+
Imagen del crítico Pabela
Pabela
  • Cantidad de críticas: 98
  • Promedio: 71%
  • Críticas favorables: 72/98 (73%)
  • Críticas desfavorables: 26/98 (27%)
  • Diferencia absoluta: 14%
  • La separación
    La separación
    La Cinerata
    Asghar Farhadi supo demostrar gracias a About Elly que el cine iraní no era exclusivo de Abbas Kiarostami, mucho más popular por entonces. Ahora con A Separation se afianza como uno de los directores asiáticos más prometedores gracias a la cantidad de reconocimientos que viene cosechando en distintos festivales internacionales y en ser el segundo film iraní en obtener una nominación al Oscar para mejor película extranjera y el primero en entrar dentro de la categoría de mejor guión original.

    Filmada con una extraña prolijidad si consideramos el uso de la cámara en mano, Farhadi, quien también estuvo a cargo del guión, retrata con detalle y sin apuro los problemas de una sociedad difícil como la Iraní donde no se deja de lado ni los entresijos de la justicia, sobre todo, ni las diferencias sociales, religiosas o aquellas más universales, incluso, como la ruptura familiar, la agresividad, la cólera, la injusticia.

    Parecería que la efusiva acogida que le ha dado la crítica internacional no nos deja lugar a dudas de que estamos ante una obra maestra, una incisiva mirada a la sociedad de nuestro tiempo, sea esta del país que sea. La increíble proliferación de films refritados y regurgitados del cine actual posiblemente explique la grandeza de un film sencillo, humano, realista y el por qué tanto espectadores como críticos la han tomado como el aire fresco que la gran pantalla necesita, al menos, como opción aparte. Sin embargo, personalmente me atrevo a nadar un poco contra la corriente y expresar abiertamente que del film me esperaba otra cosa.

    Quizá el problema venga dado a las expectativas que uno se crea a priori cuando un film es promocionado. Desde todos los elementos paralingüísticos, y lingüísticos claro, uno va elaborando la posibilidad de una determinada historia. Por supuesto que sería totalmente ingenua si esperase que porque el film llevase la palabra separación en su título, de eso tenga que hablarme específicamente. Farhadi concentra tanta fuerza en los personajes secundarios que termina desdibujando de alguna manera a los protagonistas. Las interpretaciones de Peyman Maadi y Leila Hatami quedan en sombras, lucen frías gracias al extraordinario poder escénico que el director otorga a personajes como Sareh Bayat, e incluso, a su propia hija Sarina Farhadi, quien interpreta a la hija del matrimonio, testigo silencioso y doloroso del drama, verdadera víctima del conflicto.


    La separación aquí es usada como un disparador de otro tipo de conflicto distinto al de la separación en sí. Aunque se nos cuenta en la escena inicial el por qué del deseo de divorciarse de Simin, el director no se detiene a contarnos sobre la pareja sino en las consecuencias funestas que esa decisión termina por desencadenar. A partir de ahí, un hecho provocado por la cólera dará lugar a discusiones, muchas, todo el tiempo, con la fuerza necesaria para gritarnos que los problemas son muchos, son serios, son graves.

    Y ahí es donde personalmente termino por desconectar de la historia. Es indudable la maestría de Farhadi para retratar la tensión, para ambientarnos dentro de ese mundo en que los personajes se mueven y cómo se interrelacionan pero a la vez carece de la habilidad necesaria para asentar el relato y provocar una identificación con los personajes que nos permita emocionarnos con lo que les pasa. ¿Quiere hablarnos de la burocracia insufrible de una justicia en la que uno debe pelear por su cuenta, sin abogados entendidos, discutiendo como lo harían los hermanos frente a una autoridad paternal?, ¿hablar de la mentira y cómo esta puede constituir un pecado tremendo dentro de los conceptos religiosos regidos por el Corán?, ¿quiere hablarnos de cuánto lamenta Simin que a su marido no le importe si ella se queda o se va?, ¿si es que se lamenta de todavía amar a un hombre capaz de perder el juicio hasta provocar un crimen?. Posiblemente de todo ello, claro.

    Lo sé, muchos podrían acometerme, y seguramente lo harán, con todas las respuestas posibles. Después de todo así se plantea la historia, como la vida misma en la cual a veces todo nos sucede al mismo tiempo, un hecho termina generando una cadena de circunstancias indomables. Pero, a riesgo de sonar mediocre, y quizá sea que no la haya entendido bien del todo, tanta fuerza puesta ahora aquí, luego allá, no me dio oportunidad de interesarme del todo por lo que estaba pasando. El ritmo por momentos acelerado, por otros, extremadamente contemplativo me rindió al aburrimiento, ¿para qué negarlo?.

    Eché de menos la profundidad de los diálogos que Farhadi supo elaborar en About Elly constituyendo la música que casi no tiene el film, la destreza de plantear una historia sencilla sin pretenciones grandilocuentes. A separation no deja de ser una película para ver, valoro la mano austera pero certera de este director para crear escenas que aunque sencillas no dejan de impactar y llegarle al espectador; después de todo a la mayoría, les ha encantado que es lo que cuenta.

    Arrasadora en la Berlinale del año pasado, este es un film que seguro ganará el corazón de la Academia; un pronóstico que lanzo un tanto apresurado pues no he tenido oportunidad de ver a sus competidoras extranjeras. Pero que a pesar de su ritmo un tanto desordenado para mi gusto le reconozco mucha fuerza en ciertos tramos, un final excelentemente planteado, de esos que no necesita palabras ni ademanes para hacerse entender; ese tipo de clima y logro es el que me hubiera gustado ver sólidamente a lo largo de las dos horas de duración.
    Seguir leyendo...
  • Los vengadores
    Los vengadores
    La Cinerata
    The Avengers era desde el vamos un proyecto realmente ambicioso. Aun cuando estuviera basada en un comic bien conocido y que Marvel no se ahorra las ganas de adaptarlo todo, tantos superhéroes juntos se transformaba en una apuesta fuerte por parte de un estudio que tenía que encontrar a alguien bien capaz de distribuir muy bien el protagonismo de cada uno. Era un cara o seca, un vivir o morir, que aun cuando estuviera excelentemente maquetado en su publicidad podía sucumbir de un soplido.

    Pero el nombre de Joss Whedon no era para pasar inadvertido y aunque personalmente Thor no me haya parecido un film para echar porras, otros de sus títulos le daban un crédito más que fiable. Toda la popularidad que ganó en su momento Buffy, la cazavampiros, así como la buena acogida en general de Serenity se lo debíamos a él. El problema es cuando luego de su estreno pareciera que no hay un punto medio. Todo el mundo parece adorarla y hasta he llegado a leer por ahí que es una verdadera innovación del género. Pues bien, sin llegar a unos extremos tan taxativos debo reconocer que la cinta tiene sus aciertos.

    El primero es que justamente aunque sobresalga un poco más el personaje de Iron Man interpretado por el carismático Robert Downey Jr., cada uno tiene su momento, su rol bien definido y por supuesto, su importancia dentro del conjunto. Aquí el reparto destila buena química algo imprescindible para este tipo de uniones protagónicas. Nadie pisa a nadie y aunque honestamente me vienen sobrando las nuevas adquisiciones representadas por Scarlett Johansson como Black Widow y Jeremy Renner como Hawkeye en este aspecto la película gana al no otorgarles más de lo que el público seguramente pedía. Vamos, que los films que cada héroe tuvo individualmente como antecedente de esta unión hacía que el público se centrara en ellos se haya o no conocido el comic de donde nacen. Mención realmente especial merece acá el verdoso Hulk en la piel de Mark Ruffalo, actor que siempre me ha caído apenas simpático pero que aquí logra dotar al atormentado Bruce Banner de un muy buen carácter que bien le valdría otra oportunidad en la pantalla grande. Whedon logra un balance tan bien medido que hasta aquellos que nos hemos perdido alguno de los films precedentes, en mi caso Capitan America, nos entran las ganas de completar la serie.


    El segundo gran acierto de The Avengers es el humor. Sin llegar a ser una película de “ensamblaje” como The Expendables que no se toma en serio nunca, aquí tenemos continuos toques muy bien puestos de verdadera gracia. Si bien casi el sesenta por ciento de ellos pertenecen a la figura de Stark, todos en algún momento protagonizan alguna escena que nos arranca una risa espontánea, varias de esas risas vienen dadas por líneas de diálogo graciosas y muy atinadas que seguramente quedarán en el ideario de muchos. El film tiene mucho parloteo del que siempre se encuentra en una superproducción de este tipo, pero engalanados con mucha simpatía que levanta el ritmo narrativo de manera satisfactoria, porque si vamos al hecho, la acción real se desata sólidamente en la segunda hora de proyección, mientras que la primera puede que exaspere un poco al espectador ansioso. A partir de entonces me sorprendí de que la película me divirtiera tanto.

    Y si un film de estos gana en humor, el aspecto visual le otorga también una buena cantidad de créditos. De hecho creo que nunca llegué a pensar que terminaría recomendando que de ser posible paguen unos pesos más por verla en 3D, tecnología que aquí está realmente muy bien empleada. Mucha acción, insisto en esto de que sobretodo en la segunda mitad del film, mucha dinámica y mucho humor parecería que es suficiente, sin embargo el film, en lo que en argumento se refiere, no deja de ser una verdadera excusa, correctamente planteada eso sí, para presentar a este conjunto de superhéroes luchando juntos. El malo consigue un arma mortal, el mundo corre peligro, los únicos que pueden salvarlo son los vengadores. Lo demás, explicaciones sobre protones, iones y muchas computadoras que sostienen la inmensa excusa para sobrellevar la acción. No es algo que importe demasiado cuando el film no pretende ser más de lo que ofrece, buen entretenimiento y muchas peleas épicas. Pero para los más exigentes, o para aquellos que no sepan todos los dimes y diretes de las historias originales, bien pueden padecer algunos momentos en que el guión se vuelve una meseta importante.

    The Avengers hay que verla con ganas de divertirse, sin sumar grandes dosis de expectativas de lo que se diga por ahí, es un film correcto, bien armado, inteligentemente ofrecido, y sobre todo vendido, pero que no trasciende más allá de lo que el género de este tipo nos ha ofrecido hasta ahora. Super producción a gran escala que no ahorra nada, mucha espectacularidad visual que bien merece la pantalla grande. Una de las más esperadas del año ya ha pasado y me alegra que haya sido en forma satisfactoria.

    No se muevan del asiento hasta que pasen los créditos!!

    Dato curioso [sin riesgo de demasiado spoiler pero por las dudas atenerse sin no la vieron]

    Además de la escena pos créditos que está en todas las versiones, en Estados Unidos hay una más- no sé porqué acá se la ahorraron- en donde aparecen todos los vengadores entrandole con ganas a las Shawarmas, esta es una captura de baja resolución donde puede verse la escena.
    Seguir leyendo...
  • Shame: sin reservas
    El reflexionar sobre la incomunicación en épocas de tecnología de punta donde todos vivimos en “red” queda ya casi como un cliché; lo mismo si partimos de la base de que la mayoría de las sociedades valoran más el placer del cuerpo, el éxito material y las relaciones fugaces antes que el amor o la familia. Sin embargo estas reflexiones casi de manual contemporáneo no dejan de ser necesarias y hasta obligadas. En Shame, el director londinense Steve McQueen, un realizador con apenas dos largometrajes en su haber pero que no han pasado inadvertidos, hace una impecable cirujía al alma de un personaje que incapaz de relacionarse con el otro hunde su vacío en la obsesión sexual.

    McQueen no se queda en el mero estereotipo del hombre treintañero que le teme al compromiso, aun cuando en alguna escena el protagonista casi se defina como tal; Brandon, interpretado grandiosamente por Michael Fassbender es presentado con todo su bagaje dramático que explica sustancialmente el porqué de sus obsesiones y efímeros encuentros sexuales. Con detalles prácticamente minimalistas pero certeros, el director nos expone la causa del infierno de un hombre que tal cual reza el título del film siente cualquier cosa menos placer real. Una sola contrafigura, la de su hermana en la piel de la cada vez más ascendente Carey Mulligan, y la relación con esta nos dan claras muestras del porque de sus carencias y tormentos. Y a la vez, sintetiza con una gran habilidad dos formas contrastantes de enfrentar casi la misma realidad. Él, incapaz hasta de aceptar el cariñoso abrazo de su hermana; ella, una dependiente patológica que le teme a la soledad.

    Puestos a pensar en los dramas que el 2011 nos ha ofrecido, me cuesta entender porqué Shame ha sido tan ninguneada por la Academia. No solo porque la película compone con gran maestría una historia que ronda una temática que quizá podría resbalar para el lado del grotesco y sin embargo no lo hace; sino porque Fassbender- que ya en Fishtank demostró su talento dramático- ofrece una de las mejores interpretaciones masculinas del año. Su Brandon es un hombre contenido, casi inexpresivo, que poco a poco desbordará en una crisis infernal con el que el espectador, sea este del género que sea, identificará inmediatamente.

    Shame, incluso, hay que decirlo, logra mucha más profundidad psicológica sobre el tormento de un hombre sometido a actos auto reprochables que lo que logra un pretendido film sobre psicología como fue otro de los recientes estrenos en el que participó el actor irlandés, A Dangerous Method. Sin demasiado academicismo ni retóricas innecesarias, McQueen elabora con ritmo sosegado al principio pero in crescendo, casi como una regla inversamente proporcional, un verdadero descenso a los infiernos. Cuanto más parece caer el protagonista más ritmo toma la narrativa pero sin por eso parecer que de buenas a primeras quiere tirarse sobre la mesa todo aquello que no se contó antes.


    Para entender a este Brandon hay que centrarse en los detalles, sus reacciones, su modo de andar por la vida; y para eso el director se sirve de una primera parte en apariencia banal, cotidiana, hasta desembocar en el verdadero meollo de la crisis. Hay escenas muy bien logradas que dicen con poco todo lo necesario, como esa corta conversación con su compañera de trabajo en una primera cita o la discusión entablada con su hermana frente al televisor.

    La tensión creada por el director está tan bien madurada que aunque entendemos que el personaje en algún momento tiene que explotar no intuimos en absoluto el cuándo o cómo. La última media hora del film es una maravillosa exposición de extremismos en los que cae el protagonista con tal de hacer desaparecer ese vacío que el espectador no se impacta por la mera imagen desplegada, sino por el genuino dolor que exhala su incapacidad de conectar con alguien.

    Puede que algunos encuentren en ese ahorro de diálogos y en esos constantes encuentros casuales algún elemento de reproche, de hecho me cuesta aceptar que aunque haya sociedades cada vez más liberales y que Fassbender rezuma sensualidad irresistible, haya tanta mujer dispuesta así como así a mantener relaciones con un desconocido. Pero eso es prejuicio mío, claro. Después de todo lo que importa es que este es un drama bien contado, bien actuado y excelentemente planteado, ¿qué más se podría pedir?. Incluso la música y la fotografía, una gracias a Harry Escott, la otra a Sean Bobbitt confeccionan un film sencillo en recursos pero altamente perturbador.

    El film es perturbador porque más allá de las escenas de alto voltaje, que en definitiva no muestran nada diferente a lo que podríamos ver en la televisión de los últimos años, por ejemplo, en muchas escenas de sexo de series de éxito, sino porque no deja de ser un fiel retrato de la sociedad en la que vivimos. Porque aunque parezca una simbología de moralinas conocidas, Shame a fin de cuentas nos muestra a lo largo de la película la hipocresía en la que vivimos hoy, en la incapacidad que tenemos de relacionarnos verdaderamente, en las adicciones que todos tenemos por algo, en la avidez de consumirlo todo, lo que sea, en la necesidad de exponernos todo el tiempo, de hacernos notar, de que nos vean, todo para tapar la gran soledad en la que realmente las grandes ciudades viven inmersas. Escenas repetidas, como las de la ventana, reafirman este hecho, un simbolismo patente de la necesidad de exposición. Shame es en cierta medida un grito visual que todos damos de continuo pero que nadie está dispuesto a escuchar, pare ello basten las palabras de Sissy a su hermano:

    Si me voy, no volveré a oir de tí. ¿No crees que eso es triste? Eres mi hermano.
    Seguir leyendo...
  • El líder
    El líder
    La Cinerata
    Para hablar de una película como The Grey supone subordinarse siempre a la dualidad de los aspectos: el visual y el argumental, lo creíble y lo inverosímil, la finalidad o su mensaje. Joe Carnahan sabe muy bien cómo manejar los recursos de la acción, ya en Narc o en la disparatada Smokin’ Aces supo demostrarlo. Sin embargo si en aquellas tenía en claro qué estaba contando, en The Grey vaga entre un excelente film de supervivencia y un drama humano con infructuosos tintes poéticos. Carnahan intenta ir más allá de lo que el film debiera de pretender, presiona por demostrar aquello que la propia situación sola ya demuestra, como pasa en la mayoría de los buenos films de este tipo: el hombre lucha todo el tiempo, como cualquier otra criatura sobre la Tierra, por sobrevivir.



    Si el film sale medianamente airoso es porque su factura es realmente impresionante, es uno de esos films que debieran verse en pantalla grande, que sabe cómo mantener la tensión, que recurre al impacto visual bien logrado haciendo que el espectador no se aburra aun cuando lo que se cuenta esté plagado de baches y situaciones realmente inverosímiles. Es un film entretenido, sí, pero que dejará mayor sabor de boca cuanto menos preguntas se haga el espectador sobre qué se está contando. Es que películas sobre hombres que luchan por sobrevivir al medio salvaje al que caen por accidente, hombres que luchan contra climas intempestivos y violentos, hay muchos. Pienso ahora, por ejemplo, en The Edge y si bien podría tener escenas un tanto hiperbólicas lo cierto es que terminaba siendo un film creíble desde que las amenazas del medio eran variadas y verosímiles. En The Grey parecería que la única amenaza es una manada de lobos asesinos, tan pensantes como un ser humano, más cercano a un film de ciencia ficción que a una verdadera experiencia salvaje.

    Lian Neeson dará durante todo el film incontables explicaciones sobre el comportamiento de estos animales para dejar bien en claro lo que Carnahan cree que no entenderemos, el macho alfa, el líder, es quien imperará. O Neeson o el lobo por lo que de ahí en más podemos intuir casi todo el resto de la película. Esto, insisto, no sería un problema si el film cumpliera con un cometido único, ser una excelente película de aventuras, un film que aun cuando derrocha tópicos y personajes estereotípicos, es efectivo por la tensión que crea; pero los elementos dramáticos con los que el director intenta dar profundidad a la historia terminan cortando los climas bien logrados, provocando muchas veces el revoleo de ojos del espectador que después de todo quiere saber cómo este grupo saldrá del laberinto blanco al que han caído por desgracia.

    Pensamientos sobre la fe, Dios y la familia terminan siendo distracciones con las que adornar un relato que de por sí ya pintaba interesante sin necesidad de que se nos quiera provocar la lágrima o la reflexión facilona. The Grey, Infierno blanco o El Líder para Hispanoamérica, bien podría funcionar mejor como una historia más del hombre contra el medio hostil de la naturaleza, un film que reafirmaría, con un guiño de ojo, aquello de que mejor no meterse con Neeson. Tanto se ha destacado de su actuación aquí, que pensé que estaría ante un film diferente, sobresaliente. Lejos de eso, esta cinta es una más, sí, pero lamentablemente no destaca.

    ¿Estoy diciendo que The Grey es mala?, no; simplemente estoy destacando que se disfrutará más si vamos con bajas expectativas, sabiendo que ante todo es un certero film de acción, exagerado y bien realizado- increíble que casi no se haya usado efectos especiales en cuanto a lo climático, dicen que lo difícil de esta realización fue justamente hacerla bajo las tormentas de nieve reales- sin embargo no pidamos una historia sólida, mucho menos una relato que cierre.
    Seguir leyendo...
  • Furia de titanes 2
    Después del poco exitoso acogimiento que tuvo Clash of the Titans por parte de la crítica y de los espectadores en general, parecía increíble que pudieran apostar por una segunda entrega de este mundo tan poco relacionado con la mitología clásica que aprendimos en la escuela. Sin embargo debo confesar que aun cuando no la esperara con ansias, Wrath of the Titans me generó tras los tráilers e imágenes promocionales, un poco de curiosidad. Y ciertamente no la pasé mal viéndola pero ¿la pasé bien por el film en sí o porque finalmente terminó siendo una hipérbole tan desmesurada e inverosímil que fue imposible no divertirme gracias a ello?.

    Todos sabemos lo exagerado que puede ser el cine más palomitero de Hollywood. Ver cualquier película de Roland Emmerich como Independence Day o The Day After Tomorrow son un ejemplo de cuán inverosímil puede ser una historia. Caos desatado en un tiempo récord imposible, discursillos moralizadores o alentadores, héroes ocasionales inquebrantables. Y aunque el guión sea una pésima sucesión de alocadas situaciones que cuestan creerlas como posibles, no podemos negar que si no nos ponemos exigentes la podemos pasar de maravilla mientras predomine el ritmo, algún par de gags graciosos, algún personaje llamativo. El problema es que hay que ser muy hábil para caminar por el delgadísimo límite entre lo divertido y lo realmente ridículo y en eso no podemos negar que el cine de Emmerich nunca se ha tomado a sí mismo en serio. Asique principalmente el problema de esta segunda parte de los Titanes dirigida por Jonathan Liebesman es que justamente intenta por momentos darnos a entender que no se quiere tomar muy en serio pero falla en demostrarlo por completo.

    Los primeros cuarenta minutos del film prometen que ciertamente la segunda parte será muy superior a la primera, aquella dirigida poco satisfactoriamente por Louis Leterrier, pero esa superioridad viene exclusivamente dada en su aspecto visual. Mejores escenas de acción, mejores monstruos amenazadores, mejores esfuerzos por una calidad más creativa que aquella a la que a último momento trataron de llevar al 3D, pero el guión termina siendo tan ridículo por momentos que me atrevo a decir casi como hereje cinéfila que me quedaría con la primera antes que con esta; salvo claro, que uno sea el que personalmente no se la tome muy en serio y decida disfrutarla como lo que es: un sinsentido argumental lleno de acción.



    A medida que corre el tiempo es imposible no empezar a hacer comparaciones graciosas para no perder los estribos, el primer revoleo de ojos del espectador se da con el punto de partida de la historia: los mortales ya no les rezan a los dioses y por ende estos se están debilitando y desapareciendo, cosa que evocó en mi mente aquella fantasía a punto de desaparecer de The Neverending Story o aquella inmensa figura de Cronos cuya voz y movimientos me inspiraron recuerdos de aquel gigante de Jengibre en Shrek 2. Y si las actuaciones de Liam Neeson y Ralph Fiennes no eran de las más destacables en la primera entrega, muy a mi pesar debo admitir que en esta directamente, y sobre todo en la última media hora del film, son incluso hilarantes. Se puede ser un actor genial, y ellos nos lo han demostrado en incontables ocasiones, pero no se puede ser un mago- mucho menos un dios poderoso- cuando el guión es una inconmensurable lista de ridiculeces.

    Comentar cada uno de los puntos de esa lista sería injusto porque tendríamos que indiscutiblemente caer en spoilers, tratar de entender ciertas elecciones del director, o más bien del guion, como el pesonaje de Ares, por ejemplo, más cercano a un terminator que a un dios celoso e iracundo, es caer en terreno cenagoso pues desde el vamos sabemos que poco tienen en común los personajes mitológicos que conocemos que estos que nos ofrecen las dos entregas de los Titanes. Incluso las escenas en que el film intenta mechar con momentos de gracia, mayormente centrados en los personajes de los siempre adorables Toby Kebbell como Agenor y Bill Nighy como Hephaestus caen en estereotipos demasiado reconocibles y por ende fallidos.

    Wrath of the titans hubiera sido indudablemente mucho más sabrosa si no se tomase tan en serio a sí misma, algo así como una Indiana Jones de la mitología. Se reconocen los esfuerzos por brindar algo mucho más elaborado que la anterior pero lamentablemente queda en eso, buena intención sin demasiados resultados.
    Seguir leyendo...
  • Un método peligroso
    Admitiré ante todo que no he visto demasiado del cine de Cronemberg, salvo por aquellos títulos que forman parte de mi melancolía cinéfila como La Mosca o La Zona Muerta, quizá como muy nuevo la sorprendentemente extraña Crash. Asique para cuando se anticipaba A dangerous method el interés por verla devenía básicamente en el tratamiento del tema, o al menos lo que pensé que trataría, y el detalle nada desdeñable de ver a la Keira Knightley junto a Michael Fassbender y Viggo Mortensen. Pues aquí acabamos, finalmente, con un film un tanto soso entre manos y una historia que finalmente siento me la han vendido por liebre siendo netamente un gato.

    En una época donde Joligud adelanta tantas cosas en vías de la promoción, es bueno saber que dentro de lo acostumbrado esta película no tuvo tan tremendo prólogo de bombos y platillos pero sí al menos, creo, prometía algo más arriesgado de lo que finalmente ofreció. Puede que muchos me achaquen que no la entendí, no lo niego que así haya sido quizá. Lo que creo es que la historia se planta demasiado desmembrada, no termina contando profundamente nada contundente, los personajes al fin de cuentas quedan bastante desdibujados. No hay verdadera solidez ni en los diálogos que puedan mostrar cómo era la relación de Jung con Freud ni en la de aquel con la Spielrein. Del método finalmente nos queda poco, del nacimiento del psicoanálisis una pequeña pisca y del amorío entre Sabrina y Carl un mero melodrama que no llama la atención.



    Tal vez el secreto sea tomarla como una simple película de época, una de las tantas en que se ha movido la Keira, y nada más. Quizá no debería ponerme exigente en encontrarle una línea argumental fija; pero el hecho es que ni siquiera despierta el interés por conocer algo más de la historia real que yace detrás de este guión. No sé bien qué pensarán los que están dentro del campo de la psiquiatría, no debería tampoco importarme demasiado. Como espectadora incluso los espasmos faciales mandibulares de la Knightley ya me sonaron hasta ridículos, hiperbólicos, casi de autosátira. Si se da o no así en la vida real en este tipo de diagnósticos no sabría decirlo, pero que levante la mano al que NO le causó gracia ese primer encuentro entre Jung y Sabrina con la pobre prota retorciéndose cual niña a punto de ser exorcisada en su silla.

    Una película sobria hasta el extremo, contenida hasta en las actuaciones. El único que destaca es Vincent Cassel, en apenas 5 minutos brilla más que las dos horas del film en sí. Para ver, como siempre digo en estos casos, en la comodidad del hogar.
    Seguir leyendo...
  • Los juegos del hambre
    Siempre sostuve, y aun lo hago, que comparar literatura y cine no es del todo justo. Ambos formatos tienen recursos narrativos distintos y los tiempos de uno no pueden casi nunca condecirse con los del otro. Asique más allá de advertir que esperaba con grandes ansias The Hunger Games, Los Juegos del Hambre su título en español, porque su referente literario me había cautivado, trataré de no hacer demasiados paralelismos, simplemente los necesarios, y de no caer en ese tremendo e insalubre fanatismo que a veces sacude a algunos lectores de comics cuando sus favoritos se adaptan a la gran pantalla como sucediera, por ejemplo, con Watchmen en su momento.

    Si he de achacarle algún pecado a la cinta es que intente satisfacer a tres géneros como el drama, la ciencia-ficción y la acción, aunque escasa pero presente, resultando finalmente una película desabrida que se balancea infructuosamente entre esos tres puntos sin terminar de desarrollarse por completo. Eso sin contar los significativos baches que presenta el guión, co escrito entre la propia Collins y el director del film Gary Ross, colaborando a que aquel espectador que no haya leído la novela se pierda por momentos.

    Sé que es difícil que cuando una obra literaria presenta varios personajes con igual importancia, su adaptación a la pantalla grande logre fielmente la misma profundidad psicológica; sin embargo en The Hunger Games vemos un desfile de 24 concursantes del que apenas sabemos el nombre y que terminan por no manifestarnos ningún tipo de identificación, ni sorpresa, ni mucho menos amenaza. Que Katniss, interpretada muy correctamente por la magnífica Jennifer Lawrence tenga que sobrevivir a un medio hostil nos es indiferente porque ese medio está totalmente desdibujado, los 23 enemigos de los que escapa de continuo no llegan nunca a ser un verdader peligro como así tampoco lo es ese medio ambiente en el que se mueven. La cosa queda reducida a un mero entretenimiento televisivo con el que el poder de turno quiere demostrar su dominio; y si bien eso ya conformaría una buena herramienta de reflexión, la violencia sin sentido, la deshumanización del ser humano, etc, el ritmo, por momentos demasiado pausado, termina por socavar cualquier intento de generar una.

    Muchos son los que toman esta nueva saga, o mejor dicho trilogía, como la sucesora de la ya finalizada Harry Potter o la ya casi a punto de terminar Twilight, sin embargo, y aun cuando Los Juegos del Hambre sea ciertamente muy superior a esta última, aquellas sabían perfectamente al público que apuntaban tanto con sus métodos narrativos como su ritmo. Aquí no hay lugar para que las relaciones entre los protagonistas se planteen sólidamente quedando en segundo plano sus motivaciones o una buena y contundente identificación con el espectador. Cosa que sí se logra en lo literario. Lawrence enamorará a los que ya la conocen por otros trabajos, no por su Katniss, Peeta, interpretado por Josh Hutcherson no generará prácticamente nada, ni sospecha ni cariño como su retrato literario.


    The Hunger Games trata de ser fiel al original, incluso en esos primerísimos primeros planos que tiene para transferir el aspecto de primera persona en la que está narrada la obra. Incluso en ese continuo movimiento de cámara para darle más veracidad a lo que sucede, pero descuida constantemente detalles centrales que hacen a la verdadera adrenalina de la historia. Y aun peor, desestimando datos que son los que después de todo nos dejan con ganas de segundas partes.

    Podríamos tomar esta primera entrega como una forma de presentación, como un botón de muestra de lo que podrían ser las otras dos partes futuras, Catching Fire y Mockingjay, sin embargo el estilo narrativo de Ross me parece desacertado queriendo hacer de una cinta que han vendido como algo más comercial, un drama intenso que finalmente se siente tibio. Es de entender que siendo la historia un relato realmente violento, al que varios ya comparan con Battle Royale pero más lavado, la decisión de cómo se lo cuenta no haya sido fácil si la premisa era vender. Pero la realización ha quedado entonces en una cobarde mirada a la violencia sin sentido, en una estereotipada crítica a la sociedad del Gran Hermano que ya adelantaba Orwell.

    The Hunger Games puede llegar a ser un éxito arrollador, para los infaltables ávidos por otras sagas, pero honestamente dudo que llegue a ser una gran saga si siguen apostando por los mismos recursos narrativos, por esas elipsis sin sentido, si siguen apostando por un público conocedor de la historia literaria que sepa completar los espacios en blanco. Sin demasiada fibra ni adrenalina, este film, uno de los más esperados del año, es una apuesta pálida y por momentos incluso aburrida para una historia que realmente daba para mucho más.
    Seguir leyendo...
  • El precio de la codicia
    Warren Buffet, considerado el mejor inversor a largo plazo del mundo que, dicen, logró convertir 100 dólares en 14 billones, aconsejaba que nunca había que invertir en negocios que uno no pudiera entender. Si transferimos eso al cine, la ópera prima de J.C, Chandor, Margin Call (El precio de la codicia en Argentina), sería una de las mejores inversiones de los últimos tiempos que claramente demuestra cuánto este novel director sabe de cine.

    Lo primero que llama la atención es la gran habilidad que tuvo Chandor de conseguir un reparto más que impresionante para su primer película y que, además por sobre todo, se manejara excepcionalmente para construir un guión donde estos a modo casi coral se destacaran por igual. Nadie sobra en esta historia de crisis financiera y nadie opaca a nadie, aun cuando grandes nombres como el de Jeremy Irons pareciera destacarse por sobre el resto, todos tienen su rol bien planteado para contar de manera equilibrada uno de los momentos más tensos de la economía, ya no solo americana, sino global. Wall Street y sus tejes y manejes son traducidos por Chandor de una manera casi de manual para dummies que aunque se escapen los detalles más puntillosos, solo perceptibles a los ojos de los expertos, bien se hacen entender para el público promedio.



    Margin Call demuestra que no importa qué está pasando; de hecho aunque no sepamos de economía nos lo imaginamos. Vamos, que no hay que ser experto en el tema para entender que la bolsa es una especie de juego de ruleta legal en el que unos apuestan con éxito mientras otros lo pierden todo. Se vende por un lado, se compra por el otro y los tira y aflojes se vuelven muchas veces peligrosos. Esto es lo que se descubre al principio del film, un manejo tan desequilibrado de la cosa que es inevitable el desastre y ahora, ese ritmo de suspense que forma una especie de prólogo del relato, se focaliza exclusivamente en cómo parar la bola de nieve que viene cayendo, hacia dónde es mejor correr para no sucumbir bajo ella. En el camino quiénes quedan o quienes se van, no importa, importa el “sálvese quien pueda”.

    En medio de toda la barahúnda que genera esta bomba a punto de estallar, Chandor se toma el tiempo, mínimo pero concreto y efectivo, de retratar cómo es el mundo salvaje, frío y deshumanizado de la economía. Jefes que parecen alentar a sus empleados a trabajar eficientemente con métodos de manual mientras se angustian más por la salud de su perro que por ese empleado al que acaban de despedir luego de años de servicio y quien, después de todo, termina siendo clave en el pronóstico del caos. Jóvenes que terminan ascendiendo casi por casualidad mientras otros, mal que les pese, deben aceptar su condición de chivo expiatorio. Hombres que desesperan por un futuro en el que ya no podrán gastar millonadas en autos, mujeres y noche.

    Sin moralismos baratos, sin academicismos matemáticos, Margin Call termina por hablar de condiciones humanas tan universales como la codicia, la especulación, la lealtad o la traición. No en vano ha sido uno de los films, considerados prácticamente independientes, más ovacionados del año aún cuando su popularidad no pase de ese reparto llamativo que nombrábamos antes. La película causa miedo por meternos en un mundo alejado del hombre promedio y hacerle entender de qué va la cosa, cómo pasan las cosas, porqué suceden, qué ocasionan, y todo sin necesidad de hablar de continuo del vil metal. El dinero no es el mensaje pero sí su referente, el dinero no es la clave pero sí quiénes lo manejan.



    Si hay algo que además colabora con esa atmósfera opresiva del desmoronamiento a punto de suceder son los espacios cerrados mucho más presentes que los abiertos. Todos entran y salen de oficinas, de ascensores, van y vienen en automóviles, hablan y discurren entre cuatro paredes mientras afuera el mundo sigue girando sin saber qué se viene. El mundo, el afuera, nosotros, yacemos en una enorme pecera nadando y nadando mientras los otros, esos que “saben más”, tratan de salvarse en silencio, sin levantar polvareda al correr para que el caos no sea peor.

