Bumblebee

Crítica de Guillo Teg - El rincón del cinéfilo

Parecía imposible que ocurriera con una saga que pese a haberse agotado argumental, estética y cinematográficamente, desde hace muchos años, pero el estreno de “Bumblebee” tiene cierto aire de frescura que en todo caso recupera el aire inocente perdido por completo desde aquella primera entrega en la cual, como en este caso, da la sensación que Steven Spielberg se dio una vuelta por el set durante el rodaje.

Argumentalmente nos ubicamos antes de los hechos narrados en la original hace ya once años. Estamos en 1987. Cybertron, el planeta de estos robots, ha colapsado producto de la guerra entre Decepticons y Autobots, y en este contexto Optimus Prime (voz de Peter Cullen) envía al pequeño pero aguerrido Bumblebee (voz de Dylan O’Brien) a nuestro planeta para tratar de encontrar refugio. Es perseguido por Decepticons, pero finalmente logra esconderse “disfrazado” del tradicional, Volsk Wagen modelo “escarabajo, porque recordemos que al ser robots de la altura de un edificio de 5 pisos la forma que encuentran para camuflarse es transformarse en vehículos terrestres que van desde un camión a un jeep y desde un avión a una lancha.

Pero esta introducción da paso a la verdadera historia que le da eje dramático a este tipo de aventuras. Charlie (Hailee Steinfled) es una adolescente que atraviesa el dolor por la muerte de su padre y el distanciamiento afectivo de madre. Autodidacta (la tiene muy clara con la mecánica y otras cuestiones) e inerme al mundo adulto que le es esquivo, la joven está también pasando por una “transformación” tanto de edad como de etapa de la vida. Cuando en el lote-depósito de su tío descubre un viejo “escarabajo”, le pide a su pariente la posibilidad de repararlo ella misma. Claro, al llegar a la intimidad del garaje de su casa el robot se manifiesta (al principio sólo para ella) y comienza la aventura de salvar la tierra, por un lado, y salvarse ella de la soledad.

Esta relación, este vínculo entre dos seres que por distintas razones viven con miedos, es donde el guión de Christina Hodson (autora de “Mío o de nadie” estrenada el año pasado) hace hincapié y se vuelve mucho más interesante. Como si de alguna manera siguiese esos argumentos de la década del ochenta en los cuales niños o adolescentes se encontraban de repente con seres o universos fantásticos ante la incredulidad de los adultos, en “E.T”. (Steven Spielberg, 1982) como ejemplo universal y salvando las distancias, por supuesto.

Aparecen el humor por contraste, situaciones insólitas, y por primera vez en esta franquicia la parafernalia de los efectos especiales dejan de ser la estrella. Un enorme trabajo de Hailee Steinfeld que tiene todo realmente para convertirse en una gran actriz y. sobre todo, una inteligente dirección de Travis Knight, el mismo realizador de la excelente “Kubo y las dos cuerdas mágicas” (2016) que el año pasado fue nominada al Oscar a mejor película animada. Cuesta pensar en esta como una saga sobre el simpático robot, porque además la historia queda casi pegada en tiempo a la que dio inicio a todo, pero al menos siembra esperanza para que si siguen adelante con la franquicia principal, se den lugar para escribir y dirigir mejor.

El Prode de los Oscars