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Imagen del crítico Tomás M. Luzzani
Tomás M. Luzzani
  • Cantidad de críticas: 34
  • Promedio: 52%
  • Críticas favorables: 19/34 (56%)
  • Críticas desfavorables: 15/34 (44%)
  • Diferencia absoluta: 14%
  • La separación
    La separación
    A Sala Llena
    Nader y Simin son un matrimonio sumergido en una profunda crisis. Simin se quiere ir de Irán, Nader se quiere quedar a cuidar a su padre. Simin se va de casa y Nader se ve obligado a contratar a alguien que cuide a su padre y la casa mientras él trabaja, y a través de una amiga de Simin llega Razieh, una mujer embarazada y con una niña pequeña que también tiene su propia crisis matrimonial. Los problemas de ambos matrimonios se van a ir cruzando, luego de una fuerte discusión entre Nader y Razieh.
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  • El pozo
    El pozo
    A Sala Llena
    El Pozo narra la historia de Pilar, una chica autista, y su familia. Concentrándose, principalmente, en los conflictos que acarrea la enfermedad dentro del núcleo familiar, y la responsabilidades que implica para sus allegados, especialmente sobre los padres. A su vez, vale la pena destacar que el film refleja la historia de la familia del director Marcos Carnevale, dentro del marco de una ficción.
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  • El precio del mañana
    Andrew Niccol tanto como guionista como director se caracterizó por darle vida a una ciencia ficción que no se basaba en efectos especiales, o en grandes explosiones para poder transmitir con fuerza una mirada futurista, de la misma forma en que no necesitaba inventar razas, armas o tramas demasiado complejas para el otro lado del avance tecnológico, el lado deshumanizante. Al contrario, su estética retro-futurista, y la sensibilidad de sus personajes fueron la clave de su cine. Eso es lo que siempre hizo atractivas a sus películas y lo que los distinguía del resto de los visionarios de la ciencia ficción...
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  • El Polonio
    El Polonio
    A Sala Llena
    El Polonio es un documental que se adentra en la vida de los habitantes de Cabo Polonio, un pueblo costero de Uruguay que suele recibir turistas por la belleza de su paisaje natural, pero durante el resto del año es un lugar áspero y solitario...
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  • Pearl Jam
    Pearl Jam
    A Sala Llena
    "Son," She said, "Have I got a little story for you...”

    La historia de varias bandas empieza con un “En Seattle a finales de los años ochenta unos chicos que tocaban en garajes”, de hecho Pearl Jam Twenty es el segundo documental que se estrena en el año que empieza en la misma escena musical. Pero acaso que esta banda sea solo una entre varias bandas únicas que surgieron en el mismo tiempo y en el mimo lugar, no lo hace menos interesante. Si hay que llamarlo de alguna forma, coincidencia no es la primera palabra que se me ocurre, es privilegio, el del oyente. Privilegiados nosotros por poder ser parte de la que posiblemente haya sido la última gran revolución del rock, privilegiados porque la amistad que hubo entre esas grandes bandas , permitió un ida y vuelta entre los músicos y los espectadores, sin precedentes, y Cameron Crowe esto lo supo todo el tiempo, y vaya si lo aprovecho.

    Crowe era ese periodista musical que ya nos retrató con el William Miller de Casi Famosos. Cuando llegó a Seattle y conoció a varios de los músicos que podemos ver en documental. La historia de la banda es, en parte, su historia. No se trata solo acerca de ¿Quién o Qué es Pearl Jam? Se trata de una búsqueda artística, de una visión del Como se debe hacer el arte y está claro que un escritor y director de cine que se embebió en esa escena artística pueda, no solo entenderlos sino compartir parte de esa ideología; y, por supuesto, capturarla en forma cinematográfica.

    La historia de Eddie Vedder, Stone Gossard, Mike McCready, Jeff Ament y Matt Cameron comienza con Mother Love Bone, una banda que Gossard y Ament formaron en los ochenta y que conoció su final cuando su cantante Andy Wood murió a consecuencia de una sobredosis. Pero tiempo después se abrirían dos nuevas puertas, por un lado Jeff y Stone decidirían formar una nueva banda, y por el otro el compañero de departamento de Andy, un tal Chris Cornell, se contactaría con ellos para hacer un disco homenaje a al amigo que tenían en común. Si bien Cornell solo sería parte de ese proyecto que se llamó Temple of the Dog, de la unión de esos dos caminos surge el Pearl Jam que conocemos hoy.

    Crowe sostiene la película a partir de la rica historia personal que tienen los miembros de la banda entre sí. En los 20 años de la banda vivieron muchas cosas y el impacto que tuvieron en ellos, forjó una amistad y un espacio creativo muy particular. Se vale de material de archivo que sorprende por su variedad y calidad, no en cuanto a la belleza de la imagen, sino al contenido del mismo, de testmonios de fans y allegados a la banda, recitales, audio de demos, entrevistas a los integrantes de la banda, todo para acercarnos a eso que es Pearl Jam. Al final de cuentas, la búsqueda artística es lo que hizo que la banda tuviera una respuesta “¿Por qué seguimos tocando?”, pero la amistad es el pegamento que los mantuvo unidos ante tantas tragedias por las cuales tuvieron que pasar. No solo es la música, es lo humano. Pearl Jam es una agrupación de personas excepcionales que hacen música, porque lo sienten, porque es su pasión y su vocación, y son buenos en lo que hacen, y aunque no lo fueran, lo harían igual. No cabe la menor duda de eso. El documental nace de esa premisa, y lo sumerge al espectador en esa comunidad, y nos permite entender, quienes son y porque hacen lo que hacen, aunque sea por un rato.

    Aquel que seguidor de Pearl Jam, tendrá la suerte de poder dialogar con el film desde otro lugar, hay claramente una conversación entre la música y lo que pasa en la pantalla. Una de las cosas más maravillosas de los documentales es la posibilidad de llevar nuestra historia personal con el objeto del documental y ponerlo en la mesa a la hora de ver la obra. Pero la realidad es que aún aquel que no conoce a la banda puede sentarse y pasar un gran momento. Las grandes historias son así, te atrapan quieras o no, y en este caso lo dejan a uno deseoso de más, y agradeciendo que Pearl Jam, pueda decir I’m still alive.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2
    David Yates tomó las riendas de una saga que no pudo encontrar su rumbo con los tres directores que lo precedieron. Columbus resultó muy ingenuo, Cuaron le dio una mirada más autoral y oscura. El logro más grande de Newell tal vez sea haber puesto en pantalla a quien sería el protagonista de otra saga de la literatura llevada al cine. Pero de entre todos ellos, solo uno tiene la responsabilidad de cerrar la historia, de atar los últimos cabos. Yates debía ser el autor del “gran final”.

    A falta de una, la última aventura de Potter se extendió a dos películas. 276 minutos para cerrar la saga. Y aun así, no fueron suficientes. A Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte Parte 2, le falta algo. Se hace difícil poder señalar qué es específicamente lo que le falta. En cierto modo le falta aventura, le falta emoción, le falta la identidad que no encontró nunca la saga. Los cambios de directores, las vueltas de los libros. El arrancar sin saber cómo van a terminar las cosas, los reclamos de los fans, y la constante comparación con su par literario, hicieron virtualmente imposible que la versión cinematográfica del mago, pudiera encontrar su lugar. Y es en el momento del cierre, donde más se nota, porque las piezas no cierran el rompecabezas.

    Yates hizo lo que pudo. Creo que lo eligieron para las últimas entregas por el trabajo que hizo con la batalla en “El ministerio de Magia” de …Y la Orden del Fénix, con la idea de que la batalla final adquiera las proporciones épicas que todos esperaban. Su fuerte siempre fueron las escenas de mucha acción, y supo respetar los logros estéticos que habían tenido las ediciones anteriores, sobre todo, bajo la mirada de Alfonso Cuaron. Ahora bien, Harry Potter es narración, el verdadero gancho son los personajes y lo que pasa a su alrededor. Hay una historia, una gran historia, y Yates nunca supo donde pararse. Columbus narró desde la búsqueda del lugar de pertenencia de un niño, el mexicano tomo la tensión interna de Harry Potter y la llevó a la pantalla, Newell jugó con el destino del personaje. David Yates por momentos fue político, por momentos fue romántico, por momentos hasta fue pseudo-filosófico, pero siempre con una timidez muy grande. Y todas estas idas y vueltas quedaron plasmados en la última entrega.

    Las Reliquias de la Muerte Parte 2 está plagada de explicaciones, y aun así no cierra. Y es una lástima. El lector del libro no tendrá ninguna duda, el seguidor de la versión cinematográfica, entenderá la gran mayoría. No creo que nadie se vaya a sentir lo suficientemente perdido como para no disfrutar la obra, o no sentir la aventura. Pero cuando llegue el final, y haya transcurrido un rato, ese momento donde el espectador termina de procesar todo lo que pasó, habrá gusto a poco. Porque esa profundidad que por momentos llegó a tener la narración, quedó en la nada. Porque si bien el destino del protagonista se cumplió, y fue solo eso, cumplirse. No hubo una lucha en la pantalla, no hubo guerra, no hubo épica. Solo pasó. La película cumple, y nada más.

    El espectador promedio quedará satisfecho, pero sabrá notar la diferencia entre esta entrega de la saga, y las mejores. Sabrá que si bien tenía todo lo que esperaba, no hubo grandes sorpresas. Y que hubo algo que no fue. Yates tenía una responsabilidad que lo excedió. Pero en sus dos horas y veinte, la película no aburre. Lo importante está, y si bien se quedó corto, algo de mérito hay que concederle.
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  • X-men: Primera Generación
    Los mutantes también nacen pequeños

    Otra película de superhéroes, otra película basada en un comic, otra “franquicia” que se vuelve a comer de cero. Si ves películas desde 2000 o antes, sabes qué significa esto, no es la primera vez que pasa y no será la última. Ahora bien, aunque tal vez innecesario, esa movida de borrón y cuenta nueva ha tenido resultados interesantes. Sin tener la intención de desprestigiar las Batman de Tim Burton, la mirada de Nolan sobre el héroe de Ciudad Gótica es por demás interesante, y es la prueba más fácil de señalar que, retomar buenos personajes, vale la pena. Como si fuera poco, aquellos que son amigos de las novelas gráficas (Comics para el resto de los mortales), saben que esto es algo que pasa todo el tiempo, tanto en Marvel como en DC. Los personajes de historietas, han nacido y muerto tantas veces como historias ha habido para contar. Al final de cuentas, los superhéroes son solo una excusa para hablar de otra cosa, acá lo que importa es que tiene Matthew Vaughn para decir, y sobre eso me explayo.

    La infancia puede ser dura, ser un “outsider”, un “rechazado”, no es fácil. Todos en algún momento nos sentimos así, pero lo interesante es como esto nos define, o en este caso, define a los personajes. Está quien se acepta su distinción, su naturaleza, quien se define por quien es, y está quien rechaza esta idea, y que se define por quien no es. Entre esos dos polos, en esos grises que se van abriendo, se van ubicando cada uno de los personajes de la saga, ya desde sus primeros pasos. Lo curioso de todo esto, es que esa definición, ese “quien soy”, no necesariamente mantiene una relación con el objetivo o meta del personaje. La riqueza de X-Men siempre estuvo en que, más allá de que siempre hubo una figura negativa, el villano no es, necesariamente un “malo”, sino que siempre fue un personaje que se para del otro lado de esa escala de grises. Esta versión de X-Men se dedica a explicar esos origines, situando al film como una suerte de espejo que nos devuelve la mirada de cada uno de los mutantes, no desde el punto de vista del ser humano, sino de cómo se ven ellos a sí mismos, y esta es una distinción que vale la pena hacer. Acá no hay una mirada sobre la legalidad, o metáfora sobre la discriminación, al menos no es sobre eso “de lo que va” la película. Aquí el eje es la identidad.