    Todo lo que sube tiene que bajar, dice el dicho y este debut de Chandor, antes sonidista, ahora prometedor director sin dudas, refleja exitosamente ese subibaja social mortal vedado para muchos y que gratamente nos sabe acercar más terrenalmente que cualquier experto en el tema. Film para no perderse aun cuando ese mundo no nos atraiga demasiado, lujo singular del cine de la última década que con el tiempo, me atrevo a apostar, ingresará en la lista de grandes clásicos.
    Seguir leyendo...
  • John Carter: entre dos mundos
    Si uno pudiera ser implacablemente objetivo con el cine, diríamos que John Carter no es más que una historia bastante conocida, una mezcla sutil y obvia a la vez entre Star Wars, Prince of Persia y aunque muy distanciada, por suerte, Cowboys & Aliens. Esto en cuanto a lo estético si se quiere, cosa que admito fue lo que me impulsó a verla. Argumentalmente no estamos ante otra cosa que la típica historia del héroe por accidente, aquel que termina involucrado en una guerra que no pidió pero que luchará para rectificar errores pasados. Pero lo bueno del cine es que justamente no se puede ser objetivo del todo, que siempre algo terminará por conquistarnos o no, terminará convenciéndonos o no, y en este caso John Carter hace alarde de un muy buen entretenimiento, un film que derrocha, sobre todo, adrenalina gracias a su grandiosa puesta en escena y que aunque tenga fallos o se parezca a otras termina contando con buen ojo simplemente aquello que pretende: una historia de héroe y heroína que acaban por enamorarse, sin pretensiones o experimentos extraños.
    Como cierta vez comentaba una amiga en relación a Avatar, “la verdad es que yo prefiero que un guión tenga anticipaciones y cumplimientos, por muy predecible que hagan el final, a que saquen cosas después debajo de la manga o no resuelvan planteamientos. Supongo que Lost ha malcriado a muchos espectadores…” ¡Gran verdad! Esto es lo que sucede después de todo con esta película basada en un relato de Edgar Rice Burroughs, más conocido por su personaje número uno, Tarzán.
    La dirección de Andrew Stanton cumple con todo, se toma su tiempo para presentar al personaje con algunos elementos de suspenso e intriga para luego ponerlo en situaciones cómicas que realmente hacen a la gracia del film al menos en su primera hora. Posteriormente no veremos más que el enfrentamiento entre los malos y los buenos, los tiranos y los sometidos y en medio el pobre Carter tratando de volver a casa mientras pelea contra unos y otros y, por supuesto, se enamora de la muchachita de turno.
    Al film quizá le sobren algunos minutos para lo que cuenta, eso hay que aceptarlo, pero la narrativa siempre dinámica difícilmente duerma al espectador que al menos vaya a verla sabiendo de antemano que tiene ante sí una historia al mejor estilo Disney en su época de gloria. Es que básicamente si John Carter fuese un film realizado en los tardíos ochenta seguramente hoy sería una cinta de referencia. Algunos de sus personajes, como esa especie de perro veloz que lo acompaña por tierras marcianas, recuerda un poco incluso el rostro del famoso Falkor, aquel mezcla de perro y dragón de The NeverEnding Story. Este bicho termina por seducir a todos en cada escena en la que interviene reafirmando aquello de que este año efectivamente los perros parecerían ser las vedettes del cine.
    Algo sí hay que remarcar como sobresaliente en este film y que pareciera que no todos logran en el Hollywood de hoy en día: su estructura narrativa. No he leído el relato de Burroughs pero me atrevería a decir que está muy bien adaptado. La película tiene excelentemente muy bien estructurada su introducción, su nudo y su desenlace tiñendo su esencia con los elementos de aquellas aventuras que uno leía de chico, apelando al lado aventurero pero a la vez clasicista de lo narrativo. Cuando digo clasicista lo digo apelando a aquellos clásicos del propio Burroughs o de Verne, no tanto al academicismo que evidentemente esta película no cuenta.
    Y si hay algo estupendo cuando uno concurre a las salas a ver un film como John Carter es que salga con ganas de ver otra, cosa que a pesar de su muy buen y sorpresivo final seguramente ocurrirá si se toma en cuenta que los realizadores venían desde hace rato con las ganas de lanzarla como la primera de una franquicia que por el momento intentan tantear.
    Disney ha sabido cómo remontar vuelo y lo ha hecho nada más y nada menos que con un film en live action a Dios gracias que si hubieran recurrido a la animación esta vuelta no sé si hubiera resultado de la misma manera. Entretenida, divertida y visualmente espectacular. Muchos la tildarán de medianamente palomitera, puro cine comercial, pero después de tanto cine de estas características, bienvenido sea uno que al menos cumple efectivamente.
    Seguir leyendo...
  • Con el diablo adentro
    Suelo ser bastante cobarde para el género del terror aun cuando de adolescente, allá por la gloriosa década de los ochenta, he visto muchos de los ahora considerados grandes clásicos del género de entonces: Fright Night, Friday 13, Haloween, Pesadilla, etc. Luego sobrevino la ola del gore y ya no me animé a tantos visionados como antes. Agreguemos el hecho de que luego de ver apenas media hora de The Exorcist, porque más no aguanté, y entera Amityville II: The Possession, la temática de los exorcismos ya me echan siempre para atrás. Pero debo reconocer que The Devil Inside tuvo una buena campaña de publicidad, comenzando por un tráiler que me llamó la atención. Parecía una buena mezcla entre thriller y terror donde la dualidad ciencia-religión prometía darle un toque interesante.

    Estando detrás aquellos mismos de la, ahora ya, saga Paranormal Activity muchos de los que estamos un poco saturados del mockumentary teníamos nuestras dudas, pero insisto, la campaña que fueron hilvanando poco a poco antes de su estreno, confieso, me atrapó. Por otro lado aun cuando Paranormal Activity tenía un ritmo realmente cansino por momentos, hasta quedado y lento, debo reconocerle que resultaba después de todo muy buen recurso para agarrarnos desprevenidos con las pocas escenas “de susto”, efectivas finalmente.

    El problema con The Devil inside es que aquí el argumento promete mucho más de lo que finalmente la cinta ofrece. Lo que se plantea al principio con ritmo pausado pero intrigante termina siendo un guión bastante desdibujado. La película se vuelve tan predecible que cualquier recurso sorpresa no cumple lo que debería. Esta servidora se asusta con cualquier cosa pero terminó realmente aburrida y hasta saturada de una cámara en mano que más que intimista termina siendo irritable con tanto movimiento, además de ciertos detalles argumentales un tanto confusos.
    devil inside
    Es una pena que una película que cuenta con muy buenas actuaciones y algunas escenas muy bien armadas termine siendo un fiasco. Seguramente agradará a algunos espectadores, después de todo depende siempre de la sensibilidad de cada uno, pero seguramente aquellos más exigentes o amantes del género encontrarán que este film está muy lejos de ser aunque sea entretenido. La narración presentada como un falso documental acaba por transformarse de repente en una suerte de confesionario de gran hermano donde la tensión que debería estar puesta en lo que sucede se transfiere de inmediato a los protagonistas que si antes se los retrataba valientemente decididos de pronto, y porque sí, se vuelven desesperados testigos de situaciones que ahora los sobrepasa. Uno termina preguntándose qué ocurrió en el medio para que con este poseso no se asusten ni se desmoronen y con este otro sí.

    Así mismo si los primeros cuarenta minutos del film, aunque con algunos clichés de por medio pero bien resueltos, plantean un hilo argumental atractivo, poco a poco este se va consumiendo en una seguidilla de intentos de escenas impresionables que no son otra cosa que muchos gritos y rezos, imprecaciones e insinuaciones sobre el pasado de cada uno que dejan con ganas de más. De repente el film termina siendo un ruido ensordecedor que pretende volcar toda junta la adrenalina que jamás llegó a plasmar por completo y hasta algunos personajes terminan contradiciéndose a sí mismos en diálogos bastante descolocados del contexto.

    A riesgo de equivocarme me atrevería a decir que por momentos incluso la película está mal editada. Quizá ese sea uno de los factores desencadenantes de una última hora muy pobre para una película que prometía bien provocando que eventualmente el espectador no esté muy seguro de lo que está pasando o de qué se nos quiso contar después de todo. Por momentos se abren algunas líneas sobre el pasado de los personajes que posteriormente quedan en nada. Es obvio que tal vez esta sea una argucia para una posterior segunda parte, no me extrañaría; pero William Brent Bell, director y guionista de la cinta no logra provocar una atmósfera en la que la audiencia después de todo se asuste- como se supone para una historia de este género- ni tan siquiera, al menos, se entretenga.

    Admito que ya esta moda del mockumentary personalmente ya me aburre bastante. Pocos son los films que posteriores a aquella pionera The Blair Witch Project, aunque con diferencias pues esta no era en sí un supuesto documental sino el llamado found footage, pocas películas que emulen esta estética son realmente buenas. The Devil inside no dejará de ser una más de las tantas películas que hay sobre exorcismos que no llegan ni a los talones de la clásica joya dirigida por William Friedkin en 1973.

    Una opción para ver, si es que aun quieran incurrir en la aventura de sacarse la curiosidad, en la comodidad del hogar cuando se la lance en DVD o Blu-Ray. Por lo demás, no digan que no se los avisé.
    Seguir leyendo...
  • Caballo de guerra
    A pesar de haber estado nominada a Mejor Drama este año en los Globo de Oro, premio que no sé porqué me inspira un tanto más de respeto que los de la Academia, War Horse es una película de la que no tenía altas expectativas. Es que sepan disculpar mi mediocridad cinéfila si comento que toda película que tenga un animal como protagonista me resulta un tanto pesada salvo, claro, que esté extraordinariamente hecha, que tenga un guión firme o que por lo menos sea realmente entretenida. Y a pesar de que muchos vean últimamente en Steven Spielberg un director demasiado quedado en lo clasicista no puedo negar que siempre lo defendí como alguien que sabe muy bien cómo contar una historia por más tópica que fuere y que es innegable cuánto conoce su oficio.

    Sin embargo, este caballo de guerra es una historia que destaca sobretodo por la extraordinaria fotografía, aplausos para Janusz Kaminski en este sentido, pero que sin ánimos de entrar en disputas me atrevería a decir que es la más floja que ha hecho este director oriundo de Ohio.

    Si uno ha visto al menos unas cinco o seis de sus películas, sabe qué elementos son infaltables en las historias de Spieldberg: niños protagonistas, animales o extraterrestres,escenas de confraternidad, primeros planos emotivos, la famosa ‘mirada’ Spieldberg, etc. Pues es en War Horse donde no sólo se repiten estos elementos sino que además se dan con un estilo narrativo bastante manipulador. Más allá de tratarse de una adaptación de la novela infantil de Michael Morpurgo, posteriormente llevada al teatro en una pieza recreada con marionetas, el guión es un verdadero catálogo que enlista escenas hechas para que el espectador tenga que soltar las lágrimas.

    Pero este no es un factor que arruine la película enteramente, es algo que muchos le han estado achacando al director en varias de sus últimas entregas, recursos que después de todo dependerá de cada espectador que resulten o fastidien. El problema real surge de la propia historia en que siendo básicamente, o al menos eso nos prometían, la amistad entre un muchacho y su caballo, la proliferación de otros personajes que se meten en la historia como ‘posibles dueños’ también y la relación ulterior que mantienen con el animal provoca que la historia se parta, se diluya y se vuelva a rearmar hacia el final.

    El guión carece de solidez desde que se intenta contar un recorrido ineficazmente lineal desde el nacimiento del caballo, su relación con su dueño, su posterior participación en la guerra y el reencuentro de una manera totalmente dispersa que impide que el espectador logre identificar con Albert (Jeremy Irvine) o con Joey.

    War Horse es una película que pretende ser varias películas donde finalmente entonces podemos obtener un recorte de varias de las historias de Spieldberg en una sola, con sus consabidos buenos y malos, sus felicidades e infortunios, pero sin la posibilidad al menos de defenderla como un auto homenaje. Así, el reparto de esta cinta con nombres tan elocuentes como el de Emily Watson o Peter Mullan, aquí los padres de Albert, se destiñen por completo aun cuando hacen inmensos esfuerzos por no quedar por debajo de lo que siempre saben ofrecer. Más que personajes terminan todos siendo estereotipos. Y si la gran lucidez del director fue siempre encontrar un niño o muchacho revelación para contar sus historias, es evidente lo mucho que lamentablemente le falta a Irvine para entrar en la lista de grandes pequeños actores con los que Spieldberg nos ha sabido emocionar aun cuando sus carreras posteriores se hubiesen diluido en el tiempo.



    Pero ¿podría culpársele al joven Irvine de mal actor?, ciertamente no. El problema, insisto, es justamente el poco espacio que la historia da a un personaje que teóricamente es el centro junto al caballo en cuestión. No me atrevo a dar ejemplos detallados de los incontables baches que me hacen asegurar esta falencia por no arruinar con spoilers la trama, pero para que se den una idea si era poco un muchacho en los tópicos Spieldbergianos (si cabe un término semejante) en War Horse terminamos teniendo un total de cuatro de ellos, cada uno como intermitente dueño de turno del sufrido Joey con su correspondiente historia. Así, el espectador se queda con ganas de varias de las historias que se truncan en pos del final, predecible por otra parte y un tanto abrupto, en las ya por entonces extensivas dos horas y cuarto que dura el film.

    A cara de los próximos premios de la Academia es indudable que la mayor apuesta de Steven Spieldberg fue justamente realizar una película de las llamadas ‘oscarizables’; no puede negarse que tiene todo lo que la Academia adora en un film de estas características y es más que probable que se haga con una estatuilla a mejor fotografía o banda de sonido, pero sería verdaderamente triste que derrotara como mejor films a otras un tanto más sencillas pero mucho mejor contadas.

    Así y todo, a no desmoralizarse si aun no la vieron. War Horse no deja de ser una muy buena opción familiar pues aunque se toque el tema de la guerra, esta no está vista desde los ojos más crueles o a través de los golpes más bajos. Es un film que a los más jóvenes puede gustar y que ya por su apartado visual bien vale un visionado en pantalla grande.
    Seguir leyendo...
  • La invención de Hugo Cabret
    En su libro ¿Qué es una buena película? el crítico francés Laurent Jullier establece seis criterios para tratar de abarcar el tema del juicio del gusto si de cine hablamos: Éxito del film, técnica, edificación, emoción, originalidad y coherencia. La última cinta del gran Martin Scorsese, cumple muy bien algunos de estos criterios; ha provocado un entusiasmo importante por parte de la crítica marcando un éxito asegurado, no puede negarse que su técnica visual es impecable, tampoco que causa en la mayoría una emoción significativa y que gracias a esa emoción muchos se sentirán edificados con la historia. Sin embargo aquellos que tuviesen en cuenta objetivamente todos los criterios juntos, posiblemente no se vieran cautivados casi tan fanáticamente por un film que presenta algunos fallos importantes.

    He llegado a leer ciertas críticas en la que se compara esta incursión de Scorsese por el cine de “aventuras” como una forma de haberse spielbergizado (término tomado tal cual rezan algunos artículos) por sus grandes cuotas de sentimentalismo . Sin embargo creo que lo que justamente le faltó a esta adaptación de la novela de Brian Selznick es la verdadera emotividad y magia que desplegaría muy bien, un tanto manipuladoramente para qué negarlo pero efectiva, Spielberg. Scorsese es un magnífico narrador, un puntilloso cineasta que esta vuelta no ha logrado, al menos a esta humilde servidora, ofrecer un mundo tan fantástico y seductor como el que propone con su homenaje al cine.

    En una historia con un protagonista casi dickensiano, el relato se escinde en dos partes bien diferenciadas que no pueden pasarse por alto conformando, más que dos capítulos de una misma historia, un quiebre narrativo singular. Lo que comienza siendo la historia de un niño por aferrarse a la memoria de su padre fallecido termina por mudarse a la historia de uno de los primeros realizadores de cine como fue Georges Méliès. Así es como un elemento narrativo en un principio importante que marcaría un aparente punto de inflexión, como es el autómata, finalmente se reduce a un simple MacGuffin que pierde por el camino cualquier atisbo de magia.



    Es cierto que muchos adoradores del séptimo arte no podrían menos que sentirse emocionados con esos flashbacks en que presenciamos prácticamente el nacimiento del cine, pero la realidad es que otros tantos sentimos que si hay algo que le falta al film es alma, una coherencia clara a la hora de contar que llegue a causarnos la identificación necesaria para desprender la misma cantidad de lágrimas que sus protagonistas. La invención de Hugo Cabret como se la conoce en español y como iba a llamarse en un principio es un homenaje a medias aun cuando decidamos hacer la vista gorda a la cantidad de imprecisiones biográficas que ofrece. Es un intento de preservar en la memoria la magia del cine pero sin verdadera magia.

    Incluso la cantidad de personajes livianos con las que se sirve el director para ilustrar tanto época como contexto de la historia abren engañosos relatos tangenciales que no aportan más que eso: pura atmósfera que dilatan el paso de una primera parte a la segunda. El guardia de la estación,por ejemplo, un caricaturesco villano bastante insulso en la piel de Sacha Baron Cohen, otorga muy fríamente el marco de riesgo con el que debe vivir Hugo su día a día; un poco como esa primera impresión de tipo huraño con que se nos presenta Mèliés que finalmente queda en poco más que un recurso para dibujar un enigma a través de una libreta perdida que a poco conduce a la resolución final.

    Debo admitir que me encanta el cine de aventuras, los relatos nacidos de novelas infantiles, que Scorsese es uno de mis favoritos por lejos; sin embargo Hugo se me hizo por momentos un relato demasiado dilatado, bastante irregular en sus contenidos y con una serie de personajes con los que no llegué a identificar del todo. Aburrida por momentos, incluso, no podía dejar de pensar en que si de grandes homenajes al cine hablamos, Hugo quedaría en una escala muy por debajo de otros films, incluídos The Artist, uno de sus grandes competidores en esta próxima entrega de premios, más sencilla en lo que cuenta, quizá, pero a la vez mucho más honesta y directa.

    Scorsese juega a ser niño otra vez, viaja en el tiempo para tratar de hacernos sentir la maravilla que ese ahora curador del museo sintió cuando de niño conoció a Mèliés en su esplendor, relaciona no en vano literatura y cine en varias de las escenas, todo el tiempo, pero no llega a plasmar por completo la verdadera magia y energía que muchos de los originales.

    Incluso la técnica del 3D, aquí utilizada soberbiamente al servicio de la narración y no al simple artilugio del truquillo fácil, no deja de ser después de todo una ilusión más que despliega visualmente lo que no logra el guión. Un film hecho más con el intelecto que con el verdadero corazón de un cinéfilo queriendo hacer honor a su objeto de deseo.
    Seguir leyendo...
  • Los descendientes
    Historias pequeñas en apariencia, íntimas y cercanas que terminan siendo un buen disparador reflexivo, Alexander Payne es un director sagaz a la hora de plantarse ante un conflicto que no necesita de grandes estridencias para hacerse oír. Y si en About Schmidt teníamos a un personaje apático de la vida que tras la pérdida de su esposa su vida pareciera recién acomodarse en jerarquías, en The Descendants Payne vuelve a rescatar aquellas cosas que realmente deberían importarnos antes de perderlas por completo.

    También aquí el director y co guionista recurre a la adaptación, la novela de la hawaiana Kaui Hart Hemmings quien además tiene un pequeño cameo en el film, para contar la historia de un hombre que tras el accidente sufrido por su esposa y que la ha dejado en coma, debe rearmar un hogar quebrado mientras intenta hacer malabares con el resto de sus responsabilidades. George Clooney interpreta quizá uno de sus papeles más emotivos y sinceros que bien le ha ganado el Globo de oro reafirmando su talento fuera del canon de galán que desde años atrás tiene como estigma.
    Pero Clooney no es el único acierto de la película, su personaje cobra fuerza gracias al increíble trabajo de un reparto que funciona como un gran rompecabezas para darle sentido al argumento. Nadie es opacado y cada uno se mueve con fluidez generando simpatía o antipatía por igual. Incluso los jóvenes actores, Shailene Woodley y Amara Miller, como las hijas del protagonista y hasta el insoportable amigo de la mayor de ellas, Nick Krause, articulan un trío correcto en el desarrollo de los acontecimientos.

    El film se esfuerza por demostrar que aun en pleno paraíso terrenal como es Hawái la vida puede ser tan complicada como en cualquier otro rincón del mundo, y aun cuando los aciertos del film son muchos, sobre todo los escasos toques de comedia que favorecen el desarrollo de la cinta dándole un sabroso equilibrio, pareciera que en algún punto hay ingredientes que sobran haciendo que el ritmo por momentos sea un tanto lento y hasta por momentos melodramáticos. Las interacciones con el personaje de la madre en coma, interpretado por una irreconocible Patricia Hastie emocionan tanto como abruman, pareciera que todos tienen que escupirle algún reproche a la cara y si bien es entendible dentro del conflicto general no deja de tener aires, aunque muy suaves por suerte, de manipulación emotiva.


    Indudablemente pese a todo lo que uno podría encontrarle de positivo y negativo, este es un film que tiene grandes chances camino al Oscar. Es una historia honesta, pequeña y grande a la vez, que bien sale airosa con lo que cuenta y cómo lo cuenta. Armada con un reparto nada desdeñable, aun cuando varios apenas aparecen unos instantes, como aquel primo interpretado por Beau Bridges o el huraño abuelo en la piel de Robert Forster, y sobretodo con una banda de sonido que no termina por ser la protagonista como muchas veces suele suceder en films de este tipo.

    Puede que la algarabía que generó The Descendants en esta temporada de premios, con su Globo de oro a Mejor drama incluido, puede generar altas expectativas en los espectadores, algo tan bueno como peligroso; pero ciertamente no puede negarse que Payne vuelve con un drama sólido que no pasará inadvertido. Y en una época donde la industria pareciera apostar a lo seguro con tantas remakes y reboots siempre se agradece que surjan historias cotidianas en las que las relaciones humanas y los valores de la vida toman protagonismo.

    Este bien puede ser un film que pareciera no contar algo nuevo, es un tipo de drama que ya hemos visto pero su narrativa es fresca, reconfortante aun cuando el conflicto es doloroso. No es por ello un guión perfecto, insisto que tiene momentos que parecieran desbordar pero es gratificante y bien vale la pena verla. The Descendants es una historia que se disfruta, que emociona de la misma manera que nos arranca alguna sonrisa, es agridulce y contemplativa.
    Seguir leyendo...
  • Sherlock Holmes: Juego de sombras
    Guy Ritchie es un director que suele abusar de ciertos recursos estilísticos que hacen de su cine un sello bastante personal. Adorador del Slow motion, no escatima en usarlo con vehemencia en esta segunda entrega del detective inglés interpretado por un encantador Robert Downey Jr. Sin embargo, el tono entre cómico y adrenalínico que bien supo administrar en la primera parte, hace de Juego de sombras un film un tanto hiperbólico pero a la vez más ordenado, claro y entretenido que el anterior.

    Es entendible que esto suceda, ya que la historia ahora está basada en el relato corto de Conan Doyle, The problem, con algunos elementos de otros relatos como The Dying Detective, The second stain o Valley of fear. A pesar de cuánto se lo ha criticado a Ritchie por las características impresas al protagonista, demuestra claramente que aunque ponderado en sus rasgos, exploró fuentes originales del detective condimentándolo con más humor e irreverencia. Todo lo cual se evidencia aún más en esta segunda parte donde los momentos de humor están continuamente presentes haciendo de la película algo así como una buddy movie, un Starsky y Hutch del siglo XIX.

    Pero el film termina funcionando justamente por la gran química entre Downey Jr. y Jude Law añadido a un reparto que incluye a un eternamente fantástico Stephen Fry, como el hermano de Holmes, y un estupendísimo antagonista, el archienemico Profesor Moriarty, interpretado por un sensasional Jared Harris. El film entonces es una verdadera explosión de acción, un duelo magnífico entre protagonista y villano dentro de un contexto mucho más real y terrenal que aquel de la primera parte. La película no deja de ser un juego con todas las letras en el que se destacan algunas muy buenas escenas para ver en pantalla grande- y como siempre digo- con el balde de pochoclos más grande que consigan. La escena del bosque por ejemplo, aunque intensamente saturada de slow motions, es una verdadera delicia que dejará a más de uno sin aliento. Suma puntos la incorporación de la bellísima Noomi Rapace (la chica del tatuaje del dragón original) para conformar entonces un trío en aprietos bien entretenido.

    Por lo demás no negaremos que tiene cosas reprochables, como una larguísima introducción hasta llegar al verdadero meollo de la cosa que podría haberse acotado un poco, así como también algunas líneas de diálogo magistrales en contraposición con otras un tanto forzadas. Pero a esta altura le disculpo todo tanto a Ritchie como a Downey Jr., dupla que admite seguramente una tercera parte.
    Seguir leyendo...
  • 50/50
    50/50
    La Cinerata
    Hay ciertos temas en el cine difíciles de plantear sin caer en el melodrama lacrimógeno; por ello se agradece cuando de pronto aparece un film aparentemente pequeño, de tintes casi indies que dejan un buen sabor de boca por su sano equilibrio entre el drama y la comedia sin caer desmesuradamente en la lágrima fácil o la irreverencia desubicada.

    Siempre doloroso, sobre todo cuando compete a personas jóvenes, el cáncer parecería quedar fuera de toda broma, incapaz aparentemente de hacer reír. Sin embargo Will Reiser, guionista de este film y primo del legendario protagonista y productor de la serie televisiva Mad About You, Paul Reiser, tras ser diagnosticado con cáncer cuando apenas tendría veintipico de años y convencido por su mejor amigo, el comediante Seth Rogen, para que escribiera su historia, nos narra en forma terrenal, cotidiana, casi sobria por momentos, su triste experiencia en un film impecablemente dirigido por Jonathan Levine.

    En carrera por el Globo de oro en dos nominaciones, esta película enfrenta en forma modesta pero nunca superficial la crisis de un joven que intenta lidiar con la idea de la muerte mientras sus relaciones personales, amigos, novia, padres, se reacomodan totalmente provocándole por momentos el vacío inevitable de la soledad e impotencia.

    Aun cuando en su título varios han interpretado la famosa alegoría del vaso medio lleno, medio vacío, este es un film que pone de manifiesto la importancia de las relaciones humanas y cómo estas juegan un papel preponderante para aferrarnos a la vida. Incluso cuando la historia se sirve de algún que otro cliché nunca cae en lo banal o ridículo demostrando que es posible hablar de la muerte sin la necesidad del golpe bajo o de la manipulación emocional para que el espectador se identifique, se emocione.

    50/50 despliega en un reparto sorprendente, un continuo equilibrio entre la comicidad y el drama donde cada personaje cumple una función precisa. Nadie sobra en esta historia y cada escena está efectivamente planteada para llevarnos a un final sencillo pero encomiable. Gran parte de esta efectividad viene dada por la excelente química entre Joseph Gordon-Levitt y Seth Rogen quienes guardan prácticamente todo el peso del film balanceándolo entre la lágrimilla y la risa franca.
    La clave en toda la historia está justamente en el tono que utiliza para contar algo tan dramático como el cáncer. Allí donde pareciera que se nos forma un nudo en la garganta de pronto aparece una línea de diálogo mordaz que nos suelta una risotada, donde pareciera que la comedia se despliega entera, se nos ofrece una reflexión evidente.

    Demasiado comedida para algunos, quizá, el film constantemente demuestra que no todos precisamos rasgarnos vestiduras ni llorar gritando para enfrentar adversidades en la vida. La vida como tal transcurre día a día, a veces más luminosa, otras más oscura pero es gracias a quiénes nos rodean lo que verdaderamente nos hace vivir o morir. Film pequeño pero intenso con grandes posibilidades de cara a las temporadas de premios.
    Seguir leyendo...
  • ¿Cómo lo hace?
    ¿Cómo lo hace?
    La Cinerata
    Cómo ser madre y mujer sin morir en el intento

    Siempre lo dije, a mí el feminismo me cag** la vida. Vivimos en una época donde querer ser ama de casa y dedicarte de lleno a los hijos es sinónimo de ser una dejada, una mantenida y entonces no basta con ser linda, delgada, sexualmente activa sino que además tenes que ser profesionalmente exitosa y, como si fuera poco, madre. Si no sos madre es como si no fueras mujer. Cuestión que si no podés con todo eso es tal cual reza uno de los personajes: "Un hombre dice que se irá de la oficina para estar con su hijo y todos lo ven como el ejemplo paternal a seguir. Una mujer dice que se irá de la oficina para estar con su hijo enfermo, y será condenada como desorganizada, irresponsable y sin compromiso". Pero más allá de que muchas tenemos que llevar esta vida de locos por cuestiones de necesidad netamente económicas y dejando los análisis sociales de lado, un estudio medio al cuete para una comedia como esta, "I don't know how she does it" (título original) es una comedia que entretiene y sale aprobada para aquellos que sepan desde el vamos que van a ver, si sos mujer con un ritmo de vida similar y, sobretodo, si sos de esas personas que nunca saben decir que no y ahí van por la vida tratando de cumplir- muchas veces infructuosamente por aquello de quien mucho abarca poco aprieta- todo aquello que promete.
    La bellísima Olivia Munn lo más sobresaliente del film
    Esta es una comedia cuya protagonista le juega en contra ya que medio mundo la compara con una especie de secuela vital de la popular Carrie que encarna en Sex and the city; me la juego que si estuviera protagonizada por alguna otra de las actrices del momento sería una comedia mejor recibida ya que a pesar de sus previsibilidades y sus clichés infaltables, cumple en gracia y tiene momentos realmente hilarantes. Repito e insisto que funciona sobretodo para nosotras, las que corremos como ella, las que nos hemos agarrado piojos, las que nos vivimos sintiendo un desastre por tener que comprar en la panadería las tortas de feria en vez de ser las perfectas madres cocineras, las que siempre llegamos tarde a todas partes y que sentimos que colapsamos cuando los peques nos miran con cara de "me lo habías prometido".
    Basada en un best seller de Allison Pearson y dirigida por Douglas McGrath (Emma, Infamous) la peli no es otra cosa que una comedia donde la que realmente destaca es Olivia Munn (Iron Man 2) como Momo, la fría y super workaholic asistente de la Parker. Todo en uno, comedia de situación, drama liviano y vuelta a comedia romántica, "Cómo lo hace", que estrenará este primero de Diciembre, es una buena opción de esas para ir a ver con una buena amiga como excusa para darnos un respiro. Otros, apuesten por su espera en DVD.
    Seguir leyendo...
  • Poesía para el alma
    Ganadora a Mejor guión en Cannes el año pasado, Shi (su título original) se estrena comercialmente este Jueves luego de su paso por un BAFICI y un Festival de Cine de Mar del Plata. Se agradece realmente que en un año lleno de refritos y sagas haya un oasis que habla de cosas diferentes, que es capaz de tocar al espectador con sutileza pero con energía, que cuente un drama verdadero sin estridencias o golpes bajos y que, como si esto fuera poco, ahonde en algo tan poco valorado como es la poesía.
    Interpretado magistralmente por Jeong-hie Yun, la historia sobrevuela la incapacidad de una anciana que ha comenzado un curso de poesía para poder crear. Profundizando nos encontramos con un verdadero drama que recide en el silencio que una sociedad insensible le está pidiendo guardar luego de un hecho delictivo llevado a cabo por unos muchachitos apáticos entre ellos, su nieto a quien cría como puede para que no le falte nada.
    La historia de casi dos horas narrada tanto con detalle como con lirismo propio del nombre, es un viaje al alma misma del ser humano. ¿Cómo llegar a expresar el milagro de la poesía cuando se está condenado a callar y olvidar? Porque Mija no solo tiene el doloroso problema de haber criado un abusador después de tanto sacrificio sino que además está enferma, olvida las palabras gracias a la terrible realidad del Alzheimer. Su búsqueda de poder cumplir con la tarea de entregar un poema a final de curso es en realidad la búsqueda de la palabra, del hablar, del ya no callar. Mija no pide ayuda económica a la madre del muchacho, no cuenta sobre su enfermedad ni pide compañía para las visitas médicas, Mija no se enfrenta a esa manada de padres inescrupulosos para decirles "estamos haciendo todo mal". Mija se somete, acata y solo cuando realmente sus ojos se abren y ve puede decir basta.
    Poesía para el alma es un reflejo sensible de un mundo cada vez más inusual. El muchacho casi orgánicamente puede exigir un nuevo celular pero es incapaz de conmoverse ante una fotografía de su víctima, no siente remordimientos y ni siquiera parece reaccionar cuando su abuela le pregunta "por qué". Otro tanto pasa con los padres de los otros involucrados incapaces tampoco de sentir un remordimiento y una vergüenza que Mija sí siente cada vez más intensamente.
    Es la primera vez que me cruzo con un film de Chang Dong y me dicen que Poesía para el alma aun tiene predecesoras mejores. Habrá que seguir de cerca entonces a un director que tiene un sobresaliente pulso narrativo donde cada escena y elemento tienen su razón de ser. A no perdersela entonces, amigos.
    Seguir leyendo...
  • Melancholia
    Melancholia
    La Cinerata
    Entre las películas más esperadas de este año, sin dudas se encontraba Melancholia del siempre alborotador Lars Von Trier. Su última gran estupidez en Cannes fue apoyar al nazismo, algo que ya muchos sabrán, y por ende las reacciones no fueron meramente comunicados de repudio o revuelo mediático; acá en Argentina decidieron, entonces, no estrenar directamente este último film. Y más allá de si es o no una sabia decisión esta forma de rechazar lo dicho por el director- algo que quedaría mejor en otro tipo de post reflexivo- centrémonos en hablar de un film que ha sido realmente la primera gran decepción de lo que va del año.
    Visualmente no podríamos quejarnos en absoluto, es una delicia su fotografía, las tomas, el aspecto técnico en general. Por ello solo ya da pena no poder contar con salas para verla como se debiera; pero el guión- que obviamente muchos encontrarán perfecto como todo lo que suele suceder con sus obras- no deja de ser un tremendo vacío, un hueco existencial igual al que sufre su protagonista.
    El film está dividido en dos partes dedicadas supuestamente a dos hermanas: Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg). La primera, la que sospechamos es la menor, se ha casado y en la fiesta que ocupa toda la primera parte percibimos que sufre de una depresión desmedida, que esa depresión podría estar asociada a la familia que tiene, sobretodo a una madre sardónica y resentida. Estamos frente a la posibilidad de tener un drama sobre la existencia, la vida, la muerte, el amor, la voluntad y un largo etc. Para mejor condimento, lo que todos ya sabíamos por las sinopsis del film: un planeta está circulando por una trayectoria que lo llevaría en dirección hacia la Tierra con la posibilidad de que todo desaparezca.
    La segunda parte se centra entonces en ese planeta y si realmente impactará o no sobre nosotros. Y en eso queda. La historia si bien suelta a Justine para centrarse un poco más en Claire, no aporta demasiado a lo poco que sabíamos de una y de la otra. Se nos tiran un par de insinuaciones sobre el verdadero motivo del vacío descomunal de Justine, pero tampoco se terminan por resolver (el detalle del conteo de semillas, por ejemplo y no quiero decir más).
    El más que notable reparto que tiene este film termina por no brillar nunca; no lo hacen porque irónicamente los personajes no tienen la profundidad necesaria con la que podríamos identificarnos. El único mejor dibujado quizá sea Kiefer Sutherland, el esposo de Claire, cuyas escenas mejor demuestran qué tipo de hombre es. Dunst termina por exasperar, Gainsbourg cumple como siempre sin más.
    Esta es una historia llena de elementos que uno nunca termina de entender porqué están donde están, diálogos bastante chatos que no llegan a impactar ni a enriquecer. Un final que ya sabemos, están muy poéticamente contado en los primeros 5 minutos del metraje. Es una historia a la que le falta vena, carácter, fuerza, contraste. Un film prelavado que muchos interpretarán como una perfecta forma de mostrar el vacío del hombre, la futilidad de la vida, etc.
    ¿Es esta una historia sobre el fin del mundo?, ¿sobre qué es importante o qué no lo es si todo acabara mañana?, ¿sobre el miedo a la muerte o a la vida misma?, ¿un soslayado y pobre examen sobre el ser humano y su existencia?, ¿una pálida reflexión sobre el más allá?... como diría nuestra popular figura " lo dejo a tu criterio".
    Seguir leyendo...
  • El árbol de la vida
    Cuando la vida es cine

    El cine, como la vida misma, como los milagros, está llena de sorpresas y de enseñanzas. Cuando promocionaban el árbol de la vida de un tal Terrence Malick al que nunca había conocido antes, debo reconocer que me impactaban ya las fotografías que rondaban la web aunque no así el tráiler que finalmente habían lanzado. Presumía con esa música y cadencia de imágenes, un drama existencialista más, bastante presumido por cierto y lleno de extraños simbolismos. Fue tanta la alharaca que finalmente se armó con motivo de su estreno en España que no pude contenerme de participar en la discusión: o la amaban o la odiaban. Tenía que tomar partido.
    Como buena pasionalmente estúpida que soy a veces- y es que no me cabe otra definición- miré los primeros 10 minutos que me sacaron de quicio y me puse a opinar sin más: que sí, era pretenciosa, que no la iba a pagar en cine por muy maravillosa que fuera visualmente, que esto y aquello. Como la trifulca seguía, tenía que terminar de verla. Yo, que siempre sostuve que había que ver algo en su totalidad para juzgar, me impulse verla entera. Lo hice a sabiendas que encontraría millones de razones para sostener porqué era una absurdidad de película. Y de pronto, y a pesar de que en un primer visionado hubo cosas que no me iban gustando me puse a pensar y comparar: ¿porqué un film, por ejemplo, como las Alas del deseo, no me parecía pretencioso y este sí?, ¿por qué me molestaba que Malick de pronto jugara con tanto simbolismo en medio de una historia tan bien montada como esta familia de la década del ’50?
    La respuesta no fue fácil. Estamos acostumbrados, casi sin darnos cuenta, a un cine de consumo. Y cuando digo de consumo, no lo digo estrechamente relacionado al pochoclismo, sino al aspecto físico de la cosa. La narrativa tiene que tener ahora una determinada dinámica, un determinado mensaje, una determinada estructura. Lo que se salga de eso parecerá justamente eso: pretencioso, absurdo, infumable. Recordé entonces esas maravillosas palabras de Orson Welles “Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta” y me di cuenta que no estaba viendo simplemente una película. Un artista me estaba expresando sus dudas, sus ideas, sus conceptos en formato audiovisual, sí, pero recitado.
    ¿Por qué, si había cosas criticables, el film me había quedado zumbando? ¿por qué había logrado emocionarme en varias escenas? ¿por qué llegó la noche y no podía sacarme las imágenes y las preguntas de mi cabeza? Fue entonces cuando me di cuenta que en menos de 24 horas había visto el film dos veces, que sentía ganas de verla en cine, que no podía parar de hablar de ella. El film finalmente por todo eso, se resumía en una sola palabra: impactante.
    El árbol de la vida cae irremediablemente en esa categoría de películas en las que te quedás mirando el techo mientras expelés un eeeeeeeeeeeeeemmmmm cuando te preguntan de qué se trata. Imposible decirlo, sépanlo. Desde el título es obvio que nos habla Malick de todo aquello que envuelve el concepto cabalístico del origen de la existencia. Habla de la creación entera, de las esferas de la vida, de la familia, el amor, la naturaleza, el creador, todo, todo, pero todo. Que muchos perecerán en el intento es innegable, que otros la podrán saborear quizá con el tiempo como el buen vino que decanta, que otros la odiarán, seguro. Pero lo que no se puede negar es que es un film que pasará a la historia, que no tardará en incluirse en esa interminable lista de films que hay que ver antes de morir, que no dejará indiferente a nadie.
    Es un film que como la semilla misma de la vida va germinando adentro de uno pacientemente, aflora cuando menos nos imaginamos. Porque como reza el film: Nada permanece quieto.
    Seguir leyendo...
  • Damas en guerra
    Damas en guerra
    La Cinerata
    No hace mucho con motivo del estreno de The Hangover 2, Diego Lerer hacía una magnífica reflexión sobre esto de la ahora tan mentada nueva comedia americana, artículo con el que realmente- y considerando cuánto han comparado este film sobre damas de honor con la de aquellos perdidos señores- no puedo menos que sentirme sumamente identificada. Básicamente decir que para ir a ver Bridesmaids, hay que ir pensando en querer ver una comedia, entretenerse, disfrutar de una estupenda actuación de su protagonista (Kristen Wiig) y dejar de lado esto de que es una genialidad, casi una obra maestra del humor. Bridesmaids no plantea nada nuevo, no lo plantea de una manera nueva tampoco, sí tiene grandes momentos de humor y una cierta frescura que se agradece pero a no engañarse que sigue siendo más de lo mismo, una historia que conocemos a pie juntillas.
    Los primeros 60 minutos de los 125 que dura son ciertamente los mejores. Annie (K.Wiig) y Lilian (Maya Rudolph) son dos cuarentonas amigas desde la infancia, se conocen demasiado y se ven todos los días. Finalmente y luego de lo que parece un noviazgo eterno, Lilian consigue la proposición de matrimonio tan deseada y cae de maduro que Annie será su dama de honor.
    La mejor escena del film
    Pero en plena celebración del compromiso entra en escena Helen (Rose Byrne), una nueva amiga de Lilian que es lo opuesto a Annie. Sofisticada, hermosa, casada y de gran posición económica, Helen termina por minar de a poco la seguridad de la protagonista con respecto a la importancia que tiene en la vida de su amiga. Esa rivalidad que ambas empiezan a desarrollar desde la escena del discurso- impagable por cierto, lo mejor por lejos del film- termina en lo que todos ya preveemos, un desastre mayúsculo del que parecería no hay vuelta atrás.
    Pero la cuestión no se centra solo en eso, sino que entre preparativos de bodas y otras yerbas la protagonista vive su peor momento, parece perderlo todo (no sólo la amistad añeja con Lilian) sino que entra en escena un dulcísimo oficial de policía que hará finalmente de esta historia una más de las tantas tiernas comedias románticas que pululan por la industria.
    La tropa completa de las "Damas"
    El film a juzgar por como arranca podría ser realmente algo nuevo, insuperable, cómico pero real. ¿Quién de nosotras no se ha sentido alguna vez, por ejemplo, desplazada, celosa de nuestras mejores amigas, amenazadas por esa- "la nueva"?, ¿quién disimuladamente, como las protagonistas, no ha tenido alguna competencia por el cariño de alguien?; el tema es que no desarrollan esta idea sino que el humor real y fantástico, sutil pero presente, que tiene la primera parte se desvirtúa por ese festín físico que - pensarán siempre los realizadores- son garantía de "comedia" : pedos, cagadas, torpezas de la protagonista que se cae en público, etc, etc. Vamos que no me voy a rasgar las festiduras por escenas como esas, yo, una de las más grandes seguidoras de las comedias de Will Ferrel ¡imagínense!. Gracia hacen y uno se ríe pero en la dinámica que lleva este guión no lo hace, repito e insisto, algo nuevo, moderno, diferente. La comedia funciona, uno se ríe y se divierte porque está bien hecha, bien actuada, porque tiene escenas que garantizan pasarlo bien y ahí nos plantamos; pero de ser LA comedia aun dista bastante en un género nada fácil de renovar.
    En Argentina se espera su estreno alrededor del 22 de Septiembre y será una grata opción para ir al cine a pasarla bien. Por lo demás me uno al cada vez más acrecentado grupo de personas que ven en Wiig una capo cómica de gran futuro. ¡A estarse atentos!
    Seguir leyendo...
  • Paul
    Paul
    La Cinerata
    Encuentros demasiado cercanos

