Bruja

Crítica de Yaki Nozdrin - Visión del cine

Con el protagónico de Érica Rivas y la participación de Pablo Rago, Leticia Brédice, Juan Grandinetti y otras figuras del cine argentino, llega este jueves a las salas de cine Bruja, la nueva película de Marcelo Páez Cubells.
Érica Rivas se pone en la piel de Selena, una madre soltera que debe enfrentar la discriminación por parte de sus vecinos por ser la “bruja del pueblo”. Cuando una banda que se dedica a la red de trata de personas secuestra a su hija Belén (María de la Serna, hija de la actriz y de Rodrigo de la Sena), la ¿hechicera?, frente a la ineptitud y a la complicidad de la policía, pondrá sobre la mesa todo su conocimiento sobre magia negra para rescatar a la joven.

No sólo la película toca un tema que ya se vio decenas de veces en la historia del cine (y que a esta altura, si no se le da una vuelta de tuerca resulta poco interesante), sino que además lo hace de una manera torpe, desprolija y poco creíble. Todo resulta completamente exagerado en Bruja, incluso las actuaciones, aunque, en este punto, podemos destacar a la multifacética Érica Rivas y a Miranda de la Serna, quien parece haber heredado el talento de sus padres.

Uno de los puntos más flojos de la película (si es que acaso hay uno para destacar) son los efectos especiales. Hubiese sido mucho más noble no enseñar nada y que todo quede en la imaginación del espectador, que colocar efectos que parecen realizados con el Paint de Windows y que le sacan cualquier tipo de credibilidad (y seriedad) a la película.

Lo único que, a grandes rasgos, podemos rescatar de Bruja es que, entre líneas, se deja entrever una denuncia sobre las redes de trata y cómo estas funcionan gracias a la complicidad de la policía y de los políticos de turno. También se hace foco en cómo las personas miran hacia otro lado frente a estas situaciones y sólo se muestran interesadas en actuar cuando el afectado es alguien cercano.

Bruja comienza siendo una película de terror, pero termina siendo un horror de film. Tampoco ayuda cuando se aleja de este género y se vuelca más hacia un drama social. Ni siquiera la actuación de la siempre carismática y multifacética Érica Rivas ayuda a rescatar algo de esta no grata experiencia visual.