    Este cambio de posición sobre la saga, en cierto punto similar al cambio que se dio con el hombre murciélago cuando lo tomó Cristopher Nolan, le otorgó a los mutantes, a falta de una mejor palabra, humanidad. X-Men: Primera Generación se aleja del festival de FX de los últimos dos largometrajes relacionados con el comic de Marvel, y se acerca a algo más emotivo y dramático. Digo esto sin tener la intención de hablar de la película como un drama, sino haciendo clara referencia a que lo que importa no es tanto lo que pasa en la pantalla, que de hecho es por demás entretenido, sino a que la verdadera riqueza está en aquello que le pasa a los personajes a nivel interno, la tensión que se construye entre quiénes son, quiénes creen ser, y como creen ser vistos. Eso es, de hecho, la esencia de la narración.

    Una vez aclarado eso y yendo directamente a lo cinematográfico, Vaughn logró trasladar esa emotividad a la pantalla. Desde la paleta de colores, ya alejados de los trajes negros, la película propone y va construyendo algo distinto y fresco. El recambio de generación era un desafío para el casting, y debo confesar que si bien se alejan del registro actoral de los interpretes anteriores, el reparto logró adaptarse a las necesidades tanto del film como de los propios personajes, no me cabe duda de que no todos estarán felices con el camino tomado, pero debo decir que James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence, lograron algo interesante, principalmente el primero. Dejando de lado el trío protagónico, tenemos a Kevin Bacon en un rol muy peculiar, ya que si bien es un actor que ha demostrado ser muy dúctil para trabajar en distintos géneros, logra un personaje muy rico de algo que tranquilamente podría ser un clisé. Siguiendo con lo actoral, estén atentos a los cameos, no solo de gente vinculada al mundo X-Men, sino a actores reconocidos en pequeños roles.

    Si bien el film en su afán de dramatizar y darle humanidad a los personajes se topa con algunos detalles inconclusos y escenas que se podrían señalarse como defectuosas, el resultado es claramente positivo. Hay acción bien dosificada, acompañada por una narración encarada con inteligencia, generando un film entretenido y fresco, que no solo resiste la comparación con las X-Men de Singer sino que en más de un aspecto las supera.
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  • Marte necesita mamás
    En Marte viven bajo una sociedad liderada por mujeres, que concentradas en mantener su poder dejaron de lado la maternidad para que los bebes sean cuidado por robots. Después de un tiempo de estudio y seguimiento, eligen a la madre de Milo, para extraer su personalidad y dársela a los robots-niñera así los niños marcianos podrán ser educados bajo las normas de la Supervisora.

    Dejen a los chicos solos.

    El último año tuvo la suerte de tener varios films animados de una calidad superior a la normal. Títulos como Toy Story 3, Cómo Entrenar a Tu Dragón, o la reciente Enredados por mencionar algunas, lograron entretener sin descuidar el alma de la historia, demostrando que el cine de animación no es menos que el de ‘acción viva’, y que no, necesariamente, tiene que estar apuntado a los más chicos, que una buena narración, por simple que sea, no reconoce edades. Estas lecciones, que el estudio del ratoncito transmitió durante años, y que en las últimas dos décadas, la productora de la lamparita perfeccionó, parecieran haber sido olvidadas a la hora de hacer Marte Necesita Mamás.

    Palabras más, palabras menos, la película de Simon Wells es una obra muy menor. Tal vez no mala, pero si pobre, tanto en contenido como en recursos. Es obvia, lo cual es uno de las peores características que puede tener una narración. Hubo si, un intento de contar ‘algo importante’, de dar una lección, de hacer una fábula espacial y acércasela a los pequeños. Pero en algún punto de esos 98 minutos de metraje ese espíritu se diluye, y queda una obra de tipo ‘directo a video’, un producto televisivo, lo cual es una lástima. Los nombres detrás del film estusiasmaban. Seth Green es un buen artista de voces, recordemos su trabajo con Robot Chicken, y en Padre de Familia, Joan Cusack es una actriz dúctil tanto para el drama como para la comedia y que ha sabido escoger buenos proyectos a lo largo de su carrera. Pero por sobre todos los nombres está el de, mi muy apreciado, Robert Zemeckis, un director al que respeto y admiro, que en los últimos diez años se dedicó (con poco éxito) a la animación, y que como productor había apoyado una película animada para chicos distinta e interesante, llamada Monster House: La Casa de los Sustos, pero su toque y calidez no se siente en ningún momento del film.

    Hablemos de mensaje entonces, las mamás son un ‘recurso’ invalorable. Bueno, lo son, nadie lo duda. Pero creo que un garabato de uno de los hijos o un simple ‘te quiero’, vale mucho más que decir que decir ‘ella limpia, me hace de comer, etc…’ como si una enumeración de actividades pudiera atrapar la esencia de ese rol. No señores, esto no funciona así. Se tomaron una hora y quince minutos de película para decir en palabras menos de lo que una sola escena, cerca del final de la película dijo. Los chicos son vivos, más de lo que muchos piensan, y saben lo que ‘mi mamá’ significa. En la segunda parte de la lección moral, nos encontramos con un Avatar a la inversa (la comparación no es casual, los paisajes naturales del mundo subterráneo traen algo que es un poco más que una simple reminiscencia de Pandora), donde el terrícola le demuestra la importancia de los valores y las instituciones a un planeta donde el amor vive en la basura y la belleza está enterrada, simbolismos que se pierden dentro de tanto trazo grueso y subrayado.

    Tal vez tanto análisis no sea necesario, el público al que apunta el film no le presta atención a esos detalles. Pero al final de cuentas la historia, lo que se cuenta, y como se cuenta, no es tan entretenido, ni divertido, ni gracioso. La añoranza al ‘Flower Power’ no sirve para chicos que nacen con una computadora bajo el brazo. En ese sentido el antojo de James Cameron y sobre todo Wall-E cubren mejor esas bases. Y donde la obsesión del viejo Walt con las ausencias de las figuras paternales, el trauma y las familias desarmadas, no funciona, y hasta casi que se contradice. Demás no está decir que el 3D le aporta poco y nada al desarrollo de la historia, casi que funciona solo como un adorno en algunas escenas, y para darle un poco de vértigo a secuencias que de otro modo, serian directamente aburridas. Más cerca de Gaturro que de cualquiera de las películas antes mencionadas. Lo cual es sorprendente porque los dos estrenos anteriores dieron momentos donde el 3D se usó casi con maestría, ya sea la escena de las lámparas de Enredados o la escena de... bueno, cualquier escena de Toy Story 3.

    Marte Necesita Mamás sirve solo para cubrir la salida mensual al cine en familia. Una película más, que pasara sin gloria y sin pena por los cines y la mirada de los chicos. Ni buena ni mala, olvidable.
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  • Bon Jovi: The Circle Tour
    Bon Jovi recientemente visitó la Argentina en el marco de su The Circle Tour, promoviendo su disco más reciente (sin contar el Greatests Hits), que lleva el mismo nombre de la gira. Y la película justamente, nos trae uno de los primeros recitales de este tour, la elección del recital no es casual, el lugar es el recientemente inaugurado “New Meadowlands Stadium” en su tierra natal, New Jersey. Lo cual implica toda una faceta emotiva, tanto para la banda como para el público, y hay una cálida explicación por parte de Jon Bon Jovi sobre la historia del estadio.

    El espectáculo está a la altura de cualquier recital de una banda “Clase A”. Fuegos artificiales, pantallas gigantes por doquier, cambios de vestuario, y a eso hay que sumarle el carisma de Jon y Richie, los verdaderos protagonistas de la noche. El film abre con el video del corte más reciente de la banda “What do You got?” que sale de su último disco compilatorio e inmediatamente después, nos metemos al estadio, y arranca “Blood on Blood” con toda la energía de la banda. Para aquellos que estuvieron en el Monumental hace dos meses, la apertura del recital no debe sorprenderlos, pero sepan que por las características del tour, el Set List de la banda cambiaba en cada recital, y hay varias canciones en el video-recital que no tocaron en nuestras tierras.

    Más allá de la calidad musical de la banda, estamos frente a un clásico video de un recital. La puesta de cámaras clásica, centrada en los músicos, y un contenido documental casi nulo, es decir, salvo por el principio y el final, no hay backstage, ni participación del público. Los títulos son bien claros “Starring: Jon Bon Jovi, Richie Sambora, David Bryan, Tico Torres”, y eso es lo que veremos, a ellos cuatro rockear a su estilo. Este es el mayor defecto y a su vez, la virtud más grande del video, por un lado por no ir más allá de lo que se puede ver en el recital, pero por el otro, porque permite apreciar los detalles como si uno estuviera en primera fila, aunque sin alejarse demasiado de lo que normalmente muestran las pantallas gigantes del escenario.

    Dentro de lo que es el espectáculo, sin ser un crítico de música, puedo dar fé de que la magia de los 4 sigue intacta pese a los ya más de 25 años de rodaje que tienen. Pero tampoco se puede negar que algunas canciones no significan lo mismo para ellos, es evidente que ya no sienten lo mismo el “You live for the fight when that’s all that you’ve got”, sin embargo, los hits siguen sonando tan bien como siempre, y esa, tal vez injusta, falta de pasión que le faltan a los temas de ese Heartland Rock, lo compensan con la garra que le ponen a las nuevas canciones y como sienten, tal vez más que en los primeros días, canciones como Wanted Dead or Alive o Superman Tonight, o como levantan al público con Keep the Faith o Raise your Hands. Pero los verdaderos puntos altos son el “mini acústico” que hacen a la mitad del show con “Something for the Pain” y “Diamond Ring”, donde la banda demuestra que es mucho más que una banda de hits.

    Debo confesar que esta bueno que se encuentren estas alternativas para las salas de cine, esta bueno poder disfrutar un recital con la calidad de imagen y de sonido de un cine, cómodo desde la butaca y por una fracción de lo que cuesta la entrada a un recital, por más que, obviamente, no sea lo mismo. Y esta bueno que se hayan elegido bandas como U2 o Bon Jovi para acercar esta modalidad a la gente. Especialmente para aquellos que, como yo, no pudieron ir a verlos en vivo.

    En síntesis, vale la pena ir a alguna de las dos funciones (Viernes 10 y Sábado 11) que se darán de este recital en los Cines Showcase. Bon Jovi rockea sus clásicos, y parte de su último disco, que dejará satisfecho tanto a los fans como a los que solo conocen los grandes hits, tanto los que fueron al recital que dieron acá y se quedaron con ganas de más, como a los que no pudieron asistir.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    De ante mano aclaro, para poder realmente entender lo que se pretende decir con esta crítica hay que saber separar los libros de las películas. Son dos artes completamente distintos, con dos autores distintos y si bien las películas “se basan” en los libros, los aciertos y desaciertos de uno, no implican los del otro. Es decir, que si hay algo que no funciona en la película, el famoso argumento de “en el libro es así” no tiene lugar. El director, el guionista y el productor deben hacer que la película funcione como tal, inclusive para aquellos que no han leído los libros. Dicho esto, prosigo…

    La película no funciona, lo cual no quiere decir que sea mala, sino que, tan sencillo como eso, no funciona. Una de las cosas más interesantes de la saga del malo, y a la cual se debe gran parte de su éxito, es que al final de cuentas, más allá de la mitología, más allá de “el elegido”, de la fantasía y de algunos personajes interesantes, hay una historia que está siendo contada. Parece contradictorio, pero es así. Digo, Harry Potter puede tener cualquier otra profesión distinta a la de mago, Hogwarts puede ser cualquier otro establecimiento distinto a una escuela, y aún así, seguiría siendo interesante. Tal vez no tanto, hay algo de magia en la magia, valga la redundancia, pero la esencia no cambia. En Las Reliquias de la Muerte Parte I, se pone a prueba eso. No más Hogwarts, los personajes secundarios ya no están, del tridente mágico uno desaparece a la mitad del film y la saga tiembla, tiembla porque Radcliffe solo no puede sostener una película de dos horas, porque ya sabemos (tirado de los pelos) que Hermione es de Ron, y Harry lo espera Ginny, y no hay tensión por ese lado. Tiembla porque todo lo demás pasa fuera de campo, y eso se siente.