    Últimamente la cantidad de buenos comentarios y hasta alabanzas que generaron ciertas comedias no congeniaron finalmente con mis expectativas. Pero pensando que después de todo Greg Mottola no me había desilusionado hasta el momento, me decidí a ver Paul. Traté de hacerlo sabiendo lo mínimo indispensable, haciéndome a la idea de que - como dijera siempre nuestro amigo Tusám- podría fallar. Pero debo de reconocer que a pesar de una extención un tantín exagerada para lo que cuenta, disfruté de los 104 minutos de una comedia que con clichés incluídos y sin ser una genialidad cumple muy bien su cometido.
    Comedias estilo road movie con una pareja de frikis al volante escapando de cuantos enchastres se mandan, tenemos a raudales, pero lo bueno es cuando empleando siempre los mismos ingredientes la torta tiene ese no se qué que la hace deliciosa. Nick Frost y Simon Pegg- aquellos protagonistas de la locura zombie Shaun of the dead- guionistas y protagonistas de este cuento de ciencia ficción, bien hacen valer una tarde de visionado en la que uno tenga ganas de divertirse, reir y sobretodo, si se es un poco fanático de los films de culto y comics, identificado. No puede negarse que son una pareja con química que con el agregado de un ET grosero y descarado terminan por hacer de esta aventura llena de guiños y pases a los films del género una muy buena opción.Como si esto fuera poco el reparto se completa con figuras que dentro de la comedia son ya toda una referencia como la cada vez más ascendente Kriten Wiig y el increible Bill Harder que muchos habrán disfrutado juntos por ejemplo en Saturday night live.
    Desde la línea argumental básica tenemos a un par de amigos británicos de visita en EE.UU para la Comic Con y que posteriormente deciden alquilar una casa rodante para seguir la ruta más famosa de avistaje de OVNIS. En pleno viaje por la noche sucede un accidente y dan con Paul, interpretado vocalmente por Seth Rogen, un alienígena que desde la década del '40 ha sido prisionero del Gobierno y ahora se ha fugado. Como no podía ser de otra manera deciden ayudarlo por lo cual deberán de escapar todo el tiempo de los "hombres de negro" que lo quieren de vuelta a cualquier precio.
    Desde la misma ET pasando por Encuentros cercanos del 3er tipo y obviamente la nombrada Hombres de negro, el film está lleno de escenas, frases, personajes y dobles sentidos referidos a los films del género. Todo condimentado con humor británico mezclado con el típico americano y, claro, negro, bastante humor negro. Aburrirse es difícil aun cuando sabremos de antemano muchas de las cosas que pasarán, cómo terminará el cuento y quién es quién. Comedia que además guarda alguna que otra buena crítica social y por supuesto, algún que otro momento emotivo.Un film que cumple sin arrogancia ni pretenciones desmedidas, es lo que ofrece y por eso, funciona.
    Seguir leyendo...
  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    La Cinerata
    Vampiros eran los de antes

    Época dorada de Hollywood, ¿dónde estarás? Vivimos en una sequía casi mortal de la gran factoría americana donde las únicas opciones están en rehacer y rehacer. Sabemos que pocas remakes han logrado superar su original, otras han hecho un trabajo limpio y digno, las más han sucumbido por completo al desgaste. Noche de miedo, en 1985 estrenada como La noche del espanto (Fright night su original) es un flan a medio camino que seguramente disfrutarán mucho más quienes no hayan visto su original y no puedan tentarse con las comparaciones. No es mi idea empezar a establecer paralelismos, pero siendo aquella de 1985 una de las pioneras del género del terror en mi vida, que me dejó con mis lejanos ya 14 añitos enamoradísima de Chris Sarandon, no puedo menos que nombrar algunas y hacerle justicia.
    Hay que dar gracias que al menos este tipo de films alientan a volver a lo que era antes la figura del vampiro: un monstruo sediento de sangre que mete miedo. Hay que valorar que esta versión siglo XXI tenga sus momentos bien logrados; pero el principal problema que tengo- al menos personal- con esta, es Colin Farrell. La presencia de aquel Jerry Dandrige que interpretaba Sarandon, en Farell no deja de ser un psicokiller más que no necesariamente deba llevar colmillos a cuestas. Su carita de Jaimito picarón me inspira más para un thriller o comedia que para el terror. Y si nos ponemos a pensar en el resto de los personajes, no tiene ni pizca de comparación la locura desmedida- e incluso el protagonismo- de Evil Ed interpretado por Stephen Geoffreys, con el interpretado aquí por un desabrido Christopher Mintz-Plasse. Por último el personaje de Peter Vincent, pierde en esta toda la genialidad de Roddy McDowall para terminar siendo una especie de rock star en decadencia, casi parecido por momentos al pirata de Depp.
    Pero poniendo fin a las comparaciones, como film de terror el género quizá le quede un tanto grande, hubiese estado genial que mantuviese los toques de humor de aquellos años '80; al menos asó se le disculparían las falencias en razón del famoso "tributo". Es entretenida, tiene momentos de tensión, hay acción por momentos bastante bien logradas pero no repunta más allá para una peli que unos cuantos ya esperaban ansiosos. Noche de miedo es el típico film para ver entre amigos, para pasarla bien sin exigir demasiado.
    Seguir leyendo...
  • Quiero matar a mi jefe
    ¡Ay ay ay! ¿Quién no habrá sufrido alguna vez a un jefe o jefa despreciable? Si estás entre la interminable lista, esta podría ser tu oportunidad. Seth Gordon, ducho en esto de las comedias- quizá con mejores resultados en la pantalla chica que en la grande- ofrece una comedia efectiva, risueña, con bastantes clichés pero no por ello aburrida.
    La cosa es simple: tres amigos (Jason Bateman, Charly Day, Jason Sudeikis) se juntan de vez en cuando a comer y terminan siempre hablando de sus penurias con sus respectivos patrones (Kevin Spacey, Jennifer Aniston, Collin Farrell); hasta que como siempre surge la fantasía del eliminarlos de la faz de la tierra de una vez y para siempre. Las humillaciones se van poniendo cada vez peores hasta que la fantasía se vuelve realidad y buscan infructuosamente a un asesino a sueldo teniéndose finalmente que conformar con un asesor del crimen (Jamie Foxx). Pero hacer las cosas por uno mismo cuando no se es criminal es garantía de que todo saldrá mal seguramente y es en donde la comedia, aunque previsible, mejor funciona. Estos tres amigos, que casi podrían llamarse Lou, Larry y Moe, hacen reír más que nada porque son torpes y porque realmente hay química entre ellos. En especial destaca Charly Day cuyo personaje da el infaltable toque del personaje histérico y a la vez hiper torpe del grupo.
    No es una comedia que no hayamos visto, no es algo nuevo ni revolucionario pero cumple con lo que promete y otorga un buen rato de hora y media de diversión. Las carcajadas quizá no serán sonoras y continuas para muchos pero difícilmente deje impávidos a los espectadores. Mientras, los jefes de turno se hacen odiar con creces, desesperan aunque quizá Farrell queda un tanto desdibujado y ensombresido ante Aniston y Spacey que se comen el film. Y debo reconocer que Jamie Foxx, muy buen actor pero no de mis favoritos, completa un reparto que realmente se conjuga acertadamente en un género que siempre insisto, no es nada fácil.
    Gags conocidos pero bien resueltos, buenas interpretaciones, personajes realmente simpáticos y graciosos, buena química, alguna vuelta de tuerca que se prevee pero funciona, hace de esta comedia una más que merecida opción para ir al cine a divertirse.
    Seguir leyendo...
  • Cowboys y Aliens
    Cowboys y Aliens
    La Cinerata
    Mixturas extrañas

    Una mezcla extraña e infructuosa entre el western y la ciencia ficción que acaba siendo ni chicha ni limonada. Acción, efectos especiales y reparto que no ayudan a sacar a flote un guión bastante flojo.

    Decir que desde el título uno podía prever que esto iba a ser un fiasco sería un tanto presuntuoso ... aunque honesto. Es que es muy difícil mezclar géneros sobretodo tan dispares como el western y la ciencia ficción si no se tiene muy en claro qué se quiere contar específicamente. Esto es aun mucho más importante si la cosa viene de adaptar un libro, una pieza teatral o como en este caso un comic. Yo no leí el original, no sé si será tan descabellado como el film, pero el tema del guión en este caso me parece que hace mucho peso negativo. Vamos, ¿9 guionistas?; está bien que dos piensan mejor que uno, que si el equipo se lleva funciona, etc etc. Pero esta mixtura extraña entre el lejano oeste y las invasiones alienígenas dejan mucho que desear. Lo cual es una pena porque el film dentro de todo comienza en forma interesante. Veamos:
    Un tipo está en medio de la nada, amnésico, con un extraño brazalete metálico en su muñeca. Llegan cuatro tipos que lo patotean- hasta ahí vamos bien con lo "westerniano"- el tipo se defiende y nos damos cuenta que no es un pollito; sabe pelear, es fuerte... posiblemente un prófugo de la justicia ya que además tiene una herida que ... atenti... no es de bala.
    El tipo llega al pueblo, da con el cura del lugar que además es medio médico, el hijo del malo aterra a los lugareños, el tipo lo enfrenta ... digamos, arranca como un verdadero western que aunque medio tópico acapara nuestra atención. El problema es que a partir de ahí se mete el tema de los alienígenas, del oro, de los experimentos, de la esposa del NN que se la llevaron obviamente los bichos, malos y buenos se juntan para combatir a los ET, para rescatar a los secuestrados, en fin que a esa altura no es que falte acción pero la cosa se pone tan descabellada que uno se empieza a sentir frustrado.
    Podrían haber contado exactamente lo mismo, encarando más bien un film de ciencia ficción pero enmarcándolo "espacio-temporalmente" si se me permite la expresión rebuscada, en el Lejano Oeste. De ahí en más dejar un tanto de lado el género de vaqueros y centrarse en los rescates; o si se quiere, contarnos la cuestión del oro, los indios y los prófugos pero poner muy sutilmente el tema de los alienígenas como para darle excusa a estos vaqueros de pelear los duelos con una tecnología más interesante que un par de Colts.
    La peli tiene sus momentos acertados, pero divaga constantemente y la fusión no logra convencer. No la logra salvar siquiera un reparto que incluye a Rockwell y Ford, ambos bastante duchos en esto del cine de acción y aventura. Mientras, Craig pone su mejor cara de rudo y ahí se queda; personalmente no es un actor que por el momento me deslumbre. Y la envidiosamente hermosa Olivia Wilde ... eso que es hermosa.
    Asique advertidos están, es un film pochoclero sí, pero medio pelo, algo aburrido, muy absurdo y del que seguramente no tardará en salir alguna sátira bien merecida.
    Seguir leyendo...
  • En un mundo mejor
    ¿Quién puede dudar que vivimos en un mundo alienado, un mundo violento?, ¿quién no se ha preguntado alguna vez si el ser humano es violento por naturaleza o por "contagio"? Susanne Bier, se incluye con En un mundo mejor, dentro de ese grupo de directores que han tratado este tema desde algo tan notoriamente inocente como es la infancia. Bier nos cuenta la historia de dos pequeños que podrían ser cualquier niño del siglo XX, el nuevo de la escuela que ha perdido a su madre y tiene pésima relación con su padre y el de un aturdido muchachito de padres prácticamente separados que entablarán una amistad un tanto peculiar.
    Es de estremecer en su narrativa aparentemente lenta y fría, ese sentimiento de resentimiento contenido, esa tensión que reina el panorama y que hace sudar al espectador porque sabe que todo es una gran bombra de tiempo a punto de estallar. Gran parte del acierto y logro de esta atmósfera tirante es la extraordinara labor actoral de estos jóvenes protagonistas, en especial William Jøhnk Nielsen quien personifica a Chirstian, un niño londinense que buscará canalizar su resentimiento por la pérdida de su madre en una especie de nuevo justiciero. Un pequeño gran actor que habrá que seguir de cerca.
    La historia contada paralelamente con la del padre de Elias (Markus Rygaard), un médico que asiste a los pobres habitantes de un pueblo africano, da para incontables reflexiones sobre el sentido de la venganza, la violencia, la agresividad contenida, la relación padres-hijos. Imposible no hacerse preguntas luego de su visionado, imposible no reconocer aquello tan mentado de que la violencia engendra violencia mientras antagónicamente uno termina pensando cuál es la solución ante los pequeños y grandes enfrentamientos cotidianos cuando "poner la otra mejilla" es una actitud que aparentemente no siempre arregla las cosas. En este sentido, una de las escenas más significativas es la del padre tratando de demostrar a sus hijos, casi infructuosamente, que aquel agresivo mecánico que lo cacheteara luego de una estúpida discusión entre niños por una hamaca no es otra cosa que un pobre imbécil.
    Sin alardeos efectistas ni manipuladores, sin tontos planteamientos moralistas, Bier y Anders Thomas Jensen, el guionista, plantean lo que muchas veces se nos puede escapar por lo obvio. En un mundo mejor es un film excelentemente armado, con una magnífica fotografía- hay que destacarlo- y actuaciones satisfactoriamente convincentes. Film duro y profundo aun cuando parecería ser contado con tanta simpleza y contemplación. Merecido Oscar entonces para esta directora dinamarquesa.
    Seguir leyendo...
  • Super 8
    Super 8
    La Cinerata
    Púber por un día

    Comentando este film en una charla con amigos, uno de ellos a los que el film no le había parecido más allá de un modesto "bien", decía que nosotros (en referencia a los locos cinéfilos) siempre eramos iguales: si un film como este no nos gustaba, es más de lo mismo, previsible y tópico; si nos había tocado buena luna y lo adorábamos, es un excelente homenaje. La acotación realmente me causó gracia porque, reconozcámoslo, es bastante cierto. Pero esta vuelta el propio Abrams ha declarado que su intención con respecto al film es un homenaje a la filmografía de Spieldberg, y en eso no podemos negar que le hace tremendo justo honor.
    Super 8 es una mezcla sensacional de E.T, el extraterrestre, los goonies y Encuentros cercanos del 3er tipo. Una historia fantástica de ciencia ficción que rememora aquellos hermosos años '80 donde el cine chorreaba de aventuras juveniles, de grupos de amigos que protagonizaban experiencias impensables.
    ¿Que es un film con clichés?, sí, ¿que es un tanto predecible?, también, ¿que tiene todos esos elementos infaltables como militares dando vueltas en Jeeps?, obvio. Pero todos estos condimentos que en otras manos podrían ser un inmenso lugar común aburrido, acá se reelabora en una fabulosa historia donde el espectador, al menos el espectador cuarentón vamos, volverá a sentirse un peque de 12 asombrado y expectante con una historia llena de adrenalina.
    Cierta vez en un documental se decía que la primera oración de una novela era lo que realmente demostraba la habilidad de un escritor. Creo que podríamos transferirlo al cine con la primera escena y aquí Super 8 demuestra un inmenso poder narrativo. Tan sólo un hombre y un cartel bastan para ponernos en situación. Un film bien hecho, efectivo y sobretodo divertido.
    Un grupo de amigos quiere filmar una película de zombies, para ello una noche escaparán a la estación de tren local donde presenciarán durante el rodaje un accidente férreo- una escena de inmenso poder visual, créanme. Luego del accidente el pueblo se torna en una locura sideral con extrañas desapariciones, cortes de energía y, como dijéramos, la fuerza aérea sitiándolo todo.
    La conjunción Abrams- Spieldberg es realmente colosal. Tendremos un montón de alusiones a films del primero y del segundo, momentos lostianos muy buenos y un cosquilleo en el cuerpo que desde que empieza la acción provoca acabarse de una el baldazo de pochoclos. A pesar de tener escenas realmente terroríficas para los chiquilines, he de advertirles que mi hija adoró el film aun cuando se retorcía varias veces en la butaca trantado de superar el suplicio de algunas escenas. Es que Super 8 es un viaje en el tiempo impactante, uno sabe qué vendrá sí, pero esta gente lo logra de nuevo y terminamos asustándonos, llorando y riéndonos de la misma manera que lo hacíamos cuando aquella otra banda escapaba de los Fratelli, Elliot se desesperaba por ocultar a su amigo extraterrestre o el Dr. Grant casi era devorado por los dinosaurios.
    Si se ha de ir al cine esperando ver algo nuevo, algo intrigantemente diferente, a mal puerto van por palos. Super 8 es un film ambientado en los años '70 que podría perfectamente haber sido filmado entonces. Incluso las nuevas tecnologías que se han usado para los efectos especiales, es solo eso, nueva tecnología pero no se abusa de ella para terminar haciendo del film un mero derroche visual y ya. Super 8 es una de esas películas que impactan en el cine, claro, pero que al igual que aquellas aventuras de los '80 uno podría seguir viéndolas en las incontables repeticiones televisivas que seguramente tendrá en unos años.
    Mucha aventura, mucha acción, muchos gags realmente divertidos, en especial ese último corto con el que cierra los créditos del film y una gran opción para esta cartelera de estrenos, Super 8 es mucho más que un film de ciencia ficción más. Es un excelente tributo a esos años de cine a doble función, donde también nosotros soñábamos con hacer nuestras propias películas o encontrarnos un tesoro en el baldío del barrio.
    Seguir leyendo...
  • El mundo según Barney
    Seré honesta si digo que desde que viera el trailer de Barney's version, título original del estreno de esta semana, no me llamó demasiado la atención. Pero considerando que hay tantas historias simples en el mundo del cine que terminan siendo una verdadera gloria y de que Paul Giamatti era el protagonista me picó la curiosidad. Giamatti es uno de esos actores que uno reconoce casi como el secundario de turno, pero que indudablemente el cinéfilo sabe que ha hecho cosas más que interesantes. Son esos actores querendones, uno de esos cuyos personajes siempre se arreglaron para conquistarnos de alguna manera.
    Esta vuelta Barney Panofsky es la excepción que confirma la regla. Es uno de esos tipos que toda mujer no desearía de marido, borrachín, desconsiderado y un tanto atormentadamente inseguro. Pero el problema de esta historia, basada en la novela homónima del Canadiense Mordecai Richler, no es tanto el personaje en sí, sino que los 134 minutos que dura el film se hacen extenuadamente larguísimos. Y cuando eso pasa es que el guión ciertamente no funciona; al menos para mí ya que otros la han puesto como un film imperdible.
    Es que veamos, empieza la cosa percatándonos de que Barney es un medianamente exitoso guionista de una serie televisiva y que en algún punto de su pasado se lo ha inculpado de un crimen del que parece haber salido aireoso para la opinión pública pero no para el investigador de turno (Mark Addy). De ahí comienzan a darse los infaltables flashbacks que nos cuentan finalmente quien fue el muerto en cuestión mechado con los tres diferentes matrimonios que tuvo el protagonista. Y eso es todo amigos. No hay diálogos extremadamente inteligentes aunque se hayan empeñado en intentarlo, no tiene un sello de dirección personal aun cuando uno intuye querer semejarse a un estilo por momentos Woodiano (si me permiten el neologismo) y la narración termina por tener tantos viavenes entre comedia infructuosa y drama moralista que no atrae. Cuesta como espectador someterse a lo que nos cuentan, uno termina por no identificar nunca con nadie, y aun cuando las problemáticas matrimoniales y humanas por las que pasa el pobre de Panovsky pueden ser tan cotidianas y reales como la de cualquier hijo de vecino, su tratamiento termina siendo tan mezquino y frío que honestamente uno no ve la hora que termine la cosa. Ni que hablar cuando llega esa última media hora en que el guión pega una voltereta tan manipuladora que más que lograr hacernos llorar de emoción y desconsuelo termina lográndolo por fastidio.
    Si en algún punto el film tiene sus aciertos, indudablemente serían las actuaciones. Giamatti logra de alguna manera salir bien parado en remar dentro de este dulce de leche de guión al igual que los demás, en especial un Dustin Hoffman que- aunque personalmente y por cuestiones fuera de cámara me cae medio pesado- reafirma que es un grande que puede hacer bien cualquier papel que le planten por delante. De hecho la única escena que me parece muy bien lograda en todo este film es el de la cena, y todo gracias a este actorazo. Sin cerrar como comedia ni como drama absoluto, La vida según Barney puede gustar algunos y ser la pesadilla de otros, una película que a pesar de sus muchas nominaciones en distintos festivales y entregas de premios no hace el oasis que uno esperaba. Una de esas opciones más bien para la comodidad del hogar que para el desembolso de una visita al cine.



    Curiosidades: viendo al que personifica al hijo de Giamatti en el film y encontrándole un rostro realmente familiar me vengo a enterar que es el hijo de Dustin Hoffman, Jake Hoffman, ¡qué tul! ¡realmente son muy parecidos!
    Seguir leyendo...
  • Copia certificada
    Y el verbo se hizo carne

    Kiarostami no deja de sorprenderme. A esta altura he leído tanto de Copia Certificada que tengo un frangollo en el cerebro que no puedo asegurar qué tan bien quede este artículo. Y les adelanto que si no vieron el film se van a encontrar con mucho spoiler asique mejor la ven y al rato vuelven. Es que para acercarse a esta obra, para hablar de ella, no me queda otra que recurrir a varias escenas y acotaciones que pueden embromar el visionado de aquellos que aun no la han visto.
    Muchos lamentablemente comparan este film con "Te querre siempre" (Viaggio in Italia, 1954) de Roberto Rossellini, y de allí parecerían asociar la noción de copia con original, sin embargo sería realmente una visión menesterosa quedarse con eso, después de todo si de comparar copias con originales- si al menos de ideas hablamos- Shakespeare hubiera echado por tierra el intento de cualquiera por escribir historias. Copia conforme es una historia universal, una historia que es eternamente contada en el cine y en la literatura: el amor entre el hombre y la mujer. Pero lo que sorprende es la forma en que Kiarostami lo hace, haciendo que la palabra, los diálogos, dibujen realmente la escencia del drama.
    Por empezar el film abre con una imagen de un escritorio vacío, en él vemos dos micrófonos, dos vasos de agua, una botella, un libro y algunos papeles. De fondo escuchamos el bisbiseo de voces que nos adelantan lo obvio en compañía de la imagen: alguien va a dar una conferencia, alguien viene a hablar y se hace desear porque ese plano dura por lo menos casi dos minutos hasta que un italiano irrumpe en la escena para avisarnos que el conferencista está retrasado, ausencia que se reafirmará de alguna manera a lo largo del film. La historia parece moverse finalmente cuando una grandiosa Juliette Binoche- Dios cómo amo a esta mujer- conoce a ese conferencista y salen a pasear en su auto. Hasta entonces nos parece que una anticuaria francesa que vive en la toscana con su hijo tiene la suerte de conocer a un ensayista inglés al que admira, pero de pronto terminan en un café y el balurdo de idiomas (él habla inglés, ella francés e italiano, ambos de pronto el francés) abre la puerta para uno de los temas centrales: la comunicación. Esta escena es casi la más importante del film porque de pronto vemos al inglés salir un momento para hablar por teléfono y la dueña del lugar asumiendo que se trata de un matrimonio se pone a hacer preguntas y comentarios, al principio son comentarios superfluos, de esos que cualquiera puede tener con un extraño, finalmente termina en una verdadera reflexión sobre el matrimonio. Aquí la asunción de la dueña de que se trata de un matrimonio disloca la narración para crear la realidad de la ficción, ahora sí son un matrimonio, ahora sí que toda esa disertación intelectual sobre la copia y el original tiene sentido: es que ¿qué es mejor? ¿el amor original y verdadero o el simulado?. Pero entonces en la confusión de esa distorción narrativa algo nos zumba en la cabeza... las palabras que dijera el inglés sobre el concepto de "originalidad", y sobretodo, el diálogo madre-hijo que se da después "Estás haciendo esto sólo porque quieres verlo otra vez". Entonces... ¿ya se conocían?. La respuesta es que no importa, no importa porque Kiarostami como tantas otras veces no hace un drama o una comedia o una historia de amor, él hace un ensayo, él explora las posibilidades de un concepto y le da vueltas, él poetiza. Entonces Kiarostami nos recita, nos recita sobre el amor, la verdad y la mentira, la idealización, la soledad, los recuerdos, las culpas.
    Destaco en este sentido el tema del lenguaje. En la escena del restaurante vemos cómo la pareja empieza a discutir y terminan hablando idiomas diferentes. Ella habla en francés, el iniste en el inglés, ambos manejan ambos lenguajes pero no concuerdan en usar ninguno de los dos. Cada uno se aferra a su propia lengua, a su propia visión como una vez nos dijera Ludwig Josef Johann Wittgenstein: " Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo". Y así deambulan estos dos personajes por las calles de la encantadora Toscana sin decidirse muy bien dónde ir, tan perdidos como su propia relación, tan sin rumbo como el final de su propia historia.
    Que este es el film más europeo del director iraní, que parezca alejarse de las fronteras de su propia Irán para traernos a una Italia contenedora del arte y del amor, no es gratuito; Kiarostami se planta en el corazón del arte y del mundo para ponernos de frente a un espejo y lograr aquello que ya nos dice al principio del film:

    "Así que la preocupación sobre la originalidad, el concepto de verdadero y falso, desde siempre ha ocupado las mentes de nuestros antepasados, tal como ahora ocupa la nuestra. La palabra ''original'' tiene inherentes fuertes connotaciones positivas. Auténtico, verdadero, confiable, durable, dotado de un valor intrínseco.La etimología de la palabra también es interesante: viene de la raíz latina "orini", que significa Surgir o Nacer.Me parece muy interesante que la palabra "Original" se refiere al nacimiento.Me gustaría llevar esta idea a un paralelismo extremo, entre la reproducción de arte y la reproducción de la raza humana. Después de todo, podemos decir que somos réplica del ADN de los antepasados. Analizar las obras originales, significa cuestionar sus orígenes, explorar los fundamentos de nuestra civilización".


    ¿Y cuáles son depués de todo los fundamentos de nuestra civilización sino el amor?
    Seguir leyendo...
  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2
    Llegó el final

    Había llegado el Jueves tan esperado, un Jueves de jornadas escolares por lo que las salas seguramente pulularían de niños y adolescentes sin clases. Los horarios de funciones más tempranas sucumbieron a la presencia del herrero en mi casa- ¡Dios cómo no avisó con tiempo!. Finalmente llegaríamos para el horario de las 5 de la tarde si es que no nos importaba verla en 2D; en 2D había funciones cada una hora!. No nos importó. Claramente esta vez no nos agarrarían desprevenidos asique me hice de las reservas online y fue satisfactorio al llegar al hoyts, hacerles por primera vez pito catalán a todos los que esperaban en esa cola kilométrica para retirar nuestras entradas.
    Ya desde que empezaran los títulos, ver la típica tipografía hizo que mi corazoncito se estrujara un poco. El mago y sus amigos se estaban despidiendo y no podría evitarse sentir un cierto tufillo a duelo.
    El film arranca a los cachetazos, ya puestos a saber lo que se viene la historia esta vez no se planta con vueltas: el enfrentamiento es inevitable y Yates sabía que no podía vagar entre las incontables elipsis que se tranformaran en baches en la 6ta entrega (muchos no habíamos leído los libros y nos sentimos más que perdidos entonces) y las distracciones de los toques cómicos de otras entregas. No es que aquí falten algunas que otras escenas distendidas ni que me molestaran en las otras, simplemente aquí la cosa pasa por ver cómo terminará todo y a eso se ponen.
    Con un criterio visual excepcional y una fotografía de lujo, el film ofrece un adrenalínico encuentro entre un bando y otro, asi como se cierran mejor ciertas cuestiones que habían quedado volando en sus predecesoras. Sin ser una de las mejores películas de la saga, ni una genialidad absoluta, se agradece que el final sea decente, aun cuando el epílogo suene un tanto incómodo para algunos de nosotros. Y cuando digo incómodo es para no tener que usar un adjetivo que sea evidentemente una sopa fría. Aun así, es un gran guiño (a mi humilde parecer) de estos 10 años de trayectoria mágica.
    Si por un lado veremos cobrar importancia y carácter a personajes más que secundarios en anteriores entregas, como el heróico Neville, se echa un poco en falta el protagonismo de otros como el de Bellatrix cuyo final es rápido y escueto o el del propio Draco Malfoy. Sabor a poco pero no por ello decae la historia; al contrario, el ritmo se mantiene para llegar a un final de antología donde el duelo no deja para nada indiferente. Cumple y eso es suficiente.
    Ahora quedará llorar por los rincones, obcecarse con alguna de otras tantas sagas que seguramente no faltarán o, aquellos que no lo hicimos, hacerse con la lectura para prorrogar la despedida. Mientras consolémosnos con una galería del film.
    Seguir leyendo...
  • Blue Valentine
    Blue Valentine
    La Cinerata
    Dime cómo debo ser...

    ¿Quién no podría dar una lista bastante extensa de films donde la vida en matrimonio sea el meollo de la cuestión?, ¿quién no podría hacer una sobre las incontables cintas sobre el amor?. Blue Valentine parecería ser una más entre las tantas que retratan una de las cosas más difíciles de sostener, alimentar y mantener: el amor. Pero he de decir ante todo que este film tiene una particularidad muy importante: el descubrimiento. No ha sido un amor a primera vista cuando la vi; reconozco que me resultó un buen sabor de boca bastante tibio con grandes aciertos y fallas. Entonces, vaya uno a saber por qué, terminé viéndola en el transcurso de apenas 4 días, otras 3 veces más con mejores resultados.
    Les cuento. Dean (Ryan Gosling) y Cindy (Michelle Williams) son un matrimonio joven con una niña pequeña. Ella es doctora y él, un buscavidas. Gracias a un conflicto doméstico (la pérdida de Megan, su mascota) se van desencadenando una serie de pequeños grandes detalles por el que interpretamos que el matrimonio no está pasando por el mejor momento. Y con el tan usado recurso de los flashbacks- que acá están usados de una manera realmente magistral, dando verdadera "trama" al conjunto- conocemos el cómo esta pareja se ha conocido y el porqué seguramente terminan como terminan.
    Cianfrance, gran experto en el género del documental, mete el ojo en la vida de estos personajes sin explicaciones extensas ni aburridas que junto al armado argumental retratan perfectamente el universo del matrimonio y de cómo este puede degenerarse cuando el amor no es recíproco. Si sumamos que la labor de Gosling y Williams, por la que ha sido nominada a los próximos Oscar, es magnífica- sobretodo la de Gosling al que la Academia ha ignorado sorpresivamente a pesar de los incontables reconocimientos que tuvo a lo largo de festivales internacionales- este es un director que promete. Hay que decirlo, Ryan Gosling se come la cinta, la eleva exponencialmente y sólo por él ya vale la pena el visionado, créanme.
    Pero como en este matrimonio, no todo es color de rosa. Por momentos es melodramática y con un clímax verdaderamente más "gritón" que el resto del film. Hay diálogos muy buenos, creíbles y certeros; otros parecen forzados y demasiado pretenciosos y donde el film debería de emocionar o pegar duro termina resultando frío y exagerado. No por ello la película deja de funcionar para dibujar claramente los contextos necesarios para entender aquello que no se cuenta explícitamente (no daré ejemplos para no arruinarles la cosa), en eso me saco el sombrero ante Cianfrance quien elabora un guión cuidado y bien estructurado en ese sentido. Él mismo declaró haberse inspirado en sucesos personales que lo llevaron a querer filmar esta historia de desamor. Acá es donde mejor funciona el film porque uno como espectador no puede evitar verse reflejado en algún que otro pasaje de la película.
    Creíble, enormemente bien actuada, pensada en detalle, este film al que habían dejado en suspenso tras la muerte de Ledger por respeto a la propia Williams, es una película recomendable para ver como alternativa al típico fin San Valentiniano.
    Seguir leyendo...
  • Amateur
    Amateur
    La Cinerata
    Pasiones reales

    A pesar de ser el documental uno de mis géneros preferidos, suelo ser bastante exigente a la hora de visionarlos. A veces no basta con una buena historia o un protagonista llamativo sino que además, como en todo film, debe tener un pulso narrativo acertado. Así Nestor Frenkel, guionista y director de Amateur, no sólo logra un maravilloso homenaje al Super 8 y las cintas caseras en general, sino que nos propone conocer en su protagonista a un ser maravilloso y admirable, un personaje super pintoresco como es Jorge Mario.
    La introducción de este film es lo más grandioso, entretenido y nostálgico que he visto en mi vida. Un recorrido exhaustivo y colorido por la historia de las cámaras caseras de Super 8, los recursos narrativos de la gente común, la evolución de los intereses que una camarita en mano ha dado a la humanidad. Desde esa mirada universalizada llegamos a un evento anual como es el Home Movie day (del que debo reconocer no tenía ni idea de su existencia) donde personas comunes se reunen en el Centro Cultural Rojas para mostrar en público filmaciones caseras arrumbadas en las casas, cintas que muchas veces ni se sabe qué contienen, para finalmente llegar al personaje de esta historia, un odontólogo apasionado por el cine que de joven ha filmado varias películas caseras, entre ellas un western llamado Winchester Martín y que ahora, cuarenta años después quiere volver a filmar a modo de remake.
    Con una gracia pocas veces vistas en este tipo de formatos, Frenkel sin siquiera emitir preguntas logra retratar impecablemente la figura de un hombre orquesta capaz de equilibrar con su profesión no sólo la pasión por el cine sino además otras miles de actividades como la filatelia, colecciones varias, la fundación de un grupo de Boy Scouts, la conducción de un programa radial, practicante de tiro y un millón de cosas más. La ficha de este film en el Bafici de este año no se equivoca en absoluto cuando dice que "La película de Frenkel, con humor y gran despliegue de ideas (notablemente, los planos-western), va de lo general a lo particular, y de allí apunta a lo más entrañable del corazón del universo, para convertir a Jorge Mario en uno de los personajes memorables de este Bafici". Es que Mario no se nos quitará de la cabeza fácilmente. Es un hombre de una vitalidad abrumadora, uno de esos personajes que la vida te regala pocas veces y que dejaría a muchos de nosotros- considerados cinéfilos extremos- en un últimísimo escalón de jerarquías. Ver nada más su extraordinario sistema de clasificación de films vistos me dejó realmente sorprendida, minimizada y replanteándome qué tan cinéfila realmente soy.
    Frenkel además elije cada encuadre y recurso narrativo muy cuidadosamente, lo que hace de este director un verdadero maestro del documental. Allí donde otros necesitarían una voz en off, una declaración de testigo, un comentario aparte, él lo logra con un encuadre perfecto en la casa de Mario donde la decoración habla por sí misma, donde las posturas del protagonista lo dicen todo. Tómese por ejemplo la figura de la esposa de Jorge Mario, una mujer que sin emitir una sola palabra habla todo el tiempo, se planta como una protagonista más sólida a veces que el propio odontólogo para reafirmar aquello de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer.
    Por eso será que me dolió tanto leer en un comentario de un profesional del medio sobre este film algo como esto:

    El protagonista -que por momentos recuerda al Daniel Burmeister de El ambulante- tiene muchos atractivos como para generar empatía del espectador, aunque para mi gusto Frenkel -que hace gala nuevamente de sus múltiples ideas narrativas y visuales- resulta demasiado condescendiente con su criatura, incluso ante cierto patetismo de sus actividades y pensamientos.

