Beatles

Crítica de Sergio Zadunaisky - A Sala Llena

Soy tu fan.

Kim, nuestro (anti) héroe tiene 14 años y vive en Oslo, es el año 1965, época de revueltas políticas, guerras y esperanza en el poder del cambio. Kim es uno de los tantos -miles- fans de los Beatles que hay en todo el mundo. Atravesado por su música, quiere él también formar su propia banda de rock: si hasta se parece bastante a Paul McCartney y toca el bajo. Con tres amigos, Gunnar, Seb y Ola, formará Snafus e irá por la fama, o al menos por el amor de las chicas. Cecilie, compañera de Kim y de familia acomodada, flirtea con él, aunque la relación, como las que ocurren a su edad, se mueve en un terreno incierto.

Beatles recurre a una fórmula probada pero efectiva, utilizada con mayor o menor fortuna en películas con temática adolescente, sobre todo en el cine americano. Aunque en este caso logra despegarse de fórmulas preconcebidas cuando apuesta por la frescura de sus personajes. Los protagonistas son masculinos en su mayoría, pero la cuota de desenfado y osadía está dada por los personajes femeninos. Son ellas las que toman las decisiones a la hora de elegir con qué varón quedarse o no y las que darán, siempre, los primeros pasos para demostrar su interés, pasando a la acción sin dudarlo. Los chicos, torpes, parecerán inexpertos a su lado y solo podrán tratar de seguirles el paso para no quedarse al margen.

En Beatles no sólo aparece la problemática propia de la edad, también el momento histórico en que se desarrolla la acción se hace presente. La Guerra de Vietnam moviliza a parte de la sociedad, incluso a otro grupo de jóvenes, un poco más grandes que nuestros protagonistas, que buscan demostrar su inconformidad y rebeldía también con una banda de música.

Aunque despareja, la película se ve con interés. Paradójicamente, uno de sus momentos más bellos y poéticos, un paseo en bicicleta de Kim con su amada Cecilie, no cuenta con música de los Beatles, sino de Leonard Cohen, la canción Suzzane, que sale de un equipo portátil de la señorita en cuestión. En la última parte de la película el guión de Axel Hellstenius se resiente ante un intento de cierre, forzado a mi entender, con un clímax innecesario que no logra la intensidad dramática deseada. La fotografía y dirección de arte, impecables.