    Así como las series semanales, sobre todo las estadounidenses, tienen sus “episodios de relleno”, esas licencias que se toman los guionistas para dejar crecer a los personajes y preparar las cosas para el gran conflicto, las últimas dos entregas de Harry Potter dejan la misma sensación. Como si tanto El Principe Mestizo como Las Reliquias de la Muerte fueran el preámbulo para algo más importante. Tal vez así sea, prácticamente ni lo dudo, pero hay una diferencia grande, una cosa es poner un episodio de 24 de relleno, y desarrollar los personajes y otra es destinar 2 películas 8 (un 25% de la saga) para explicar lo que va a pasar después. Ahí es donde está la falencia, ahí es donde no funciona el asunto. Cuando dejan de crecer los personajes y lo que pasa es pura explicación, cuando la acción pasa afuera y no la vemos, cuando le sacan los pequeños conflictos que acompañaban al conflicto general. Cuando personajes como Snape, Luna, Umbridge, Bellatrix, Lupin, Mad Eye Moody, o toda la familia Weasley, se limitan a “figurar” y no tener una participación activa en la historia, es lógico que las cosas se vengan a pique.

    Se hace difícil señalar estos defectos, sobre todo porque el film es genuinamente entretenido, y porque para la gran mayoría de los espectadores hay una conexión sentimental con los personajes. Se hace aún más difícil cuando hay dos o tres escenas muy bien logradas. Pero al final de cuentas, cualquiera que aprecie la saga, cualquiera que realmente quiera al personaje, debería estar furioso, no porque arruinen la historia, sino por haber desaprovechado dos horas y monedas, cuando se podría haber contado mucho más. Casi que deja la sensación de que dividieron el último libro en dos películas, no porque quieran cerrar mejor la historia, sino para recaudar el doble. Y no hay mayor traición que la de perjudicar la obra en pos de obtener unos billetes más.

    Ya dicho todo esto, voy a hacer algo que muchos críticos deberían hacer más seguido y es reconocer que, pese a sus grandes y numerosos defectos, la película cumple con lo que pretende, y con lo que el espectador espera. Pero no hace nada, por más minúsculo que sea, por ir más allá. Lejos está de lo que hizo Cuarón con El Prisionero de Azkaban, o el propio Yates con La Orden del Fénix. Lejos está de profundizar la estructura de La Cámara Secreta (película/libro que resume la saga, horcrux, Potter vs. Voldemort, Harry-Ginny, La amistad entre los tres magos, etc…). La película no es más que una extensión del preámbulo al capitulo final que abrió la entrega anterior, que nos deja con gusto a poco, y ganas de más.
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  • Enterrado
    Enterrado
    A Sala Llena
    Parecía demasiado bueno para ser verdad.

    Críticas excelentes por doquier, una trama sencilla, pero un gran desafío en aspectos técnicos. Este era una de esos casos donde el cine se pone a prueba. Digo, es muy fácil escribir un cuento que transcurra en un espacio chico, ahora bien, en cine esto es completamente distinto, las películas son esclavas de dos reyes tiranos, el espacio y el tiempo, y Enterrado se metió con ambos.

    No voy a mentir, técnicamente hablando, la película es un hallazgo, el montaje es genial, y tanto el trabajo de dirección como de fotografía son muy buenos. Al menos muy buenos para las limitaciones que tenían. Pero hasta ahí llega el asunto. No hay nada más, no pidan nada más, porque lo que van a obtener es triste y opaco.

    La película de Rodrigo Cortés tiene un serio problema, el guión. A no confundirse, que 90 minutos en un ataúd sean llevaderos tiene mucho que ver con lo que había en el papel, no es solo el trabajo de Cortés y Reynolds lo que saca la película adelante –aunque eso parezca- pero aún así el guión tiene demasiados huecos.

    Parece que la realidad indica que en las películas darle un celular a un personaje implica que este personaje sea un idiota. Pido disculpas por lo agresivo de mi comentario, pero a la realidad me remito, Paul Conroy es un idiota y todos los que hablan con el también lo son. El teléfono móvil es un karma del séptimo arte, nunca encontró su lugar, falla en Control Total, falla en Celular, falla en Una Llamada Perdida, falla siempre.

    Cual es el problema “el verosímil”, lisa y llanamente, el celular es una herramienta superpoderosa, nos conecta al instante con todo el mundo y nos permite desenvolvernos en el mundo de una forma mucho más cómoda, tal vez demasiado para las trabas que requiere un buen guión. ¿Cómo se compensa esto? Sencillo, dale un celular, pero hacelo un estúpido al protagonista. Paul Conroy hace los llamados equivocados, en los momentos equivocados. No usa el celular como podría. Los que lo atienden del otro lado parece que nunca hablar por teléfono en su vida, desconocen la tecnología que tienen en sus manos. Entiendo que en las películas rastrear una llamada requiera 90 segundos, en la vida real es instantáneo, pero es parte del lenguaje cinematográfico, pero que un agente de una organización multigubernamental con equipo militar no pueda rastrear una llamada en dos horas porque la línea esta clonada o fue desviada a Egipto es demasiado. Ahora bien, que el jefe de personal de la compañía para la que trabaja Conroy si lo pueda hacer hace surgir una nueva pregunta.

    ¿Son realmente estúpidos o es a propósito?

    Si, damas y caballeros, he aquí lo más importante de toda mi reseña. Es a propósito. Y esto es un problema, pero un problema en serio. Porque el planteo de guión no va de la mano con la historia que se quiere contar. Hay un trasfondo político que nunca se acopla a la narración y se entorpecen mutuamente. Siempre que pasa algo, siempre que hay algún cambio, siempre que hay alguna alteración de la narración, siempre que se presenta algún conflicto, algo hace ruido. Y es por su contenido político.

    No quiero ahondar demasiado en detalles, porque es una película fácilmente estropeable si adelanto detalles de la trama, pero basta con pensar lo siguiente: ¿Cuál es el rol de las corporaciones en la película? ¿Cuál es la respuesta del FBI y del 911? ¿Cuál es el rol del gobierno? ¿Son terroristas los que lo secuestran a Conroy? ¿Quién se mete al ataúd con Paul? ¿Qué es lo que pasa que se adelanta el final? ¿Quiénes lo causan? ¿Qué metáfora hay detrás de todo eso?

    Todas preguntas que nos llevan a un mismo lugar, a la ideología del film. Sobre la cual no tengo ninguna crítica, más allá de que no comparto algunas pequeñeces. Pero cuando la parte política de un film no va de la mano con el planteo narrativo, yo no disfruto mis 90 minutos en sala. Cuando me toman por estúpido vendiéndome una diégesis inverosímil, la película pierde valor. ¿Qué más puedo acotar? Prefiero United 93 de Paul Greengrass en ese sentido, ahí no había vueltas, la política y la narración iban de la mano, y la tensión del final es excelente. Se resuelve una situación muy compleja a nivel cinematográfico, a nivel político, con altura (perdón por la palabra, pero no se me ocurría una más precisa) y con un respeto profundo hacía el espectador. Y ese es un detalle clave. El juicio no sería el mismo si el espectador no estuviese el 100% del metraje dentro del ataúd con Paul. Si no se lo hiciera pasar por todo eso. 90 minutos de tensión, con un par de situaciones completamente innecesarias que juegan con la sensibilidad del espectador. Todo esto ¿En pos de qué? ¿Acaso el fin realmente justifica los medios? El cine es más que un buen montaje, un poco de tensión, y una buena idea. Pregúntenle a Hitchcock sino.

    Con todo esto, valga la pena aclararlo, no quiero decir que Enterrado no merezca ser vista. Tiene muchas cosas positivas, las cuales obvié en su mayoría porque fueron repetidas hasta el hartazgo por todos los medios. Es interesante. Ahora bien, es defectuosa en lugares peligrosos. De todos modos no puedo evitar pensar durante cuantos años les perdonamos estos defectos a películas que empujaban la balanza para el otro lado, que en el peor de los casos, la película solo iguala la ecuación. Sea como sea, el cine es cine, el espectador es sagrado y si sentí la obligación de decir lo que dije, por algo será.
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  • Como perros y gatos 2
    Diggs, un perro policía retirado del servicio por ser demasiado arriesgado, es reclutado por una organización integrada por perros que protege a los humanos. Su misión será atrapar a Kitty Galore, una gata que planea conquistar al mundo. Pero para poder hacerlo, deberá aceptar trabajar en conjunto con el enemigo, los gatos.

    Siendo la segunda parte de Como Perros y Gatos una película de perfil bajo, y que ya tiene 9 años, y que sumado a eso, no era una gran maravilla, uno no esperaba, precisamente, una maravilla del séptimo arte. Este año ya había entregado Toy Story 3 (Eternamente gracias Pixar), y es casi imposible que algo siquiera se le acerque. Si bien detesto esta clase de acercamientos previos a la película, en esta ocasión, lo puse en práctica, no pensando que iba a presenciar un atentado cinematográfico, sino, mas bien, aceptando las condiciones del juego que la película propone y poniéndome en la piel del niño que va a ver la película esperando solo entretenimiento.

    Todo comienza con un corto de la Warner. Haciendo eco de los años dorados de la animación de la WB, el Correcaminos y Willie Coyote se hacen presentes. Primer y único momento que hace valer la pena el 3D. El corto es realmente muy bueno, muy fiel a las historias originales, y disfrutable tanto para grandes y chicos. Luego una secuencia inicial típica de películas de espionaje, que abre el código con el que va a trabajar la película. Y secuencia de títulos. He aquí el punto más alto de todo el film. Los títulos son un muy buen homenaje a las, ya clásicas, películas de James Bond musicalizado con un cover de “Get The Party Started”, canción popularizada por Pink a cargo de Shirley Bassey (quién cantó 3 canciones de aperturas de films del 007). De ahí en más, el recorrido es cuesta abajo.

    Valga la pena destacar, cuando se habla de los puntos flojos del film, no se debe tomar demasiado en serio. Sucede que si bien como película deja bastante que desear, no esta demasiado lejos del nivel de la mayoría de los productos televisivos que se ven a diario. Pero de alguna forma u otra, no hay excusa para la mediocridad, y la sala de cine, a través de los años, hay sido un refugio para los chicos, donde podían disfrutar de una buena y entretenida historia, pero cuya narración vaya más allá de los límites que marcan el grueso de las series y dibujitos infantiles que se ven en la T.V.

    Sacando de lado detalles como los FX, (dejan bastante que desear) y algunos detalles del argumento (ya estamos, tristemente, acostumbrados a que, por ser un producto para chicos, se descuiden ciertos elementos narrativos), el film tiene algunos pequeños momentos agradables, todos, homenajes a escenas y frases archiconocidas de obras del genero policial/espionaje. La mejor, la más fácil de ubicar, Mr. Tingles (el villano de la primera) siendo Hannibal Lecter, no una, sino, dos veces. Lo demás, pasa con pena y sin gloria.

    Sin estar a la altura de lo que dio este año en el género, Como Perros y Gatos 2 es la clásica película “Directo a Video”, inferior a la original, pero pasatista, y con algún que otro chiste o gag efectivo. No obstante, la precede un corto muy divertido, donde el padre y/o madre puede mostrarle a los chicos que “lo viejo” puede ser, y en este caso es, mejor que “lo nuevo”. Un 3D tal vez no desaprovechado, pero si, innecesario, hace que sea una alternativa para ver con los chicos, no tan chiquitos, ni tan grandes, cuando no hay nada más en la TV, ni en el Videoclub del barrio. Dos butaquitas, una por el corto, otra por los titulos iniciales.
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  • Son como niños
    Son como niños
    A Sala Llena
    Un grupo de cinco amigos, que en algún momento de su infancia fueron campeones locales de Básquet, se reúnen para hacerle honor a su viejo entrenador. Sin embargo, la convivencia entre ellos, y sus familias, resulta más divertida de lo esperado.

    Adam Sandler sentó cabeza, ya no es Billy Maddison, ni Happy Gilmore. Viene de hacer algunos dramas como Hazme Reir o La Esperanza Vive en Mi, y aún cuando hace comedia se mete con temas muchos más serios, matrimonio gay, conflicto Israel-Palestina, o bien, el envejecer, dependiendo el caso. Sin embargo, y sin tener en cuenta la profundidad o calidad con la que se trató estos temas en las películas que produjo, su mayor talento siempre ha sido la comedia.