    Todo el derecho a que no nos guste un film, pero tildar de patético a alguien como Jorge Mario, resulta realmente más patético y decir que el director fue condescendiente con su criatura me sorprende. No diré más porque no me interesa generar una discusión que no viene al caso, el verdadero caso es que hay que ver este documental. Me lo agradecerán no sólo por lo entretenido, sino además por lo grandiosamente nostálgico, lo humanamente claro que es. Gracias Frenkel, atentísima estaré ante los nuevos proyectos que tengas. Y que espero sean muchos!.

    Néstor Frenkel nació en Buenos Aires en 1967. Sonidista de oficio desde 1993, en 1999 dirigió y produjo una serie de cortos animados titulados 'Marcello G., sólo un hombre…', y luego el mediometraje de animación 'Plata Segura'. En 2005 estrenó su primer largometraje de ficción 'Vida en Marte' y 'Buscando a Reynols' su primer largometraje documental. A fines de 2007 terminó su segundo documental 'Construcción de una Ciudad'. En 2010 produjo el largometraje de ficción 'La hora de la Siesta' de Sofía Mora y en 2011 presenta "Amateur", su tercer largometraje documental como director.
    Seguir leyendo...
  • El gato desaparece
    Para los asiduos al cine de Carlos Sorín ( Historias mínimas, El camino de San Diego, La Ventana) esta nueva apuesta a un género totalmente diferente en su haber, no podía sonar menos que curioso. Este thriller psicológico, basado en una historia real similar, según confesara el propio director en Pantalla Pinamar, esta vuelta tenía que estar de la mano de dos figuras conocidas como el siempre grandioso Luis Luque y Beatriz Spelzini. Sus personajes guardan los mismos nombres que los actores porque según Sorín escribió esta historia pensando en ellos. ¿Y es que a alguien se le ocurre mejores actores para interpretar a este matrimonio de paranoicos?
    La historia comienza en tribunales, donde un aburrido auditorio compuesto por tres médicos y un juez escucha pacientemente la historia clínica de Luchi, un profesor universitario que había sido internado en un psiquiátrico luego de agredir a su esposa y a un compañero de trabajo en un brote psicótico. Ahora ya recuperado, según resuelve este reducido grupo, Luchi puede volver al hogar y es donde comienza el meollo de la cuestión contado aún y como lo caracteriza Sorín, con tintes minimalistas y sin demasiadas explicaciones. Todo se suma a un devenir de momentos tensos vistos desde la mirada de Beatriz, la esposa, que duda todo el tiempo sobre la calidad mental de su marido al punto de quedar ella misma inmersa en un mar de paranoia.
    La historia funciona porque está muy bien armada con poco, con actuaciones sobresalientes y momentos que podrían referenciarse al propio Hitchcock o Poe. Y no suena exagerado describirla de esa manera cuando su desarrollo es bien clásico, tan clásico que hasta parecería teatral, lo que quizá le chirríe a varios en una época donde poco se cultiva géneros como estos, de esta forma.
    La destreza con que Sorín pone al espectador mismo en duda sobre quién es realmente el insano en esta historia utilizando recursos bien conocidos pero no por ello manidos es destacable y entrentiene a más no poder, agita constantemente con su atmósfera cerrada y agobiante y deja zumbando por llegar a un final que no será el mejor para el gusto de quien les escribe pero no desmerece su visionado. Un final que al comienzo del film piden no develar posteriormente, y es que aunque un tanto previsible no deja de intentar ser sorpresivo aun cuando pensé honestamente que este director podría haber ganado más puntos con un final abierto, de esos que dejan discutiendo qué pasó realmente, así dudoso como es el planteo general.

    Lo mejor del film por lejos: el primer plano de Luque mientras Beatriz le cuenta su visita al psiquiatra. ¡Cómo amo a este tipo!
    Seguir leyendo...
  • Sucker Punch: Mundo Surreal
    Luego de Ga'Hoole, la leyenda de los guardianes- film visualmente impecable pero verdaderamente aburrido- empecé a temer por el futuro de uno de los directores que personalmente más me gusta a la hora de bañarme en pochoclos. 300 y Watchmen son dos ejemplos de films llenos de acción, embrujo visual y calidad que basados ya en comics o series anteriores tuvieron sus fanáticos y detractores. Sucker Punch se sumaba entonces a una expectativa singular al tener como detalle extra ser una historia completamente original de la que igualmente se pueden esperar adversos y conversos. El temor se ha disipado gracias a una historia que muy bien enmarcada se presta a la exuberancia y variedad de escenarios guardando un sabio equilibrio entre calidad argumental y calidad visual. Los 109 minutos de esta cinta de Znyder se pasan volando para los amantes de la adrenalina.
    Descrita por el propio director como una "Alicia en el país de las maravillas con ametralladoras" debo decir que me recordó bastante a la temática de aquella maravilla de Jonze, Donde viven los monstruos, donde un pequeño niño huía de la realidad del hogar y de las presiones del mundo de los adultos a una tierra llena de monstruos que lo ayudaban a sobrellevar eso tan difícil que es el crecer. Acá también tenemos una protagonista con una realidad muy cruda: su madre ha muerto y su padrastro termina por internarla en un psiquiátrico en forma fraudulenta y del que tratará de huir usando su imaginación. Ese mundo de ensueño será el que nos entretenga increíblemente con una historia que recorre algo similar al ciclo del héroe: hallar una serie de elementos para llegar al final del camino conciendo una dura realidad.
    Escenarios que van desde el Lejano oriente más extrambótico hasta castillos llenos de orcos y dragones, Baby Doll y sus compañeras llevarán a cabo la peligrosa misión de recolectar esos elementos con los que les será posible liberarse desplegando una estética entre video juego y video clip. Pero no todo queda en meras estrellitas de colores, la historia tiene un correlato con la realidad muy bien planteado y un final ciertamente impredecible, o al menos, no tan predecible como el espectador asiduo a este género esperaría.
    Si bien el nombre de Sucker Punch hace alusión al mundo de los video juegos, esta historia no está basado en uno. Intuyo, de todas maneras, que pronto lo estará pues el uso del CGI aquí se hace presente para brindar escenas que recuerdan a varios juegos conocidos. De hecho, muchos de los video gamers pueden verse fascinados por la nueva peli de Znyder tanto como aburridos por la recurrencia de elementos comunes que a los legos espectadores nos parecen nuevos.
    La música es otro punto que aporta mucho para una película que tiene claramente, sobre todo en el comienzo, una narrativa 'videocliptera'. Versiones de grandes temas como 'Sweet Dreams', 'White rabbit' o 'I want it all' dejan zumbando al público en general, todas acompañadas por la música original de Tyler Bater y Marius DeVries, quienes han colaborado ya en 300 , Watchmen y Molin Rouge respectivamente.
    Para finalizar, el reparto se maneja sin grandes tropiezos destacando realmente la labor de Oscar Isaac como el malvado Blue Jones, un actor nacido en Guatemala que a pesar de tener una gran experiencia tanto en TV como en cine no deja de ser toda una revelación.
    Buenos efectos, buenos remates y mucha acción para un film que se pinta como uno de los más taquilleros. Sabia mezcla entre entretenimiento visual y cretividad argumental.
    Seguir leyendo...
  • Fase 7
    Fase 7
    La Cinerata
    Parodia pandémica

    ¿Quiénes no recordaremos aquella época no muy lejana en que la paranoia de la Gripe A era tal que estornudar o toser en público era como hablar en ruso en pleno Washington durante la guerra fría?. Nicolás Golbart, un joven realizador más conocido por su tarea de montajista de grandes títulos como El Bonaerense o Mundo Grúa, ahora toma el cargo dirigiendo y escribiendo una historia arriegada para el siempre difícil espectador argentino. Fase 7 parte ya de la exageración de su título (recordemos que entonces las fases eran 6) para contarnos la historia de un matrimonio en la dulce espera que tras una obligada cuarentena por una pandemia global debe convivir con sus vecinos de edificio encerrados por tiempo indeterminado. Y cuando los víveres parecen ir escaseando la cosa se pone dura y lo que empezó dentro de un marco de comicidad, termina siendo una muy buena apuesta al cine de género.
    Irónica y paródica a más no poder, este film apela a cuanto guiño podamos pensar (desde una famosa plaqueta roja de crónica TV hasta los numerosos inconvenientes a los que los argentinos nos veríamos sometidos si algo así ocurriese) para terminar siendo un producto realmente divertido y muy bien hecho. Cuesta no recurrir siempre al mismo argumento sobre lo genial que es ver un film nacional que ,a pesar de no manejar los presupuestos que manejan otras tierras, es realmente atractivo visualmente y que además tiene una edición de sonido fantástica- aplausos para Martín Grignaschi. Y si hablamos de sonido, imposible no nombrar a Guillermo Guareschi, encargado de la música, quien le da por momentos sabios toques de humor con sus ritmos al mejor estilo western y otros en los que marca la tensión que se vive en este claustrofóbico film.
    A pesar de lo mucho que se la quiera comparar con otros films de temática similar, Fase 7 sale más que airosa en una historia personal sobre la exageración de una paranoia puntual en la que varios podrían verse reflejados; y si se quiere ahondar más hasta podríamos encontrar muchas razones para ponernos a reflexionar sobre las distintas formas de hacer frente a una situación extrema determinada.

    Spoiler (dale al scroll si ya la viste)


    Por ejemplo, hacia el final de la cinta vemos a Horacio y Coco salir a la calle. Mientras están buscando provisiones dentro del móvil sanitario, un auto llega al lugar y bajan unos saqueadores que se meten al edificio. Coco reacciona entrando al lugar desesperado con arma en la mano mientras Horacio herido intenta seguirlo como puede hasta quedar en la puerta de entrada. Entonces vemos salir a los saqueadores desarmados y con las manos en alto mientras Coco, cual nuevo sherif del lugar los apunta escoltándolos hacia la calle. Nadie dudaría que Horacio, según declarara antes, les hubiera metido un tiro en la frente.


    Y por si a alguno le quedan dudas, las actuaciones son realmente destacables; sobre todo la de Yayo Guridi, a quien acostumbrados a verlo en un mismo papel sorprende realmente al espectador en el papel de Horacio, un paranoico que le hace competencia al mismísimo Jerry Fletcher y quien, a pesar de no ahorrar en alguna que otra postura propia, sale excelentemente parado en su debut dentro de la pantalla grande junto a nada más y nada menos que Daniel Hendler, uno de los actores que más ha crecido en el cine argentino últimamente. Federico Lupi al mejor estilo viejo Eastwood, aporta con el personaje de Zanuto el broche de oro de un trío que será ya de culto para más de uno.
    Golbart promete. Hace una entrega más que aprobada para una ópera prima en un género que no es fácil, regala escenas que son de antología- la del estacionamiento por ejemplo- y que a más de uno toma por sorpresa pues nada tendría que envidiarle a otras de su estilo. Arriesgada, visualmente muy cuidada, bien actuada. ¿Qué más se puede pedir?
    Seguir leyendo...
  • El ganador
    El ganador
    La Cinerata
    Campeón, Toro salvaje, Alí, Huracán, el rey Rocky, Millon dollar baby, Gatica, el mono. Todas las he visto aun cuando considero que el box es el deporte más insulso que puede haber; pero de alguna u otra manera las he disfrutado porque el box era un mero marco para las historias de vida de cada personaje, porque cada uno de esos relatos que corrían a la par de piñas y entrenamientos había una historia bien contada. Mi problema con este film de David O. Russell que ahora se agrega a mi lista boxística, es justamente no saber qué historia quiere contarme verdaderamente. ¿Es la historia del pobre Micky Ward (Mark Wahlberg) que no pega, paradójicamente, ninguna pelea exitosa?, ¿la de su hermano Dicky (Christian Bale) hundido en la miseria de la droga?, ¿el de una familia bastante disfuncional pero a la vez unida que apuesta a salir adelante como puede cargando el peso del éxito en Micky?. Quizá valga decir que es todo eso junto, después de todo tratar de construir una especie de biopic- recordemos que el film está basado en la vida real de Micky Ward- no es nada fácil.
    Estoy lejos de decir que el film es malo. Russell es un director que realmente se planta bien sólido para mostrar con su cámara nerviosa y hasta juguetona la subida de Ward; y en cierta manera elige bien cuando llegado el momento tiene que plantear un dilema bastante duro para Micky, una decisión que realmente no sería grata de tomar para nadie. Todo lo demás se me queda como sonando a ruido, incluso el papel que le valió el Oscar a Melisa Leo se me hace insoportablemente estereotipado. Russell por momentos hace tanto hincapié en la figura de Dicky que finalmente el protagonista queda totalmente ensombrecido y por ende, también la historia. ¿Es disfrutable?, sí. ¿Es buen film?, también. ¿Da para una nominación al Oscar?, no. Es un film que derrocha sobre todo el talento actoral de Bale, que bien merecido también tuvo su premio de la Academia aun cuando su personaje es también algo así como un estereotipo. Es un film correcto que poco tiene que hacer entre las que nombre al principio de este artículo. Es un film demasiado ruidoso para mi gusto como si necesariamente para expresar el drama siempre hubiese que gritar y patalear. Pero no es un film que dejaría de recomendar porque también tiene muchos aciertos, muchas escenas dignas de recordar, escenas que no nombro como ejemplo porque guardan algún que otro spoiler.
    The fighter puede ser el mejor film de Russell, como muchos dijeron, pero humilde servidora no podría asegurarlo ya que es la única que le he visto.Mientras, Wahlberg se ha sacado las ganas de producir un film que iba a dirigir Darren Aronofsky con Brad Pitt como Dicky, luego pasó por manos de Scorsese quien rechazó la dirección y finalmente cayó en manos de Russell por propia sugerencia de Bale. Ya me hubiera gustado verla cómo habría quedado en manos del director de Cisne negro. El ganador, en conclusión, me ha parecido una película recomendable, pero no maravillosa; bien hecha aunque sin grandezas.
    Seguir leyendo...
  • El cisne negro
    El cisne negro
    La Cinerata
    Más vale la gracia de la imperfección que la perfección sin gracia

    El mundo del Ballet de una u otra manera siempre ha sido representado como un símbolo de la perfección y la delicadeza. Cualquiera que haya pasado por una clase de Ballet puede dar fe que si hay algo que no se concibe es la improvisación absoluta. Gestos, movimientos, posturas, deben ser manifestaciones perfectas de la interpretación musical. Que por esto mismo el mundillo del tutú y las zapatillas de raso sea competitivo en el camino a la "Prima Ballerina", tampoco es secreto. Y si Aronofsky nos contaba con su "The Wrestler" la decadencia de un otrora ídolo, con Black Swan nos pasea por la rocosa subida al estrellato, mostrándonos un mundo ya no difícil sino hasta terrorífico. Con el nuevo film del director newyorkino uno respira tensión, aflige y desconcierta en una historia que tiene como protagonista a una inocente Natalie Portman que lucha sobretodo con la obsesión por la perfección.
    Nina es una frágil muchacha que vive con su madre, una madre que es absorbente y controladora; pertenece a una compañía de ballet que está a punto de sucumbir por completo y como último manotazo de ahogado estrenará "El lago de los cisnes" con una versión nueva que requiere una protagonista capaz de interpretar tanto a un ángel (el cisne blanco) como a un demonio (el cisne negro). Nadie duda que Nina es la perfecta representación del cisne blanco, dulce y virginal, pero cuando Thomas Leroy (Vincent Cassel), director de la compañía, pone en duda su capacidad para interpretar al cisne negro, comienza la verdadera tortura.
    ¿Cómo sacar de nosotros mismos aquello que no somos o que al menos creemos no ser?. La infaltable antagonista de Nina, Lily (Mila Kunis), es una muchacha desenfadada y suelta. Ella sí parece tener todo lo que le falta a Nina, espontaneidad, gracia, un natural disfrute por la danza y de inmediato se convertirá en la amenaza perfecta para nuestra protagonista. Entre las presiones impuestas por Leroy- un Cassel impresionante que odiaremos por momentos y entenderemos por otros- la madre, desquiciante a veces realmente, y la propia Lily de la que no sabemos para qué arco juega; Nina terminará hundida en una pesadilla que agota emocionalmente al espectador.
    La locura va dominando la escena. Y Aronofsky se muestra inmensamente sólido para llevarnos por los recovecos más tormentosos de una mente desquiciada. El espectador se asusta, se pasma, se desespera. Es que si bien la lectura pareciera fácil, "temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo" decía Giovanni Papini, las escenas manejadas por este director corren y vuelan causando confusión y susto sobretodo hacia los últimos 40 minutos del film donde el climax es realmente tenso y conmovedor.
    Black Swan, tal como reza el título de este artículo, no es un film enteramente perfecto. Tiene cosas reprochables, sí, pero se disfruta horrores, impacta y el resultado final, suma de música, coreografía y fotografía, hacen del film un producto que es por lejos uno de los mejores de este año. Portman, además se consolida como una actriz a la que hay que premiar de una bendita vez en la próxima entrega de la Academia. No creo que este sea el mejor papel de su vida, lo digo claramente, pero sí que es innegable la fuerza y la maravilla que despliega con un personaje lleno de claroscuros. Es que a tal punto derrocha talento que se pone frente a un espejo- otro gran protagonista del film- y ya causa inquietud.

    # Lo reprochable del film podría ser el final. Esa escena final en que Nina lucha contra una Lily que cambia en apariencia entre la propia Nina y ella misma, el asesinato final que termina por ser suicidio y que por ende es el broche concordante con el término de la historia ficcional del cisne blanco, puede sonar facilón. No puedo negar que me ha decepcionado un poco; sin embargo me pongo a pensar más claramente y me pregunto cuál hubiera sido el otro final, el adecuado. El salto final de Nina me recuerda al salto final de ese luchador que deja todo en escena. Ambos prefieren la muerte antes que la desdicha del no ser. Así mismo concuerdo con el amigo Sean Bauer en que la relación con la madre podría haber estado mejor dibujada, es cierto que unas escenas un diálogo nos bastan para tener idea del conflicto central entre madre e hija, pero hay cosas que nos dejan flotando en la ignorancia, como los autoflagelos que se nos insinúan en el pasado de Nina. No obstane el film brilla, es redondo y apasionante

    En Argentina se espera el estreno en Febrero, será un film que no hay que dejar pasar. Recomenable, maravilloso, lleno de escenas impactantes y que ciertamente se convertirá en El estreno del año.
    Seguir leyendo...
  • Temple de acero
    Temple de acero
    La Cinerata
    Volvió el Western

    Quizá porque me crié almorzando con los Cartwright, merendando con McCain y su pequeño hijo unas tardes y con los Ingalls, otras; quizá porque me la pasaba gritando "Haio Silver" con mi primo sobre los apoyabrazos del sillón cual si fuera John Reid sobre su Silver, el western es un género que me puede. Si a esto le agregamos un film- por muy remake que sea- dirigido por mis amores, los Coen Brothers creo que está todo dicho, aun cuando Temple de acero sea por el momento la película menos Coen que he visto. Y lo es quizá porque no se habrán animado a hacer una versión tan libre como la de Oh Brother... pensando en su antecesora protagonizada por John Wayne, una leyenda del género difícil de superar -habrán pensado tal vez.
    Lo cierto es que esta cinta nominada a 10 premios de la Academia, nada menos, no se ha llevado ni un pelete y muchos quedaron reumiando broncas. Temple de acero es un film que sin discusiones es grande sobre todo por su fotografía y la labor de una joven niña a quien relegaron a segundo plano en las nominaciones cuando en realidad es la protagonista absoluta de esta historia, Hailee Steinfeld. Es una historia entretenida y llevadera que hubiera sido- he de decirlo- mucho más sabrosa si el sello Coen hubiera estado más presente. Escenas memorables- como la última media hora del film- y personajes atractivos, hacen de esta archinominada una de las mejorcitas que se asoman al año cinéfilo. Y aun cuando muchos encontraron trillados muchos elementos del film o estereotipados algunos personajes, lo real es que True grit (su título original) es un gran tributo al Western más clásico. Pensemos que después de todo no es fáci asomarse a un género que en su momento dominó por completo la industria y con el que parecería que ya nada puede contarse. Y es refrescante encontrar que realizadores, medianamente jóvenes como estos hermanos, se le atrevan.
    En cuanto a su otro protagonista, Jeff Bridges, era obvio que no se haría por segundo año consecutivo con el Oscar, y si bien- agrego- no me pareció su mejor papel protagónico, no puede dejar de admirarse su personificación de Rooster Cogburn. El resto del reparto acompaña con gracia y terminan por delimitar una película más que correcta y que deja después de todo buen sabor de boca. Para ver en pantalla grande sin dudas, para deleitarse con un género que ojalá de a poco renaciera y para quedar boquiabiertos con la labor de Roger Deackins cuya cinematografía es simplemente maravillosa. Si aun no la vieron, aprovechen antes que la saquen de cartelera!.
    Seguir leyendo...
  • El discurso del rey
    Háblame para que yo te conozca

    Viendo El discurso del Rey, un film a modo de biopic sobre la vida de Jorge VI de Inglaterra, no puedo dejar de pensar qué fantástico sería si la historia se enseñara en las escuelas desde una mirada similar a la de Tom Hooper. Este joven director de 38 años toma la figura de un monarca que no sólo fue uno de los primeros en su dinastía en llegar al trono tras una abdicación, sino que además sufría de un trastorno más que tormentoso para una figura pública a la que se supone impoluta: la tartamudez; y con un delicado equilibrio entre el drama y la biopic, nos cuenta sobre su incapacidad de hablar correctamente pero sin dejar de lado el aspecto humano e histórico de la cosa.

    Un poquito de historia:

    Rey George VI
    Albert Frederick Arthur George nació en York durante el reinado de su abuela, la reina Victoria, en 1895. Como era típico en las familias nobles de la época, su crianza y la de sus hermanos estuvo bastante alejada de sus padres, quedando en manos de una institutriz. Fue un niño débil de salud y descrito como sumamente emotivo, frágil y asustadizo.
    Cuando en 1901 fallece la reina, esta fue sucedida por el padre de Albert y este quedó entonces segundo en la línea de sucesión luego de su hermano Edward. Finalmente ingresó en la marina con la cual participaría en la 1º Guerra Mundial. Pero fue en 1920 cuando al ser nombrado Duque de York comenzó con los deberes propios de la realeza entre las que se hallaban, por supuesto, los tan temibles discursos públicos cuando representaba a su padre en distintos eventos. Como estos mayormente tenían que ver con inauguraciones varias- fábricas, redes ferroviarias, minas, etc- se lo llegó a apodar "El príncipe industrial". En el mismo año en que fue nombrado Duque conoció a Elizabeth Bowes-Lyon, quien a pesar de descender de familia nomble no contaba con título ninguno. Luego de tres años finalmente contrajeron matrimonio y tuvieron dos hijas: Elizabeth y Margaret.

    Lionel Logue
    Pero no fue sino hasta 1925 cuando el Duque conoció a Lionel Logue, un fonoaudiólogo australiano con quien practicó diferentes técnicas terapéuticas con las que felizmente pudo casi deshacerse de su afección. Cuando en 1936 fallece el rey, su hermano mayor lo sucede pero abdica un año después ante la imposibilidad de casarse con la mujer que realmente amaba, y entonces muy a su pesar según cuentan, Albert toma el mando del reino. Su mayor desafío fue cruzar la crisis de la 2º Guerra mundial de la forma más pacífica posible. Finalmente tanto él como su esposa Elizabeth se convirtieron en símbolos de la resistencia gracias al continuo apoyo y aliento que mostraban para con su pueblo.
    Para terminar, fue lamentablemente por un cancer de pulmón que la salud del rey terminó debilitándolo hasta que falleció en 1952 por una trombosis coronaria.

    ¿Pero y la peli 'ta buena?
    Extraordinaria!, con toda la pulcritud inglesa aunque no fría y desalmada, se nos cuenta la historia de este monarca, sus dificultades de comunicación, su timidez extrema y su amistad con Lionel Logue, de la manera más sensible y emotiva. Son esos films en que no faltan las escenas memorables, los toques de humor, las actuaciones sobresalientes- en especial la de Firth interpretando al rey y la de Rush como su nada ortodoxo terapeuta; todo junto a una fotografía impecable y un histriónico manejo de la música. Son esas películas en las que uno como espectador engancha y se indentifica al momento, sin necesidad de golpes bajos y a pesar de que las ambientaciones son muy alejadas de la realidad de cualquiera. Hay que saber contar una historia "de época" con personajes que pocas cosas comparten con nuestras costumbres y poder lograr esa identificación.
    Hooper logra bajar la historia de este peculiar personaje histórico para mostrarnos que al fin de cuentas el dolor, el sufrimiento, las inseguridades, el amor, la amistad, y todo ese largo etc puede darse por igual en cualquier ser humano. Es que si uno tiene que adjetivar de alguna manera este film es así: un film humano, donde la grandeza y las aureolas de las jerarquías no tienen lugar. Los diálogos son cautivantes y la narrativa dinámica fuera de todo alarde de presunción, se disfruta y mucho. Un film que sería una gran injusticia que no se hiciera con más premios de los que se hizo en la- ahora entiendo- patética entrega de los Globos de oro, ignorada hasta la indignación la tuvieron. En fin, no recurriré al tema de nuevo. Si aun no la ven, háganlo porque no se van a arrepentir y si ya la vieron, véanla de nuevo porque esta es una de esas cintas de las que volveremos a hablar prontamente en un post más analítico desde lo técnico. Ahora los dejo con una galería de imágenes y con el trailer.
    Seguir leyendo...
  • Somewhere - En un lugar del corazón
    Contemplativa y aburrida mirada sobre la fama

    ¡Qué misterioso es el cine y cuánto más el ser humano! No dejo de pensar cuánto me gusta el cine contemplativo, ese en el cual parece que no pasa nada. Pienso en incontables títulos que me han fascinado como El Custodio, el cine de Martel con su Ciénaga o la misma Shirin que tanto nombro últimamente. Sofía Coppola es una de esas jovenes directoras que con apenas 4 títulos en su haber- sacando los cortos de la lista- ha dado que hablar y tiene sus adoradores y detractores, un poco como todos los directores en sí. Pero en su caso mucho se le ha machacado esa cadencia de imágenes casi estáticas y de escenas silenciosas que acompañan historias donde los protagonistas vagabundean por una vida aparentemente vacía. Somewhere en este sentido no es algo muy distinto. En esta última cinta, Sofía nos presenta la vida de un popular actor de cine que no encuentra su lugar en el mundo, vive sumido entre mujeres, festicholas y momentos de soledad en los que no sabe qué pomo hacer y su vida parece una pista de carreras que da vueltas y vueltas sin llegar a ningún lado, como la genial escena con que abre el film, el primer símbolo obvio de toda la cuestión. Entonces, me pregunté a mi misma cuando llegaron los créditos finales (o quizá bastante antes) : ¿por qué adoré films como los que mencioné antes y detesté este? ¿por qué si a mí Coppola me encanta y la considero una muchacha que ha sabido sacarse de alguna manera el peso de su apellido haciendo cosas con una marca personal, logró que me aburriera como un hongo?
    La respuesta podría ser variada, pero diría básicamente que esta vuelta Sofía no me contó nada de forma extraordinaria. Dentro de su sencillez extrema, el film tiene unos cuantos momentos interesantes que siempre terminan siendo elisiones de otros momentos que no acaban de cerrarse. Si a eso le agregamos que utilizó unos cuantos tópicos recurrentes en esto de las estrellas de existencias vacuas, cartón lleno. Como espectadora me sentí inundada de una ansiedad suprema por ver reaccionar al protagonista de alguna manera, que pasara algo de alguna maldita vez y que al menos hubiese un diálogo, al menos uno solo, que valiera la pena ya el visionado entero. Y cuando parece que ese momento llega, tenemos a un hombre que se pone a llorar- muy convincentemente eso sí- con frases hechas del tipo: No soy nada, no soy ni siquiera un hombre... WTF?
    Si puntualizo un poco más, me quedé con la sensación que Sofía utilizó grandes espacios de tiempo en escenas obvias- como las bailarinas de caño o los momentos de soledad del actor- y apuró la narrativa de otras que de ahondarse un poco más hubieran sido estupendas- como los momentos que pasa con su hija y el después de esos "días de felicidad". Así, los casi primeros 40 minutos de esta hora y media de film, salen sobrando por su interminable dilación.
    Así y todo hay que reconocer que la joven Coppola tiene un manejo de cámara y de la escena excelente. La fotografía y las tomas, largas sí, pero muy bien hechas, son una delicia y la elección de la maravillosa Elle Fanning en la piel de la hija de este inmaduro protagonista, es inmejorable. Su delicadeza y la madurez nada exagerada que demuestra en contraposición con su padre, es lo mejor del film sin dudas y la escena de la pileta, en que simulan tomar el té, la más lograda de todas.
    Asique ya están avisados, es un film lentísimo, con un final de esos que dan ganas de rasgar la pantalla con una vitorinox a pesar de haberse hecho con un León de Oro el año pasado.

    Seguir leyendo...
  • Enredados
    Enredados
    La Cinerata
    Disney renace

    "No tenemos que avergonzarnos ni inventar excusas para hacer un cuento de hadas"

    Esto expresaba Glen Keane, productor y jefe de animación de "Enredados", un film que había sido pensado en su momento como una secuela de Encantada con la técnica de mezclar animación y actores reales como aquella. Pero si Disney repuntó su calidad al apostar volver a aquellas animaciones que nos vieron crecer con La princesa y el sapo, en Enredados apuesta a la nueva tecnología 3D y al humor que nos tuviera acostumbrado Pixar y Dreamworks para convocar tanto a grandes como a chicos. De hecho también cuentan, que la película mantendría el título original de Raspunzel pero la Disney, ni corta ni perezosa, sabía que seguir centrando la figura en una princesa acotaría probablemente el público a las niñas y decidió dar tanto protagonismo al galante ladronzuelo como a la protagonista de esta historia, haciendo de la pareja un conjunto de tanta química como aquella de los ogros verdes.
    Basada en el relato de los hermanos Grimm, esta es la historia de una princesa arrebatada a sus padres por una vieja anciana que la cría encerrada en una alta torre para aprovecharse de la extensísima cabellera de la niña que tiene propiedades de curación y rejuvenecimiento. Pero un día un fugitivo termina escalando la torre mientras es perseguido por las autoridades y aquí comienza la aventura en sí, cuando ella le pide- extorsión de por medio- salir apenas por un par de días (aprovechando la ausencia de su falsa madre) para ver unas extrañas luces que sólo aparecen en el cielo en el día de su cumpleaños.
    Con mucha sagacidad, Disney, reconstruye la historia de esta princesa desconocedora por completo del mundo de una manera divertida y muy atractiva, llena de esas cosas que nunca faltan en un film de animación de estas características: gags autoparódicos, aventura y sobretodo personajes secundarios que hacen a la delicia del espectador. Enredados es una película que no deja indiferente a nadie, que apunta a ganarse la risa y el corazón de grandes y chicos y que se disfruta sobretodo en familia.
    En este punto también vale destacar la visión con que el 3D fue utilizado en la cinta, una herramienta al servicio del dibujo base, un conjunto que desde el vamos simplemente buscaba la claridad visual de los personajes, la verosimilitud de los movimientos del cabello y no el mero entretenimiento de los efectillos visuales típicos de otras películas que se agarran del 3D como una forma de venta anticipada. Así tenemos una ambientación excelentemente lograda con una profundidad de campo exitosa y unas escenas grandiosamente logradas que la apuntalan como un rotundo éxito técnico. Algo que por otra parte no podría achacarsele a la Disney que al menos a esta humilde servidora nunca defraudó desde lo visual.
    Enredados me recordó bastante a aquellas aventuras por las que pasara La Sirenita, con un padre por igual controlador, quien- aunque con diferentes miedos y propósitos- trataba de excluirla del mundo exterior. Aquí también, la joven Raspunzel deberá conocer los peligros del afuera para conocer a su vez sus propias fortalezas, algo que ya muchos psicólogos- como Bruno Bettelheim por ejemplo- se encargaron de cargar con importantes significados en el crecimiento de los infantes.
    Nominada a dos Globos de oro por mejor canción y mejor animación, habrá que esperar si se hace con alguna nominación de la Academia, lo cual me parece casi inevitable. Llena de romanticismo, humor y aventura, Enredados es una muy buena fórmula para abrir el verano de estrenos porteños y de la que esperamos no se queme en posteriores e incontables secuelas.
    Seguir leyendo...
  • Tron: El legado
    Tron: El legado
    La Cinerata
    Veintiocho años después de TRON, dirigida por Steven Lisberger (quien aportó aquí para el guión y producción), llega la secuela TRON, el legado dirigida por Joseph Kosinski y en 3D como no podía ser de otra manera según la onda del momento.
    La historia nos ubica en la casa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), protagonista de la primera Tron, quien le cuenta a su pequeño hijo de 12 años las aventuras pasadas dejándole para próximos encuentros los nuevos descubrimientos que ha hecho en materia digital; algo que ya adelanta como revolucionario para todas las esferas de la vida. Pero este nuevo magnate del video juego y la computación termina desaparecido y su empresa tomada por manos ajenas que, por supuesto, barren con toda la filosofía montada por su creador. Quince años después, tras un enigmático mensaje y casi diríamos que hasta por accidente, su hijo de ahora 27, el bombonazo de Garrett Hedlund (Ay lo dije en voz alta?) terminará buscando a su padre en un mundo digital que ni imaginaba.
    Impactante cambio entre Clu y su creador
    Tron es un excelente embrujo visual y entretenido que se nota concebido desde el vamos en 3D. Pese al que le pese, la nueva tecnología acá engrandece el film, le da magnetismo y energía y deja en más de una oportunidad con la boca abierta. Un ejemplo claro de ello es el personaje de Clu, un programa que no envejece y por lo tanto vemos a un Bridges joven en contraposición del avejentado. Lo mismo para la banda de sonido que cuenta con algún que otro recuerdo ochentoso y una estridente musicalización de Daft Punk que por momentos me recordó a H.Zimmer- bueno particularmente a Inception hay que decirlo claro.
    Luego desde lo argumental no esperemos nada novedoso a una historia que tiene ingredientes al mejor estilo matrix y Star Wars, si hasta pensé que en un momento alguien diría "Luke I'm your father". No obstante se agradece que aquellos que ya vamos pisando el freno y no nos acordamos mucho la precuela (o sobretodo aquellos que directamente no la vieron) se nos explique lo suficiente para entender a la perfección lo que sucede y porqué; y todo sin sobrecargar la película de extensiones innecesarias o parlamentos agobiantes.
    Tron, el legado es un fim bien pochoclero que gustará a grandes y chicos, tiene mucho dinamismo, escenas de acción muy bien armadas y un entramado que engancha aunque no sea una obra maestra. Son esos films que se disfrutan y que tienen muchos guiños que los amantes del género apreciarán más que ningún otro. Es un film que abrirá posiblemente las aguas entre fantáticos y no tanto y que realmente entra por los ojos y seduce todo el tiempo como Garrett (ups, perdón otra vez). Para ver sin pretenciones desmedidas y con ganas de pasar un buen momento en el cine, porque si hay algo para destacar es que aunque pesen los lentecitos a esta hay que verla ante todo en cine y si es en el IMAX mejor!.
    Lo que sí me llamó la atención y aún estoy procesando si es algo a favor o en contra de esta película, es esta estética que tiene por momentos cercana a lo que yo llamo "publicidad Gillette". Es que ya cuando la vean no me digan si no parecen varias de esas escenas inspiradas en la típica propaganda futurista de las razuradoras!. En fin, una nimiedad que no podía dejar pasar.
    Seguir leyendo...
  • Cazador de demonios: Solomon Kane
    Vade retro Satán!

