Betibú

Crítica de Lisandro Liberatto - Alta Peli

Basada en la novela de Claudia Piñeiro, Betibú resulta uno de los mejores exponentes del policial negro nacional en muchos años.

La tranquilidad del country La Maravillosa se ve interrumpida cuando Pedro Chazarreta (Mario Pasik) aparece asesinado en su sillón. Pero este no es un caso cualquiera. Años atrás, Chazarreta había sido acusado de asesinar a su mujer y quedó en libertad, por lo que una venganza no queda descartada e incluso ambos casos podrían estar relacionados.

Hasta La Maravillosa también llegará Nurit Iscar (Mercedes Morán), una ex autora de novelas policiales que es contratada por el diario El Tribuno para reportar todas las novedades del caso. Ella contará con la ayuda de Mariano Saravia (Alberto Ammann), un joven periodista encargado de la sección de policiales, y Jaime Brena, un periodista de la vieja escuela que supo llevar adelante dicha sección hasta la llegada de Saravia.

Entre los tres intentarán llegar al fondo de este complicado caso donde cada pista y cada sospechoso parece alejarlos cada vez mas de la verdad.

Sobre exitosos y poderosos

En un determinado momento de la película, en medio de una entrevista televisiva, el personaje de Mario Pasik (la víctima que abre paso al resto de la historia) deja muy en claro la diferencia entre una persona exitosa y una persona poderosa. Él se define a si mismo como una persona exitosa, alguien que a pesar de llevar una vida con muchas comodidades no está por encima de la ley. Los poderosos, en cambio, se mueven con total impunidad por este mundo, sin pagar por sus crímenes y atrocidades. Esta linea de dialogo, que en aquel momento no resultaban mas que una interesante reflexión, cobran un mayor sentido cuando la pantalla funde a negro y los títulos empiezan a correr.

Betibú, la nueva película de Miguel Cohan (Sin Retorno), está basada en la novela homónima de Claudia Piñeiro. Coincidentemente, Cohan supo ser asistente de dirección de Marcelo Piñeyro, quien no guarda ningún tipo de relación con Claudia mas allá de haber adaptado su galardonado libro Las Viudas de los Jueves hace tan solo unos años atrás.

Quienes tengan ganas de buscar similitudes entre Betibú y Las Viudas de los Jueves de seguro encuentren más de una cosa para entretenerse. Pero la realidad es que mas allá de centrarse en un crimen y que gran parte de la trama se desarrolla detrás de las paredes de un lujoso country, las coincidencias quedan ahí. En todo caso habría que ver esto como un escenario en el cual Piñeiro se siente cómoda centrando sus historias y el cual sabe aprovechar a la perfección. Gracias al buen ojo que tiene Cohan para componer las imágenes y su buena muñeca para manejar el suspenso y el pulso narrativo, Betibú se posiciona fácilmente entre uno de los mejores estrenos en lo que va del año. Claro que también ayuda que detrás de esta producción haya inversores españoles, TELEFE y hasta los estudios Warner Bros., pero si algo nos enseñan los grandes tanques Hollywoodenses que se estrenan semana tras semana en nuestros país es que dinero no siempre es sinónimo de calidad.

Con recursos que por momentos recuerdan al gran Brian De Palma o a la paranoia del cine norteamericano de los años setenta, Cohan sumerge a sus personajes en un misterio para nada fácil de resolver. El asesinato de Pedro Chazarreta sirve tan solo como una excusa para explorar algo mucho mas grande y que proporcionará un interesante contexto para que los pintorescos personajes encarnados por Mercedes Morán, Daniel Fanego y Alberto Ammann se luzcan. Este crimen que da comienzo a la historia abre un abanico de sospechas y sospechosos, que prontamente abrirán paso a nuevas sospechas y llevarán la investigación a un lugar impensado. Aquí hay un verdadero acierto por parte de Cohan (y por razones obvias también de Piñeiro). Mientras que la película lentamente comienza a desviarse del caso que nos atrapó en primer momento, esto difícilmente se nota ya que todo sucede de manera muy orgánica. Y cuando el espectador por fin se da cuenta de esto, ya es tarde. Un nuevo misterio, aún más grande, lo atrapó en su telaraña. El relato avanza también con una buena cuota de humor, algo que lejos está de sentirse “colgado” en la historia y, también, ayuda en la construcción de sus personajes.

Y llegamos al final, el cual no tengo dudas que gran parte del público cuestionará. Obviamente no lo voy a contar, pero si voy a decir que en mi opinión es perfecto. Si bien no llega al punto de tener una resolución abrupta como la de Tesis Sobre un Homicidio, tampoco se molesta en entregarnos las cosas servidas en una bandeja. Cohan nos entrega las suficientes piezas para que terminemos de armar la historia en nuestras cabezas y saquemos nuestras propias conclusiones. Ojo, esta resolución no es una salida fácil para una historia que se volvió demasiado grande y complicada de cerrar. A mi parecer es un final valiente, un final perfecto, un final que nos muestra que, como dicen en la película, algunas causas están perdidas.

El trío protagónico integrado Mercedes Morán, Daniel Fanego y Alberto Ammann es una gran satisfacción. Aunque ya en el propio guión (escrito por Ana y Miguel Cohan) poseen la suficiente riqueza para volverlos creíbles, la fantástica labor de sus actores potencian esto aún más. Morán encarna a Nurit Iscar, una famosa escritora de novelas policiales devenida a escritora fantasma para una revista. Este caso le devolverá a Nurit una pasión que parecía haberse extinguido. Pero Morán nos entrega pistas sobre su personaje muy de a poco. Su relación con sus amigas, con su hijo, con su ex amante… todo esto sumado nos termina por revelar un personaje mucho más complejo de lo que podría parecer a primera vista. Jaime Brena está interpretado por un enorme Daniel Fanego. Brena es un periodista que supo estar al frente de la sección de policiales y el tiempo y la llegada de “sangre nueva” terminaron por desplazar. Este caso termina causando en él algo muy similar a lo que sucede con Nurit, una especie de renacimiento profesional que terminará por contagiar a su vida personal. Por último tenemos a Mariano Saravia, interpretado por Alberto Ammann. Saravia es un joven periodista instruido en el exterior que es el contrapunto perfecto de Brena.

Conclusión

Cohan dirige con mucho oficio y maestría una historia de suspenso cargada de ironía donde el pasado juega un papel principal y donde sus personajes, de un modo u otro, buscan reinventarse. Son muchos los aciertos de la película, comenzando por una impecable factura técnica y la buena química de su trío protagónico, donde sobresale Daniel Fanego con una labor verdaderamente monumental. Incluso sus personajes secundarios, a pesar de tener pocos minutos en pantalla, logran dejar una marca imborrable. El guión de Ana y Miguel Cohan logra un balance perfecto entre el desarrollo del misterio y sus personajes, a los cuales nunca descuida e incluso dotan de suficiente riqueza para complementar lo que no está implícito en la trama. Sin lugar a dudas, Betibú entra en la historia del cine nacional como uno de los mejores ejemplos de policial negro contemporáneo.