    Si bien Son Como Niños dista de ser su mejor comedia – ni siquiera es una gran comedia – marca el regreso a las buenas épocas de Sandler. El film es eso, una comedia, hay risas, que llegan desde distintos lugares, hay un bagaje amplio de recursos para sacarle una carcajada al espectador, un bagaje donde, aunque haya cosas ya vistas, logra sorprender al espectador. Lo curioso es que para llegar a esto evitó recurrir al camino fácil, al ser el epicentro, la estrella de la película. Aquí el verdadero protagonista es el reparto. Una sumatoria de nombres reconocidos, donde ninguno se destaca por encima de los demás, pero donde todos tienen su pequeño momento de gloria. Tal vez uno le sienta gusto a poco a las participaciones de cada uno, pero está bastante bien regulado el tiempo en pantalla que reciben todos.

    Lo que sorprende aún más es que la participación de los personajes femeninos, normalmente las Salma Hayek o Maria Bello, quedarían eclipsadas por la figura de los nombres importantes de la comedia norteamericana, siendo meras sombras o acompañantes de las estrellas que el público va a ver. Gratamente, este no es el caso. Sin poder llegar a decir que son tan protagonistas como los Chris Rock, Kevin James, o David Spade, las damas de la película tienen sus momentos de brillo, pocos, pero efectivos, y definitivamente más de los que se le otorgan.

    Tal vez el único defecto importante de la película caiga en la lección moral que pretende dar. No tanto porque uno no espere recibirla – lamentablemente siempre llega el tan mentado “mensaje” de la película – sino por el contexto donde se presenta, y el contenido de ese mensaje. Evitando caer en frases hechas o hacer evidente el final de la película, creo que la resolución entre “vencedores” y “vencidos” es un tanto irrespetuosa, a la sociedad estadounidense y en parte, al espectador. Este es un problema que el cine del que es parte Adam Sandler, acarrea desde hace rato. El mismo que se hizo presente en Click, y que fue protagonista en los dos dramas antes mencionados. Sin tener la necesidad de ahondar en muchas profundidades, la película podría haber sido mucho más que esto, esquivo con altura muchos clichés, pero solo para caer deliberadamente en muchos otros, y es una lastima.

    No obstante, el resultado final es un filme genuinamente gracioso, con un par de detalles interesantes que logran escaparle a las películas de este género de “reencontrase con la juventud”, un reparto sólido, cuyo único defecto es extender demasiado la lección sobre el espectador.
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  • Encuentro explosivo
    “Kiss Kiss Bang Bang” le dió por titulo, luego Pauline Kaen explicó; "Tal vez sea la oración más corta imaginable del atractivo básico de las películas”. Bueno, Encuentro Explosivo tiene ambas, y tiene dos de las estrellas que mayor público convocan. Sin embargo, aunque el reparto convence y la película tiene una buena dosis de besos y tiros, no siempre eso es todo lo que hace falta para hacer una buena película.

    La idea de hacer una comedia romántica con una importante cuota de acción no es nueva, pero no deja de ser interesante. Ya lo vimos varias veces, inclusive de la mano de varias estrellas importantes. El último blockbuster importante de este estilo, fue Sr y Sra Smith, una entretenida película de Doug Liman que tuvo más repercusiones en la parte de chismes de los matutinos que en la parte de reseñas cinematográficas. La fórmula se repite en este filme de James Mangold, pero con otros resultados. La película tiene un muy buen comienzo, fresco, con buenos gags, y una acción bien utilizadas. Los primeros encuentros entre la pareja son los que mejor le caen al film. Luego, a medida que la trama progresa, la chispa va caducando y por ende el film decae un poco.

    Lamentablemente no hay más que eso, un poco de explosiones y romance. Ninguna trama de espionaje bien trabajada, tampoco grandes giros, ni malos interesantes. Es como si todo fuera una gran excusa para verlos a ellos hacer lo suyo, como si nada más importara, lo cual es una pena teniéndolo a Peter Sarsgaard, como figura principal entre los actores secundarios. Otro detalle, es la música del ascendente John Powell, quién hasta ahora parecía superarse en cada trabajo, aquí no logra resaltar demasiado, ni hacerse presente con sus épicas melodías, aunque, no obstante, no desentona con la mezcla de géneros y logra el objetivo de acompañar la amplia variedad de escenas.

    El punto más alto es el reparto, si bien la química entre los dos protagonistas se cuestionaba por el antecedente (Vanilla Sky de Cameron Crowe) toda duda quedó despejada, hay una muy buena interacción entre ambos. Cruise vuelve a sus orígenes y logra una performance muy buena a nivel cómico. Como héroe de acción lo conocemos todos, así que es grato ver que le pudo encontrar una vuelta al personaje y alejarlo de Ethan Hunt. Por otro lado, Diaz se maneja dentro de su repertorio habitual, sin exagerar demasiado con sus morisquetas ni abusar de su ya famosa sonrisa. El detalle es la falta de presencia de unos secundarios con nombres importantes, Viola Davis no se luce y la gran promesa, ya convertida en realidad, Paul Dano, esta muy por debajo de sus trabajos habitual. Aún así, cumplen con lo que pretende el filme.

    En síntesis, la película se vuelve una alternativa interesante para ver en pareja, con buenos momentos de comedia, donde ellas van a poder ver al galán con su chica de turno, y ellos disfrutar de varios disparos y explosiones, y porque no, de Cameron Diaz en bikini, que si bien dejó hace rato de ser una veinteañera, todavía roba suspiros y algo más de la platea masculina. Más allá de esto, no hay mucho que mencionar.
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  • Toy Story 3
    Toy Story 3
    A Sala Llena
    Damas y caballeros, Pixar lo ha hecho de nuevo.

    Ante todo, he de aclarar que soy uno de los llamados "Fundamentalistas de Pixar"; esos que piensan que ese grupo de personas que hace cine de animación (nunca mejor usada esa palabra), representan lo mejor que se ha visto en las pantallas en los últimos 20 años.

    Ya explicado esto, voy a tratar de decir lo menos posible de un film mágico (lo último que quiero es adulterarle el viaje al lector). La película es sencillamente genial. Está a la altura de las dos entregas anteriores, y supera, al menos a mi humilde criterio la media de los filmes de Pixar, tal vez quedando solamente por detrás de esa obra maestra llamada Wall E.

    Como espectador, desde el anunció de la tercera emisión, hace ya un par de años, había una pregunta que me era inevitable ¿Es necesaria una tercera parte de Toy Story? No dudaba de los muchachos de la A113, es más estaba totalmente convencido de que la obra en cuestión me iba a explicar el porque. Y heme aquí escribiendo "Ahora entiendo". Había un espacio que llenar. Tal vez porque los personajes se merecían algo mejor que ese final Agridulce de Toy Story 2, tal vez porque los que conforman el Pixar son más optimistas de lo que pensamos, tal vez sea que ese final inevitable que tarde o temprano va a llegar, no sea tal, o al menos, valga la pena mostrar un poco más del trayecto que se recorre hacia eso. La cuestión es que Woody y Buzz tenían algo más que decir.

    Amistad, eso es lo primero que se me viene a la cabeza cuando pienso en la saga de los juguetes, y luego hay una pausa. Una pausa porque hay tantos temas secundarios que se han abarcado en películas que se etiquetan como infantiles, y lo son, pero también son mucho más. Creo que la primer entrega es sobre la identidad, la segunda es sobre el destino -en su significado más literal-, y la tercera sobre la libertad. Y es un tema hermoso a ser tratado, y así lo hace. Con altura, con grandeza, de una forma que respira y exhala cine en cada fotograma.

    No puedo huir de algo, soy un uno de los chicos que crecieron con la saga. Fui al cine con mi mamá a ver la primera, la segunda fue la primer película que fui a ver solo al cine. Es parte de mi vida, y por lo tanto, si bien hay una veta emocional de la cual no puedo escapar, también creo ser el ojo más crítico, aquel que reclama respeto por los films que precedieron a esta tercera emisión, aquel que pide que se honre el legado. Y así es, se honra ese legado, se lo enaltece, y se hace presente más vivo que nunca. Y eso es algo que los grandes van a disfrutar, y por suerte, una nueva generación de chicos crecerá de la mano de esta reluciente, pero maravillosa trilogía.

    Creo que una de las cosas que más se destaca de cada film de Toy Story (¿Y por qué no? De cada película con el sello de la lamparita) es que detrás de cada una hay una referencia cinematográfica, es cine que mira cine, y le dice algo a la industria. Para dar un ejemplo, la primera era Buzz llegando como lo nuevo, la animación 3D que viene a sacudir el mundo. Es el "chiche nuevo". Y Woody (¿Acaso hay una imagen más cinematográfica que la de un vaquero?) es la animación en 2D, el cine más clásico. Personaje que desesperadamente le dice al otro que se baje de su ilusión de Héroe Espacial, y que se de cuenta que es "un juguete". Por que el cine es eso, vive de la imaginación del espectador, de sus ilusiones. Tiene vida por y para el que lo ve. Sin nadie que "juegue" con la película esta, sencillamente, no existe. La película que se estrena este jueves reafirma esto, y lo hace con orgullo. Homenajeando cientos de películas que la precedieron, resucitando su magia, volviéndole a dar vida, para contar una historia sencilla, pero excelentemente escrita y narrada. Pero a su vez, demostrar que mientras haya historias por ser contadas, seguirá existiendo la fantasía. Mientras haya una persona que quiera creer, el cine estará ahí presente para acompañar la ilusión, tomar vida y ser parte de ella. Y yo, brindo por eso.

    Eternamente gracias Pixar. Solo eso. Además, cuando todo termine, tendré a la vieja trilogía para que me haga compañía, en el infinito y más allá.
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  • Batalla por Terra
    Batalla por Terra
    A Sala Llena
    Terra es un planeta habitado por unas civilizadas y pacíficas criaturas. Todo cambia cuando los humanos, buscando un nuevo hogar luego de que la Tierra fue destruida, llegan para hacer de este planeta, su nuevo hogar. Para evitar una guerra, un soldado humano llamado Jim (Wilson) y una Terrana llamada Mala (Wood) deciden unir fuerzas.

    Una vez más nos encontramos con un cortometraje que a llegó a manos de algún productor y decidieron hacer una película sobre la misma historia. El antecesor de Batalla por Terra es un corto del 2003, del mismo directo, de tan solo siete minutos que se llama, al igual que el título original del film, Terra. Con virtudes y defectos similares al estreno de hace unos meses, Número 9, el debut cinematográfico de Tsirbas trata de hacerse un lugar en el plano de la animación por computadora. Sin embargo, no es lo mismo desarrollar una historia para un corto que para un largometraje.

    Primero lo primero, la animación no está a la altura de lo que se puede encontrar últimamente en las salas de cine. Si bien es un film que tiene ya 3 años de antigüedad, desde hace largo rato los muchachos de Pixar han sabido deleitarnos con lo mejor en animación, y en los últimos años DreamWorks se le ha acercado bastante, hubo algunos films de otros estudios que han ofrecido algunas alternativas interesantes, al menos hablando en la calidad de la animación. Lamentablemente, este no es el caso. De todos modos, esta un par de escalones arriba de la película que viene a reemplazar en la cartelera 3D Garfield y el Escuadrón de Mascotas.

    Por otro lado, una de las cosas más atractivas de los filmes de este tipo es el diseño de los personajes y paisajes, y no es algo que uno pueda resaltar realmente. Pero permítanme decir que eso es algo por lo cual, realmente no se puede culpar a la película. Repasemos "Película 3D, humanos buscando un nuevo planeta, choque de civilizaciones, un militar humano y una extraterrestre", si señores, ya lo vimos, se llama Avatar. Aunque no todo es tan sencillo, el corto es de 2003, y el largo tiene como fecha de producción 2007, hablamos de que ambas producciones anteceden al film de James Cameron, sin embargo, ha llegado a nuestros ojos más tarde que este, y eso hace que uno se vuelva más exigente, es inevitable. Y es muy difícil, por no decir imposible, hoy por hoy, competir contra eso. Hay años de producción y un par de cientos de millones de dólares en presupuesto de diferencia. Todo esto sin mencionar el equipo creativo que se necesita.

