese realismo que logró Steven Spielberg en Rescatando al Soldado Ryan.

Pero aunque por el lado de la acción no defrauda, si lo hace por el lado del guión. Los problemas llegan cuando Ayer se pone serio y nos empieza a dar un sermón sobre la guerra y sus horrores. Sermón que a veces es difícil de tomar en serio, sobre todo cuando sin razón aparente Brad Pitt se saca la remera y queda en cuero mostrando sus perfectas abdominales. Cosas como esa terminan dando la sensación de que la película a veces se boicotea a si misma. Si bien todas las actuaciones son por demás de correctas (sobresaliendo las de Shia LaBeouf y Logan Lerman), los actores nunca tienen suficiente material con el cual trabajar. Las escenas que pretenden generar algún tipo de emoción en el espectador nunca terminan por lograrlo del todo, quedando a mitad de camino y a la espera de que los actores, en roles estereotipados, puedan agregar esa cuota de emotividad que no nos está dando el guión.

Conclusión

Corazones de Hierro es un drama bélico que funciona mejor cuando es tan solo una película de acción bélica. El guión de Ayer no está a la altura de sus aspiraciones como director, pero gracias a su estética cruda y visceral, secuencias de combate muy bien logradas y un elenco que nunca baja lo brazos, el resultado es un entretenido film pochoclero con un original punto de vista sobre la Segunda Guerra Mundial.