Amenaza roja

Crítica de Santiago Balestra - Alta Peli

Una remake que sostiene el peso temático de la original y la supera por su concisión, pero pierde puntos por un abrupto desenlace.

Enrique Pinti, en uno de sus muchos espectáculos, comentó que los argentinos no sabemos lo que es sufrir; que a pesar de nuestras múltiples tragedias (que Dios sabe hemos tenido y muchas), nosotros no sabemos lo que es abrir la ventana de tu casa y ver flameando la swastika, y ver aviones militares surcando el cielo, así como tanques por las calles. No por uno o dos días, sino por seis años.

Antes que me caguen a pedos, déjenme pasárselos en limpio: Lo que el humorista seguramente habrá querido decir, es que cualquier país ha sufrido, en mayor o menor medida, ataques terroristas. Pero una invasión, eso es una tragedia de la cual pocos países pueden hablar.

En 1984, en plena Guerra Fría, Kevin Reynolds (futuro director de Waterworld) y John Milius (guionista de Apocalypse Now y director de Conan el Barbaro), concibieron la siguiente premisa “¿Que tal si los conquistadores fuesen los conquistados?”. Partiendo de esta cuestión nace Red Dawn, una película que pone a unos chicos de secundario en la difícil posición de defender a la patria, a modo de guerrilla, de los ejércitos revolucionarios que vienen a invadirlos.

El original tiene un fuerte tono militarista y es una de las películas más patrioteras que vi en mucho tiempo. Ahí hicieron su aparición Patrick Swayze y Jennifer Grey, pre-Dirty Dancing (Si, a mí también me sorprendió saber que fue acá donde se vieron las caras por primera vez y no en el bailongo); Charlie Sheen, pre-Wall Street; C. Thomas Howell, pre-películas de acción de clase B y Lea Thompson, pre-Mamá de Marty McFly.

Irónicamente la remake que nos compete también lo integran actores en papeles previos a su ascenso al estrellato, ya que la película fue filmada y terminada en 2009; pero por los avatares económicos que castigaron por enésima vez a la MGM, no fue estrenada sino hasta el año pasado.

Aquí tenemos a Chris Hemsworth, pre-Thor; Jeffrey Dean Morgan, pre-The Comedian; Isabel Lucas, la minita robot de Transformers 2; Adrianne Palicki, la Mujer Maravilla que pudo haber sido (Posta, esta pobre mina esta cagada por un tiranosaurio; proyecto que aparece, proyecto que no ve la luz del día o tarda eones en estrenarse) y Connor Cruise. Si, el retoño de Tom.

Pero haciendo la data inútil a un lado, retomemos el tema. Estamos ante una de las pocas remakes que, aunque igualando el peso y el desarrollo temático de la original, supera a esta en lo que a términos de calidad y ritmo narrativo se refiere. Para mí, ojo, para mí.

¿Cómo está en el papel?

La historia es así: Jed Eckert (Hemsworth) vuelve de la guerra a la Spokane que lo vio nacer, justo en el momento que su hermanito, Matt, pierde un partido de futbol americano. El bajón de esta derrota no se compara a lo que se encuentran a la mañana siguiente, cuando ven el cielo surcado por aviones del ejército norcoreano y paracaidistas del mismo ejército que ni bien pisan tierra empiezan a matar a todos. Previo secuestro ––y ejecución–– de los elementos que ellos consideran subversivos (los padres de los chicos), los muchachos quedan librados a su suerte, y bajo la tutela de Jed, conforman una guerrilla con miras a derribar a los invasores.

El desarrollo del guion es muy conciso; a través de un muy buen uso de material de archivo nos metemos en el universo de la película sin dudar, sin preguntar, o crees o reventas. Todos los personajes tienen un pasado y hay dos claras intenciones temáticas: Por un lado, intenta aleccionarnos que parte de la victoria es sobrellevar la derrota. Por otro, que esa victoria es imposible, si no hay confianza y lealtad entre los miembros del grupo. El incuestionable patrioterismo que se esconde sutilmente en estas líneas se le puede perdonar, más que nada por la manera en que se desarrollan los objetivos emocionales de los personajes y como pasan al frente.

La estructura de la película funciona como un cuidado mecanismo de relojería. Los puntos de giro surgen de manera orgánica y contundente, y las escenas que nos llevan de una punta a la otra se encadenan con mucho ritmo; no hay un solo momento de aburrimiento; hasta las escenas más emocionales tienen esta rapidez.