    Volviendo al planeta Terra, como puntos a favor podemos resaltar que la historia esta bien. Si bien podamos pensar en Titan A.E. o la ya mencionada película con los Na'vi, la obra de Tsirbas, encuentra identidad propia, y logra entretener a lo largo de sus poco más de ochenta minutos. Hay emoción, hay un planteo moral un poco más interesante que en las películas de este tipo. No hay malos tan malos, ni buenos tan buenos, hay grises, y si bien termina como se espera, le suma un poco de tensión a la narración. Esto mismo la lleva a no ser, tal vez, ideal para ver con los más chiquititos. Hay guerra, hay drama. Pero también da la posibilidad de mostrarle a los no tan chiquitos otra forma de resolver los conflictos donde no siempre alguien tiene que perder para que el otro gane.

    Para resumir, Batalla por Terra si bien tiene sus aspectos positivos, no aporta nada nuevo a una trama ya vista este año en cines. Es una alternativa más disfrutable en 3D que su antecesora, pero tampoco es algo que la haga muy atractiva. Y no es lo más recomendable para ver con los más chicos. Entretiene, pero se queda a mitad de camino en más de un sentido.
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  • Los mejores de Brooklyn
    Eddie Dugan (Richard Gere), Sal Procida (Ethan Hawke) y Clarence ‘Tango’ Butler (Don Cheadle) son policías del Precinto 65, Brooklyn. Dugan esta apunto de retirarse, Sal tiene problemas financieros, y Clarence está infiltrado en una pandilla que trafica droga. Los tres comienzan a dudar de su trabajo, y a notar que muchas veces, las líneas que separan el bien y el mal, son más finas de lo que parecen.

    Antoine Fuqua (Tirador, Rey Arturo) ya se había metido con éxito en el mundo policial, con una mirada distinta que la del cine más clásico, ese cine donde los héroes combaten el crimen con clase, donde los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. Acá la mirada es más pesimista, Brooklyn no tiene héroes, los policías son tan defectuosos como los criminales, e incluso la pasan peor que algunos de ellos. Ganan poco, no son respetados, la comunidad los odia, y el gobierno los usa para intereses personales del señor que este en ese turno en el poder.

    El principal defecto del film es que ya lo vimos. Es una extraña y fallida mezcla entre Los Infiltrados de Scorsese y Día de Entrenamiento del propio Fuqua. Si bien muchas veces, los directores vuelven a retomar ciertos temas, y reformular ciertas ideas. Es lógico que luego de 8 años y 5 largometrajes, tenga nuevas perspectivas, y era atractivo que retome a Ethan Hawke, sume a un muy buen actor como Don Cheadle, y a un viejo ‘héroe’ como Richard Gere. Sin embargo, no hubo una nueva reformulación, tal vez una mirada más pesimista y aleccionadora, pero no renovó el planteo, por ende, no hay nada genuinamente nuevo.

    Con ese reparto, inevitablemente, las actuaciones son el punto alto. Hawke y Cheadle logran algo bastante interesante. Gere está por encima de su media, sale de su rol de galán y logra sacar adelante escenas sostenidas solamente en su actuación. La sorpresa es Wesley Snipes, muy lejos de sus roles anteriores, es de lo mejor del filme, pese a sus pocas participaciones. Todo esto, no es poco, al contrario, es un logro muy grande por parte de Fuqua y el reparto, puesto que el guión es bastante fallido, tal vez sea ese el mayor defecto del film. No logra adquirir una identidad propia, se vuelve una repetición de obras ya conocidas, y si bien se sostiene durante buena porción del film, al final se desbarranca. Apelando directamente a la lección moral, y a escenas sumamente inverosímiles. El último plano habla por si solo.

    En síntesis, Brooklyn’s Finest es un reciclado de películas anteriores, sin llegarle a los talones a esta. Tienen ganas de verla, alquilen la anterior colaboración entre Fuqua y Hawke, más entretenida, más jugada y mejor lograda. O mejor aún, recurran a Scorsese y sus infiltrados. No dudo de la buena fe del reparto y del director, no dudo de que podría haber sido un buen film. Pero mentiría si digo que lo lograron.
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  • Garfield y el Escuadrón de las Mascotas
    En otra dimensión la malvada Vetvix se roba la “Pistola MezclaMole” y planea utilizarla para dominar el universo. El Escuadrón de las Mascotas no logra detenerla y se ven derrotados, sin embargo su líder Garzooka escapa y planea crear un nuevo escuadrón. Para eso, viaja hacia otra dimensión donde Nermal, Odie y Arlene se convierten en el nuevo Escuadrón.

    Si bien Jim Davis, el creador de Garfield es quién está detrás del proyecto y escribió el guión del mismo, no se puede decir que estemos frente a una película de Garfield, al menos para los seguidores del comic y la serie de televisión Garfield y sus Amigos. Primero y principal porque la participación de Garfield no lo es todo en la película, sus amigos tienen mucha importancia, lo mismo que su doble de otra dimensión, Garzooka. Por otro lado, la personalidad de los personajes varia levemente, esto quiere decir que Arlene no es como la conocemos, y Nermal tampoco. Como si fuera poco, no poder disfrutar del trío Jon, Odie y Garfield en ningún momento cierra por completo la idea, tendrá el nombre en el título, pero no es una película del gato naranja.

    Por otro lado, los antecedentes cinematográficos del querido gato no son muy buenos. Si bien contaban con la participación del genio de la comedia Bill Murray, Garfield y Garfield 2, fueron bastante decepcionantes. Lejos estaban de mostrar las cómicas situaciones a las que estamos acostumbrados, ni el protagonista lograba mostrar todo el carisma y simpatía que realmente tiene. Aún así la idea de una película en animación escrita por Davis entusiasmaba, olvidarse del gato en CGI y de los actores en carne y hueso (aunque Jennifer Love Hewitt es algo de lo que el autor de esta reseña no querría olvidarse). Una vez más, el resultado fue igual de bochornoso.

    La película es tonta. No confundamos con la sencillez original de la tira, sencillo es divertido y fácil de entender para los chicos, y está película no lo es. Pistolas que mezclan moléculas, animales con el mismo ADN, saltos de dimensión en dimensión, no son precisamente sinónimo de sencillez. Así que para compensar lo llevaron a un nivel de estupidez elevado, y para mantenerlo parejo, dejaron todo a la misma altura. Con esto me refiero a que no hay una sola chispa de originalidad, que cometen errores burdos (“Los declaro emperador y reina” dice un personaje). Todo esto sumado a que no hay ningún gag o chiste más allá de lo que se ve en el trailer. No se escucharon risas en ningún momento en una sala repleta de chicos. Ahora, como si todo esto fuera poco, el 3D no tiene nada especial. La calidad de la animación es paupérrima por lo que la profundidad del 3D se pierde en una falta de detalle que hace retroceder a la animación por computadora a una era pre-Toy Story, o sea, antes del primer largometraje hecho con esa tecnología.

    En síntesis, aburrido intento de comedia a costa de una de los personajes más queridos del mundo del comic y los dibujitos.
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  • Sangre y amor en París
    James Reece (Jonathan Rhys Meyers) es un empleado de la embajada de los Estados Unidos en Paris que lleva una vida perfecta, se va a casar con su novia (Smutniak) y recibe un ascenso. Pero trabajar con Charlie Wax (Travolta) en una misión, no es precisamente lo que el esperaba.

    Pierre Morel, un reconocido director de fotografía que ahora dirige (Búsqueda Implacable) se asocia con Luc Besson, ese genio detrás de las películas de acción francesas que se retiro de la silla de director y ahora se dedica a producir. El resultado de esta asociación es un filme que mezcla comedia y acción, con personajes extravagantes (al estilo Besson) en una Paris con una identidad distinta a la habitual.

    Primero lo primero, Sangre y Amor en Paris es Charlie Wax. John Travolta saca a relucir lo mejor de su repertorio -inclusive reciclando frases propias de filmes anteriores- para crear un personaje único. Si bien Wax responde a las necesidades de este género en cuanto a habilidades con las armas, y disparando comentarios sarcásticos entre balacera y balacera, la construcción que hace Travolta difiere en su totalidad con las características del héroe de acción de los últimos años; Charlie se divierte con lo que hace, y se toma todo con humor. Por otro lado esta Reece, que es básicamente lo opuesto, conservador, analítico, serio. Y en la unión se da esta pareja despareja, y una relación maestro-aprendiz. Una vez más, todos diremos “Eso ya lo vi”, y si, es cierto. Pero en conflicto no esta en lo desparejo de la pareja, ni hay un conflicto interno en Wax. Acá la acción pasa por ellos, pero la tensión esta en la vida personal de Reece, y eso no lo vimos.

    El film emprende búsqueda de sumarle algo distinto a un género desgastado que vive resucitando viejas glorias, que debe conformarse con el Frank Martin de El Transportador (también producida por Besson) como lo mejor de lo “nuevo” que se encuentra en la pantalla grande, y hace que nos replanteamos seriamente el título de la película de John McTiernan El Último Gran Héroe. Los resultados de ese emprendimiento puede que no sean los mejores -nadie va a decir que se trata de un clásico instantáneo del cine de acción- pero sin embargo entretiene, logra sacar alguna carcajada, y hay acción de la vieja escuela, con tiros y golpes, filmado por alguien que entiende a la vieja escuela. No hay cámara en mano que trata de imitar (sin éxito) a Greengrass, no hay movimientos rápidos que hacen que el espectador se pierda la mitad de la acción, no hay fx innecesarios. Vuelven los diálogos, vuelven los comentarios sarcásticos, vuelve el fuera de campo a las secuencias de acción, vuelve la femme fatale, vuelve el rol de la ciudad como personaje. Ahí radica el éxito y lo “fresco” que uno encuentra en la película.

    Por otro lado, no se animaron a más con la historia. Los fundamentalistas islámicos son los “rusos” de mitad de los 90s para acá, y es una lástima que el plano “ideológico” y la misma historia de “los buenos vs. los malos” se haga presente de una forma tan burda e innecesaria. Es una lástima que Caroline no haya tenido más tiempo en pantalla para desarrollar su personaje. Detalles que hacen ruido en la trama y no permiten disfrutar al 100% de una película que por momentos sorprende gratamente, y por momentos deja que desear.
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  • Hombres de mentes
    Hombres de mentes
    A Sala Llena
    Esta es una comedia que narra la historia de Bob Wilton (McGregor) un periodista que se encuentra con la historia del Ejército de la Nueva Tierra, un escuadrón del ejército de los Estados Unidos que se entrenaba en habilidades paranormales. Tiempo más tarde, en medio de una crisis existencial, se dirige a Irak para ser corresponsal de guerra, pero allí se topa con Lyn Cassady (Clooney) miembro del Ejército de la Nueva Tierra y su misión cambia cuando decide investigar más sobre ese escuadrón y sus habilidades.

    Antes de sentarse a ver Hombres de Mentes hay que entender que uno no va a ver una comedia tradicional, por más que en cierto modo el reparto y el trailer hagan comprender lo contrario. Para poder realmente apreciar el film, uno tiene que entender la constante tensión que hay entre las investigaciones reales que hacen y han hecho las distintas ramas militares de los Estados Unidos y lo que muestra la película. Hay es donde está la sátira, el gancho de la película, en ese juego con el verosímil.