    Solomon Kane (James Purefoy) es un hombre que habiendo abandonado su familia de origen noble se ha convertido en un verdadero mercenario y el mejor guerrero, violento y cruel. Pero un día irrumpe en un oscuro castillo donde luego de perder a casi todos sus hombres se le revela lo peor: el mismísimo demonio reclama su alma. Solomon logra huir, en ese entonces, y promete enderezar su vida para remediar semejante persecución, pero la oscuridad ha tomado la Tierra y se expande ferozmente llamándolo a la lucha.
    Michael J. Basset se sirve de un personaje creado por Robert E. Howard, aquel que nos contara sobre Conan el bárbaro por ejemplo, y nos lleva con un presupuesto que dicen fue tan escaso como un film independiente por una historia que no será la más original del mundo pero es ciertamente entretenida y muy bien lograda. Son esos films oscuros que remedan un poco a lo más negro de El señor de los Anillos, con peleas que el mismo Van Helsing envidiaría y con una puesta en escena y unos efectos bastante bien logrados para un film de bajos recursos.
    La historia atrapa desde el primer momento, es dinámica y llevadera con escenas llenas de adrenalina y terror. Guarda momentos que a más de un desprevenido hará saltar de la butaca y no da descanso a la acción. En ningún momento se achata, no hay mesetas argumentales aunque sí algún que otro bache que se agradecería de haberse explicado mejor, como el supuesto trato que entabla con el demonio que luego lo reclama.

    También podría criticarsele algunas revelaciones finales un tanto previsibles y melodramáticas, pero lo cierto es que el espectador terminará pasando por alto estos detalles en servicio de una satisfactoria muestra de gran despliegue fantástico. Es que en Solomon Kane no hay lugar para haditas ni magos edulcorados, la historia se planta sólidamente oscura y violenta en un época post medieval donde la espada es un arma cotidiana y todo es a matar o morir.
    Cabe destacar que es un film que superó mis espectativas desde lo musical y desde la fotografía, cuestiones que salvo por alguna que otra trilogía evidente, no suele destacarse en este tipo de películas. Las actuaciones también son correctas y ya me asombra el parecido físico que en este film lleva Purefoy con Hackman, que hasta podría haberselo convocado y quizá el film hubiera sumado más puntos aún.
    Solomon Kane está pensada para formar por supuesto una trilogía, algo que el final nos adelanta de alguna manera. Después de todo los relatos de Kane originales son varios, aparecieron en las páginas de la revista Weird Tales. El primer relato que Howard dedicó al personaje llevaba por título Sombras rojas (Red Shadows), y fue publicado en agosto de 1928. El último relato protagonizado por Kane fue Alas en la noche (Wings in the Night), que Weird Tales incluyó en su número de julio de 1932.

    No hay que ahondar demasiado para encontrarle a la historia la típica dicotomía del bien y del mal en enterna lucha, pero lo bueno es el personaje principal, un tipo duro, carcomido por las culpas, peleado con Dios y por ende con una fuerte crisis existencial. No por ello diríamos que es un film profundo pero muchas de las líneas de diálogo poseen buenas referencias cristianas y planteamientos que agregan sensibilidad y algo de profundidad a algo que podría ser meramente "de acción". Uno podría encontrar algunas lecturas importantes como aquella obvia en que nos pone a pensar que el verdadero demonio se encuentra en uno mismo, que la expiación del alma se lleva a cabo desde casa, que todo acaba donde empezó. Pero ciertamente hay que recurrir a la sala de cine con la expectativa que ante todo se verá un film entretenido, pochoclero o palomitero, con buena dosis de acción, buenas peleas y un entorno visual bastante sólido. Para ver en pantalla grande sin dudas.

    Seguir leyendo...
  • Machete
    Machete
    La Cinerata
    Quentin, no te escondas... Machete se te nota.

    Machete auguro que será un batacazo de esos que a fuerza del laburo le llega a Danny Trejo , ícono del mexicano malo, del bravo, del badass como dirían los yanquis y ahora su nombre ya no pasará inadvertido aun cuando seguramente se lo comience a llamar "Machete" antes que Danny. Seré sincera al decir que vi el film porque me invitaron, no tenía grandes expectativas aun cuando en su momento todos se alborotaban con la salida de las primeras imágenes o el trailer, y a pesar de que Sin City me pareció muy buena, el resto de títulos que venían de la mano de Rodriguez me habían dejado un tanto tibia como para esperar con ansias este film. Pero qué va, es genial y se disfruta horrores.
    Surgido de un falso trailer que apareció cuando Rodriguez lanzara Grindhouse y Planet terror, parece que los seguidores del director habían quedado tan prendidos que comenzaron a exigir un largometraje real, cosa que Rodriguez no desoyó y hasta se lo comentó al propio Trejo quien luego hizo su parte, dicen, persiguiendo con llamadas al pobre Robert. “Por qué no me envías un mensaje y lo charlamos”, le habría dicho un día al actor, a lo que Danny respondió lo que se convertiría en una frase de la película memorable: “Machete don’t text” (Machete no mensajea). En fin, que finalmente Rodriguez y Ethan Maniquis trajeron a la pantalla grande este film de estética setentosa escrito por el propio Rodriguez y su primo Alvaro, y producida -hiper evidente aunque esté fuera de los créditos- Quentin Taratino. Es más, sepan disculpar mi maldad pero yo diría que no solo produjo sino que metió bastante mano a la dirección porque aunque Rodriguez haya heredado bastante de la estética tarantinesca, el sello personal es obvio y Machete derrocha tarantinidad por donde se lo mire.
    ¿Pero de qué va?, imaginense un policía federal mexicano (Machete /Danny Trejo) de los buenos, al que obviamente nadie quiere dejar hacer su trabajo, un traficante de droga perverso y sanguinario (Torrez/ Steven Seagal), un senador corrupto que odia a los inmigrantes (McLaughlin/ De Niro), una bella policia federal yanqui de raíces latinas y una latina rebelde y de temer (Jessica Alba y Michelle Rodriguez respectivamente), lo adicionamos con un policìa de frontera más frío que El Chaltén en pleno invierno protagonizado por el otrora sex symbol del que recuerdo haber estardo enamoradísima, Don Johnson - que el tiempo es implacable es cierto, eh?. Todos sazonado con un rico condimento de venganza, mezclamos y tenemos un argumento que de por sí, sépanlo se ríe de sí mismo. El film es un genial tributo al cine de clase B de los '70, con errores de continuidad puestos adrede, con escenas hiperbólicas y hasta bizarras y manejos de cámara típicas de aquellas épocas que ya nos mostrara Kill Bill; y es que Machete vendría a ser el alter ego masculino de esta heroína pero con machete y cuchillo en vez de katana.
    Pero, atención, si uno se separa un poco de la forma del género y se pone a ahondar en las gracias de muchas escenas uno se encuentra con un film realmente crítico sobre la situación de los inmigrantes en EE.UU. En forma de sátira con el propio tono discursivo que usan los yanquis a la hora de enfrentar sus miedos y amenazas, sus fobias y sus intolerancias, Rodriguez da vuelta la tortilla y expone a la propia sociedad norteamericana sus trapitos y les pone un espejo enfrente para advertirles sobre ciertos exesos. Es que inmagínense lo alarmistas que son a veces los "del norte", lo paranóicos que son y que venga un tipo de apellido Rodriguez y les muestre que los inmigrantes- gente que les cocina, les limpia, les corta el pasto y les cuida los hijos- están organizados en una especie de red operativa capaz de alzarse ante la injusticia y decir basta con armas en la mano. Además, muestra las paradojas de quienes son capaces de denigrar lo que luego adoptan culturalmente- por ejemplo el mano derecha del senador desayunando tacos y burritos.
    Así y todo el film no deja de ser ante todo divertido, con tópicos exagerados que hacen el honor a los clichés que el propio cine de Hollywood ha usado por años en films de acción y que causa tanto hilaridad como estupor. La película es blasfema y políticamente incorrecta por donde se la mire, con actuaciones que destacan- De Niro nunca defrauda y Jeff Fahey asombra- y con escenas que se convertirán, insisto constantemente, en culto inmediato. Si gustaron de Kill Bill, Sin City o la última de Stallone- salvando diferencias claras- esta la van a adorar. Divertida e impactante por momentos, con líneas de diálogo que varios quedaremos citando por décadas y con escenas realmente hilarantes. La guerra que se desata al final es impagable y si bien el film fue pensado para salir directamente en DVD como una extensión del trailer original, el haber pasado con éxito por festivales como el de Venecia traerá la alegría de verla en las salas, y espero sobretodo por el propio Danny Trejo, con éxito de taquilla. Ya que estamos, verlo a Trejo en la "alfombra roja" del Festival sacando fotos con su cámara mientras a su vez el periodismo lo fotografiaba junto a Jessica Alba y Robert Rodriguez... me conmovió. Es que se agradece cuando un actor, siempre secundario, finalmente se hace con su momento de gloria, y sobretodo alguien con la estética de Trejo que- seamos sinceros- siempre lo limita al malo de turno.
    Destacable también la música de John Debney y Carl Thiel que acompañan excelentemente la ambientación y estética del film. Un film del que se prometen al menos un par más aún cuando suene a chiste la forma en que se anuncian sus secuelas. A continuación les dejo el falso trailer del que nació el film y el del film en sí.
    Seguir leyendo...
  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    Harry Potter y las reliquias de la muerte I, el innombrable y el indeseable en guerra.

    La saga del mago va llegando a su fin. Para los que los seguimos se nos estruja un poquito el corazón y seguramente quedaremos luego como cuando Lost: agarrando palitos por la calle y murmurando alohomora, bombarda o expecto patronum. Y es bueno volver a sentir esto después de una espantosa entrega anterior donde evidentemente David Yate quizá no estaba en su año.
    Pero esta Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 1, un film que dicen que se partió en dos para abarcar todo el volumen de acontecimientos del libro final, es una película digna a lo que fue la saga en general. Los chicos han crecido, lo percibimos aun más que en aquel baile de salón que se diera en el colegio. Harry, Hermione y Ron ahora se ponen serios porque son tiempos oscuros donde el innombrable ha desatado vía aquelarre tras aquelarre una persecución mortal del pobre Harry. La saga ahora se pone oscura, mucho más que cualquier otra, si hasta hay escenas en las que me arrepentí de haber llevado a mi pobre hija de 7- aunque las pasó sin drama la muy fanática- e intrigas y guiños que hasta rozan lo político. Ingredientes que ahora me dejan con sabor de querer leer los libros.
    Pero no les voy a contar de qué va ni nada. Vayan así, sabiendo lo mínimo posible. Además si no leyeron como yo los libros y vieron la 6 no habrán entendido ni jota tampoco. Asique no se inquieten porque esta sí se entiende y hasta se digna a explicar un poco algunas cosas. Voy directamente a decirles qué disfruté de esta peli. Así, concreto y puntual:

    * Excelente factura. Se disfruta mucho todo lo referente al montaje, la fotografía, los espacios, la iluminación, etc. Es un film muy cuidado donde lo oscuro de la trama no se ve contaminado con la oscuridad de la cinta visualmente hablando, algo que por momentos me pasaba con la anterior.
    * La madurez de los personajes como tales, donde veremos a tres amigos que no son perfectos, son humanos y capaces de pelearse e insultarse. Son amigos que tienen una relación real como cualquier hijo de vecino (ya verán por qué lo digo)
    * Muy buen timing en general. La peli se toma el tiempo de darte acción y suspenso sí, pero también su tiempo de contemplación.
    * No deja de perder el humor, hay momentos en los que la comicidad se deja ver de alguna manera. Vamos que siempre que usan la posión multijugos uno termina siempre desesperado y mirando el reloj por las dudas.
    * Por último, lo mejor de la peli en años y creo que lo que la eleva sobremanera:

    El relato de los tres hermanos y las reliquias de la muerte, un corto que nos van pasando a medida que se nos lee la historia, un corto dirigido y diseñado por Ben Hibon. Una delicia visual que de pronto llena de magia la pantalla. Uno se siente niño otra vez y puede sentir la fuerza brutal que tiene un buen relato. Así como en la literatura se da lo del cuento dentro del cuento, acá tenemos algo así como el cine dentro del cine. Esta animación, plástica, fantástica, acompañada por una música acorde y sensible termina agregando al film una mixtura difícil de definir y la engrandece. Ahora entiendo porqué todos la alababan tanto, porqué había gustado de esa manera.

    En fin, que este relato además tiene la importancia que seguramente veremos en el final de la segunda entrega. Un relato que dice mucho sobre cómo las cosas habrán de solucionarse. Asique si aun no la vieron pues no esperen más. Por las dudas háganse de un día y horario atípico en un lugar infrecuente a las masas como el Norcenter (Domingo 12:15 va genial, no llegabamos ni a 10 a la sala) y no se la pierdan.
    Seguir leyendo...
  • Scott Pilgrim vs. los siete ex de la chica de sus sueños
    Scott Pilgrim vs. los siete ex de la chica de sus sueños, título con el que será estrenada en Argentina sólo en el Festival de cine de Mar del Plata este mes, es uno de esos films que realmente no se entiende porqué no tiene estreno en salas. Es cierto que el antecedente de Kick Ass que pasó un tanto inadvertida por nuestros cines podría ser un referente pero si hay algo que hay que establecer desde el principio es que esta película se disfruta el doble viendola en pantalla grande. No sólo porque tenga muy buenos efectos especiales y elementos de sonido considerables, sino porque es además divertida y muy atractiva desde que utiliza un sinfín de recursos para contar esta historia de amor basada en el comic de Bryan Lee O'Malley.
    Scott Pilgrim (Michael Cera) es un muchacho de 22 años que pertenece a los Sex Bob-Omb, una banda de música compuesta por amigos y una ex novia. Un día sueña con una muchacha a la que posteriormente conocerá en la vida real y con la que logrará salir en paz siempre que destruya a la Alianza de los EX, siete ex novios que se han propuesto no verla feliz a la pobre Ramona (Mary Elizabeth Winstead). Así arranca entonces un interminable camino de enfrentamientos que veremos desarrollarse entre una mezcla de comic y video juego. De hecho es fabuloso escuchar en el comienzo del film la sintonía de la productora Universal en versión maquinita de arcade.
    La película se podría describir como loca, arriegada, refrescante, innovadora, divertida, dinámica y hasta surrealista; pero preferiría agrupar todos esos adjetivos en uno solo: "fumada". Sí, Edgar Wright, aquel que nos brindara la locura zombie de Shaun of the dead, incursiona por primera vez en América con una película que no ahorra en recursos de todo tipo: partes del comic original, música estridente, efectos especiales, indicadores típicos de video juegos (como el detalle genial de las moneditas que caen al derrotar a un ex), etc. Y si bien algunos de estos recursos podrían no ser originales- recordemos en Ben X en la que se usaba el recurso del video juego dentro del relato de la "realidad"- están todos muy bien estructurados, incluso las onomatopeyas o fracturas de cuadro típicas del comic que ya se utilizaran también por ejemplo en Kick-Ass.
    Entre comedia, acción y fantasía- ¿por qué no?- Scott Pilgrim vs The world es una cinta con un lenguaje netamente juvenil, que de tan loca quizá no atraiga a todos los públicos y que dentro de su comicidad tiene muchos referentes a los que hay que conocer de antemano, por ejemplo en la utilización de la música de Seinfield para marcar un tono de escena "sitcom".
    Por otra parte se destaca Michael Cera realmente creíble dentro de su personaje, un fisic du rol que no sé si se condice con el original pero que ciertamente contrasta con lo que uno espera de un flacucho muchachito y un verdadero rompecorazones que tendrá que aprender después de todo que en la vida el que las hace las paga. Otro para aplaudir es Jason Schwartzman cuyo Gideon realmente se torna odiable al punto de pedir a gritos que le partan la cabeza. Les cuento que el primer novio al que debe combatir el pobre protagonista está representado por Satya Bhabha, Matthew Patel, quien al mejor estilo Hugh Laurie para DR. House pasó el casting gracias a su preparadísimo acento americano. Edgar Wright parece que no quería actores con acento inglés o canadiense para pegar mejor en las salas americanas. Fue después de varios días de filmación que Satya reveló ser originario de Londres.
    La música es otro punto a favor de una película que quizá como crítica podría decirse que en algún momento se nos hace larga pues se toman el tiempo necesario de contarnos la historia de los protagonistas sumado a las batallas de estos 7 adversarios- a modo de siete niveles de juego- que tiene que destruir Scott. No obstante el film es sumamente divertido, llevadero, muy pochoclero pero bien original y fresco para las comedias románticas adolescentes que pululan en la historia del cine. Una película que, repito, quizá no guste a varios y que de seguro tendrá tantos seguidores como detractores. Así y todo me parece una enorme injusticia que no se le de la oportunidad de pasar por los cines de nuestro país sean las razones que sean y esperemos que suene fuerte en el Festival de Mardel a ver si por ahí... cambian de idea.
    Seguir leyendo...
  • Red social
    Red social
    La Cinerata
    El amigo de todo el mundo no es un amigo

    "El amigo de todo el mundo no es un amigo" decía Aristóteles así como Luc De Clapiers decía que el odio de los débiles no es tan peligroso como su amistad. Dos grandes citas que durante añares supe tener resaltadas en mi cuarto de adolescente. Y es que viendo Red social uno no puede menos que hacer la primera gran asociación paradójica: cómo un hombre que es tan sociable como el Alceste de Molière pudo dar con una idea que revolucionó justamente la forma de relacionarnos todos. Y aquí es donde la película, basada en la obra de Ben Mezrich "The accidental billionaires", cuece sus nueces contando el cómo surge la idea de facebook, cómo causó una seguidilla de tufos legales y cómo- en definitiva lo más importante de la cinta- una amistad única termina haciéndose añicos.
    No sé cómo retratará específicamente Mezrich al joven Zuckerberg o a Sean Parker (aquel que diera en su momento con la idea del Napster) en su libro, ni mucho menos cómo habrá sido la cosa realmente, lo que sí sé es que este film- dirigido por David Fincher y producido entre otros por Kevin Spacey - los destroza. Mark (Jesse Eisenberg) es un muchacho super inteligente, de perfil bajo, el típico nerd universitario al que la novia lo ha abandonado por desubicado. En un acto de despecho termina posteando en la web una verborrágica arremetida contra la pobre muchacha y las mujeres en general, seguido de una página a modo de juego que causa gran revuelo y por lo que llamará la atención de los hermanos Winklevoss (ambos interpretados por Armie Hammer) quienes según el film traen el germen de lo que luego sería Facebook y, posteriormente, los primeros en demandarlo.
    Pero la cosa no queda en meros enredos legales. Lo que tiene justamente de valor esta película es la forma segura y eficaz en que Fincher nos cuenta el asunto con una estructura narrativa que ya hemos visto antes pero que no por eso se desmerece. Es una historia que vende desde el vamos, que interesará siempre desde que apunta a contarnos cómo un muchachito casi casualmente- al menos en apariencia- da con una idea multimillonaria y termina cumpliendo lo que para muchos sería algo así como el sueño americano: chasquear los dedos y que surja petróleo gracias a una idea que no solo da réditos casi ad infinitum sino que ha cambiado los hábitos del mundo entero. Fincher muestra gran soltura con una historia de poder y ambiciones que parece sencilla pero que da para varias lecturas; no será su obra maestra ni mucho menos el gran estreno del año (espero) pero sí es una película que merece verse sobretodo para desmitificar lo que muchos en esta sociedad parecerían valorar: que el dinero hace a la felicidad ( alguien nombró a Fort?).
    El reparto incluye actuaciones correctas y momentos muy lúcidos que muchos apuestan a ver nominados por la Academia; por mi parte no lo creo aunque con esta gente nunca se sabe, después de todo Fincher es Fincher pero las comparaciones con trabajos anteriores- como el Club de la pelea o incluso Benjamin Button- seguramente serán inevitables. No obstante destaco a Mr. Timberlake, el otrora estrella de la música, que cada vez se afianza más como un gran actor y a Andrew Garfiled quien más polenta le agrega al elenco. En ambos es donde mejor recae la esencia dramática de la obra, mientras que Eisenberg sigue empantanándose con los mismos tipos de personajes aunque hay que reconocer que este papel en particular le asienta indiscutiblemente.
    Un film entretenido, bien contado, nada sensacional pero muy bien armado y vendido para no dejar pasar.
    Seguir leyendo...
  • Amor de familia
    Amor de familia
    La Cinerata
    El primer día del resto de tu vida

    Rémi Bezançon es un director francés que realmente no conocía y después de ver El primer día del resto de tu vida me provoca visionar uno y cada uno de sus trabajos. El cine francés es uno de mis preferidos, debo reconocerlo, pero hacía mucho que no veía un fim de una profundidad tan evidente utilizando hechos, situaciones, personajes y detalles tan sencillos y cotidianos.

    El primer día … no es otra historia que la historia de cualquier vida, de la historia del ser humano inmerso en una familia. Con cinco personajes puntuales, un matrimonio y sus tres hijos, Bezançon quien también realizó el guión, nos lleva por doce años en la vida de estos, contándonos sus gracias, penurias, fortalezas y debilidades. Virtudes y defectos de cualquier familia sin por ello ser disfuncional. Historias particulares que se transforman a nuestros ojos en historias universales: la falta de comunicación entre padres e hijos, las diferencias de personalidad entre los hermanos, la evolución para mejor o peor de la relación entre estos desde niños hasta adultos, el crecer, el madurar, el perdonar, el creer, la salud, la enfermedad.

    Una comedia dramática que cuando tiene que hacer reír sabe cómo y cuando llorar o emocionar lo hace, sin golpes bajos, sin escenas desbordantemente lacrimógenas. Una maravilla imperdible de guión y dirección, impecable, astuta, magnífica. El film talentoso que evidentemente sólo se puede ver con el corazón, donde prácticamente todos hallarán un reflejo identificatorio en algún pasaje de la historia, con alguno de los personajes. Quizá con los años uno pueda apreciar mejor de qué se habla realmente en este film, qué hay que buscar, qué se nos dice. La historia es una historia de amor diferente donde en la interconexión entre cada personaje vemos las distintas facetas del amor, las distintas formas de querer.

    La película es difícil de resumir, como es difícil resumir una vida, un mundo. Y es que creo que la clave está en la famosa frase: “cada familia es un mundo” pero sin embargo aquí comprobamos que esos mundos son iguales, que todos en la vida pasamos por lo mismo de alguna manera y que todos sentimos igual.

    Brillantes las actuaciones en general de todos, a pesar de que haya quienes vean en la hija adolescente o en el hijo mayor cánones establecidos y trillados. Así somos, así incurrimos por la vida, algunos siendo rebeldes y otros responsables. Pero se destaca para mi gusto la actuación de Jacques Gamblin, el padre de familia que lucha por darle a sus hijos lo que parece no haber tenido él por parte de su padre, pero como siempre pasa, todos tenemos cosas que reprochar a los padres por mucho que ellos se esfuercen.

    Un film que da para hilar mucho, para analizar terriblemente todo. Recomendable, sincera, sencilla y profunda. Electrizante la banda de sonido que recurre a muchos temas que se nos quedarán en la memoria: David Bowie, Lou Reed, The Doors!. Un maná para el alma.
    Seguir leyendo...
  • Gigante
    Gigante
    La Cinerata
    Me encantan las historias sencillas, me gusta el cine contemplativo y las historias cercanas y verosímiles. Me encanta que Gigante cuente una historia de amor en la que está involucrada gente común y corriente, gente como uno, esas historias de amor que no son de telenovela y que podría ser la historia de cualquier vecino. Y odio ser tan rara. Sí, porque no entiendo cómo me pudo encantar films como El custodio o El perro y sin embargo Gigante me dejó un tanto indiferente. Quizá sea porque el film de alguna manera se queda en eso, en mostrar a un hombre común, Jara, custodio nocturno de un supermercado que termina obsesionado con Julia, una de las muchachas de limpieza. Y nada más.
    No es que esté mal ese "y nada más"; de hecho Adrián Biniez muestra una mano segura a la hora de dirigir a los actores y de crear escenas que sin necesidad del diálogo dicen mucho, describen, apuntan. Pero el guión me dejó con ganas de más, me dejó con el deseo de alguna vuelta de tuerca que no tiene porqué ser tremendamente original pero que al menos le de un climax diferente al film. Es como si la historia de a poco se inflara para luego desinflarse sin más. No tiene elementos que dentro de su sencillez despierten empatía o emotividad, es en definitiva casi una historia más. Como meterse invisiblemente en las noches de un supermercado y descubrir su vida, común, nada sorprendente.
    Horacio Camandule, no obstante, brinda una actuación creíble como este solitario y tímido sereno que descubre en su monitor a Julia una noche tras un accidente mientras limpiaba. Se transforma a partir de entonces en una especie de héroe anónimo, un ángel custodio que la seguirá incondicionalmente a todas partes.Leonor Svarcas como Julia se muestra correcta dentro de un papel que no se lo destaca demasiado salvo por lo que representa en la vida del protagonista. Un personaje que apenas tiene alguna línea de diálogo, que la veremos como una figura que va y viene entre la realidad y la "ficción" del monitor.
    Un film minimalista como la describiera mi amigo bloggero Xavier Vidal, y ciertamente lo es; quizá demasiado minimalista para mi gusto. Recomendable para aquellos que quieran ver una historia de amor distinta, una historia de amor sin los fuegos de artificio a los que estamos acostumbrados. No olvidemos que después de todo es un film que ha ganado en tres categorías en el Festival de Berlín además de otros incontables festivales por los que ha pasado como el de La Havana, Lima o Chicago.
    Seguir leyendo...
  • Ga’Hoole: La leyenda de los guardianes
    Los guardianes de Ga’Hoole es una serie de novelas literarias de Kathryn Lasky que los estudios Warner han decidido llevar a la gran pantalla de la mano de Zack Znyder, aquel de Watchmen o 300, y de los mismos productores de Happy feet, la historia del pingüino bailarín cuyos rasgos uno puede asociar fácilmente al protagonista de esta historia. Historia bastante más oscura de lo que cualquier niño pueda estar acostumbrado para el género, quedando honestamente recomendada quizá para los mayores de 10 años.
    Ga’Hoole tiene tintes épicos donde se enfrentan una vez más las fuerzas del bien y del mal con algunas semejanzas con Films de esta línea como El señor de los anillos- salvando distancias sí, no se me enojen- donde se nos cuenta la historia de un joven búho, Soren, que cada noche escucha fascinado las historias que su padre le relata a él y sus hermanos sobre la leyenda de los guardianes, búhos guerreros que otrora han luchado con valentía en guerras pasadas. Soren sueña con alguna vez convertirse en uno de esos guardianes hasta que finalmente el destino lo pone en el camino
    necesario para pelear con ellos contra “los puros”, un grupo de búhos oscuros liderados por un malvado rey que intenta apoderarse de todos los reinos.
    Que Znyder es un entendido extraordinario para brindar lujos visuales es innegable, Ga’Hoole derrocha excelentes escenas de luchas con los infaltables movimientos ralentizados, escenas violentas muchas de ellas para un género más bien siempre encarado para el público infantil y con escenarios muy bien logrados al igual que el puntilloso detalle de los rasgos de los personajes. Es un film que se nota pensado para el 3D logrando muy buenas profundidades de campo y una inmersión en la acción por parte del espectador como aquella que lograra Cameron con su Avatar. Pero Ga’Hoole queda en meros artificios visuales dejando en segundo plano un guión por momentos manido y aburrido donde la moraleja es bien conocida haciendo del film algo previsible. Los personajes no llegan a enganchar del todo y la espectacularidad estética no hace más que disfrazar una historia mil veces contada y poco entretenida.La leyenda de los guardianes es una película para ver ciertamente en cine, para disfrutar de un regodeo visual y para ir acompañado de los más grandecitos de la familia.
    Seguir leyendo...
  • El descenso 2
    El descenso 2
    La Cinerata
    Cuatro años después llega esta segunda parte que aquí en Argentina se estrenó apróximadamente un par de meses atrás; esta vuelta escrita por un grupito entre los que se encuentra Marshall aunque fuera de créditos y dirigida por John Harris, un editor que debuta con nada más y nada menos que la segunda parte de una peli que tuvo su éxito. Y si bien se suele decir que las segundas partes son flojas, acá no pasa. Tenemos un film que sigue manteniendo la misma tensión que la primera parte, que engancha muy bien desde lo argumental siendo fiel a lo que primero se contó. Veamos, la peli arranca unas horas después del final de la primera con la pobre Sarah en el hospital, sin memoria de lo que ocurrió y con la policía interrogando a medio mundo y buscando al resto de sus compañeras que están dadas por desaparecidas. Acá ya entra el personaje del típico policía encargado de la investigación que es un nabo absoluto que lo único que le importa es dar con las muchachas y sospecha que Sarah en un arranque de locura las mató a todas, asique descubriendo una vieja mina por la que podian acceder a las cavernas arma un grupo de rescate y se la lleva a Sarah con ellos para ver si así se despabila un poco y suelta dónde están todas y qué pasó.
    Obviamente no tardará mucho para que a la pobre muchacha se le vengan imágenes a la cabeza, para que el policía nabo se mande un moco que los divide a todos en grupos de dos y para que descubran finalmente la cámara de video con la que se ayudaban a ver en la oscuridad y que además filmó lo que pasó en la realidad de la primera parte. Acá les observo que yo quiero una de esas cámaras porque después de tanto golpe y horas filmando ¡sigue andando!, una masa de cámara. En fin, la película ya apela un pilín más a lo conocido en cuanto recursos narrativos pero eso sigue sin quitarle fuerza. Harris se muestra sólido y fiel a lo que fue la primera, tiene sorpresas que se conectan con la primera y unas escenas finales de antología. Un poco más sangrienta e impresionante que la primera- al menos para mí- pero igual de entretenida y buena. Asique si no vieron ninguna de las dos, dénse sin culpa el panzaso que lo vale y nos dejan picando que puede haber una tercera entrega en el futuro. Los dejo con los trailers de ambas partes.
    Seguir leyendo...
  • Una pareja despareja
    Dicen que este film no se estrenó en EE.UU (salvo por el Festival de Sundance) por su temática gay y sus pocas escenas "atrevidas"; sin embargo sabiendo que está basada en la historia real de Steven Russell, uno de los mayores estafadores y escapistas norteamericanos, a uno le queda la duda sino será porque la película destapa increíblemente la ineficiencia de un sistema que realmente siempre se autoproclamó como uno de los mejores. Russell fue capaz de hacerse pasar por abogado, llegar a asesor financiero de la North American Medical Managment para posteriormente desfalcarla y escaparse incontables veces de prisión con métodos evidentemente irrisorios y hasta ridículos; todo lo cual lo llevó finalmente a una condena desmesurada: prisión de por vida con 23 horas de encierro con una sola hora para aseo y recreación!. Suena a mucho para un criminal que nunca ejerció la violencia, su única arma fue la astucia y la inteligencia suficiente para encontrar el bache por donde poder escurrirse gracias a un coeficiente intelectual que dicen es sorpresivamente altísimo.
    La película es una ópera prima de los guionistas Glenn Ficarra y John Requa, quienes decidieron tomar el toro por las astas cuando finalmente quedaron sin director (dicen que Gus Van Sant fue el que se bajó del proyecto) . El argumento está basado en el libro del periodista Steve McVicker quien atraído por la figura de Russell se encargó de contar su historia interpretada por Jim Carrey, Ewan McGregor por su parte encarna a Phillip Morris, su amante.
    Y acá es donde me parece que el film hace un poco de agua ladeandose de un lado a otro entre la comedia pasatista y el drama que nunca se atreven a contar en profundidad. La película tiene escenas muy bien logradas, una narrativa dinámica pero por momentos no me convence, me deja con ganas de más y su atrevida visión que otros le han endilgado no me parece para nada impresionante como para excusar su prohibición. Es que al fin de cuentas no es más que una correcta comedia romántica que por momentos pierde el foco centrándose inquietantemente en el estafador dejando en segundo plano su relación con aquel que al fin y al cabo le da el nombre al film.
    Pero ¿de qué va el argumento?: Steven (Carrey) es un agente de policía aparentemente feliz con su matrimonio y una hija. Como de pequeño ha sido adoptado intenta localizar a su madre biológica quien una vez frente a él lo rechaza olímpicamente, compungido y posteriormente accidentado, la perspectiva de Steve sobre cómo vivir la vida cambia por completo y sale disparado del placard, se muda a Miami y para solventar los gastos con su novio empieza con sus primeras estafas. Finalmente termina en la cárcel donde conoce a Phillip (McGregor), y caen perdidamente enamorados. Pero Steven logra salir de prisión y para sacar a Phillip también se hace pasar por abogado con tanto éxito que sus proyectos de estafa comienzan a apuntar cada vez más alto.
    Si hay algo que destaca en esta obra es la actuación de los protagonistas, fuera de todo cliché y tópico exagerado. Convencen gracias a la química entre ambos y gracias, también, a los gestos excesivos que esta vez Carrey ha dejado de lado para brindarnos un personaje cómico, sí, pero creíble con escenas donde claramente se muestra capaz del drama más emotivo. Y si bien como dijera la película no se muestra tan sólida como quisiera, no puedo dejar de valorarle sus aciertos que hacen de la cinta un producto entretenido, nuevo dentro de lo que cuenta aunque por momentos realmente inverosímil.
    Seguir leyendo...
  • Comer, rezar, amar
    Viaja, compra, aburre

    No leí el libro de Elizabeth Gilbert en el que se basa este film de Ryan Murphy por lo que no sé si es mejor o peor que la película. Lo que sí sé es que voy a dudar profundamente de todo film que venga de una u otra manera de la mano o recomendación de Oprah Winfrey. Esta vez la popular conductora americana lo listó como su favorito por lo que acabó en la pantalla grande luego que la propia Roberts lo leyera y comprara los derechos para llevarlo al cine.
    La historia no es otra que el repaso en tres capítulos por la vida en crisis de esta americana promedio (?) -Liz Gilbert- quien luego de darse cuenta que no quiere estar casada, o que no quiere tener hijos, o que su marido es un inestable inmaduro, o que siempre quiso conocer el mundo viajando pero no puede ahora que está casada, o que se aburre con un adonis como James Franco, o que no sabe querer, en fin, por algo que la tiene insatisfecha, se divorcia y se embarca en una decisión personal de ocuparse de sí misma. Y en vez de hacer terapia le parece mejor viajar- que desde ya será más caro pero es más divertido- y su vida después de mucha chorredera de espiritualidad y frasesita de autoayuda cambiará. Bueno suponemos que cambia, pero como en todo cuento de hadas, no lo sabremos porque nunca nos cuentan el después. Salvo en Shrek, pero eso es otra historia.

    El film cuenta con dos únicas salvedades que la reponen un poco: tiene una magnífica fotografía y un Richard Jenkins que hace maravillas con un papel secundario tópico, tan tópico como toda la película. Todo lo demás aburre y realmente no conmueve. Es como esas tarjetas de buena onda que te regalan cuando andás medio depre y tiene frases más deprimentes de lo que te sentís. No quito que para muchas mujeres sea importante conocer la historia de una mujer que achatada y aburrida haya decidido dejarlo todo en el momento oportuno para encontrarse a sí misma en búsqueda de la espiritualidad. No quito que para la propia Gilbert no haya sido suficiente encontrarse y cambiar después de comerse todo en Roma, hacer chicle la American Express, fregar los pisos en un templo de la India y conocer un bombón como Bardem en Bali. Pero vamos, que poner eso en una película es lo mismo que llevar al cine una comedia con mis intentos de pasar las fiestas en paz y armonía. O sea, no le importan a nadie. Pero no importa porque el film divaga en un mar de escenas que no sabemos muy bien qué nos quiere contar. Tenemos un primer paso por Roma donde se nos intenta- vía tópico insufrible de cómo es el pueblo italiano de gritón, gesticulador y hedonista- una Liz que hace un montón de amigos que la "ayudan" a darse cuenta que el "dolce far niente" es parte de la vida, un mensaje similar al "carpe diem" del profesor Keating (salvando las distancias claro); luego un paso por la India donde- también el tópico de las calles sucias, los niños desesperados por una moneda que se cuelgan como monos del taxi, etc- la protagonista casi en un ataque de nervios por darse cuenta que lo suyo no es la meditación ni el servicio misional, conoce a un hombre que le "ayudará" a entender que en la vida hay gente que está peor que uno, que a veces realmente uno se queja de lleno y por último, aterrizará en Bali que es un verdadero paraíso y allí gracias a la ayuda de un Gurú, shaman, o como gusten llamarlo, terminará conociendo lo que ya de por sí nos contaron en los primeros 5 minutos del film, que conocerá un brasilero precioso con el que finalmente aprenderá a amar.
    El mayor problema de la peli es que además de ser tópica y aburrida, te cuentan todo en el título del film y encima te lo reafirman en los primeros 5 minutos !, o sea si ven estos 5 primeros minutos, ya está saben todo lo que va a pasar!!.
    En fin, como verán la película me resultó totalmente indiferente, no engancha y me aburrió. No obstante, como dice el dicho, sobre gustos colores... veanla si gustan del turismo. Porque eso sí, da unas ganas de viajar!!.

    Frases del film para regalar...

