Baires

Crítica de Eliana Giménez - A Sala Llena

Una película de acción con tiros y peleas en la que un hombre va al rescate de su damisela en apuros. Para lograrlo se une con un hombre más viejo y más sabio y juntos intentarán derrotar las fuerzas malévolas que separan a los amados. Esa típica premisa es la misma que Marcelo Páez-Cubells eligió para su última película Baires. El chileno Benjamín Vicuña encarna a Mateo, quien viaja con su novia Trini, interpretada por Sabrina Garciarena, a realizar unos trámites a Buenos Aires. Todo es color de rosas, muchos besos, caricias y palabras amorosas.

Pero todo cambia cuando durante una salida nocturna los secuestran y terminan en la casa de Eric Le Blanc (Carlos Belloso). El villano psicópata les propone un plan simple: Mateo viajará a Madrid con varios kilos de cocaína encima mientras que Trini se queda en la casa con Le Blanc. Una vez que Mateo llegue y transporte sin problemas la cocaína, Trini viajará para acompañarlo a Madrid y todos contentos. Sin muchas opciones, la pareja acepta. Todo va acorde al plan hasta que Mateo se arrepiente, se escapa antes de tomar el avión y empieza a tratar de pensar cómo hacer para salvar a su novia. Su compañero en la persecución será Nacho, el personaje de Germán Palacios, un policía que habían conocido por casualidad el primer día en Buenos Aires. Juntos tratarán de salvar a Trini y combatir a los narcotraficantes.

Baires tiene buenas intenciones, podría ser una sólida película de acción, podría ser entretenida de principio a fin. Pero, lamentablemente, su sustrato inverosímil y sus decisiones arbitrarias a la hora de presentar a los personajes entorpecen la experiencia. Uno de los momentos más bizarros e inexplicables es protagonizado por el personaje de Juana Viale. La susodicha interpreta a una joven extranjera que ayuda a Mateo, pero resulta casi imposible no distraerse intentando descifrar de dónde proviene su acento. ¿Bolivia, Perú, Brasil, Venezuela? Otra escena bizarra y extrema es cuando Mateo le dice al taxista que no tiene plata para pagarle. Ira, indignación y gritos por parte del conductor hasta que Mateo le cuenta su predicamento, y con una sonora inhalación el taxista termina pidiéndole cocaína como pago.

Como puntos a favor están las hermosas vistas de la Ciudad de Buenos Aires, varias de ellas hechas por drones, que permiten ver a la metrópoli con ojos de turistas. Y también tiene buenas actuaciones, destacándose Germán Palacios como un policía calmo, astuto y preciso en sus acciones. Su personaje está alejado del típico policía que primero golpea y después pregunta: la violencia la utiliza como último recurso, pero cuando la aplica no hay vacilaciones. Baires es una película que promete mucho pero que por culpa de sus inverosimilitudes y momentos extremadamente bizarros no llega a ser un policial conciso y sólido.