    Si bien se ha comparado la película con varios trabajos de los Hermanos Coen (y bueno, con Clooney y Bridges en pantalla, no los culpo) la película apunta hacía otro lugar, es una suerte de viaje de búsqueda personal, mezclada con un contenido antibélico, termina estando más cerca de los trabajos de David O. Russell, como si Yo Amo Huckabees se fusionara con Tres Reyes, y a su vez incorporaran algunas cosas de Fail Safe. Esto, siendo posible, no solo por un buen trabajo de guión y dirección, sino gracias a las interpretaciones de los actores. No es noticia que Ewan McGregor, George Clooney, Jeff Bridges y Kevin Spacey saben actuar y lo hacen bien, pero sostener una comedia en un tono crítico, con un trasfondo antibélico, no es algo fácil, de hecho si bien hubo varios intentos de películas similares, solo dos películas resaltan, Peter Sellers logró hacer algo realmente memorable en Dr. Insólito y Chaplin en El Gran Dictador, y estamos hablando de palabras mayores. Estos muchachos que miran fijo a las cabras no juegan en esa liga, pero si logran meterse en el género y salir airosos.

    En un año con algunas películas de renombre tocaron el tema Irak (Vivir al Límite y la pronta a ser estrenada El mensajero), el film de Grant Heslov logra encontrar identidad propia y aportar algo a un tema que sigue dando de que hablar, no solo por el conflicto en cuestión, sino por lo que significa la guerra en la actualidad, y lo que debería ser la verdadera búsqueda del crecimiento del ser humano y la civilización.
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  • Querido John
    Querido John
    A Sala Llena
    John (Channing Tatum) es un soldado de licencia que conoce a Savannah (Amanda Seyfried) una estudiante universitaria de vacaciones. Se enamoran apasionadamente, pero el debe volver al servicio y ella a su vida escolar, pero mantienen la relación por correspondencia.

    El detalle más importante a la hora de saber que tipo de drama romántico se va a ver, es saber quien es Nicholas Sparks, el autor de la novela en la que se basa el film. Sparks es el autor de las novelas que luego serian llevadas a la pantalla grande bajos los títulos Diarios de una Pasión, Un Amor Para Recordar, Noches de Tormenta y Mensaje de Amor. Ese es el tipo de código que maneja la película, sobre todo el de los primeros dos filmes mencionados. Historias llenas de un romanticismo exacerbado, que lucha contra todos los impedimentos posibles. El segundo detalle a tener en cuenta es que, por el otro lado tenemos a un reconocido autor de dramas, Lasse Hallström, que lleva en su haber Las Reglas de la Vida, Chocolate, A Quien Ama Gilbert Grape y Atando Cabos.

    Sin alejarnos del historial de los dos máximos responsables del film, hay que reconocer que la película es bastante redonda. Seyfried y Tatum se complementan bien, pero es ella la que se roba la película, es sencillamente encantadora. Los dos actores secundarios, Henry Thomas, el recordado Elliot de E.T.: El Extra-Terrestre y el nominado al Oscar Richard Jenkins le terminan de dar algo de jerarquía al reparto.

    Otro punto fundamental a la hora de entender que es lo que hace funcionar a Querido John es la fotografía, normalmente en este tipo de películas es un detalle tal vez no descuidado, pero definitivamente no resaltado. Aquí claramente uno puede distinguir los momentos más importantes por alguna toma particular, con una iluminación y encuadre con identidad propia. Es cierto que el público más asiduo de este tipo de dramas románticos no es muy exigente desde ese aspecto, pero tampoco puede ser casualidad que las películas que más tienden a gustarle tenga una paleta de colores que sea repetida casi hasta el hartazgo por películas menores. ¿No tienen la sensación de haber visto imágenes calcadas de la ya mencionada Diarios de una Pasión en otras películas?

    Yendo directamente al corazón del filme, la historia ya fue vista, ya es conocida, la guerra y el amor fueron representados a lo largo y ancho de toda la historia del cine, entre las cuales se destacan algunos de los clásicos más grandes de la historia del cine como Casablanca o Lo que el Viento se Llevó. Si bien no tiene lo que hace falta para estar a la altura de estas, logra una mezcla interesante entre actualidad, clasicismo y ciertos detalles atemporales que hacen que la historia se sienta, al menos, un poco fresca.

    Película de género hecha y derecha, destinada a un público principalmente joven, pero que, sin ser una maravilla, dejara conforme a todos los amantes del cine romántico.
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  • Recuérdame
    Recuérdame
    A Sala Llena
    Uno de los trabajos más difíciles a la hora de elaborar una crítica se da cuando uno recuerda el refrán "Si no puedes decir nada bueno, mejor no digas nada". Y a su vez un espacio en blanco gigante no hace bien el papel de una crítica. Inevitablemente, y pese a que mi compañero Rodolfo Weisskirch ya dijo casi todo lo que se puede decir sobre este intento de película, hay, aún, unas pocas cosas de las cuales se puede extraer algo, no bueno, pero algo.

    Aquello que ronda toda la película, aquello que se subraya y se resalta de una forma tan alevosa que resulta indignante sobre encontrar el lugar de uno en el mundo, esta, curiosamente, ligado a la depresión y el suicidio. Por lo tanto, no es ilógico pensar que la película sufra del mismo problema. Sin mucho talento y con un guión que deja mucho que desear, se hace imposible construir un filme optimista a partir de una nota de suicidio. Así que tarde o temprano, y gracias a los incontables esfuerzos del equipo creativo detrás de Recuérdame, finalmente la película tiene su momento kamikaze y se inmola contra todo lo poco bueno que había construido.

    Ese "poco bueno" debe leerse como Emilie de Ravin, y por mucho que me pese, las intenciones de homenajear a Brando y Dean de Robert Pattinson, quién pese a que sus dotes actorales no son sobresalientes, entendió que nadie puede hacer mejor de joven incomprendido que ellos, aunque no logró extraer algo propio del tan peculiar lenguaje corporal de esos dos monstruos de la actuación. Todo lo demás, hace agua. Pierce Brosnan si bien tiene unos segundos donde logra construir un personaje más o menos decente, el guionista se esfuerza en llevarlo al cliché más extremo. Lo mismo puede aplicarse a Chris Cooper, y a todo lo que uno pueda imaginarse dentro del filme, el mejor amigo es el cliché del mejor amigo, la relación padre e hijo, casí que la película debería haberse llamado así.

    Por favor, y me tomo una licencia muy grande, que se entienda que no tengo nada en particular contra el cliché, no es el recurso en si, sino como se lo usa. Cuando se recurre a este tipo de elementos debido a carencias del autor para poder transmitir el nivel dramático que desea o por falta de recursos artísticos para poder narrar una historia, es cuando el espectador se molesta. Y el final, ese momento cuando la película se inmola en una escena tan asquerosamente patética, subrayada, abyecta e innecesaria que uno realmente no puede creer que hayan tenido el coraje de dejarla en el corte final. No solo por como iban a ser cuestionados, no porque fuesen a ser tratado como viles (después de Preciosa dudo mucho de los valores morales del estadounidense promedio), no porque lo hayan hecho con una ligereza indignante, no porque hayan tratado el aspecto moral y/o ético del asunto (el personaje de Emilie de Ravin y su profesor no se decidieron), ni siquiera por la falta de respeto que representa tomar por estúpido al espectador de una manera tan asquerosamente evidente, sino por la falta de consideración que representa para una inmensa parte del pueblo norteamericano (y por mucho que nos pese, mundial) incluir una escena tan canalla.

    Por otro lado, chicas, vayan tranquilas, lloren a su héroe, lagrimeen por esta versión triste y opaca de rebelde. James Deen hay uno solo, Robert Pattison ni siquiera califica como un Matt Dillon tercermundista. De todos modos, quiero rescatar que el pibe se animó a hacer una película independiente, a cree en un proyecto y llevarlo adelante, lástima que haya elegido tan mal.

    Dejando de lado toda seriedad y solemnidad, debo decir que no se me ocurre mejor título para el film, es tal el esfuerzo de que uno recuerde a la película y a sus realizadores que uno no solo se acuerda de ellos sino tambien, de sus madres y hermanas.
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  • Fama
    Fama
    A Sala Llena
    Curioso, normalmente cuando una película se trata acerca de la pasión que un personaje tiene por hacer algo, el film contagia al espectador por ese algo, la vive en cada fotograma, sus triunfos y sus derrotas son, inevitablemente, tambien las del espectador. No obstante, hay algunas excepciones, la más reciente, Fama.

    Lejos del nivel de la versión original de Parker, lejos incluso de la serie televisiva, esta especie de refrito sobre algo que ya vimos un millón de veces (recordemos que los ochenta estuvieron inundados de películas de este estilo y luego existió una nueva ola de la mano de Disney gracias a High School Musical) se queda a mitad de camino en todo sentido. No logra conectar al espectador con los personajes, por un lado porque son demasiados, segundo porque el guión no es el fuerte de la película, tercero las actuaciones son bastante flojas, y cuarto, el desgaste de conocerse de memoria lo que va a suceder. De todos modos, valga la pena aclararlo, el problema no es el género, pero es un poco molesto ver la dedicación que tienen las secuencias de baile, tanto por la coreografía como el montaje y la fotografía, y luego ver como descuidaron todo lo demás.

    Dentro de lo positivo hay que destacar que si, las secuencias de baile estan bien, he de aclarar que lo mio es el cine y de danza no se demasiado, pero estéticamente resultan interesantes, hay variedad de estilos y estan, en su mayoría, bien filmadas. Por el otro Kay Panabaker está adorable y Naturi Naughton cumple con el que tal vez sea el personaje más complejo de la película. Los profesores cumplen todos, y logran aportarle un poco de la faltante intensidad dramática de los actores más jovenes, sin embargo dada su poca relevancia dramática y apenas contadas apariciones, cuesta resaltarlo como algo positivo.

    He de decir, para ir cerrando, que con un poco más de cuidado y trabajo, pudo haber sido una pelicula interesante, tal vez una digna versión actualizada de la original, pero no lo lográ, ambiciona como los personajes, y como uno de ellos, se da cuenta que no tiene lo que se necesita para triunfar. Se queda en el intento, en la nada, y proximamente en el olvido.
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  • Amante accidental
    Amante accidental
    A Sala Llena
    Bart Freundlich (Parejas, Atrapénlos) nos trae en esta oportunidad una comedia romántica sobre una mujer que se acaba de divorciar (Zeta-Jones) y reacomodando a su vida conoce a un joven (Bartha) que primero será el niñero de sus hijos para luego convertirse en su pareja. Si bien la sinopsis no destila originalidad, el relato es llevadero y ameno.

    La verdad no hay mucho que analizar en el film, en general es bastante redondito, principalmente debido a que no tiene pretensiones, sino que encuentra bien el lugar al que este tipo de películas pertenece, y dentro de ese lugar logra sacar algunas sonrisas al espectador. Lo mejor es el juego que hay entre la ingenuidad y madurez, entre los personajes y desde el guión, no por los diálogos, sino porque hay momentos en donde el juego traspasa a los personajes y se vuelve parte de la estructura del film, lo cual es más de lo que el espectador promedio espera de una comedia romántica simplista.

    Por otro lado la falta de frescura en la historia repercute en el final, no hay sorpresas, es previsible, y eso le resta emoción, la misma que en otros momentos logra construir con éxito, en gran parte debido a Catherine Zeta-Jones, que, como de costumbre, está hermosa, y a su vez, logra atrapar al espectador con una actuación que si bien no es de lo mejor que ha hecho, cumple. En ese rubro lo mejor se lo llevan los secundarios, por un lado Art Garfunkel (si, el mismo de Simon and Garfunkel) y Joanna Gleason, donde si bien los personajes en si no tienen una gran profundidad, acompañan y resaltan, por momentos, hasta más que los protagónicos; por el otro lado, los niños, sobre todo Kelly Gould que le otorga una perspiscacia atípica al personaje y eso suma bastante.

    En síntesis, más de lo mismo, el espectador se olvidará de la película al día siguiente de haberla visto. No obstante, eso no quita que se pueda pasar un grato momento en la sala. La película cumple con lo que pretende, lástima que no se haya animado a más.
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  • Número 9
    Número 9
    A Sala Llena
    Es complicado hablar de Número 9, no porque sea un film complicado sino porque esta constituido por una extraña mezcla de elementos muy buenos y otros bastante flojos. Básicamente uno no puede evitar decir que es una película que se quedó a mitad de camino.