    * Estoy harta de la gente que me dice que necesito un hombre.
    * Operación autoestima- un día de mierda.
    * Tener un bebé es como tatuarte la cara, tenés que estar muy segura de que lo quieres antes de decidirlo. (esto es una gran verdad!).
    * Quiero que Dios juegue en mi sangre como la luz del sol juega en el agua (WTF?)
    * Algunos días fueron hechos para contarse, otros, para pesarse.
    Seguir leyendo...
  • El rebelde mundo de Mía
    Alabada en el último festival de Cannes con el premio del jurado, Fish Tank es un film intimista que nos expone en forma real y creíble la vida de una adolescente quinceañera que vive con su madre- de actitud tan adolescente como ella, o más- y una hermana menor a la que no soporta. Y si bien es aberrante esto de las comparaciones, no puedo menos que pensar en la última Precious de Daniels con la cual este film inglés guarda algunos puntos de contacto: la pésima relación con su madre, problemas de aprendizaje (de hecho durante el film aparece también la idea de una educación especial para la protagonista) y una especie de ensoñación o evasión que viene de la mano de la música. Pero lo que en la primera parecía una saturación ya de contratiempos, en esta el realismo con el que se presenta es soberbio. Cabe destacar acá la estupenda labor de Katie Jarvis, que personifica a Mia, una actriz novel a la que la directora- Andrea Arnold- vio discutir en la calle con su novio e inmediatamente le ofreció el papel. Es que es impresionante ese gesto siempre adusto, enojado, sombrío de la quinceañera a la que la vida la está criando sola. Fish tank, como su nombre lo indica, sumerge al espectador en una inmensa pecera donde 1 solitario pecesito va y viene perdido y aburrido en un mundo escueto. Sofoca por momentos y hasta molesta ciertas actitudes de la protagonista, nos molesta tanto como las actitudes de muchos jóvenes que como ella, van por la vida como pueden usando la agresión como único lenguaje posible para hacerse entender.
    El film se presenta con una narrativa lineal, pausada pero entendible. Si ha algo que no se le puede achacar a este film es que sea pretencioso o retórico. Aquí el conflicto y cómo se mueve su protagonista es el ojo de la tormenta que se desatará más tarde sin dramatismos histéricos ni golpes innecesarios. Desde ese punto de vista, la película de Arnold es inmejorable. Aquellos que gusten del cine independiente a rajatabla, este es uno de esos films donde pareciera que no se cuenta nada, que lo evidente está a la vuelta de la esquina todo el tiempo, que no vemos nada interesante, su ritmo lento pareciera exasperar por momentos. Sin embargo a diferencia de El silencio de Lorna- hoy estoy con ganas de comparar sepan disculpar- este film tiene ciertamente actitud inglesa pero con mucha vena, mucha fibra que le faltaba a esa Lorna inexpresiva a la que no podía (yo al menos) llegar a indagar como quería.
    Fish tank es un film simple que por momentos aburre, hay que admitirlo, pero su simpleza nos conduce por la vida de Mia de forma precisa, sin alardeos vacuos ni estereotipos aberrantes. Es lenta, es simple, pero es humana a más no poder. Uno de esos films que uno termina de ver un poco indiferente y de pronto va procesando hasta quedar pegado.
    Seguir leyendo...
  • El hombre de al lado
    Derribando muros

    Uno podría hacer muchas lecturas con respecto a El hombre de al lado. Podría por ejemplo interpretar desde el título algo tan obvio como aquel que tengo a mi lado, el prójimo, el otro o simplemente podría tomarlo como la cotidiana denominación de mi vecino sin demasiadas reflexiones posteriores. Pero de una u otra manera todo se limita a lo mismo: vivimos en un mundo, en una ciudad, en un barrio donde no sólo se convive con la familia o los amigos, sino también con gente que conocida o extraña hacen a la sociedad en la que nos movemos. Una sociedad muchas veces alienada por ritmos, rutinas y sobretodo prejuicios. Por esto es fácil asimilar la idea básica, punto de conflicto, en este film. Leonardo es un joven diseñador industrial, exitoso y de clase media alta, que vive con su esposa e hija en un exclusivo edificio de la ciudad de La Plata. Una casa única en latinoamérica, la casa Curuchet. Es un tipo realmente desagradable, egocéntrico, soberbio. Todo parece una vida perfecta hasta que un día su vecino, Victor, decide abrir una ventana en uno de los muros linderos. Una acción ilegal pero entendible: quiere un poco de luz solar que a Leonardo parece sobrarle. La preocupación del diseñador, por otra parte, también es comprensible: la casa no solo se desvaloriza sino que el vecino ahora tiene acceso a una intimidad antes resguardada. A partir de entonces se enciende el horno que da sustento al drama; porque no se confundan, lo que nos han vendido como una comedia realmente no lo es, a pesar de las incontables ironías que de pronto aparecen en la historia, sobretodo en relación al contraste de dos mundos completamente diferentes.
    Lo que esta película nos ofrece no es algo nuevo, es una problemática que uno puede hallar en otros films, pero la forma en que esta joven dupla de directores que ya en El Artista habían planteado algo similar (al menos en cuanto a esta mirada crítica de cierta parte de la sociedad) es magnífica y muy solvente a la hora de crear tensión. Ante todo cuentan una historia de dos personajes muy bien armados, con dos verdaderos profesionales de la actuación: Rafael Spregelburd, quien además de actor es dramaturgo y director teatral (y ya que estamos si pueden alguna vez ver su Acassuso es imperdible) y Daniel Aráoz quien a pesar de ser un actor multifacético uno asocia particularmente con la comedia. Aráoz aquí descolla sopresivamente llevando la película al tope con la construcción de Victor, un tipo ordinario, directo, al que uno intuye que le chifla el moño por momentos, un "grasa" total como lo define su fino vecino en una cena con amigos paquetes. El tira y afloje continuo de estos dos personajes, uno por el cierre de la ventana, otro por su construcción, conforman el hilo argumental de este guión escrito por Andrés Duprat. La tensión está genialmente armada desde que uno no termina mucho por definirse de qué lado se pone. Entiende a Leonardo, se entiende sobretodo ese temor hacia un hombre que desde el vamos oscila entre la cálida simpatía y la agresividad disfrazada que logra someter en más de una oportunidad al diseñador. Pero por momentos uno termina odiando las actitudes insolentes y hasta desmedidas de Leonardo que miente cobardemente y hasta es capaz de dejar que su abogado "apriete" a su vecino o maltratar a un anciano pariente de aquel.
    El clímax crece, las escenas van adelantando que el final no será del todo feliz, uno comienza a pensar si Víctor no tendrá razón en que es mejor hablar las cosas mates de por medio y hasta se enternece con los regalos que ofrece a su vecino, regalos que por otra parte uno no termina de entender si son reales o un medio para entregar mensajes encubiertos, amenazas disfrazas que acrecientan el temor y la tensión. Es ahí donde mejor brilla el film, en la construcción de situaciones cuyos personajes hacen a la tensión, al enigma de un final que se presenta totalmente impredecible, impensable, sorpresivo e impactante. Uno de los mejores finales posibles. Y en esto debo destacar el armado del trailer al que yo prejuzgué terriblemente por los spoilers que eventualmente nos demuestra que uno piensa lo que no debe, que uno también es un Leonardo más que termina enjuiciando de antemano, que la piedra en la mano la tenemos todos.
    El hombre de al lado es una crítica feroz a dos bandos muy definidos de la sociedad, a dos mundos diferentes e incomprendidos uno del otro, pero que finalmente nos llevan a la premisa elemental de que el hombre es un animal violento por naturaleza, un ser que podrá tener un lenguaje, una norma, una ley pero finalmente es un Caín o un Abel. Un ser que no importa en cuántas categorías pueda dividirse, al final se es bueno o se es malo, se es animal o se es humano- en el sentido moral del término. El film se planta entero sin moralismos baratos, sin moralejas finales definidas pero muy corrosivo a la hora de mostrar uno u otro mundo.
    Seguir leyendo...
  • Los Indestructibles
    Dame la E, te doy la E...hip hip Expendables!!!

    Sí señores. La abuela se calzó las porras y desde que se anunciara una película donde se conjugaran muchas de las estrellas de acción con las que me he criado sabía que no tardaría en verla. No tenía ningún tipo de expectativas significativas y quizá por ello y tomándolo por donde viene, Género testosterónico, no puedo más que agitar y cantar Hurray Hurray!. Ya Primo en su magnífica columna AntiTrailer nos había adelantado de qué va y qué tal está; pero acá vengo yo a aportar mi visión femenina de la cosa.
    Seamos honestas, chicas, esta película de machos bien machotes dandose tundas y soplamocos a destajo nunca nos llamaría la atención al menos que nos guste el género de acción o se conjuguen adonis cinematográficos. Las que pintamos algunas sotas en el DNI no dejaremos de reconocer que Statham y Willis pueden ser excusas suficientes para ir al cine a ver Los mercenarios (acá en Argentina Los indestructibles) pero déjenme decirles que al menos en esta ocasión dejaré babosidades de lado y apelaré a mi lado masculino (que cuando manejaba era donde más se manifestaba :P) para contarles tanto a ustedes como a ellos que esta peli la rompe.

    Siempre me gustó el buen cine de acción y siempre disfruté como marrana cuando esos films son exagerados, esos que tienen escenas que nos arrancan una carcajada y un andaaaaaaaaaaaa difícil de contener; films que se consumen con varios baldes de pochoclo de por medio y que empachan de adrenalina. Los indestructibles es un film para nada pretencioso, ni siquiera diría que es original, que tiene un reparto que podría haber sido mil veces aún más llamativo si no hubiese habido tantos conflictos de agenda y legales de por medio- o menos testarudez de otros- para contar con nombres que no pueden faltar en próxima entrega como Kurt Russel, Steven Seagal, Van Dame o Wesley Snipes. No obstante no es para nada invaluable nombres como el del mismísimo Stallone,quien dirige el film, Jet Li, Dolph Lundgren, Steve Austin y Jason Statham con dos bolos en una escena bastante irónica y memorable con Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger de por medio.

    Ya fantaseo yo cómo habrá surgido la idea de este film. Lo veo a Stallone meditando sobre una buena forma de volver un poco más llamativa que su última Rambo y de pronto, así como quien habrá soñado con juntar a los Beatles, preguntarse qué tanto le gustaría al público ver en pantalla grande el rejunte de personajes que siempre alimentaron el género. Lo demás sería fácil: pongamos unos latinos malos, droga y CIA de por medio, una buena minita- que después de todo es lo único por lo que vale pelear como buen macho- mucho tiro, explosiones, patadas y trompadas, alguna escenita emotiva para que no nos llamen insensibles, más tiros y listo. Todo el combo que el fiel expectador espera encontrar. Pero ingredientes así hay en muchos films que han hecho agua; enconces ¿porqué estos indestructibles la habrán pegado tanto?. En mi humilde opinión la pegaron porque ante todo se cargan a sí mismos. Quien quiera tomarse este film en serio irá por mal camino y las incontables autoreferencias y auto emulaciones pesarán al ojo demasiado crítico. Ante todo Stallone quizo hacer un homenaje al propio cine de acción, el entretenido, el bien hecho, el que representa el peso invertido; pero para ello- humildad mediante- deja de lado su figura y aun cuando es protagonista de la historia asume que muchos nombres tuvieron tanto peso como el suyo y se merecían estar.

    Agradezco las vueltas del destino de este film para que en vez de Forest Whitaker- actor que nunca me gustó no sé porqué- reemplazando a Snipes haya terminado Terry Crews a quien adoro profundamente. The expendables es un derroche de testosterona, acción, adrenalina y buena realización. Hay escenas realmente muy bien logradas y la música acompaña en forma destacable. Asique si no la vieron, dénle una oportunidad antes que la saquen de cartel porque, eso sí, en pantalla grande es impactante.
    Seguir leyendo...
  • Un día en familia
    VideoComentario (ver link).
    Seguir leyendo...
  • Agente Salt
    Agente Salt
    La Cinerata
    I'm Salt, Eve Salt

    Vamos a los bifes, Agente Salt tiene tantos aciertos como desaciertos lo cual la hace una película bastante difícil de recomendar abiertamente. Como no me gusta ser negativa comencemos por lo que sí me gustó:

    1- Angelina Jolie. Si hay una actriz que le cuadran los papeles de acción es a ella. No se puede negar que atrae el ojo de ellos por su belleza y a nosotras porque es la heroína idónea a la que todas queremos parecernos. Así como en su momento nuestro blogger amigo Mark Rubio decía de Hugh Jackman que un hacha a la espalda y un buen puro en la boca ya lo destacaba, a Angelina le bastan un arma en la derecha y una granada en la izquierda mientras mira a cámara para entrar a suspirar y decir: ¡qué manera de arreglar los problemas!.
    2- La acción. Si les gustan las escenas exageradas, de esas donde sin equipo adecuado de por medio el protagonista se cuelga de las paredes, desciende por el interior de un ascensor sin que le hiervan las manos por la fricción y salte de auto en auto en plena autopista sin romperse un hueso mientras la persigue exclusivamente a ella todo el FBI y la CIA, esta les va a encantar. No da respiro y no se achata en ningún momento. El faaaaaaaa loco se escapa a cada minuto y hay choques múltiples para tirar para arriba.
    3- Factura técnica. Sin ser una obra maestra visual, Salt tiene buena fotografía y una correcta banda de sonido que la acompaña. Hay escenas que realmente están muy bien logradas.
    Hasta acá una buena peli de acción y espionaje con unas cuantas vueltas de tuerca que aunque previsible por momentos no desentona con lo que pretende. Pero como no hay una de cal sin una de arena vamos a lo que realmente le baja desmedidamente la calidad, cosa que en films de Phillip Noyce no estamos tan desacostumbrados ya que tiene en su haber maravillas y bodrios por igual:
    1- El argumento. Vaya detalle. Entiendo que los films de espionaje durante años estuvieron asociados con la Guerra Fría y quedaría de maravillas si el contexto de la trama transcurriera en otra década, pero ¿cabe ya tomarlo como centro en la "época actual"?. La primera gran inverosimilitud del guión es justamente que todo se base en la ya casi pasada Guerra Fría que ya no nos provoca demasiado si la pensamos en relación a Rusia. Vamos, que Guerras Frías aun hay pero ya no con el archienemigo clásico.
    2- CUIDADO SPOILER NO LEAN ESTE PUNTO SI NO LA VIERON: Previsible. Tanta vuelta de tuerca es sabrosa pero es tan cíclica que no tardamos en darnos cuenta quiénes son los buenos y quienes los malos. Y en todo esto siempre ayuda la mala elección del reparto. Es obvio, nómbrenme una peli donde Liev Schreiber no sea finalmente el malo traidor y Chiwetel Ejofor (candidato próximo a los impronunciables con ese nombre!) sea el bueno que al final estaba equivocado y bla bla bla. FIN DEL SPOILER.
    3- El final. Que no voy a comentar pero que es perfectamente abierto para que puedan medir una Salt 2 y sagas posteriores convirtiendo a Salt en la versión femenina de Bond por la que seguramente se pelearán varias actrices. Bue, una segunda parte seguro que no falta.
    Asique para cerrar Agente Salt es un film entretenido y ya que podría haber sido muy bueno con algunos detalles mejor planteados y otro contexto y que puede perfectamente verse en DVD.
    Seguir leyendo...
  • Hansel & Gretel
    Hansel & Gretel
    La Cinerata
    Este Jueves 13 de Mayo se estrena en nuestro país una retorcidísima versión del clásico cuento infantil. Un film que mezcla algo de terror más bien clásico, fantasía, thriller, drama... en fin, un mejunje extraño que posee ante todo una extraordinaria calidad visual, una magnífica dirección de arte- atención con el nombre de Ji-yong Kim. Como dice, casi quitándome las palabras de la boca, Caith Sith en filmaffinity:

    "Es una película extremadamente colorista. Es como si Jeunet hubiera cogido un pincel y, como en Amèlie, hubiera recubierto la cámara con tonos pastel y reflejos del Photoshop."

    Es que si hay algo que se difruta y atrapa desde al vamos en este film es justamente su aspecto estético. Sus escenarios, reducidos a una casa de cuentos en medio de un bosque bastante particular, son una maravilla. Contrastan con el argumento oscuro y claustrofóbico que tiene una espectacular primera hora, pero que lamentablemente luego pica y rebota constantemente dejando al espectador con una sensación de espasmo, sobre todo por las continuas explicaciones- muchas en flashbacks- realmente innecesarias. La historia, original al principio, predecible por momentos, es un viaje pesadillesco pero a la vez atractivo del protagonista quien luego de un accidente automovilístico encuentra en medio de un bosque frondoso una niña cual caperucita que lo lleva a su casa, una casa de ensueños en cuya entrada puede verse un cartel que dice "casa de los niños felices". A partir de allí uno puede empezar a intuir que tanta belleza y atractivo, tanto servilismo por parte de sus moradores encierra un negro secreto que quizá mucho se le parezca al cuento. Pero lo original de esta película- que luego uno echa en falta pasada la primera hora, hora y cuarto- es la manera en que los hechos se encadenan rearmando el clásico infantil de una manera bastante particular. Es que las explicaciones del porqué sucede lo que sucede abruman al espectador manteniéndole el interés a tope. El clima de esta primera parte está muy bien armado de manera que la cosa atrapa, satisface, uno pide por más. Desgraciadamente más tarde cuando llega el momento de la verdad, uno queda exhausto de explicaciones en abundancia que aletargan el desenlace, un desenlace que ciertamente no agradará a todos ya que tomará el rumbo de un dramón algo simplón que podría estar contado de una manera sensacional en otras manos. No desmerezco a Pil- Sung en este aspecto, simplemente daría la idea de que estuvo dirigida por dos manos distintas o que en algún punto la historia lo superó sin saber muy bien darle la forma a una idea que de base es más que aceptable.
    Pero olvidándonos un poco de todo esto, hay un acierto, aparte del visual que ya nombramos, muy importante: la relación del protagonista con su situación en sí. Sin entrar en mucho detalle para no develar los intríngulis- chíngulis del asunto digamos que Eun-Soo (Jeong-myeong Cheon) es un joven que cae en esta casa, está a punto de ser padre y por lo que sucede en la primera escena del film imaginamos que la noticia no lo ha tomado por las buenas. En esta casita perdida viven tres encantadores niños, sobretodo destaco aquí a la pequeña Jung Soon (Ji-hee Jin) de la que no es para nada difícil enamorarse, con sus padres que posteriormente y notita mediante se mandan a mudar. Eun-Soo es el único disponible para hacerse cargo de estas criaturas que le ruegan no dejarlos solos. Pero el joven Eun necesita irse, su madre está muy enferma, su esposa lo espera, su celular no tiene señal y desesperado emprende camino al pueblo. En mitad del bosque se cruza con otra pareja que también ha tenido un accidente y de ahí en más, Eun-Soo se debatirá entre el irse y el quedarse sobretodo cuando esta pareja da claras muestras de no tener los patitos en fila. El manejo más bien psicológico que se da hasta este entonces agrega unas cuantas estrellitas a la historia de por sí extraña y laberíntica.
    Por lo demás da un tanto de pena que el logro visual no se acompañe con una historia sensacional de esas que luego uno no pueda quitarse de la cabeza. Hansel y Gretel termina siendo una película que bien vale, y repito insitentemente, desde lo visual una entrada a la sala con pantalla grande, bien grande. Por lo demás es un film que a pesar de haber ganado el Premio especial del jurado International en el Fantasy Film Award del año pasado, pasará sin penas ni glorias en el género... cualquiera de ellos en donde se nos ocurra ubicarlo.
    Seguir leyendo...
  • London river
    London river
    La Cinerata
    De esta agua no he de beber dice el dicho y es una gran verdad. Cuántas veces aquí mismo en Argentina habremos mirado con estupor noticias llegadas de otros lados donde los atentados son moneda corriente y de pronto, con un poco de culpa, sentir que eso acá al menos "no pasa". Y de pronto tenemos la herida de un hecho como el de la AMIA. Cómo no entender entonces la historia de una madre y un padre desesperados por dar con el paradero de sus respectivos hijos, cómo no empatizar con la angustia de la duda. Esta semana en Argentina se estrenó London River, un film del año pasado, co producido por Francia, Reino Unido y Argelia donde se nos cuenta la historia de Elisabeth, una mujer que vive en una típica cottage inglesa. Es viuda y su única hija se ha mudado a Londres donde estudia y trabaja. Pero un día las noticias estallan sobre un atentado explosivo en pleno corazón de la ciudad y ante la desaparición de esta, Elisabeth deberá viajar a Londres para intentar encontrarla. Paralelamente, Ousmane es un africano radicado hace 15 años en Francia. También ha perdido contacto con su hijo y emprende el mismo camino.
    Esta es la historia de dos padres angustiados, de dos culturas diferentes unidas por la misma tragedia. En tono dramático y con actuaciones impecables, el francés Bouchared toma un conflicto político con sus daños insalvables para contar la grandeza del amor y la tolerancia, con escenas acertadas donde se destaca por sobretodo las actuaciones de la ya reconocidísima por Secretos y mentiras, Brenda Blethyn y del extraordinario ya fallecido Sotigui Kouyatè. London river es una drama sólido, profundo e imponente. Emotivo pero sin golpes bajos, contundente pero sin alardeos.
    Y si bien el film parte de un hecho de terrorismo, no se detiene en las reflexiones políticas de turno. Este es un drama que podría trasladarse a muchos otros escenarios y seguiría siendo igualmente angustioso porque no hay nada más dramático para un padre o madre que perder a su hijo. La historia además no es gratuita en el encuentro de la señora Sommers y Ousmane, ambos hijos fueron la clave para que tras la pérdida llegue el cambio, pero un cambio verosímil donde el dolor está presente, donde la soledad se vuelve más opaca. De destacar también la música de Armand Amar todo lo cual hace pensar que bien merecido estuvo el oso de Plata al mejor director y desde ya al mejor actor para Sotigui Kouyaté; es que simplemente este hombre dice y declara con la mirada todo lo que otros necesitarían en un solo parlamento. Cuesta no quedarse con un nudo en la garganta luego de ver su mirada, sus movimientos y tonos pausados. Un hombre que no necesita llorar para mostrarnos el peso de sus emociones y de su historia. Un padre que ha dejado a su familia hace 15 años, que entonces no conoce siquiera cómo es su hijo, que pareciera buscarlo meramente porque así lo ha prometido. Pero sus ojos declaman, dicen, pronuncian que es un anciano que sufre, que sin abrir la boca confiesa cúanto le pesa haber abandonado y ahora no poder volver el tiempo atrás.
    Se le ha criticado un poco al film algunas de las típicas dualidades religiosas, culturales y hasta políticas; pero debo decir que esta película va más allá aún cuando cuesta entender a veces a esa madre que pareciera más dolida por descubrir que su hija estudiaba árabe que el hecho mismo de su desaparición; pero nada resta al peso dramático. London river no quiere abarcar demasiado, es literalmente la búsqueda de dos padres heridos y de cómo estos tras compartir el mismo dolor terminan haciéndose uno. Por sobretodo se destacan las actuaciones, por la que el propio Kouyatè ha ganado el Oso de Plata muy merecidamente. Un film recomendable, emotivo pero no lacrimógeno, duro pero necesario.
    Seguir leyendo...
  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    La Cinerata
    Cuando los años no vienen solos y te haces padre y abuelo todo en uno!

    Seré honesta, cuando estrenaban Igualita a mí y a pesar de contar con uno de los guionistas de Un novio para mi mujer (Juan Vera), el hecho de estar protagonizada por Florencia Bertotti me echaba para atrás. No es que la considero una mala actriz, muy por el contrario creo que ha demostrado muchas veces tener grandes dotes de actuación; pero luego de su “Floricienta”, me ha costado mucho volver a valorarla pues los tics y tonos del personaje como que se le han pegado. No obstante le di una oportunidad y afortunadamente este es un film donde su personaje, aunque aun con algunos que otros puntos y señales reconocibles del personaje de la tira, se desenvuelve correctamente y al menos no son tan estereotipados.
    Esta es una comedia liviana que apela a muchos de los clichés ya vistos, con las reflexiones pertinentes al caso; pero que al menos se disfruta sobretodo en familia. Como diría la publicidad de la conocida gaseosa: "Totalmente olvidable", pero no por ello menos efectiva. Freddy (Adrián Suar) es el típico cuarentón anclado en la adolescencia, solterón, de esos que le tienen alergia al compromiso y por ende a salir con mujeres de su propia edad. Una noche conoce en un boliche a una carismática joven de unos 23 años llamada Aylin (Florencia Bertotti) quien finalmente y tras una infructuosa tentativa de seducción por parte de él, le suelta la noticia de que podría ser su hija. Pero eso no es todo porque el día que les dan el resultado del ADN no sólo le confirman su paternidad sino que además ella está en la duce espera por lo que de un solo golpe termina siendo padre y abuelo al mismo tiempo. De aquí en más se desenvuelve la trama dirigida por Diego Kaplan con escenas infaltablemente emotivas, alguna que otra simpática aunque no sumamente hilarante y con actuaciones correctas.
    Si hay algo que hay que agradecerle a Patagonik es el rescatar actores que hace un tiempo uno no veía en pantalla como es el caso de los padres de Freddy con Juan Carlos Galván y Ana María Castel o de esas presencias que uno siempre disfruta- aun cuando también suelen hacer el mismo tipo de papeles- como es el caso de Claudia Fontán como Elena, la peluquera.
    Así mismo y aún cuando se lo suele ver a Suar mejor como productor que como actor, su personaje es creíble, bastante patético por momentos como todos aquellos hombres que nunca terminan por madurar. Es que el film apunta mayormente a eso, a mostrar que la vida tiene etapas y aunque hay ciertos mandatos sociales impuestos que podrían fácilmente ser cuestionados- como que todos debieramos estar casados y con hijos para una determinada edad- la vida tiene etapas a las que no es bueno aferrarse como tampoco quemarlas. Hacerse cargo de las responsabilidades es parte del crecer, los afectos son los que realmente cuentan.
    Un final más bien predecible pero si hay algo que no se le puede machacar al film es que esté mal hecho o sea aburrido, realizado en forma más que correcta y prolija se disfruta aun cuando hemos visto mejores con este tipo de temáticas. Y como siempre digo, por muy liviana y parecida a otras, es siempre bienvenido que en el cine nacional siga habiendo quien apueste a la comedia familiar y, aunque a esta que escribe no le haya parecido una maravilla, es bueno saber que ha sido muy bien recibida por el público . Aunque de los números de taquilla siempre dudo, sepan disculpar, en este caso me guío por los comentarios de parientes, amigos y compañeros de trabajo que la han visto.
    Asique ya saben, si gustan de las comedias esta es una de esas películas que uno termina siempre viendo en la tele esos fines de semana en que la programación no destaca.
    Seguir leyendo...
  • Un cuento de verano
    Ayer se estrenó este film polaco de 2007, ganador de varios premios entre los que se cuenta el festival de cine de Venecia y que fuera en su momento presentada para el Oscar a mejor película extranjera. Pero todo llega afortunadamente y hoy podemos disfrutar esta comedia dramática, costumbrista, en pantalla grande.
    Similar a como lo haría Sorín aquí, se me ocurre, Andrzej Jakimowski focaliza la atención en Stefek, un pequeño de unos 8 o 9 años, muy solitario, que nunca ha conocido a su padre y que pasa sus días vagando por el pueblo de Walbrzych ahora visitando a un vecino con palomar, paseando en moto con el pretendiente de su hermana o acompañando a esta a una interminable entrevista de trabajo. Un día cree ver a su padre en la estación de tren del pueblo y comenzará a idear sobre la marcha, y gracias a las "enseñanzas" de su hermana de que el destino es manipulable, un plan para traerlo de vuelta a casa.
    Es uno de esos films contemplativos donde veremos al niño vivir entre las vías del tren y la puerta de una gran empresa italiana mientras cruza sus dedos lealmente porque su hermana se lo ha pedido. Un niño que se gana el corazón del espectador de inmediato al igual que seduce a su entorno a lo largo de la escasa hora y media que dura la historia. El pequeño Damian Ul supo así arrebatar muy merecidamente el premio a mejor actor en el festival de cine de Tokio. Es que Un cuento de verano es eso, una historia puntual y sencilla pero llena de grandes pequeños momentos. Un film que no necesita golpes bajos para hacerse con la emoción del espectador y que tiene la última media hora más hermosa del año.
    De destacar realmente el trabajo fotográfico de Adam Bajerski quien sella el film con tonalidades de pasteles y sepias que envuelven la historia en una visión de recuerdo entrañable. Una historia que habla cuando se debe y calla cuando se necesita, que alude y honra de alguna manera al cine realista italiano en muchas de sus escenas- y quizá no sea en vano ver a Elka, la hermana, practicando diálogos en italiano mientras lava platos en un club del pueblo. Una historia en definitiva con sentimiento que se acompaña con una muy buena música.
    Un cuento de verano es uno de esos films para respirar hondo y meterse de lleno en la cotidianidad de los habitantes de un pueblo pequeño, un pueblo como el que muchos alguna vez hayamos visitado o vivido, una historia sobre el mundo a través de los ojos de la infancia.
    Seguir leyendo...
  • El último maestro del aire
    The Last (time I pay to see a M. Night Shyamalan movie) Airbender

    "El último (vez que pago por ver una película de Shyamalan) maestro aire" diría la traducción literal, que titulaba la crítica del usuario Tamisura en IMDB; y la verdad me pareció no solo gracioso sino acertado. Shyamalan fue pretéritamente un péndulo entre lo genial y lo ridículo y con su último film se recibe ya de maestro de lo segundo. Pero como no me gusta defenestrar un film y ya, diremos que tiene dos cosas muy buenas que valen al menos los casi 150 millones que le dieron para su realización: una muy buena puesta en escena, buen armado escenográfico y la fotografía de Andrew Lesnie, el mismo que se encargara de la cinematografía de El señor de los anillos. Todo lo demás es una desconcertante, pesada y aburrida trama que para peor tiene un elenco realmente insufrible.
    No me gusta comparar las adaptaciones porque como siempre digo, así como cada maestrito con su librito, cada director tiene su personal visión e interpretación de una historia determinada. Pero muchas veces no queda otra porque aquellos que hayan seguido la serie quedarán realmente decepcionados con este producto. Veamos, la historia se centra en un mundo donde existen maestros "manipuladores" de los 4 elementos primordiales, aire, agua, tierra y fuego, y por ende existe una nación de cada uno. El avatar es un maestro capaz de dominar las 4 fuerzas al mismo tiempo y por ello es el capaz de mantener, junto al poder lunar, el equilibrio natural de la vida. Katara, capaz de dominar el agua, y su hermano Sokka encuentran cierto día que salieran a cazar a Aang, un niño que ha pasado los últimos 100 años atrapado en el hielo y que podría ser el avatar. Por otra parte tenemos a la nación del fuego que en estos 100 años transcurridos se ha encargado de dominar el mundo con una terrible tiranía. El problema mayor con esta primera adaptación a la que se arriesga Shyamalan, es que la serie está dividida en "libros" ( temporadas si se quiere más fácil) y el director no ha podido, quizá por desconocimiento real de la historia o incompetencia si gustan, armar un film donde se haya o no visto la historia original se pueda entender qué corno pasa. Si Shyamalan no es capaz de entregar un primer libro comprensible, poco le queda a quien tome la posta (porque de haber otras adaptaciones que la continuen espero sea en otras manos) poder explicar el resto. Es una melange de escenas que a muchos parecerá sin sentido, inconexas y muy aburridas. Toda le historia del primer libro donde podíamos apreciar el crecimiento de Aang como maestro de los 4 elementos en una especie de road movie que los llevaba por distintas aventuras mientras, además, trataban de escapar del Príncipe de la nación del fuego, Zuko, acá es un rompecabezas al que hay que tratar de armar con piezas faltantes.
    Cuando decíamos además que el reparto dejaba mucho que desear, es porque el casting que han hecho para este film es de terror. No suelo ser muy quisquillosa en este sentido, por el contrario es bueno saber que muchos directores dan lugar a actores medianamente ignotos, pero si Shyamalan declaró que muchos de los vocablos presentaban acentos que trataran de reflejar la raza oriental ¿por qué eligió a los actores que eligió?. Ese monje "padre" que Aang recuerda de continuo, es negro, el mismo Aang parece una mezcla entre latino y oriental y Katara y Sokka, dos hermanitos germanos. Los únicos que parecen guardar una comunión de raza es la nación del fuego con tintes indúes que tienen a Dev Patel y Shaun Toub a la cabeza.
    Sokka, es uno de mis personajes favoritos. Un joven muchacho que tiene un carácter explosivo, por momentos un ser medio torpe y ciertamente intolerante. Un niño valiente pero que a la vez tiene el pesar de no contar con la habilidad que sí tiene su hermana y que por momentos lo hace sentirse inferior. Este genial personaje que muchas veces nos hace reir en la serie es interpretado en el film por Jackson Rathbone, el pálido y siempre hambriento vampiro de la saga crepuscular que no sabe hacer otra cosa que abrir los ojos hasta que pareciera que le van a reventar.
    Como último aspecto y voy cerrando porque no da para mucho más este desastre: los efectos especiales oscilan tanto como los trabajos de Shyamalan entre lo bueno y lo pésimo. Las escenas de peleas realmente dan vergüenza ajena y las partes ralentizadas o matrixadas intentan ocultar lo que no se puede ocultar... que la dirección es pésima.
    Asique están adevertidos. Tengan en cuenta que se estrenará en salas 3D asique si realmente quieren ver por sus propios ojos este bodrio sideral al menos háganme caso y páguen una entrada en 2D porque dan ganas de cortarse las venas con una galletita de agua. A veces cuando el río suena, es porque agua lleva!.
    Seguir leyendo...
  • Cinco minutos de gloria
    El tiempo no lo cura todo.

    Alistair Little es un muchacho de 16 años, Irlandés, perteneciente al UVF que como bautismo de sangre acepta matar a un joven católico. El hecho lo acomete delante de los ojos del propio hermano de la víctima, un niño de 11 años cuya vida se irá en picada gracias a la culpa propia- y la impuesta por la propia madre- de no haber hecho nada para impedir esos 3 tiros a su hermano. Muchos años después convocados por un programa televisivo, víctima y victimario serán juntados ante las cámaras pero los sentimientos y las carencias no son guionables y el encuentro quedará fallido, para más tarde. Así lo que podría parecer un conflicto político termina siendo un verdadero viaje hacia la conciencia humana, las heridas, la reconciliación y el perdón. Un drama intenso que se apoya por sobretodo en una narrativa sencilla y dos impecables actuaciones de Liam Neeson y el impactante James Nesbitt. Es que este último lleva la carga emocional más grande de todo el film, su actuación es realmente penetrante a tal punto que muchas veces cuesta no mantener la respiración mientras lo aquejan fantasmas y los nervios lo tensionan insufriblemente.
    "Para conocer el hombre que soy, deben saber sobre el hombre que fui"- dice Little frente a las cámaras y es ahí donde hay que buscar el verdadero conflicto emocional del asunto. Las decisiones pasadas ciertamente afectan a las circunstancias futuras y el peso del remordimiento no se diluye con el tiempo, simplemente hacen al tiempo más pesado al igual que lo hace con el dolor y los traumas. Ojo por ojo y el mundo quedará ciego, decía Gandhi y Oliver Hirschbiegel- quien ya había dado que hablar con La caída- despierta en el espectador las reflexiones necesarias para darse cuenta de ello. Si bien podría echársele en falta al argumento una mirada más detallada al conflicto del terrorismo en Irlanda, hay que aceptar que el drama pasa verdaderamente por otro lado. Con críticas correctas pero no por ello menos profundas, Hirschbiegel se mete de lleno en el alma del hombre como ser que sufre, lo político en este caso es la circunstancia; circunstancia que a la vez podríamos hilar con muchas historias de nuestra latinoamérica, heridas que quedan sin sanar porque muchas veces quedan sin enfrentar.
    Cinco minutos de gloria es un esbozo dramático, corta y puntual, sin golpes bajos ni incontables desarrollos discursivos. Plasma, retrata, sacude y duele. Podría cambiar de escenario, podría cambiar de situación, pero el problema seguiría siendo el mismo: cómo vivir cuando la culpa y el dolor es lo único que nos alimenta en la vida. Cómo dejar ir, reconciliarse con uno mismo y con los otros para poder empezar a vivir y ver a los que realmente están. Soltar los fantasmas para disfrutar de los vivos. Llena de escenas magníficas y de ritmo fluído, esta historia que se hizo con dos premios en el Festival Sundance del año pasado ha sido estrenada en los cines ayer y se agradece porque son esos films que suelen pasar directamente a las estanterías del video club. Algo estará cambiando
    Seguir leyendo...
  • El origen
    El origen
    La Cinerata
    La mamushka de Nolan.

    Antes de hablar de este film quisiera agradecer a todos los chicos de la revista La cosa cine quienes organizaron la Avant premiere y que además cumplen 15 años. Muy buena organización, muy buena onda y hasta nos hicieron con los pochoclos y gaseosa!!!. Feliz cumple gente y que sigan muchos años más. Ahora si hablemos de la peli y tranquilos que no hay nada de spoilers.

    ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."

