Abrakadabra

Crítica de Gabriel Piquet - Fancinema

POR LA TEXTURA (Y LA MAGIA) DEL GIALLO

Un mago (Germán Baudino) regresa luego de 30 años a un teatro de Turín en donde su padre fue asesinado supuestamente por su asistente en un acto de magia. Ni bien llegado al lugar, una serie de crímenes se volverán a producir en su entorno. Abrakadabra, tercer giallo de Luciano y Nicolás Onetti (los anteriores fueron Sonno Profondo y Francesca) exhibe las mismas virtudes que sus trabajos previos.

De ahí que puedan apreciarse el acertado trabajo con la textura del color que remite directamente a los años 60 y 70, un cuidado diseño del arte y una buena banda de sonido (Luciano es el encargado de llevarla adelante). Asimismo, esta vez podemos sumarle actores principales (Baudino y María Eugenia Rigon) con un óptimo desempeño, más sus ya tradicionales actores de Azul, ciudad en donde se filmó la película. Los problemas radican en algunos pasajes del guión, principalmente cuando nos acercamos al final, que resulta un tanto confuso y llega de manera apresurada, aunque hay que tener en cuenta que la mayoría de los giallos italianos del 60 y 70 tenían también este inconveniente. Del mismo modo, si bien las muertes son atractivas desde la puesta en escena, algunas son muy plásticas desde lo estético (la escena en que la actriz Clara Kovacic es decapitada) y no están tan elaboradas en los momentos previos para ir escalando la tensión, factores que en el subgénero eran claves.

Más allá de esto último, las películas de los Onetti siguen conservando su encanto y ojalá vuelvan al giallo en algún momento, ya que por lo que comentó uno de ellos, su idea es ir hacia otros subgéneros dentro del terror. Lo positivo es que seguirán filmando y con Abrakadabra demuestran tener un piso de capacidad y habilidad para releer y actualizar materialidades genéricas.