    Veamos, por un lado el guión, los personajes están muy bien logrados, muy bien construida cada una de sus personalidades, lo cuál, dada la historia que narra el film no es poca cosa, por otro lado esta el conflicto principal, el disparador, aquello que le da sentido a la película, el famoso “de que se trata” y ahí es donde esta el desacierto más grande. Si bien la película entretiene lo suficiente como para no estar pensando constantemente en el hueco que hay a nivel narrativo, cuando uno ve el final, se queda pensando si no se perdió algo, y al salir de la sala se da cuenta, inequívocamente, que no solo no se ha perdido de nada si que a la historia, de hecho, le falta algo. Lo cual es una verdadera lástima. El vacío antes mencionado deriva en otro tema “el malo” no solo es difícil de definir quién es, o porque lo es, sino que también le falta fuerza.

    Si bien esta serie de detalles pueden condonarse al tratarse de un film destinado a un público infantil, el resultado final no es tan así, uno puede ir con los chicos, pero los más pequeños se van a asustar, y la película pretende tener un subtexto destinado principalmente a los adultos, y es solo por eso que tomo el atrevimiento de cuestionar estos detalles, aunque no puedo evitar recordar que el cine para chicos debería ser el más cuidado.

    Por otro lado, la calidad de la animación es muy buena, no solo por el diseño, sino porque se han tomado ciertas licencias y han dotado a la película de un realismo bastante particular y, debo confesar, bastante efectivo. La música y los efectos sonoros están por encima de la media. Prácticamente en todo rubro técnico el resultado es vistoso y sobresaliente.

    Como decirlo, Número 9 esta bien en muchos sentidos, pero falla en otros, no pudo sacarse de encima el karma de haber sido un corto hecho largo. Pero aún así, sirve de ejemplo para guiar a muchas películas de animación hacía la búsqueda de la excelencia. No será Pixar, pero es bastante digna.
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  • Un sueño posible
    Un sueño posible
    A Sala Llena
    Un Sueño Posible es la otra cara del drama deportivo. Normalmente este peculiar género habla acerca de cómo el esfuerzo, expresado a través del sudor de los personajes, les permite tocar el cielo con las manos. Uno tal vez primero piense en Rocky como el primer ejemplo, o bien, al saber que se trata de Fútbol Americano uno recuerde a Rudy, sobre todo porque se trata de fútbol americano escolar. Bueno, esto no es tan así. Estamos frente a una extraña mezcla entre filmes como Vidas Cruzadas, Radio y Somos Marshall, con algunos toques de Duelo de Titanes. Extraña mezcla si las hay.

    Esta es la otra parte de las historias deportivas ¿Qué pasa cuando uno quiere que estás cosas pasen? ¿Qué pasa cuando uno se vuelve un personaje dentro de la historia para dar una mano?

    Acá el personaje de Sandra Bullock representa, en cierto modo, el deseo de los americanos de que el sueño americano sea algo posible, e interfiere directamente en hacer esto posible para el protagonista. Es algo 100% altruista, no, no lo es. Son solo negocios, tampoco. Es una extraña mezcla entre ambos, y eso resulta un poco incómodo para el espectador. La película se mueve constantemente en un territorio ambiguo y delicado, donde las vetas de lo deportivo y lo político/social no se distinguen como deberían, o no se hacen las analogías de forma apropiada. Más allá de esto, la película cumple con la cuota necesaria de ambos temas, y por supuesto, con la cuota de moralina correspondiente.

    En lo que lo deportivo representa hay un respeto bastante interesante sobre lo que es el juego en si. No es la historia del quarterback talentoso que tira pases imposibles, o el equipo de chicos sin talento que logra hacer historia. Es la historia de un tacleador ofensivo con voluntad y un poco de suerte. Y eso es interesante. Se muestra desde otro lugar el proceso de draft escolar, y eso también resulta interesante. Si bien uno no puede decir que se respeta todo el espíritu del libro The Blind Side: Evolution of a Game, hay ciertas cosas que aquel que mira Fútbol Americano disfrutará un poco.

    Todas estas contradicciones, o mejor dicho, tensiones que se hacen presente en la película hacen que el resultado final tenga un gusto agridulce, tal vez sea que el director jugó un poco a ser “Sandra Bullock” y puso un poco de sus propios deseos para que la balanza se incline para un lado, en lugar de aprovechar esos grises para dotar a la película de personalidad. De todos modos, no puedo evitar pensar que es una historia que vale la pena contar y que, al leerse entrelíneas, se puede encontrar algunos detalles interesantes, y un poco críticos.
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  • ¿Y... dónde están los Morgan?
    El director y, sobre todo, guionista de comedias románticas Marc Lawrence (Miss Simpatía, Amor a Segunda Vista) nos trae otra comedia con Hugh Grant, aquí hace pareja con Sarah Jessica Parker donde ambos interpretan a una pareja de trabajadores exitosos de Nueva Cork que al presenciar un crimen deben irse a un pueblito para mantenerse en el programa de protección de testigos. La última colaboración que habían tenido juntos el director y el protagonista era Letra y Música, una simpática comedia romántica con algunos momentos originales. Lamentablemente Y… Donde Están los Morgan? No tiene ninguna de esas características.

    El primer y mayor problema que tiene la película es que no hay química entre los protagonistas, si bien Hugh Grant y Sarah Jessica Parker han tenido actuaciones memorables cada uno en lo suyo, juntos no logran sacar adelante la película, sus estilos de comedia difieren mucho, sus gestualidades también y no logran ensamblarse como una pareja. En algunos casos esto podría llegar a ser un detalle menor o incluso pasar desapercibido, pero para el tono en el que trabaja la película donde de ellos y sus reacciones dependen los chistes y gags del film, el resultado es desastrosamente evidente.

    Si bien se cumplen las reglas básicas del género (tanto el romántico como las comedias sobre el programa de protección de testigos), no se ven ningún chiste que no se haya visto antes cientos de veces, el dúo protagónico aporta su dosis de gestos propios, también vistos cientos de veces, pero entre tanta repetición la película no encuentra su identidad, no hay algo que uno vea como propio del film, no se genera ninguna sonrisa nueva, nada fresco, ni simpático. El espectador a la hora de sentarse a ver uno de película de este estilo sabe que va a ver, pero hay distintas formas en las cuales se le puede presentar el producto, y este no es el mejor ejemplo.

    Esperemos que Hugh y Sarah Jessica Parker vuelvan a lo que mejor saben hacer, y esperemos que Marc Lawrence vuelva a encontrarse con aquello que le permitió escribir las películas que le han gustado al público como las antes mencionadas.
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  • Sólo para parejas
    Sólo para parejas
    A Sala Llena
    Jon Favreau y Vince Vaughn se unen una vez más para traernos una comedia, en este caso algo bastante lejos de lo que fue Swingers. La película narra la historia de cuatro amigos y sus respectivas parejas cuyos matrimonios están en crisis y deciden aventurarse a unas vacaciones.

    Si bien nadie va a negar el ingenio de la dupla Favreau-Vaughn, ni el talento para la comedia de Jason Bateman, y asi como nadie discute la belleza de Kristen Bell, Malin Akerman y Kristin Davis, el resultado no cumple con las expectativas. Al menos no con todas ellas.

    La película marca el debut cinematográfico de Billingsley que hasta ahora venía siendo actor y productor en películas relacionadas con la dupla antes mencionada como (Iron Man o Viviendo con mi Ex) y en cierto modo se nota la inexperiencia de Billingsley detrás de cámara, sobre todo a la hora de manejar los gags. Tal vez sea esa la falencia más importante que tiene, la falta de momentos que le roben una risa al espectador. Valga la pena mencionar, el guión está lejos en calidad, ingenio y perspicacia de otros trabajos relacionado con los guionistas, la idea en si tampoco destila mucha creatividad, se han hecho películas similares, y queda lejos de los standares actuales, de los mejores exponentes de la comedia norteamericana, que inauguraron los propios integrantes del “Frat Pack”.

    De todos modos hay que reconocer que el film es llevadero, la batalla de “Guitar Hero” es el mejor momento de la película. Como de costumbre la labor del cast es buena (aunque Jean Reno esta un poco desaprovechado) y que el espíritu del film es honesto. Mención aparte, la fotografía de Eric Alan Edwards esta por encima de los standards de una película de este estilo (se tomo bastante en serio el concepto de Eden) y por otro lado la música del archipremiado A.R. Rahman dista mucho de sus mejores trabajos.

    En síntesis, una comedia que pasa sin pena ni gloria, entretiene un poco, pero no aporta nada nuevo a un género bastante desgastado.
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  • La madre
    La madre
    A Sala Llena
    Antes de tratar de explicar el “de que se trata” de La Madre hay que aclarar que con el cine de Gustavo Fontán lo más importante es la forma. De tener que resumirlo, se podría decir que se trata acerca de la relación madre-hijo que tienen Sonia (Gloria Stingo) una mujer en una debacle emocional y psicológica, y Jonatan (Federico Fontán) un chico que esta convirtiéndose en adulto.Todo el relato se teje sobra las tensiones que se generan entre dos personajes, aunque no necesariamente entre las interacciones de ambos. Por así decirlo, es más lo narra lo que no acontece que los hechos en sí, y parte de la tan alabada poesía que lo caracteriza al director radica allí, la otra, en la fotografía de Diego Poleri.
    Si bien todo lo antedicho es meritorio, y permítanme aclarar no es poca cosa animarse a hacer un relato de este estilo entre tanta solemnidad y llanura que caracteriza, lamentablemente, al cine argentino desde hace ya varios años, no basta solo con arriesgarse a un enfoque diferente. Aunque no se pone en duda la identidad del filme, a este le falta fuerza, la lírica de la imagen en algún momento se agota, y ni el montaje ni las actuaciones logran levantarlo. A su vez, el hecho de que la ausencia sea algo que marca y resignifica todo el filme, obliga al espectador a ser participe constante, seguro, esto no es una contra, pero así como potencia los momentos mejor logrados, potencia también, aquellos momentos donde el relato cinematográfico decae. Por otro lado, y como ya es costumbre nacional, el punto más flojo es el sonido, no por falta de creatividad, ni porque este “olvidado”, sino por falta de profundidad narrativa, se sostiene todo a través de la imagen y el sonido no alcanza todo su esplendor en ningún momento, salvo, claro esta, cuando es a través de la palabra, de la poesía oral.

    Aún con estos altibajos La Madre no deja de ser una alternativa por demás interesante dentro de la cartelera, y es grato saber que de vez en cuando hay quienes apelan a las emociones utilizando otros recursos que por momentos parecen olvidados, donde el alma fragmentada del film y sus personajes se vuelve casi tangible para el espectador, y es en ese “casi” que radica toda la magia (tanto el artificio y la ilusión) y lo que hace valer el sentarse a ver la película.
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  • Preciosa
    Preciosa
    A Sala Llena
    Normalmente comienzo hablando acerca de interpretaciones sobre la película, aplicar esa otra mirada que muchas veces se nos escapa, otras, trato de abordar la película al estilo Roger Ebert, hablando acerca de cómo me hizo sentir, y luego me acerco más a detalles técnicos, como la dirección, el guión, la fotografía y por supuesto, las actuaciones. En este caso si bien podría optar como hizo mi compañera Florencia Gasparini Rey y aglomerar estos detalles, Trataré de hacer un poco de las dos y hablar acerca de lo despiadado del filme, se que es duro decirlo, pero no se me ocurre una mejor palabra para describir Preciosa, que no sea como una película despiadada, para con el personaje y para con el espectador. La historia de un personaje sufrido en exceso, por el tipo de sufrimiento, la forma en la que se estructura ese sufrimiento y se le va develando la información al espectador para ir destruyéndolo cada vez un poco más, no deja más remedio que pensar así de la película.