    Pensar en cómo Cameron o Burton- por nombrar ejemplos recientes- han manejado la presentación de sus últimos estrenos, con tanto márketing de por medio y a modo tan diferente de lo críptico que fue Nolan con El origen, uno se da cuenta la enorme diferencia entre un director que cree en sí mismo y otro que no. Hayamos disfrutado de Avatar o no, de Alicia o no, es un detalle que a fin de cuentas pasará al olvido para más de uno; con El origen ciertamente no lo creo. Para el que sepa lo que este director es capaz de brindar, Inception podría no haber tenido ningún tipo de publicidad y seguiría siendo un film excepcional donde no todo es buenos efectos y entretenida acción sino que el argumento- así como pasara con Memento- invita a más de un visionado. Y no lo digo porque sea algo complicado de entender, sino porque realmente maneja con impactante genialidad un montón de conceptos psicológicos y hasta filosóficos que la apuntalan sólidamente. Dentro de la gran cebolla que es la historia de Nolan, uno entiende perfectamente qué está pasando y aun cuando algún que otro elemento pudiese ser un tanto predecible nada juega en contra ni desmerece el conjunto. Esto es lo que hace grande a una película que apostaría a que engrosará la lista de favoritas de millones de cinéfilos, entre los que me cuento desde ya.
    Nolan nos cuenta una historia original, llena de adrenalina e intriga, pero de una arquitectura tan pensada que esa intriga no se debe a la resolución final de un planteamiento. El espectador ya sabe dónde está, qué pasa, quién es quién, cuándo la cosa va en serio o cuándo no y sin embargo en ningún momento se aburre, aun cuando quisieramos ver quisquillosamente las fallas o huecos el clima impuesto es tan seductor que uno se olvida por completo de todo. Nolan nos sumerge en un mundo de sueños pero a la vez nos despabila todo el tiempo, atrae magistralmente nuestra atención logrando que se nos corte el aliento y hasta saltemos de la butaca sin necesidad de truquillos facilones. Es un film cien por ciento pensado en cada detalle, atractivo al cubo desde lo visual y por sobretodo- insisto- elaborado con un profundo conocimiento de conceptos que hará la delicia incluso de los profesionales más exigentes.
    Cuesta hablar tan bien de un film; no quisiera engordar expectativas innecesarias que luego malogren el visionado, que metan la aguja en la mano del espectador que luego se pinche el globo solo. Creanme, si yo que fui con las expectativas más altas que el mismo obelisco (cosa que me ha jugado en contra más de una miríada de veces) salí inclasificablemente satisfecha, anonadada, impactada y con la cabeza totalmente revolucionada, dudo que alguien salga desilusionado de la sala. Y aun cuando la experiencia de verla en el IMAX pudiese parecer que agrega estrellitas al film no dudaría de llevarlo conmigo cargado en el mp4 porque no perdería intensidad ni atractivo.
    El origen es un film que destaca, insuperables escenas de acción, alto contenido de adrenalina, un guión sólido, un reparto magnífico, una musicalización impecable y una mezcla entre "La gran estafa", "matrix" y "La isla siniestra" que así y todo no entorpece la historia ni arruina con previsibilidades. Uno compara porque escasean las palabras para describirla, porque se queda rumiando escenas, diálogos y detalles. En fin, que no deja indiferente a nadie. Un final para el debate- como siempre digo- pizzero cervecero que agranda la vivencia del visionado. Una película que bien vale pagar lo que vale, una y varias veces más. El film se paga solo, enamora desde el vamos. Difícil inclusive empezar a pautar quién destaca : Di Caprio, excelente como siempre; Cotillard, magnífica; Page y Gordon- Levitt creciendo y creciendo; Watanabe y Hardy, intachables.Para redondear ya y no seguir abrumandolos con esta lluvia de flores, decir que Hans Zimmer ha creado una música con tanta identidad como el film mismo, esa que uno escucha y reconoce de inmediato, que cuenta tanto como el guión mismo. Y Wally Pfister, director de arte, enmarca la trama con una realización de lujo.
    Ya lo dice Cobb, el protagonista interpretado por Di Caprio, "Una idea puede cambiar al mundo y reescribir las reglas" y Nolan con su Origen ciertamente lo hizo.
    Seguir leyendo...
  • Mi villano favorito
    Estupenda animación de la mano de Universal.

    Después de unas cuantas peleas cansinas entre productos Pixar-Diney- Dreamwork y el fanatismo emotivamente insuperable al que todos hemos sucumbido con la última entrega de Toy Story, cuesta mirar con buenos ojos una animación más de la mano de una distribuidora no tan dedicada a este mundillo cinematográfico. No obstante he de decir que antes de ver una 4ta entrega del ogro verde al que pocos laurearon decidimos ir por esta historia de un villano despreciable y unos pequeños personajes amarillos llamados minions con los que críticos y espectadores de otras latitudes parecían unánimes en adorar.Sabia decisión. Mi villano favorito es una historia a la que primero se agradece estar dirigida al público pequeño, no intenta ganar al adulto por medio de guiños complicados ni humor ácido que en algún punto deja de lado a los peques. Gusta de igual manera a grandes y chicos porque tiene una línea narrativa sencilla, divertida, llena de personajes graciosos y querendones. No es un film presuntuoso, va a lo simple y es efectivo en el cómo lo cuenta:

    Gru (Steve Carell) es un otrora niño que no ha sido del todo valorado y sus sueños de ser astronauta han quedado un tanto truncos. Ha crecido como un hombre amargo, malvado y dedicado a la ciencia del mal junto al Dr. Nefario (Rusell Brand). Juntos planean algo casi imposible que los deje en el top de los villanos: robar la luna. Para esto primero deberán enfrentar a un nada subestimable competidor, Vector ( Jason Segel), al que tratarán de engañar utilizando a 3 adorables huerfanitas que venden golosinas de puerta en puerta.



    Acá empieza lo divertido, pues para poder utilizar a estas huerfanitas sin problemas Gru deberá adoptarlas y entonces su vida comenzará a ponerse patas para arriba cuando compruebe que su corazón no es tan frío como pensaba. Quien diga que el film es previsible no está muy atento, desde el vamos sabemos lo que va a pasar y cómo terminará la historia, vamos que es un film para el público pequeño y los finales felices pesan. Lo bueno y original es comprobar con cuánta sencillez se puede igualmente divertir al público, entretener sabiamente y seducir con un cuidado armado de personajes: imposible no quedar embobados con las huerfanitas menores y no querer tener en casa un batallón de minions.
    Los pequeños la pasarán de maravillas y se reirán a más no poder, los más grandes también. Es un film que no deja de lado la parte emotiva aunque sin necesidad de golpes bajos ni cursis sino con verdadero corazón, escenas que derriten porque son tiernas y humanas antetodo.
    Para los que la vean en 3D, cuidado con la escena de la montaña rusa que está muy bien lograda y no se vayan rápido (porque nosotros sí lo hicimos aunque no es habitual) que dicen que al final de los créditos hay más escenas jugosas. Destacable también la banda de sonido que conjugan temas como Sweet home Alabama, Boogie fever o You should be dancing. Segunda entrega ya en pre producción y una promesa de miniseries con los minions como protagonistas, verdadero hit de esta obra.
    Seguir leyendo...
  • Partir
    Partir
    La Cinerata
    Un dramón al mejor estilo francés.

    La semana pasada se estrenó en Argentina este drama de Corsini que aun permanece en cartelera. Como muchos sabrán ya el cine francés es uno de mis favoritos y sobretodo el género del drama. Lo que me sucede, sin embargo, con el género dramático que maneje como línea argumental una historia de amor es que simplemente tiene que estar muy bien llevado para no parecerme extremadamente melodramático. No obstante este film sale bastante bien parado dentro de lo que intenta contar: la historia de una aburrida ama de casa, ex profesional, con una vida extremadamente chata y con un matrimonio que hace mucho ha perdido la chispa y que tiene por desgracia (?) enamorarse de un simpático obrero español.
    Por sobretodas las cosas destacan las actuaciones de la siempre fantástica Kristin Scott Thomas y de Sergi López quienes establecen una muy buena química, creíble por sobretodas las cosas, ya sea en los momentos del delicado coqueteo como en los explosivos encuentros sexuales posteriores. Pero el argumento no se queda meramente en un triángulo amoroso y en las desventuras de verse a escondidas, sino que centra la atención del espectador en la sucesión de erradas decisiones que toma Suzanne, nuestra protagonista, y cómo poco a poco estas la corrompen hasta llegar a un mar de torpezas exasperantes. No es un film pretencioso pero sí por momentos irritante gracias a la grandiosa fibra que Thomas le impregna al personaje, una mujer ante todo desesperada por huir de la realidad que la agobia, capaz de abandonarlo todo- incluiso los hijos y el cómodo pasar económico- por una realidad mas rústica y dolida.
    El film parecería casi atemporal por los sinsabores que Suzanne debe afrontar con su marido, casi parecería una reformulación de la vida de Georgiana Cavendish, Duquesa de Devonshire, si hasta parecería que la mujer aun no logra superar ciertos tipos de sometimientos.
    Si bien corta en su duración, el film tiene por momentos un andar un tanto pesado y por otros escenas que no se borrarán fácilmente de la mente del espectador. Un film que corre lineal- a pesar de un comienzo a modo de flashback- y que discurre sin grandes pomposidades. Directo, apasionado (quizá demasiado por momentos) y de impecables actuaciones. Un título que quizá se saborea mejor con segundos visionados y que ante todo se disfruta como se disfrutaría leer los grandes clásicos literarios de temática similar.
    Seguir leyendo...
  • Encuentro explosivo
    Una comedia olvidable, amigos.

    Después de varios proyectos dejados de lado, Tom Cruise apostó volver a la comedia de acción, esta vez de la mano de James Mangold; un director sin grandes títulos. Y Una pareja explosiva no es la excepción colocándose en el grupo de films medianamente entretenidos, llenos de chicos malos y sin demasiados logros a la hora de hacer reír, saltar de la butaca o lagrimear con las escenas románticas.

    June (Cameron Diaz) es una chica soltera, algo torpe e inocentona que conoce en un vuelo a Boston a Roy (Tom Cruise) aparentemente por casualidad. Entablarán diálogo y June quedará prendida de la atractiva personalidad de un hombre que finalmente la enredará en la aventura de su vida donde malos y buenos no están del todo definidos.

    Rodada por varias partes del mundo esta película más bien escapista y entretenida no será la maravilla del año pero al menos es efectiva para garantizar 109 minutos de peleas, tiros, corridas de autos y una trama de espionaje que involucra la venta de una batería de energía inagotable que medio planeta desea para distintos fines, algunos claro, no tan gratos. Quien espere más quedará sumido en un mar de decepción. Es que si hemos de nombrar hay muchas comedias de este tipo que dejan mejor sabor de boca.

    Las actuaciones de Diaz y Cruise, que ya coincidieran en Vanilla Sky, no sobresalen en particular pero hacen un trabajo correcto dentro de un guión verdaderamente flojo y lleno de clichés del género. Sin grandes diálogos y con una última media hora que la eleva un poco, Una pareja explosiva es una comedia de acción del montón más digna de un rentado en DVD que lo que puede valer su entrada al cine.
    Seguir leyendo...
  • Veronika decide morir
    Un drama en la piel de Buffy

    Basado en el Best seller(?) homónimo de Paulo Cohelo y dirigida por la todavía ignota Emily Young, Veronika decide morir es uno de esos films de origen americano pero de exibición europea y asiática. En su tierra natal la esperan más bien el próximo año y por supuesto contó este pasado Agosto con un estreno especial en varios cines brasileros donde su recepción fue bastante exitosa.
    El argumento se centra en Veronika, una mujer de unos 28 años que parece tenerlo todo: buen trabajo, soltura económica e independencia, sin embargo su constante vacío existencial la lleva a querer suicidarse infructuosamente y despierta no sólo en un psiquiátrico sino además con una severa lesión cardiovascular que la llevará tarde o temprano irremediablemente hacia la tan esperada muerte. Sus días de internación, su relación con otros pacientes y en especial con Marie y Edward poco a poco harán que su percepción de la vida cambien por completo.
    No leí la obra original- muchos critican obviamente las omisiones que el film hace de la historia madre- pero puedo decir que este film pasará a mi lista de "indefiniciones" , aun no podría decir si me gustó o no. Tiene muchos aciertos y muchos sinsabores, esos que nos dejan con ganas de más profundidad. Con momentos intensos, de grandes silencios, de primerísimos primeros planos y movimientos de cámara que a veces aportan a la atmósfera y otras perturba el visionado.
    El primer gran acierto de la película parecería ser ante todo una Sara Michelle Gellar (Buffy) bastante sólida en el personaje de Verónika y Marisa Leo en la piel de Marie, una mujer atormentada por la pérdida de su trabajo y su posterior separación matrimonial, único lazo posible entre Edward y el mundo de afuera. Actuaciones nada brillantes pero sí destacables que le dan a Verónika decide morir un pilar importante para un film ante todo correcto. Destaca también David Thewlis ( nuestro Lupin del mago) como el director de la institución, un hombre aparentemente tan vacío existencialmente como muchos de sus pacientes. Mientras, Johnathan Tucker interpretando a Edward, un joven que no habla y sin embargo se convertirá en la clave de salvación de Verónika (y de él mismo claro) se mueve a veces con soltura y otras con aires de estereotipo. Algo que de por sí ocurre con varias instancias del film dentro de lo que es el mundo del Psiquiátrico.
    Sin grandes pretenciones para la banda de sonido, la película hace uso de ella en las partes claves y necesarias, lo cual la hace efectiva; porque ante todo Young prefiere hacer uso constante de los silencios y miradas que del estrépito musical para provocar las emociones del espectador.
    Un film recomendable por sus pocos diálogos llamativos y profundos, por sus instancias más fuertes y por ser seguramente una historia que encantará a muchos y desilusionará a otros. Film que se aprecia mejor con segundos visionados a pesar de sus flaquezas.
    Seguir leyendo...
  • La carretera
    La carretera
    La Cinerata
    Imaginemos, como lo hizo Cormac Mc Carthy en su novela homónima, un mundo destruído donde no se tiene ya qué comer ni qué beber, donde por ende unos se comen a otros, no existe ley alguna y para colmo se tiene a cuestas a un hijo púber cuya ingenuidad y pureza nos preocupa sobremanera en un mundo semejante. A tal punto vemos negro el futuro, que la única arma con la que contamos la acarreamos no sólo como defensa sino en un mientras tanto juntamos fuerzas para darle un tiro al niño y otro a nosotros.
    Así se planta The Road, un film extremadamente crudo donde se nos cuenta netamente un drama. La relación de un padre con su hijo en un mundo demasiado hostil. Su desesperación por hacer crecer al niño de golpe para los tiempos en que él no esté contrastan- como genialmente expresara en su artículo mi amigo Damian (léanla no tiene desperdicio)- con aquel padre de La vida es bella. Aquí un estupendo Viggo Mortenssen no hace más que querer hacer de su niño un hombre que pueda defenderse, que no confíe en nadie porque los malos son muchos y los buenos como ellos, demasiado pocos. Su tarea no es nada fácil porque su hijo, Kodi Smit-McPhee, pese a todas las barbaridades con las que se cruzan en esta carretera no puede contra su congénita bondad, no puede voltear su rostro ante un viejo decrépito y hambriento- un Duvall inmensamente irreconocible- ni dejar desnudo al hombre asustado que su padre ha perseguido para rescatar todo lo poco que tenían y les había robado.
    Con sus tonalidades grises, sus paisajes desiertos y fríos y con un maquillaje excelente que esconde a más de una figura que si no fuera por los créditos ni sabríamos que están en el film (como Guy Pearce! por ejemplo), La carretera es una película que va más allá de lo que aparenta. A no quedarse en las formas!, Hillcoat- o más bien Mc Carthy?- nos conduce por la pesadilla más terrible de cualquier padre: cómo sobrellevar la impotencia de saber que no se puede proteger de este mundo a nuestros hijos?; y eso es sólo la punta del inmenso iceberg pues la contraposición entre las actitudes del padre y las del hijo, la falta total de identidades en todos y cada uno de los personajes- salvo por el viejo al que se presenta como Ely- todas esas generalidades engloban una gran metáfora sobre, por qué no?, el mundo en que vivimos hoy.
    Como espectadora no pude dejar de sentirme angustiada y horrorizada al ponerme en la piel de los protagonistas. Y lo que muchos le machacaron con respecto a la lentitud del relato, en este caso donde el tema pasa por la relación de dos personas en aras de la supervivencia, me pareció más que acertada pues además no faltan los momentos de tensión aunque no de acción en sí.
    Todo lo cual, una vez compenetrado el espectador en el horror de la historia y en la piel del padre, sus razonamientos y sus porqués, no puede menos que saber a desdicha el final, quizá un poco dulce para lo que la historia plantea; si de optimismo hablamos podría haberse planteado más encubiertamente quizá.
    Un film recomendable, que invita a leer el libro.
    Seguir leyendo...
  • Toy Story 3
    Toy Story 3
    La Cinerata
    Justo final para una de las mejores trilogías animadas.

    Después de casi 10 años de aquella magnífica segunda parte, después de tanta espera y expectativa, Lee Unkrich y John Lasseter vuelven a brindarnos una tercera parte que bien vale la pena el tiempo esperado. Y que se diga que una tercera parte es muy buena, a la altura de las otras dos realmente ya la pinta entera. Toy Story 3 no será la mejor de las tres; no es la mejor para mi gusto porque se centra mucho más en la aventura, en el gag, en el infaltable guiño de Pixar hacia los más grandes y porque lo verdaderamente emotivo es el final. Pero se entiende- como me decía mi buena amiga Dialoguista- que así sea porque no es fácil estar hablando de juguetes cuyo dueño ahora tiene 17 años y está por mudarse a la Universidad. No es fácil tener que contar en definitiva una historia de fines, de posibles despedidas.
    La estructura narrativa en definitiva nunca varía: hay un malentendido por el que todos terminan de alguna manera lejos de casa y las aventuras pasan por tener que volver a ella. Pero lo original de esta magnífica dupla de creadores es la creatividad con que nos muestran esos mundos en que terminan perdidos los protagonistas, los nuevos personajes con los que se cruzan y definitivamente lo que se termina dando en conjunto gracias a esas vicisitudes. Esta vuelta la confusión los lleva a una guardería dividida en dos salas: el paraíso "mariposa" donde los niños más grandes saben cómo cuidar los juguetes y el infierno de la sala de los más pequeños donde ya podemos imaginarnos la tortura por la que pasarán nuestro grupo de amigos. Escapar y volver a casa antes que Andy parta a la Uni es el objetivo primordial. Pero lo que para Woody parecía muy claro desde al principio, a los demás les toma un tiempo y como siempre nuestro vaquero tendrá la doble misión de convencer a sus amigos y de escapar de la guardería.
    El film es increíblemente divertido, lleno de nuevos personajes impagables: Kent y los guiños a su dudosa masculinidad, el bebote tuerto tan tierno como espeluznante o el oso cariñoso encargado de la guardería. El mejor de todos es indudablemente el mono; sus escenas son puntuales pero, ¡qué manera de reirme con él! Todos los detalles en el film son muy cuidados, desde los más graciosos a los más emotivos tienen una atmósfera pulcra, increíblemente pensada. Así Toy Story 3 cierra la historia de estos juguetes y la de Andy- quien a pesar de tener apariciones secundarias es el personaje por antonomasia, el evocado constantemente y el que genera la acción- para contarnos un proceso tan natural como es el de la vida, el crecimiento y los cambios necesarios y naturales por los que todos los niños pasan. Desmenuzando la historia en conjunto hay muchas cosas por aprehender y una de todas es por sobretodo el homenaje. El homenaje a una relación humano-objeto que está cada vez más ausente en un mundo de usar y tirar. Hoy los objetos no permanecen el tiempo necesario, ni siquiera los juguetes, como para generar esa conexión que en estas tres entregas se nos plantea. No todo los niños son iguales, es cierto, pero no deja de ser curioso cómo mucho de los juguetes tienen un aire a años '80-'90 y quizá por eso el comienzo de Toy Story 3 sea junto al de Up uno de los más geniales dentro de la animación. Plantear con apenas 5 o 6 minutos toda la capacidad de creatividad que nace del uso de este tipo de juguetes dan de lleno el mensaje general de todo el conjunto Toy Story.
    El adulto no podrá quedarse sin recordar sus "chiches" preferidos con los que jugaba, no podrá dejar de emocionarse si tiene hijos pensando en cuánto cambian con el tiempo, previendo lo que vendrá o identificándose con cada una de las escenas. Esta trilogía es la trilogía de la niñez, es la radiografía del alma que todos tuvimos alguna vez, la historia del desprenderse y dejar ir, del crecer y contemplar hacia atrás los recuerdos más dulces y emotivos. Toy Story es un viaje de tres paradas que alegra, entristece y vuelve a alegrar dejando el mejor sabor de boca. Un homenaje a los recuerdos, al hogar y a todas las facetas posibles del amor, la lealtad y la amistad.
    Seguir leyendo...
  • Kick-Ass
    Kick-Ass
    La Cinerata
    Nadie quiere ser Spiderman.

    Sábado lluvioso, cartelera no muy variada...vamos con la más recomendada. Ahí nos plantamos con un film realmente divertido, que no será la película del año ni la mejor en su especie pero que a la larga cumple con el espectador que- atención a lo importante- no conoce nada del comic en que se basa su línea argumental. Al no poder hacer comparaciones tormentosas, como en su momento decíamos de Watchmen, esta mezcla entre comedia adolescente y acción, es una maza.
    En la primera hora tenemos por delante conocer a Dave (Aaron Johnson) el típico flacucho de lentes nada popular que se dedica a salir con sus dos compinches, masturbarse y mearse en los pantalones ante cualquier situación de riesgo. Pero las cosas van cambiando cuando tras una charla con amigos se pregunta cómo es posible que millones de personas quieran ser Paris Hilton pero nadie quiera ser el Hombre Araña. El mundo carece de super héroes y hay que hacer algo. Vía internet el buen muchacho compra un traje y ahí va por las calles de la ciudad tratando de repartir palos y patadas hasta que lo dejan en el hospital. De a poco la historia va tomando un cariz más oscuro y violento entrando en escena traficantes de droga y Damon Macready (Nicolas Cage), un psicópata vengativo quien junto a su pequeña hija de 11 años serán después de todo los verdaderos justicieros de la cinta bajo el seudónimo de Big Daddy y Hit Girl (Chloe Moretz). Esta debe ser la primera cinta después de Contracara que disfruto con Mr. Cage en ella.
    Con una mezcla entre Kill Bill, Matrix y Escuela de Héroes a la peli no le faltan peleas, explosiones, sablazos y sangre, aunque mucha menos que en el original según parece y tampoco faltan los gags y guiños a distintos superhéroes como por ejemplo el Batman de Adam West.
    Si hay algo que se le puede criticar al film de Vaughn es justamente su título cuya referencia clara es al personaje de Johnson; pero este queda completamente sumido a la sombra de la magnífica Moritz que se come la pantalla. La niñita es una mini Beatrix Kiddo a la que veremos en unas escenas finales de antología, manejando cuchillos y armas y hasta resistiendo trompadas como el mismísimo Rambo todo lo cual causó bastante rechazo por una parte de la crítica y el público. De hecho el film fue rechazado por todos los grandes estudios por violenta e irreverente, pero ni corto ni perezoso Vaughn juntó plata, hasta parece que organizó una cena benéfica, y la produjo en forma independiente hasta que la vendió a más del doble de lo que pedía en primeras instancias.
    Si bien es cierto que por momentos el film parece un tanto quedado y con algunos que otros minutos de más, está muy bien hecho. Las escenas medio matrixadas que a muchos ya le dan por el buche le agregan adrenalina y provocan las consabidas risotadas del espectador, sobretodo de aquellos que aplauden el desparpajo exagerado de, por ejemplo, ver a una mini heroína devorarse una patota entera de mafiosos. Visualmente también tiene muchos aciertos como los "flashbacks" en forma de historieta de Big Daddy y la genial selección musical. A esta altura uno ya entiende que está ante una película que podría haberse convertido en un verdadero Blockbuster si hubiese estado mejor "vendida". Kick- Ass es un título para disfrutar de su ironía escondida, su exageración provocativa y sus personajes insólitos. Aun cuando el original pudiese ser mejor- y los fantáticos siempre lo preferirán antes que el producto en pantalla- esta historia de gente común devenida a super héroe pero sin super poderes es una buena opción para los amantes del género. Y aun cuando su género no quede del todo establecido, vamos, hay más acción que comedia.
    Seguir leyendo...
  • El príncipe de Persia
    Para los fanáticos del video juego en el que El Príncipe de Persia y las arenas del tiempo está basado, supongo que será un tanto imposible no comparar uno y otro aun cuando los formatos (como comparar una obra literaria con su film derivado) sean completamente diferentes. Lo cierto es que para los suertudos ignorantes, la nueva aventura de Disney es entretenida, un poco semejante a aquellas aventuras primeras de Indiana Jones (salvando las diferencias) y se disfruta en familia a pesar de su previsible argumento.La historia del mendigo devenido en príncipe, como una especie de Cenicienta versión masculina, es atractiva y si a eso se le agrega el condimento de la aventura, el romance, persecuciones y una ambientación exótica, la fórmula - mejor para algunos, peor para otros- funciona y vende. Será por eso que este film recientemente estrenado en Argentina ha logrado en pocos días una recaudación puntera.
    La historia nos cuenta la historia de Dastan (Jake Gyllenhaal) quien gracias a su habilidad para escapar de la autoridad atrae la atención del Rey y es adoptado como un hijo más. Así crece como príncipe de Persia junto a sus otros dos hermanos Garsiv (Tobby Kebbell) y Tus (Richard Coyle) hasta que lo culpan por la muerte de su padre y es perseguido. Junto a Tamina (Gemma Arterton), una princesa a la que han atacado y quien guarda el secreto de las arenas del tiempo, deberá desentrañar el maléfico complot que incluye viajes en el tiempo para cambiar la historia de Persia y, por supuesto, evitar que el mundo acabe.
    Mike Newell, a quien ya hemos visto tras la dirección de Harry Potter y el cáliz de fuego o La sonrisa de Monalisa entre otros, hace buen uso de la cámara con una muy buena fotografía de la mano de John Seale. La ambientación está bien lograda, digno de un posterior parque temático. Y las actuaciones se dejan ver en un reparto donde más que nada sobresale el personaje carismático de Sheik Amar en la piel de Angel Molina, ya que personalmente Mr. Gyllenhaal no parece del todo cómodo en su rol protagónico y Ms Arterton como la bella princesa quizá hubiera quedado más creíble a mi gusto con la actriz iraní Golshifteh Farahani si no la hubieran encarcelado antes de comenzar siquiera con las pruebas de cámara.
    Se dice que esta peli se trae secuelas, pensada como una trilogía en la que vaya uno a saber qué nuevas aventuras se sucederán. Lo cierto es que esta servidora no cree que de para mucho más una historia que ha quedado cerradita con moño y todo, previsible como dijeramos, pero efectiva. No obstante no olvidemos que de tratarse de "las arenas del tiempo" siempre puede haber tela que tramar.

    Efectos especiales correctos, mucha patada al estilo matrix y misterio que incluye a la mítica banda de Hassansins a quienes la leyenda les atribuye consumo de drogas extrañas y el poder de controlar la mente; algo un tanto sugerido en la figura del líder de esta, dícese, secta.
    Los chicos adorarán el film, los grandes pasarán un grato momento y los cinéfilos exigentes quizá resoplen. Una película de aventuras que de haberse hecho en forma de animación, tratándose de Disney, quizá hubiera quedado fantástica.

    Para ver sin mayores expectativas!
    Seguir leyendo...
  • Zenitram
    Zenitram
    La Cinerata
    Recórcholis, un argentino que vuela!

    ¿Se imaginan si el pobre Clark Kent hubiera sido criado en Argentina?, ¿se imaginan cómo sería su vida mentada por un periodista argentino?, ¿se imaginan cómo hubiera sido su cotidiana rutina si viviese en una villa del conurbano?. Para ver Zenitram, un argentino que vuela hay que saber que desde ya no se verá una megaproducción de esas que ahora abundan sobre los superhéroes, no veremos siquiera una película de acción o intriga policial. Zenitram es una comedia altamente bizarra y barata nacida de un relato del escritor argentino Juan Sasturain y dirigida por Luis Barone. Un film realmente original que se toma con sorna el mundo de los superhéroes, los humaniza, los despedaza y los usa para mostrar una realidad político-social con la socarronería más hilarante.
    El punto de Barone es mostrar qué pasaría si Argentina contara con un superhéroe, nos plantea que estaría lejos de servir como lo suele hacer un superhéroe clásico y lo más probable es que terminase tras un escritorio lleno de papeles por firmar y sellar con un título de Ministro en asuntos extraordinarios. Porque Zenitram es un muchacho desempleado que vive en una Argentina del año 2025 donde nada ha cambiado, donde el agua ahora se compra con tarjeta de crédito especial, donde la diferencia entre pobres y ricos es increíblemente aun mayor que la de ahora. Un muchacho que en el peor de sus días, en el que acaba de ser despedido, tiene un encuentro extraño en un baño de constitución y termina adquiriendo los superpoderes básicos de volar y tener fuerza. Y así como He-man gritaría espada en mano "por el poder de Grayskull", Zenitram simplemente tiene que tocarse las pelotas y gritar su nombre para invocar sus nuevos dones.
    Ganadora del concurso del Bicentenario convocado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales, esta parodia es realmente una increíble y profunda radiografía de muchos de nuestros héroes nacionales, de cómo se los ensalza, se los usa y se los desacarta para finalmente olvidarlos. Todo el guión viene inundado de guiños certeros sobre muchos de nuestros "héroes" cotidianos, entre ellos el mismísimo Diego, y de los otros más clásicos. Con un comienzo que nos remonta a un claro homenaje al primero de nuestros "superhéroes" gráficos, El eternauta y con unas actuaciones prometedoras del joven Juan Minujín quien junto a Daniel Fanego y Luis Luque hacen de esta co-producción entre Argentina- Brasil y España, una de las películas más arriesgadas de nuestra cinematografía. Sorpresa aparte encontrar en el reparto a Steven Bauer, aquel mano derecha de Scarface!.
    Zenitram es un film que disfrutarán los argentinos que gusten de las propuestas nuevas y alocadas, los que conozcan palmo a palmo la realidad de un país que muchas veces no perdona. Zenitram es un fiasco para los que quieran una clásica comedia lineal y pongan demasiado ojo en los detalles de efectos y montajes. Aunque hay que decirlo, para el presupuesto que deben haber manejado han hecho maravillas.
    La película decae por momentos, es cierto y hacia el final parecería querer adquirir una impostura seria a la que no hay que creerle demasiado. Es un film infructuoso para el espectador distraído que no sepa ver en el guión el innegable surrealismo de esta historia.
    Seguir leyendo...
  • Carancho
    Carancho
    La Cinerata
    Mucho ruido, mucha sangre.

    No he visto toda la filmografía de Trapero como para aducir que Carancho es fiel a su estilo o no. De lo que he visto prefiero quedarme con las narrativas de Leonera o El Bonaerense, donde su representación de la realidad, que después de todo es lo que más se resalta de sus historias, son abordadas de forma más madura para mi gusto. Viendo Carancho sentí que esta vuelta Trapero denunciaba a los gritos y tortazos que en Argentina hay cosas sucias en relación a los accidentes de tránsito pero su forma casi locuaz de mostrarla directamente me hizo sentir subestimada, como si me metiera en el grupo de gente adicta a policías en acción y que no puede entender más que con piñas, patadas, sangre y más tortazos que la sociedad argentina-como muchas otras- puede ser realmente violenta, corrupta y mafiosa. Y con esto no critico que la película sea violenta, que lo es, sino que pareciera el único recurso para contar una historia que realmente podría haber dado mucho más de sí si no se focalizara en el estereotipo andante- y hasta diría ignorante- de ciertos ambientes. He trabajado durante 12 años en hospitales, clínicas y consultorios varios, privados y estatales, y si bien es cierto que las guardias son muchas veces caóticas y los recursos son escasos, estoy un poco arta de ciertos mensajes que terminan dando a entender que la realidad es unívoca. Es que a fin de cuentas este film es puro ruido, pura camilla va y viene, puro accidentado sangrante y puro médico corriendo desesperado mientras en paralelo hay abogados mafiosos que se aprovechan de los más pobres y desprevenidos para sacar provecho pero a la vez también, ¡hay que mostrarlo!, se pegan, se amenazan, se tirotean. Y entre todo ese ruido mezcla de ER y policías en acción como espectadora todavía estoy esperando saber y entrever qué me quiere contar el director, quien junto a otros tres también ha escrito el guión.
    Es que uno se termina fastidiando de tantas escenas de golpes: le pegan a Sosa (Darín), mucho, todo el tiempo, le pega el chofer de ambulancia al accidentado abusivo, le pegan a la doctora, se muelen a palos dos encamillados que tan mal no estaban si se pueden dar tanta salsa. Y todo adornado con incontables jeringas, mazasos y más trompadas. Carancho es eso, no tiene diálogos inteligentes, no hacen falta para tanto impacto brutal que lo dice todo, lo dice en demasía y eso es lo que hastía y me hace sentir infravalorada. Si la peli siguiera la corriente actual del 3D habría que verla no solo con anteojos sino también con casco. Carancho no da pie a la tensión del qué vendrá, no da aires de claustrofobia y desesperación como en otros films de Trapero porque todo está ya canalizado, procesado y elocuentemente digerido desde los personajes.
    Vemos a una Martina Gusman sosa junto a un Ricardo Darín que hace lo que puede con un personaje al límite pero con el que no pude llegar a identificar y el final, realmente es patético, infumable, todo un chiste infructuoso y nefasto. Un final de esos que dan ganas de pararse pero no para aplaudir sino para terminar, como termina todo en esta historia, dándole trompadas a la pantalla.
    Seguir leyendo...
  • Synecdoche New York. Todas las vidas, mi vida
    ¿Qué es lo real?

    Synecdoche, New York, para la que aún no hay un título estimativo en español (y lo estoy esperando con ansias porque acá en Argentina al menos traducen los títulos de una forma realmente graciosa y gratuita), es una ópera prima de Charlie Kaufman, guionista de Quieres ser John Malcovich o Eterno resplandor de una mente sin retorno entre otras. Por eso para establecer una reseña de este film entonces entenderán que antes debo respirar hondo, entrecruzar mis dedos y hacer sonar mis nudillos y con un café de por medio que me mantenga bien despierta, escribir.
    La película fue presentada en Cannes donde fue excelentemente recibida por la crítica, en Argentina se cree que podría ser estrenada alrededor de Junio y seguramente contará también con un buen público ya que Eterno resplandor..., por ejemplo, aquí tuvo un éxito considerable. Sin embargo debo anticiparles que no sé dónde terminará esta crítica, por eso como verán no le he puesto evaluación de estrella alguna, puesto que aún no puedo dilucidar si me ha gustado o no. Pero eso: ¿no es fantástico de por sí?, eso significa que la película me ha dejado pensando. Es que Kauffman será como director, y lo predigo, como aquellos al estilo de los Cohen o Tarantino, es decir, esos a los que amas u odias. En una narración totalmente desquiciada, caótica y paranóica se nos cuenta la historia de Caden, un director de teatro cuya vida va en picada y como buen artista vive la vida mezclando la realidad con la ficción sin un camino determinado porque su vida es una continua búsqueda de significados. El propio espectador tiene la angustia de tener que buscar como él significados, caminos de entendimiento sobre lo que está pasando, en el camino (como en la vida de Caden) dan ganas de liberarse, de no seguir... hasta que de pronto llega la revelación.
    Si están dispuestos a pasar por la tensión, la tediosidad de no entender dónde se está parado, quién es quién, qué es real y qué es ficción, la película los impactará. Al espectador prolijo, que gusta de una narración más bien cronológica y lineal, abstenerse totalmente porque pasarán las peores 2 horas de sus vidas.
    Muy similar a como se nos contó Quieres ser John Malcovich o Eterno resplandor... con idas y venidas, imágenes repetitivas y diálogos banales mezclados con las acotaciones más profundas, este film marea, perturba y engrandece al mismo tiempo. Ya desde el título que es un juego entre el recurso literario (contar el todo por las partes o viceversa) y Schenectady, situada en New York donde transcurre la historia, se nos explica quizá la esencia de la obra donde la ciudad y el escenario son uno, se mezclan, se definen uno con el otro y nos desubica.
    La película vale la pena verla como reflexión misma de qué es real y qué no, pero les confieso, disfrutar plenamente de ella lo hice en los últimos 40 minutos entre tanto hubo veces que mi dedo se posó en el ffw!.
    Seguir leyendo...
  • La cinta blanca
    La cinta blanca
    La Cinerata
    "Creo que el arte debe generar preguntas y no afrecer respuestas, las cuales siempre me parecieron dudosas, por no decir peligrosas". Michale Haneke.

    Después de ver un film como La cinta blanca del austríaco Michael Haneke no cabe la menor duda que: se merecía la Palma de Oro y cuantos premios queden por venir y de que Haneke puede entrar resueltamente en los top five de directores. Sin ánimos de exagerar, hablar de un film como este es casi imposible, se dificulta justamente porque como reza el epígrafe Haneke nos atrapa en una narración novelesca- se cansó de aclarar que el guión es original y no basado en una novela- que cosecha preguntas todo el tiempo, que está tan bien ambientada en esas impecables tomas en blanco y negro que el misterio, la rigidez, la tensión, la claustrofobia no nos deja quitar un segundo los ojos de la pantalla y nos mueve el cerebro constantemente sobre qué pasa, por qué pasa y cómo sucede. Imágenes impecables que sin necesidad del golpe bajo ni la insanía de la violencia explícita provoca más que cualquier otro perturbador recurso.

    Blanco que te quiero blanco.

    Una voz en off, perteneciente al maestro de escuela, nos cuenta los misteriosos hallazgos de personajes- en su mayoría niños- víctimas de castigos extremos. El misterio de cuáles son esas manos responsables de semejantes actos es el misterio que ronda a los habitantes, misterio cuya revelación se nos dará aludida en pequeños pero profundos diálogos, encubiertos en expresiones sagaces y acertadas, en actos aludidos con imágenes esbozadas pero a la vez puntuales. Es que finalmente llegamos a la clave del asunto, ese representado por la cinta blanca símbolo de la inocencia, de la pureza, de la nobleza de espíritu: ¿existe realmente el ser humano puro, noble e inocente?.

    "Si inculcamos el principio de lo ideal, ya sea político o religioso, al estado de lo absoluto, se transforma en inhumano y nos lleva al terrorismo.(...) El film no es solo sobre el facismo lo cual sería una interpretación demasiado simplista desde que la historia transcurre en Alemania, sino sobre el modelo definitivo y universal del problema de los ideales corrompidos".


