Baires

Crítica de Marianela Santillán - Proyector Fantasma

Intento de policial olvidable

Baires, la nueva película de Marcelo Paez Cubells (que en 2011 estrenó su ópera prima, Omisión) se erige bajo la ya conocida premisa “hombre rescata a bella damisela en apuros”, que tanto se ha visto. La historia comienza al mostrar a Mateo (Benjamín Vicuña) y a Trini (Sabrina Garciarena), una joven y bella pareja en sus primeros momentos luego de llegar a Buenos Aires. Ambos viven en Barcelona y visitan nuestro país para realizar ciertos trámites, y de paso, tomar unos días de vacaciones.

Todo trascurre más o menos dentro de la normalidad porteña, a pesar de un intento de robo de la cartera de la dama, que se ve frustrado gracias a la oportuna cercanía de Nacho (Germán Palacios), un policía habilidoso que simpáticamente ofrece recomendarles lugares para bailar tango. La noche siguiente la pareja decide ir a bailar a un boliche donde conocen a un grupo de hombres que, como cortesía, les regala un par de tragos. Nada puede terminar bien con este escenario, y efectivamente eso ocurre: Mateo y Trini amanecen la mañana siguiente amordazados en la casa del narcotraficante Eric Le Blanc (Carlos Belloso). El plan de liberación que Le Blanc le propone a Mateo es el siguiente: él deberá oficiar de “mula” y transportar cierta cantidad de kilos de cocaína hasta Madrid, mientras Trini permanece cautiva en la mansión hasta que el cargamento llegue a España. Acorralados, aceptan la propuesta. Obvia y previsiblemente, Mateo se arrepiente y desesperado, acude a Nacho en busca de ayuda para intentar rescatar a Trini y poder regresar sanos y salvos a Barcelona.

De esta forma, Baires ingresa paulatinamente al terreno del pseudo policial, intentando potenciar su costado de acción, ya que si bien esa es su intención, el film incurre en demasiadas torpezas, desde la construcción del guión y el armado de ciertos personajes, hasta el desarrollo y posterior resolución de la historia. Lo más destacable del film resulta la actuación de Germán Palacios, caracterizado como policía con cientos de contactos, algunos más o menos turbio, pero que se asume como el único con la posibilidad de desbaratar la banda narco, y hallar a Trini.

Con un final abierto en algunos puntos, el mayor problema de Baires reside en priorizar el hecho de mostrar una idílica Buenos Aires -el film está plagado de tomas aéreas de típicos lugares turísticos de la cuidad- en vez de enfocarse en un mejor desarrollo de la psicología de los personajes, sus motivaciones y limitaciones.