    Lee Daniels comienza su film con un pañuelo rojo, en un poste de luz, un farol. Eso es el filme. Un punto rojo en medio de la nada, algo que te grita a los cuatro vientos “¡Mírenme!” pero no tiene nada concreto para decir. Si bien seguramente pretendía ser una metáfora estilo la bolsa de Belleza Americana o la pluma de Forrest Gump y ese pañuelo luego tiene algunas apariciones, tristes y lamentables, pero apariciones al fin y a cabo, a lo largo del filme, no deja de ser una pobre metáfora que no tiene lugar en la película, puesto que se lo presenta todo como un paquete, la película sola hace por el espectador todos los procesos de interpretación, parece que viniera con un manual incorporado de “como leer Preciosa: Basada en la Novela “Push” de Sapphire en cada fotograma. Se podría decir que mi trabajo como crítico ya esta hecho, la diferencia esta en que respeto mi profesión y trato de ahondar un poco más, no demasiado, pero al menos intentarlo.

    Creo que el vicio más grande que tiene el filme es su desprolijidad, pero no por el uso narrativo que se le pueda dar (si esa era la intención, esta horrorosamente ejecutada). Las actuaciones son desparejas, hay una marcada tendencia hacia la sobreactuación, asi como esta plagada de los vicios más comunes que pueda llegar a tener una performance. Orson Welles dijo una vez “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta”, y eso es todo lo que se puede reflexionar sobre el trabajo de Daniels, la ausencia de ese ojo en el corazón de un poeta, la falta de poesía en el montaje, de matices en las actuaciones, de una banda sonora que resalte y acompañe. La falta de un papel activo de la cámara.

    Lo más triste de todo, es que de alguna manera u otra creo que ese descuido era intencional, como si Daniels y los productores pensaran que bastardear al espectador de esa manera fuera necesario, como si la única forma de emocionar al espectador fuera a través del uso sistemático del golpe bajo como principal recurso narrativo. Si he de juzgar a la película como lo que pretende ser, un circo de abusos, debo confesar que es excelente, no obstante, si debo juzgar la película como una obra de arte, no me queda otra opción que decir que me ha decepcionado.
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  • Invictus
    Invictus
    A Sala Llena
    Clint Eastwood tiene la particularidad de ser uno de esos directores que a lo largo de los años – y vaya que lleva años en la industria – ha sabido meterse con proyectos de distinta envergadura y de distinta índole. Invictus es un claro ejemplo de ello, un perfecto balance entre la épica deportiva y el cine político, lo cual no es decir poca cosa, tal vez tratándose de Eastwood uno ya tenga cierta pretensiones a la hora de sentarse a ver uno de sus filmes, y es completamente entendible. También es, a su vez, entendible pensar en otras obras recientes que se han animado a hablar del pasado, presente y, porque no, futuro de la discriminación en África, principalmente, en Sudáfrica. Puedo recordar uno de los mejores estrenos del pasado año, Sector 9. Inevitable es, pensar en ellos, no así, no hay comparación valedera.

    Invictus es una idea hecha película, con sus fallas, porque las tiene, pero una idea al final de cuentas. Hace años que se viene trabajando en el proyecto sobre Mandela, con participación directa de Morgan Freeman, el propio Madiba y la productora Lori McCreary, pero el proyecto no tomó forma sino hasta que encontraron algo que aglomere todo lo que significa Nelson Mandela y su obra en Sudáfrica, su mensaje, su creación. Y eso es, la copa del mundo de rugby de 1995, y de ahora en más, esta película de Clint Eastwood.

    Una vez aclarado esto, no menos importante es hablar de la calidad cinematográfica de esa idea. Eastwood tiene un Standard, y lo mantiene, no es su mejor obra, eso seguro, pero si es un aporte digno a su filmografía. Ha sabido capturar el deporte, la pasión, la lucha que atravesaba el país en ese momento sin descuidar al espectador ni al producto final. Quizás el único defecto sea la extensión del filme, o tal vez, solo tal vez, no haberse animado a hacer algo un poco más épico. Porque el deporte tiene ingredientes épicos y todo aquel que lo ame sabe, que una final del mundo, inequívocamente, es una batalla de proporciones épicas. No es cuestión de reducir de ninguna manera el resultado final, porque logra emocionar, sino que al compararla con otros filmes relacionados con el deporte, e inclusive con mayor o menor contenido político (Rocky puede servir de ejemplo) tal vez gane a nivel estético, inclusive puede que sea mejor la habilidad con la que se filman las secuencias deportivas, logran alejarse del modelo televiso y convirtiéndolas en una experiencia cinematográficas, pero la lucha final, deja gusto a poco, no alcanza esa emoción característica, no hay sufrimiento, no hay un verdadero duelo final.

    No obstante es un filme de visión casi obligatoria, y que debe ser tenido en cuenta para futuros proyectos. Demostrando que para enaltecer a una persona, y sobre todo su mensaje, no siempre hace falta una biopic, o que para honrar el esfuerzo deportivo, no siempre es necesario meterse con la táctica, estrategia o secuencias de entrenamiento. Clint, lo hizo otra vez.
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  • Papás a la fuerza
    Papás a la fuerza
    A Sala Llena
    Papás a la Fuerza de Walt Becker y traída de la mano de Disney cuenta la historia de dos ejecutivos amigos de toda la vida, Charlie (John Travolta), un solterón empedernido, y Dan (Robin Williams) un hombre mucho más tranquilo, pero que carga con los recuerdos de una noche de fiesta, la cual Charlie siempre recuerda para romper el hielo en las charlas de negocios. Un día, Dan descubre que como consecuencia de esa noche de fiesta tiene dos hijos, y debe hacerse cargo de ellos por dos semanas, mientras trata de cerrar el negocio más importante de su carrera.

    Si bien la historia no es para nada original, de hecho, ya vimos a Williams en cintas que hablan acerca de la paternidad (Papa Por Siempre, Hook, entre otras) la pareja con Travolta y la promesa de Disney de acercarse al viejo cine que nos tenía acostumbrado (recordemos la muy reciente vuelta a la animación 2-D de la mano de La Princesa y el Sapo) eran tentadores. El resultado, una gran decepción.

    Si bien uno tiende a ser menos riguroso a la hora de analizar un film infantil porque esta pensando para una lectura sencilla, es inevitable no ver severos errores en el film y escenas que tal vez no sean el mejor ejemplo para los más chicos. Ciertos detalles como la descripción de los asiaticos y latinos en la película pueden, incluso, resultar agresivos e indignantes. Pero la mayor falla no es sino, la más elemental para un film de este estilo, aburre. Los gags son pocos, muy pobres y todos ya vistos en numerosas oportunidades, y pese a los nombres del reparto, ni siquiera están bien ejecutados. Si bien el tema de la paternidad es lo central, los chicos aparecen poco y nada, no logran captar la atención del espectador y uno no se encariña con ellos. El tiempo que pasan Travolta y Williams en pantalla no atrapa ni hace reír lo suficiente, están claramente desperdiciados ambos. El personaje del difunto Bernie Mac pasa sin pena ni gloria, Matt Dillon y Justin Long son increíblemente desaprovechados, al punto de que sus escenas podrían no estar y el resultado del film hubiera sido el mismo y Seth Green esta claramente de más, aunque logre robar una sonrisa cerca de final del film.

    A la hora de resaltar los puntos positivos, Travolta se muestra fresco. Eso es todo. Un traspié que esperemos olvidar pronto en la carrera de John, de Robin, dos “viejos” talentosos que nos han sabido emocionar y hacer reír numerosas veces a lo largo de su carrera.
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  • Los fantasmas de Scrooge
    Los Fantasmas de Scrooge, es un film de Disney dirigido por Robert Zemeckis, que aborda la ya conocida historia de “Un Cuento de Navidad” de Charles Dickens. Siguiendo los pasos de sus últimas dos películas (Beowulf y El Expreso Polar), Zemeckis hace otra con animación con captura de movimiento, y también vuelve a abordar la temática navideña. Otro dato no menor, es que implica una vuelta a los viajes en el tiempo –Robert fue el director de la recordada, y muy querida, Volver al Futuro.

    Scrooge, que en su versión original recibe la voz de Jim Carrey (quién ya había dado su voz para Horton y el Mundo de los Quién), es un viejo rico, pero avaro, que en vísperas de Navidad recibe la visita de tres fantasmas que le muestran su pasado, su presente y su futuro, obligándolo a reflexionar sobre su persona, su rechazo por las festividades, sus amigos y familia, y sobre todo, su forma de vivir y sentir la vida. El mismo Jim le dio vida a través de la captura de movimiento, y hacen su participación en el film Gary Oldman, Colin Firth y Robin Wright entre otros.

    Nadie duda de las capacidades de Jim para darle vida a un personaje, sus recursos de interpretación física ni su voz, y se nota su participación en el film. Es prácticamente él como un personaje que trasciende a las distintas personalidades que aborda, lo que hace que la historia progrese y el espectador se meta en la película; sin embargo, la historia allí se queda. La animación, que se encuentra a años luz de lo que fue El Expreso Polar, y tiene sus momentos de gloria, sobre todo si se la ve en 3D (si bien el efecto aún cumple la función de sorprender al espectador más que tener una función narrativa) hay momentos muy interesantes donde todo converge para que el espectador “esté dentro del film”. Pero también la historia tiene ciertos baches, recordemos que tiene la intención de ser un producto para niños –aunque Disney mismo reconoce que no es recomendable para los más pequeños– y eso se hace notar. El público adulto encontrará la historia que ya conoce, con la belleza que un director de la talla de Zemeckis le puede aportar, un Jim Carrey lejos de otras pelis navideñas como El Grinch, que logra comprar al espectador con sus múltiples personajes, pero tampoco alcanza a estar a la altura de clásicos del cine navideño como Qué Bello es Vivir.

    La asociación Disney-Zemeckis brinda una película que funciona como producto navideño, alimenta al espíritu de la navidad, y entretiene. Puede ser disfrutado por padres y chicos, pero no es ideal para los más chiquitos. Gana con el virtuosismo de Jim Carrey, pero no aún así pierde magia a lo largo que los minutos pasan.
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  • Terror en la Antártida
    Terror en la Antártida de Dominic Sena relata la historia de un supuesto primer asesinato en el único lugar del globo en el cual no habido uno, la antártida. La encargada de resolverlo es una US Marshall interpretada por la siempre bella, Kate Beckinsale. El film respeta los códigos del thriller más tradicional, misterio, suspenso, y vueltas de tuercas planificadas en momentos estratégicos. Eso, en esencia es lo que no se nos presenta, un film poco pretensioso, cuidado, con ciertas dosis de acción, que intenta aprovechar una historia clásica, y un lugar inhóspito para contarla, pero no lo logra, o mejor dicho, lo logra a medias.

    Por un lado tenemos a los actores, si bien nadie desentona, ninguno tiene una performance que valga la pena resaltar, se limitan a cumplir con lo que se les plantea, y deja cierto sabor amargo, puesto que hay algunas escenas interesantes que podrían haber sido mejor aprovechadas. A medida que la narración progresa, los personajes, de a poco, van soltando parte de su pasado, lo cual enriquece mucho al personaje en si, pero esto no se traslada a la actuación, ni tampoco pareciera tener mayor impacto en la historia principal. Tampoco se debe dejar de lado que, si hay algo que el espectador identifica fácilmente es una buena interpretación en un giro inesperado, y eso no esta, y se siente esa carencia.

    Desde otro lugar, al guión le falta fuerza, si bien no se puede decir que haya algo tirado de los pelos; lo cual teniendo en cuenta el nivel de lo que viene aportado hollywood al género, no es decir poco; sin embargo, lejos esta de sorprender al espectador, o de aprovecharse al máximo ciertos elementos que se van planteando a lo largo film, hay personajes desaprovechados, historias que se van abriendo y luego se dejan de lado. Todo esto sin mencionar el trazo grueso que acompañan algunos momentos del film, en especial la utilización del flashback, si bien no se puede negar que en él hay información importante, pierde fuerza debido a la reiteración, generando que se repitan cosas que el espectador ya sabe.

    Claramente se puede sintetizar al film como una película que lo intenta, no pretende ser mucho y cumple con su propósito, pero tenía potencial para ser un film mucho más interesante. Dudo mucho que algún espectador salga decepcionado, pero se olvidará de la película 5 minutos después de haber abandonado la sala.
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CONCURSO: LOS PADRINOS DE LA BODA