Por desgracia esta película tiene un problema, y es que te da la sensación de que falta el tercer acto. O sea, ves la resolución del conflicto y aunque lo parece, no se siente como tal, y cuando crees que es un final falso que es solo el prologo al verdadero clímax, salen los títulos de crédito y quedas estupefacto preguntándote “¿Eso es todo?”

¿Cómo está en la pantalla?

Mucha gente me ha hablado largo y tendido sobre Dan Bradley, que es uno de los mejores coordinadores de riesgo que hay, que es el mejor director de segunda unidad laburando en Hollywood, etc., etc., etc. y puedo ver el por que de tanto escándalo: Este caballero sabe dónde poner la cámara, sabe cuando moverla o cuando dejarla quieta, sabe cuando conviene lo estático y cuando lo quinético.

Cabe destacar que es un hábil director de actores. No te digo que es Sam Mendes, pero las escenas que son mas dramáticas, donde se discuten los dilemas éticos y morales que enfrentan los personajes, traen resultados que enganchan tanto como cualquier escena de acción, que como es esperable en un tipo con los antecedentes de Bradley, son muy logradas.

En el apartado actoral, todos los actores antes mencionados entregan interpretaciones a la medida. Aunque, cuando las papas queman, los que sobresalen, por su compostura, son Hemsworth, Chris Peck como su hermano y Jeffrey Dean Morgan. En lo que a Connor Cruise refiere, el muchacho no será Marlon Brando, pero dio un primer paso, por ínfimo que sea, hacia el camino correcto. Si se esmera puede ir mas allá de ser “El hijo de…”

Las comparaciones son odiosas… pero en las remakes son inevitables.

Las diferencias entre ambas versiones recaen en dos factores: ritmo y tono. La original aunque poseía un fuerte contenido temático, arrastraba bastante en lo narrativo en pos de mostrar la verosimilitud de la situación, trayendo como resultado que las dos horas de duración parece que fueran más. La remake, por otra parte, es más concisa, con menos de una hora y media, solo dos planos le bastan para establecer su verosímil: el de los aviones surcando el cielo y el plano general de un cuartel militar. Eso es todo.

Las diferencias de tono recaen principalmente que en la primera los integrantes del grupo piensan directamente en las necesidades de la mayoría, sin mayores miramientos. Mientras que la remake hace un tira y afloje entre las necesidades de uno y las de la mayoría. Es precisamente este factor por el cual, para mí, esta remake supera al original. Porque de ocurrir esto en el mundo real, es bastante más probable que nos encontremos ––y vivamos situaciones similares–– a gente más parecida a la de la remake que a la de la original.

En la original, el altruismo y las ganas de matar al enemigo surgen de entrada. La remake no vende eso, en la vida real, mas seguido que no, se llega al altruismo después de recorrer un largo sendero de egoísmo.

En la original, estos muchachos, nenes de secundario, aprenden a manejar artillería pesada de la nada y donde apuntan, atinan. Acá, los guionistas se molestan en convertir a uno de los protagonistas en un veterano del ejército, quien los entrena en todo tipo de combates y hasta disparan con armas que a menudo les fallan.

En fin, su equivocación y su esfuerzo suman al verosímil y nos enganchamos con los personajes –––y con los temas de la película–– hasta el final. Esto no ocurre con la original, el tema se palpa, pero los muchachos terminan siendo carne de cañón. Nada más. Vuelvo a resaltar: 90 minutos de la remake contra 114 de la original.

El único aspecto donde la original si le gana a la remake es en el desenlace. Ambos finales son patrioteros, pero el de la original, aunque ambiguo, cierra con moño y el de la remake parece que apunta a allanar el terreno para posibles secuelas… que dudo tengan la chance de existir.

Conclusión

Una narración entretenida, correctamente actuada y cabalmente dirigida. El guion muy bien, pero creo una expectativa que a la postre, nos dejo con la sangre en el ojo.

El hecho concreto es que si te gustan las de acción, y/o querés babearte con Chris Hemsworth o Adrianne Palicki, adelante. Pero considérense advertidos. Cabe destacar que va a sumar a tu asombro, el no haber visto la original de antemano.

El puntaje a continuación incorpora una sustracción producto del tercer acto ausente.