    Haneke no deja de aprovechar el tema de cuán posible es la violencia en el ser humano, no deja de preguntarse qué la genera y porqué; y en La cinta blanca, creo-humildemente- que lo hace con una de sus mejores tesis cinematográficas. Aunque destaco, claro, ser una neófita aun de sus obras.

    Cuando el cine es obra de arte.

    Sin seguir indagando en los múltiples significados y alusiones del film para no tentarme en contar lo que arruinaría su visionado, quiero centrarme en la hechura general del film. Su ambientación del tardío siglo XIX y principios del XX es portentoso; no podría haberse filmado a color, sinceramente no. Es un recurso que nos coloca en el centro de la memoria, en la lejanía del documento testimonial de una época pasada y que como tal nos es narrada, no vivenciada; pero no por ello resulta fría y distante.
    Haneke se pasó meses y meses investigando la época y las costumbres que están fantásticamente planteadas en la película. Todos y cada uno de los hábitos, rutinas y costumbres de aquellas décadas están retratadas con pulcritud y hasta diría exactitud. Trabajo que siguió en una meticulosa y detallada post-producción digital para quitar cualquier elemento que nos inste a pensar en una semejanza con la actual. El reparto, sobretodo de niños y aldeanos lo introdujo en un casting de más de 7000 infantes y en el recorrido de países como Rumania para dar con el aspecto físico y los rasgos típicos de aquel entonces, todo lo cual puede percibirse claramente en los personajes por ejemplo de Anna (Roxane Duran) y Martin (Leonard Proxauf), quizá los niños más sufridos de la historia. Un trabajo de dirección maravilloso que no deja en sombras a ninguno, sean estos profesionales o novatos.Christian Berger, director de fotografía y Anja Müller, en la dirección de arte son dos nombres que nunca se me van a olvidar. Sus labores hacen casi obligatorio una nominación al Oscar, mínimo. No creo haber visto este año una película tan magnífica en su realización. Tantas ovaciones de la que fue objeto y a las que tememos cuando visionamos un film que de inflado puede desilusionarnos, acá es pura razón de ser!.
    Seguir leyendo...
  • Dos hermanos
    Dos hermanos
    La Cinerata
    Dos hermanos es una historia sencilla, una historia de dos hermanos totalmente diferentes que puede reconocerse en muchas otras historias. Susana (Graciela Borges) es una odiosa solterona cuyo pasatiempo es señar departamentos y casas que no hacen más que acarrearle incontables deudas. Su personalidad es totalmente quejosa, absorbente y negativa. Marcos (Antonio Gasalla) es otro solterón cuya vida baila alrededor de su madre. Es orfebre, reservado, correcto, un hijo ejemplar. Su personalidad es hiper tolerante y sumisa. Pero un día mamá Neneca fallece y estos dos seres solitarios, que como cualquier par de hermanos se odian y se aman por igual, deberán aprender que como dice el dicho "la familia no se elige, se soporta" y en ese soportarse es donde la historia, de amor después de todo, mejor funciona acompañada por un par de actores que sorprenden. Gasalla logra por fin dejar un poco de lado sus personajes tragicómicos para brindar un adulto perdido después de la muerte de su madre, pero dispuesto a seguir adelante. Con algún que otro guiño a sus tonos tan conocidos de antaño, su Marcos es un verdadero sexagenario que impulsado por su hermana a vivir en el Uruguay descubre de pronto en la vida retirada y tranquila la oportunidad de cambiar su vida, dedicarse al teatro, encontrar la estabilidad emocional. Graciela Borges se come literalmente la pantalla dándole alma a esta mujer llena de ínfulas y aires de alta alcurnia capaz de robar la correspondencia del departamento vecino para sonsacar invitaciones a eventos y alterada por los ruidos molestos que provienen de ese mismo departamento abandonado.
    Los hermanos en un evento robando comida!
    Burman no pierde esa meticulosa habilidad de lograr escenas y ambientes que quedan en la memoria. Esa Susana diciendo "Este velorio es un fracaso", pinta sin necesidad de grandes pretenciones dramáticas a todo el personaje. Al mismo tiempo que Marcos habla entrecortado y sin mirar a su hermana mientras las lágrimas le resbalan por la cara.Esta es una de las primeras películas que el joven director adapta de una novela, Villa Laura de Diego Dubcovsky, con colaboración en el guión de Marcelo Birmajer. Una historia en la que podrían verse unos cuantos puntos en común con esa libre adaptación de Edipo Rey que Marcos ensaya en el grupo teatral del pueblo y la que no carece de momentos graciosos, pocos pero efectivos, emotivos aunque no melodramáticos, contundentes pero lejos de los golpes bajos. Por lejos una de las mejores escenas es aquella en que desesperada por los ruidos del departamento lindante, Susana invita a Marcos a escuchar con vasos de por medio lo que pasa detrás de esas paredes para terminar jugando un juego más bien cruel donde cada uno termina echándose en cara los favoritismos y recuerdos felices e infelices de la infancia.
    No, de eso no escucho nada!


    Resumiendo, Dos hermanos podrá no considerarse una de las mejores y más logradas películas de Burman, como he leído por ahí aunque a mí personalmente es la que más me ha gustado hasta ahora de las que vi. Recomendable para aquellos que quieran tener un panzazo de talento actoral y para los que gusten de historias sencillas con grandes escenas.
    Seguir leyendo...
  • Como entrenar a tu dragón
    Desde que viera los avances de "Como entrenar a tu dragón" sabía que Dreamworks se las traía de nuevo. Considerando que el equipo es aquel de Shrek y Kung Fu Panda, ya podemos entrever que esta es otra animación que no defrauda.Sin llegar a tener la originalidad e hilaridad de Shrek, por ejemplo, lo cierto es que este mundo de vikingos contra dragones basados en los relatos de la inglesa Cressida Cowell divierte y entretiene con escenas de acción bastante adrenalínicas.
    Es cierto que desde lo argumental no tropezaremos con nada nuevo, Hippo es un jovencito que trabaja con el herrero del pueblo, hijo del jefe de tribu, una comunidad de luchadores especialistas en cazar dragones que asolan robándose la comida, matando e incendiando todo a su paso. Pero Hippo es el debilucho y torpe de esa sociedad a quien ven con ojos torcidos como una verdadera plaga de torpezas andante, lo cual previsiblemente acarrea la vergüenza de su padre. Hasta que cierto día tendrá la fortuna (?) de herir a un dragón de la especie más peligrosa y menos conocida "fulgor nocturno". De rasgos tomados del propio Stitch- lo cual es muy evidente- según reconocieran los propios Chris Sanders y Dean DeBlois, sus creadores, este dragón prontamente se convertirá en la mascota de Hippo que lo llevará a darse cuenta que todo lo que su comunidad sabe sobre los dragones está algo errada.
    Si se la ve en su original, la voz de Gerard Butler (El rey Leonidas de 300) personifica al padre, Stoick, un vikingo con todas las de la ley, severo y a la vez valiente. Otros que prestaron sus golas para el papel son: Jay Baruchel (Fanboys) como Hippo, America Ferrera (Uggly Betty) y Kristen Wiig (Adventureland).
    Pero más allá de las diversiones y gags y acción que tiene la cinta, los grandes aciertos vienen de la mano de los estupendos escenarios rústicos e inhóspitos, así como la música- correcta, escueta pero genial- de John Powell.
    En cuanto a esta cuestión del 3D insisto en que de verse en 2D se disfruta lo mismo. La calidad de imagen es indudablemente mayor, la profundidad de campo es evidente y hasta los detalles más pulcros, pero si de efectos reales hablamos, los más pequeños se quedarán con ganas de varios trucos más de los que ofrece la cinta, aunque estos estén más presentes que en otros títulos como por ejemplo Avatar. Y ya que hablamos de edades, la cinta es más recomendable para los que superen al menos los 8 o 9 años ya que la película es un derroche de acción y vértigo que a los más pequeños aburrió un poco (la niña sentada a mi lado de unos 4 o 5 años no paraba de preguntarle a su pobre padre cuándo terminaría la cinta).

    Divertida, amena, entretenida; sin grandes alardeos pero con mucha garra.
    Seguir leyendo...
  • El libro de los secretos
    El libro de Eli podría ser uno de los tantos films post-apocalípticos a los que estamos acostumbrados, una película de Ciencia Ficción más con algunos elementos literarios reconocibles- como aquel de Farenheit 451, por ejemplo. Sin embargo los hermanos Hughes elaboran una gran historia donde los escenarios tópicos - ciudades destruídas, caos social, enfermedades pululantes, etc- enmarcan una historia digna de grandes reflexiones. Sazonada con muy buenos diálogos y actuaciones impecables la película entretiene, atrapa y no desepciona.
    Denzel Washington, quien además produjo el film, es Eli, un viajero solitario que carga con el peso de protejer un valioso libro que no deja de ser otro que la única edición existente de la Biblia. Gary Olman es Carnegie, el típico antagonista culto y aparentemente refinado que ha sabido armarse de una miniciudad donde todos se le someten. Carnegie, como Eli, es uno de los pocos hombres que han sobrevivido a un tipo de guerra o fin del mundo del que apenas se nos cuenta, sabe que existe este libro único al que intenta poseer desesperado porque intuye que si alguna vez la historia de la humanidad pudo ser sometida por las palabras que contiene nada le impediría volver a repetirse.

    ¡No es un puto libro! ¡Es un arma!. Un arma que conquista el corazón de los débiles y deseperados. Nos daría control sobre ellos.

    Lo que algunos podrían ver en las palabras con que Carnegie se refiere al libro, y sobretodo su porqué para obtenerlo, una crítica feroz a la religión, no deja en realidad de ser un elemento más de la profundidad con que la historia- escrita por Gary Whitta- se nos presenta dividida entre dos personajes que simplistamente pordríamos catalogar como el bien y el mal. Pero aguzando los sentidos esas fuerzas en constante choque por el mismo objeto de deseo hablan por si mismas. El film mismo nos presenta dos caminos, el que recorre Eli lleno de violencia, de injusticias y aquel al que busca, el de la luz, el del orden, aquel del que le han hablado pero aun no ha visitado. Eli tiene una misión, completarla es su única tarea porque sabe que en ese libro no yace el poder sino la salvación.

    -¿Recuerdas el mundo de antes?
    - La gente tenía más de lo que necesitaba...Tirabamos cosas por las que ahora la gente se mata.

    La película da para mucho pero no quiero incurrir en sopilers; quizá no destaca grandiosamente en fotografía, ni banda musical, ni efectos especiales.Sí tiene buenas e infaltables escenas de peleas en las que Denzel no dejó que lo doblaran, y cuenta con un reparto que además incluye nombres como el de Jennifer Beals y Mila Kunis, quienes interpretan madre e hija bajo el puño amenazador de Carnegie.Un final espectacular que corona una película que a pesar de estar hecha por y para Hollywood no necesita de estruendos para darse a entender. Recomendable aunque parezca en camino de pasar inadvertida.
    Seguir leyendo...
  • Número 9
    Número 9
    La Cinerata
    Shane Acker, uno de los encargados de la dirección artística de El señor de los anillos, El retorno del rey, dirigió en el 2005 un corto que este año nos llega finalmente en un largo adorable. Con producción del siempre reconfortante, al menos visualmente, Tim Burton, Número 9 despliega desde el vamos un reparto increíble: Elijah Wood, Christopher Plummer, Martin Landau y Jennifer Connelly entre otros. La historia es quizá simple, ya vista, secundaria. El mayor acierto es ese lujo visual, esa adrenalina argumental, esa fotografía inigualable que bien hace pensar que ahora junto a Coraline, Burton tendrá asegurado al menos un par de estatuillas en sus anaqueles.
    Esta animación se ambienta en un mundo de post guerra, el mundo como tal ha desaparecido como resultado de una inevitable confrontación con las máquinas que se han rebelado contra el ser humano. Pero el científico que logró crear el cerebro madre de estas máquinas, dadas las terribles consecuencias que prevee en su creación ha inventado también los "Stitchpunks" (algo así como muñecos de trapo hechos con resabios de cosas inútiles) y les concede a cada uno una parte de su alma como última esperanza de salvación. 9 (Elijah Wood) es el último en ser creado antes de morir y emprende junto a los otros de su "especie" la aventura de recuperar no sólo un talismán imprescindible que le da vida a las malvadas máquinas sino que libera las almas de los amigos que ha perdido en el camino.
    Vale decir que el film a pesar de ser una animación, ha sido calificado para mayores de 13 años en los EEUU. No es que realmente halla escenas sangrientas pero si sobresaltos varios, peleas tenaces y un tanto violentas e impresionables para el ojo infantil. Así como muchos hicieron aclaraciones pertinentes con respecto a Coraline, con esta me parece que caben aun más. Cuando hablaba en su momento que con Coraline mi hija de 5 años había disfrutado del film a pesar de la intensidad de su argumento, con esta película hubo sustos varios y gemidos que me hicieron preguntar: - ¿te está gustando?, ¿querés que veamos otra cosa?. Pero ya comprobé lo entusiasta que es esta niña con respecto al mundo Burton asique terminó de verla tan entusiasmada como con Coraline.
    De cabo a rabo el film se nos plantea dinámico, escénico, muy bien armado. Las escenas de pelea, escape y aventura están llenas de adrenalina y muchos de los diálogos planteados entre 9 y 1, una especie de líder acobardado por la situación de constante amenaza, son sumamente destacables. Cierta escena final da el toque de emoción a una cinta que intensifica sus puntos de acción y sobresalto y muchos de los personajes son bien identificables al lado de otros anteriores a la factoría Burton, presten atención sino a esa especie de guardia que tiene 1, es igualito al Boogieman de Pesadilla antes de Navidad.

    Recibida tíbiamente en metacritic con un promedio de 6.4 la realidad es que lo que más sobresale de esta película es el aspecto visual y su dinamismo argumental. Los detalles mínimos tan bien manejados son impecables, no así la historia central que bien podría asemejarse a un cúmulo de otros títulos similares como Terminator o Yo robot. No obstante es muy digno entretenimiento, de seguro capaz de crear un innumerable grupo de fans y merchandising asociado a estas adorables criaturas de ojos saltones.

    En argentina se espera su estreno hacia fin de mes. Pero como realmente encontré casi de casualidad esta obra en buena definición y en idioma original, la comparto con ustedes aquí mismito en vez del trailer. Espero la disfruten.
    Seguir leyendo...
  • La isla siniestra
    Podría nombrar un montón de films de Scorsese que me han parecido geniales, que no me canso de ver, que disfruto cada vez que tengo oportunidad de toparmelas en la tele- Casino, Toro Salvaje, Cabo de miedo, Buenos Muchachos, etc- asique cuando vi el trailer de Shutter Island sabía que tarde o temprano la vería. Traté de no leer muchas cosas sobre el film porque últimamente no sé que pasa que a la gente (y no tanto al autor sino a los que comentan) se le ha dado por el spoiler, asique no sabía mucho de qué iba el argumento.Lo que sí pude darme cuenta que no era un film de medias tintas. O lo adoraron o lo detestaron, ahora que ya puedo tomar partido... me quedo en el segundo grupo.
    Muchas veces me gusta tantear una peli no sólo con los blogs que leo asiduamente, sino también con la gente que me rodea y también pude percibir esta dualidad. El primero en hablarme de este film fue mi hermano al que tibiamente me dijo que le había gustado y cuando hace pocos días atrás le confirmé que la había visto y que no me había gustado me espetó con una carcajada:- me parece que tenés demasiado cine encima. Me dejó pensando porque ciertamente a veces el que te guste tanto el cine te juega en contra porque no podés dejar de comparar, de adelantarte, de intuir. Y en Shutter Island, siendo de Scorsese, y aunque suene pretencioso, lo que más pesa entonces es su irremediable previsibilidad. Desde el minuto 1 pude darme cuenta qué estaba pasando, cómo terminaría todo. Reconozco que mi almita de espectadora esperaba hacia el final algo que diera vuelta la tortilla y que finalmente me dijeran:- aaaa te la creiste! y poder estar aplaudiendo de pie como tantos otros esta película. Acepto que por momentos el film me hizo dudar un poco, quizás en esa esperanzada espera de la sorpresa, quizá tengo el cine encima suficiente para esperar siempre demasiado, lo cual no es bueno. Pero La isla siniestra me pareció tan siniestramente hecha como su título.
    A ver si acá sí me ponen los patitos en fila.
    El film tiene una factura visual bastante atractiva, eso no se puede negar. Su fotografía en constante contraste con tonos grises y anaranjados, rojos furiosos por momentos e iluminaciones varias le suman una buena cantidad de puntos; pero el cine a mi modo de ver es como una sinfonía: cuando algo destaca por sobre el resto o cuando al revés, algo desentona demasiado... el film pierda en calidad. Lo visual es por momentos impactante gracias a la dirección de fotografía de Robert Richardson, responsable por ejemplo de la fotografía de Malditos Bastardos, pero se desinfla por completo en cuanto el argumento no tiene mucho que ofrecer de nuevo. Por otra parte si nuestros ojos empiezan a disfrutar de inmediato con sus ambientaciones y puesta en escena, nuestros oídos chillan tortuosamente con esa espantosa música que se eligió casi como leiv motiv.
    Entonces nunca dejarás la isla...loco de m..
    El film cuenta con un reparto más que atractivo- Leonardo DiCaprio, Max von Sydow, Ben Kingsley, etc- pero el único que realmente destaca es Leo a quien gracias a esos flashbacks de guerra ya podemos ver como el loco que resulta; quizá sin ese detalle podría haberme ahorrado el final y salir satisfecha. Otro que destaca como siempre- aunque reconozco que es una debilidad personal- en su cortita participación es Jackie Earle Haley y Mark Ruffalo...bueno, destaca sí pero siempre como el cara de nada que es, uno de los actores que a mi humilde parecer es uno de los últimos más sobrevalorados de la década.
    Una de las cosas que más le critico al film es quizá esta refritura de otros films que podrían para algunos ser buenos tributos y para otros una cadena al cuello que hacen del guión, basado en una novela de Dennis Lehane, un aburrido tránsito donde el palpar el paso a paso desluce el visionado. Pero Scorsese conoce su oficio y, como dije antes, por momentos me hizo dudar suponiendo que tal vez sí había una especie de complot en el cual el protagonista había caído y la isla era un siniestro sitio donde se llevaban a cabo experimientos psicológicos. Y me hizo aplaudir, eso sí cómo negarlo, esa línea final de DiCaprio "Qué sería peor, vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?". Es que las buenas frases puestas en el momento indicado son una genialidad. Esa frase es un estupendo corolario para el final que nos presentan: que todo ha sido una maquinación de la pobre mente del protagonista y que como experimento último para sanarlo su psiquiatra personal y el de la institución deciden formar parte de su "irreal mundo" para ver cuándo hará click y reconozca su condición.
    Ahogados...de espanto.
    Finalmente sentí un sobrecogimiento tremendo en esas escenas un tanto morbosas donde el protagonista recopila mentalmente su historia, otras en las que recuerda los momentos de post guerra, en fin... que me parecieron más excusas para impactar visualmente que lo que realmente cuenta dentro de su drama vital. Pero digamos que esa soy yo, pavota número uno cuando se ponen niños de por medio.
    Asique redondeando, el film se deja ver si no has de ponerte en quisquilloso querido lector; para los que vieron film como The Uninvited, El maquinista, Una mente Brillante y largos etcéteras, pues quizá terminen dándome la razón.Para terminar, les recomiendo lean la crítica que hizo Mariano Masci sobre el film. Pero tómense el tiempo de leer los comentarios porque siempre me suscribo a los comentarios para ver qué responden los autores y qué debate se puede llegar a armar de un determinado título y acá les juro que terminé tanto matándome de risa como indignándome de lo cerrados que pueden ser algunos a la hora de hablar de cine ( y no lo digo por Mariano a quien obviamente apoyo en su crítica como podrán leer en los comentarios).
    Seguir leyendo...
  • Alicia en el país de las maravillas
    Alice in Patheticland: menos mal que no la pagué en 3D

    Ya ni sé cómo encarar la crítica del último film de " me fumé de todo mientras la concebía" Burton. Es que ya no es secreto lo mucho que me gusta sobretodo porque es un director que, como pocos en la lista, tienen un sello particular estético que no se le asemeja a nadie. Uno ve un film de Burton, sea o no dirigido por él, y ya con el estilo gráfico de los títulos se sabe que es él. Lo adoro aún cuando se sabe que su fuerte es lo visual y que sus guiones a veces fluctúan entre lo genial y el medio pelo; lo amo porque a pesar de su visión atormentada del mundo siempre sabe encontrar algo de belleza en la fealdad; lo adoro porque sus personajes- buenos y malos- quedan para siempre en la memoria del espectador. Pero este último producto parece desde el vamos la pésima copia de un fanático burtoniano, un film que no sólo aburre sino que por momentos parece incluso que nos tomara el pelo.

    Voy a citar, como ya hice cierta vez, a mi amiga Antara de 4:3 / 16:9, adicción en dos formatos que cuando hablara de Avatar dijo:

    "La verdad es que yo prefiero que un guión tenga anticipaciones y cumplimientos, por muy predecible que hagan el final, a que saquen cosas después debajo de la manga o no resuelvan planteamientos(...)
    Un guión no es malo porque conozcamos o nos imaginemos el final. Si fuera por esto, toooodas las comedias románticas y tragedias escritas por el hombre y llevadas a la gran pantalla serían malas. Yo sé que el chacho gana, la pareja termina junta y que los muñequitos de Toy Story encontrarán el camino a casa."

    Antara tiene más que razón, de hecho Avatar por muy predecible y obvia que sea divierte, entretiene y hasta hace reír con sus personajes estereotipados. Su calidad visual y sus efectos "complementan", por decirlo de alguna manera, una historia manida pero a la larga efectiva. Cameron puso mucha mosca y fue a lo seguro más allá de toda la campaña publicitaria hecha para asegurarse al menos la inversión de vuelta. Pero Burton acá mea constantemente fuera del tarro, quiere darle un giro a una historia que muy a pesar de los espectaculares efectos visuales- innegable que sigue siendo estéticamente magnífico en sus escenarios-tiene de todo menos maravilla. Conciderando que Linda Woolveerton es la misma guionista de El rey León y de La bella y la bestia, no puedo creer que en Alice in wonderland- por más libre adaptación, o no,que sea del clásico literario- haya hecho semejante y espantosa historia sin pies ni cabeza. A ver... supongamos por un momento que nadie haya visto, leído o sabido de Alicia, el film no presenta ni antecedentes, ni retrato de los protagonistas, ni se preocupa por llenar los baches que va abriendo. Parece hecha a las apuradas, infiriendo todo el tiempo que el espectador sabe de lo que se está hablando y quién es cada cual en esta historia. Tiene escenas que realmente dejan perplejos porque no se sabe si son "ironías" o bofetadas insufribles al espectador. Es que por más loco que esté no me entra ver al sombrerero bailando un estilo extraño de Breakdance!, ay no por Dios, si para ese entonces ya me daba la frente contra la butaca de adelante. Anne Hathaway como la reina blanca debe haber quedado con coditis por décadas después de gesticular insufriblemente con esos brazos, parece la pobre una cargada de sí misma. Las actuaciones dejan mucho que desear incluído mi excelentísimo Johnny Depp cuyos gestos acartonados hacían pensar que por primera vez no se sintiera tan cómodo actuando para papá Burton. La única grandiosa, como siempre, en su papel es Helena Bonham Carter cuya Reina roja salva de alguna manera la cinta en los momentos en que aparece, realmente hace magia con un guión que la pone de compañera con un penoso Crispin Glover, actor siempre secundario que suele gustarme bastante.
    En cuanto a la banda de sonido hasta llegaría a decir que me recordó bastante a otros films del autor, otro rasgo personal que acá hace agua de lo similar a, por ejemplo, El extraño mundo de Jack. Al menos el tema de Lavigne aparece sólo en los créditos finales.

    Es una pena honestamente que tanto esfuerzo visual perezca de esta manera, pueden intuir que si no me gustó a mí con lo mucho que adoro a Burton, insisto, poco pueden esperar lo que lo aborrecen. Esta vuelta Burton no entretiene siquiera, aburre sobremanera y lo visual no llega a hacernos olvidar ante el bodrio que nos encontramos; si hasta me duele decirlo pero no puedo mentirles. Esta debe ser la reseña que menos me gustaría haber escrito y no creo que las expectativas que le había puesto sean la causa de mi desilusión, créanme, el film es un desperdicio. Desde lo visual bien vale la pena pagar una entrada de cine, 2D no más, pero desde lo argumental al menos apenas serán sólo 100 minutos de resistencia para disfrutar del film desde lo estético, que insisto es magnífico. Si pueden hacer ese desdoblamiento, vayan a verla. Sino, espérenla en DVD.

    Nota a Burton: Igual te quiero y esperaré con ansias cualquiera de tus otros productos porque errar es humano. Este film es como el "carajo mierda" que espetara Mirta detrás de cámara mostrándonos que después de todo ella también es de carne y hueso! jejeje.
    Seguir leyendo...
  • Donde viven los monstruos
    Siempre recuerdo con vehemencia la primera clase de Literatura Infanto-Juvenil en la que el profesor nos aclaraba que en realidad no existía- o no debería existir- esa categoría o definición. Lo que existen son lectores ideales que pueden ser niños, jóvenes o adultos al cual el artista intenta hablar .Por eso de entrada afirmo que en las pocas líneas que consta el relato de Maurice Sendack uno entiende con qué maestría supo reflejar no sólo el mundo infantil con sus miedos y fantasías, sino llevar al adulto que leía el relato a una comprensión más profunda de lo difícil que es crecer, convivir y encajar en el mundo adulto siendo niños y que los niños en definitiva no viven en una burbuja, ellos también padecen los miedos y frustraciones, las culpas y exabruptos que muchas veces nos reservamos sólo para nosotros incomprendiéndolas en los más chicos. Todo lo cual parecieramos olvidar cuando crecemos.
    Y considerando que llevar un texto literario al cine es realmente más difícil aun, es todavía mucho más sorprendente cómo Spike Jonze y Dave Eggers escribieron un guión (con constantes consultas a Sendak) que terminó por completar aún más magníficamente ese relato.Porque el argumento no es otro que el de un niño con mucha imaginación que un día hace enojar a su madre y en plena discusión-bastante violenta por cierto- termina huyendo de casa y después de "vagar por bosques y mares" llega a la tierra de estos monstruos tan encantadores como temidos.
    Regodeo de psicólogos y pedagogos, este film es uno de los más simbólicos que he visto este año, auténtica alegoría de un sinfín de temas como el enfrentamiento con nuestro monstruo interior- como dice el poster, "todos llevamos uno dentro"- las inadaptaciones sociales, las soledades, la amistad, el amor, la familia, los modelos, los celos. Es que nada, nada queda sin contemplarse en este mini universo de Max, un niño interpretado por Max Records, al que todos no alaban en vano, gran actor está ganando la industria con este pequeño demonio

    _Eres el dueño de este mundo!.-

    En esta época de pleno 3D, digitalizaciones y otras yerbas, sigo insistiendo que el hecho que Jonze haya apelado a utilizar marionetas en este film y que siga siendo efectiva, es más que notable. El haber convocado a la Jim Henson Company, la misma de la genial Laberinto o los Muppets no es para nada gratuito.Da esa atmósfera de nostalgia que muchos de los que pasamos los 30 vamos a apreciar más que ninguno. El mismo Jonze se cansó de defender este proyecto al que todo el mundo quería llevar a la animación, y lo aplaudo más que nunca. Le dio además un toque que para mí- apreciación totalmente personal- me sonó a ochentoso donde era más creíble seguramente encontrar niños que se refugiaran en su imaginación para evadirse y no detrás de un teclado o Joystick como los niños de ahora. Estos montruos son semblanza del los famosos amigos invisibles!. ¿Conocen algún niño que ahora tenga uno?. Pura armoniosidad entre fondo y forma, con Donde viven los monstruos se disfruta con todos los sentidos, con los seis!, porque así como la música es sensacional (gracias a Karen O.) y la fotografía inquietante- y digo inquietante porque hasta los contraluces enamoran tanto como perturban- lo emotivo no falta y no hablo del lloriqueo sentimental sino de la verdadera identificación con Max y cada uno de sus alter egos en su camino... redentor(¿?).

    -La felicidad no es siempre el mejor camino para ser feliz-

    Muchos le han criticado muchas cosas a este film: que es emocionalmente manipulador, que queda bien parado desde lo visual, que con tanta tecnología a la mano es un desacierto la estética que usa, que el argumento es simplón!. Yo no prejuzgo a quienes este film no les haya gustado, ciertamente hay público para todo, quizá no los entienda como muchos no entenderán cómo padecí Moon!, pero sí les recomiendo verla. Verla sabiendo que serán inmersos en un film contemplativo, psicológico, un drama. Pero a la vez, si bien no es un film "infantil", y si bien tiene sus escenas de tono virulento, no está mal dejar que los chicos la vean. Mi hija- ya saben mi gran compañera cinematográfica a veces y testeadora- quedó encantada al verla, siempre con las explicaciones pertinentes tras estar subtitulada, claro, y para prevenir algún susto en las actitudes de estos monstruos tan temibles como adorables.
    Seguir leyendo...
  • Un hombre serio
    Un hombre serio
    La Cinerata
    "Recibe con simplicidad cada cosa que te suceda"- Rashi.

    Ciertamente hablar de estos hermanitos nunca es fácil y Un tipo serio no es la excepción. Que los Coen se adentren siempre en la utilización de simbologías en sus historias no es nuevo, pero diría sin ánimo de pifiarle que quizá sea este el que más las posea. Basados en sus recuerdos de la infancia, una infancia ligada a la cultura y religión judía, los Coen en realidad ponen todas las cartas sobre la mesa sobre conceptos y semblanzas que cualquiera que haya sido criado en una religión determinada puede verse identificado. En primer plano tenemos una simple historia en la cual un hombre, Larry Gopnik, tiene una vida normal... "seria", un trabajo respetable como profesor de física y una familia tipo un tanto estereotipada quizá pero tipo. Sus concideraciones sobre la vida son bastante criteriosas desde la lógica. En honor a la verdad y aunque su hijo esté a pasos de su bar mitzvah podríamos decir que no es un judío practicante como el resto de su entorno. Pero de pronto la vida poco a poco se le tuerce: su mujer quiere un ritual de divorcio para volver a casarse, uno de sus alumnos lo hostiga por una nota "injusta", su hermano quien vive con él desempleado y solitario termina con problemas por apuestas ilegales y todo envuelto con los consabidos problemas económicos que cualquier hombre de clase media, hipoteca de por medio, pueda tener.
    Lo que todos catalogan como comedia negra- y que en algunos aspectos lo es- no deja de ser un terrible drama sobre la vida, la idea que tenemos de ella, las creencias, las instituciones religiosas (crudamente retratadas en este film) y Dios, que después de todo se crea o no en Él a todos nos llega el momento para preguntarnos sobre su existencia y sus obras.
    El film abre con una escena que deja perplejo, para pasar a ser una de las tantas asociaciones que seguramente ligadas a lo religioso se nos escapan a muchos y que después de revisionados uno puede llegar a entender. El ritmo narrativo es pausado al comienzo para luego ir intensificándose a la par del desconcierto que crece en protagonista y espectador. Los Coen son maestros a la hora de llevarnos por los caminos de lo inescrutable, impensable, juegan como quieren con sus guiones pero a la larga, y sobretodo en esta película, nos dejan pensando y mucho.
    La actuación de Michael Stuhlbarg, nominado en los globos de oro como Mejor Actor de comedia, en la piel de Larry ciertamente es impecable (anécdota aparte no podía dejar de ver a TomHanks en ese papel!, no me pregunten porqué), aunque destaco la actuación de Fred Melamed como Sy Ableman, personaje desagradable si los hay.
    Personalmente es un film que me gustó a medias, pero así pasa siempre con los Coen. Recuerdo haber visto Barton Fink y recién al segundo visionado capté la totalidad de su genialidad y sus incontables símbolos. A serious man, es un film de esos que se prestan para el debate, de guión loco pero sólido cuya comprensión mejor viene dadas por tres escenas claves para mí: la de la pileta, la del llamado de la disquera donde se nombra a Abraxas (quienes hayan leído Demian sabrán del significado de este nombre) y la frase que le espeta el padre de su alumno acosador. No diré más. Un tipo serio es más que nunca una joya para los seguidores de este par de directores que para bien o para mal siempre se habla. Para el resto será lo de siempre, una gran pomposidad difícil de digerir.
    Seguir leyendo...
  • El imaginario mundo del Doctor Parnassus
    ¿Puedes ponerle precio a tus sueños?

    A Terry Gilliam, director y guionista junto a Charles McKeown de esta visualmente impactante película de fantasía y aventuras, podría achacársele cualquier cosa, menos que sea un director que a pesar de manejar repartos de grandes figuras y presupuestos abultados, busque el reconocimiento comercial. Gilliam es ferozmente arriesgado, loco, tenaz realizador de Films que no pasan inadvertidos. Se gustan o se odian, se disfrutan o se padecen pero todo porque es evidente esa impronta personal que seguramente marca cualquier proyecto que se le cruce por la mente: “Lo haremos a mí manera”.

    El imaginario del Dr. Parnassus- clara alegoría quizá del arte e imaginación en sí misma- es difícil de contar, ¿quién podría contar el argumento de 12 monos, de Brazil o del Barón Munchausen sin caer en algún tipo de infidencia? Sin embargo podríamos sucintamente definir la historia como la pelea entre una entidad demoníaca representada en un Tom Waits vestido de pulcro traje negro con apariencia de inglés formal a punto de tomarse su té de las cinco y una especie de monje venido a menos, zaparrastroso y casi patético interpretado genialmente-debo decir- por un viejísimo Christopher Plummer. Lo que cada uno de ellos representa quizá sea lo divertido de la cinta y queda a la exclusiva interpretación del espectador.

    El aspecto visual de la película es lo más sorprendente. Mundos de sueños y pesadillas retratados con una fotografía de luces y contraluces, colores y formas de verdadero cuento fantástico. Invita a soñar y deslumbrarse aunque lamentablemente de alguna u otra forma el film decae en su última media hora de una forma penosamente infeliz. Pero se prevé tal vez si uno piensa que el riesgo de hacer algo tan personal puede brindar maravillas cinematográficas como las anteriormente nombradas o las peores historias jamás contadas como Tideland o Los hermanos Grimm.

    Recordemos que Heath Ledger, quien interpreta aquí a Tony, desgraciadamente fallece durante el rodaje de la misma por lo que el proyecto se vio parado por unos cuantos meses hasta que- por esta gracia e ingenio del director y su loca historia que facilitaba la solución- fue reemplazado en distintas escenas por Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell quienes generosamente han donado las ganancias del proyecto a la hija del desaparecido joven actor.

    El imaginario del Dr. Parnassus es una aventura en sí misma, llena de color y escenas de antología, un film que hay que ver aunque no sea lo mejor del año ni lo mejor de Gilliam. Recomendable, divertida, atrevida.
    Seguir leyendo...
  • Desde mi cielo
    Desde mi cielo
    La Cinerata
    The Lovely bones se reñirá en una sola categoría en los Globos de oro:Mejor actor de reparto para Stanley Tucci, un actor que ciertamente la viene remando hace años y que en este film sale más que airoso.
    Basada en la novela homónima de Alice Sebold , adaptada para la gran pantalla por Fran Walsh y Phillipa Boyens y dirigida por Peter Jackson, el film divaga entre la realidad y "el más allá", en una estética similar aunque no igual a Más allá de los sueños, para contarnos la historia de una niña, Susie Salmon, asesinada por un vecino y cómo su familia y ella misma desde esta especie de purgatorio tratará de sobrellevar la difícil muerte. Entretenida aunque no genial, Jackson no precisa si contar el drama de esta familia en la difícil tarea de superar la muerte trágica e inesperada de un ser querido-como sí el libro lo hace- o involucranos en una historia policial de suspenso. Así, la fotografía, la escueta pero efectiva banda de sonido y las interpretaciones actorales hacen el mayor deleite del film para un guión infructuoso y desde ya difícil. Es que aquí la mezcla entre 'cielo' y 'tierra' no termina de convencer y cuando Jackson acierta en emocionarnos, en seguida nos arrastra sorpresivamente para el thriller cortando todo clima y sin decidirse en qué quiere conmovernos. Si he de elegir, hubiera preferido se centrara en lo policial ya que son las escenas mejor logradas, las de la intriga e investigación, las que más nos involucran con la historia poniéndonos nerviosos y conteniendo el aliento en más de una oportunidad.
    Acertadísimo, por otro lado, la participación de la casi desconocida Saoirse Ronan, quien interpreta a Susie Salmon, la víctima que además nos narra la historia.Una joven actriz que ya estuvo nominada al Oscar como Mejor actriz de reparto en Atonement. El resto del reparto nos ofrece a los correctísimos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, y una Susan Sarandon un tanto estereotipada como la liberal abuela Lynn.
    En líneas generales este es un film que seguramente agradará a unos y odiarán otros. Mientras, en el medio estaremos aquellos que disfrutamos de a ratos los momentos acertados pero ciertamente no será un film que se aliste en nuestra lista de grandes títulos cinematográficos dados los puntos flojos como la carencia de profundidad psicológica en los personajes o los desvaríos del guión.

    Stanley Tucci.

    De origen Italiano aunque nacido en Nueva York este actor, director y escritor ya ha sido galardonado en dos ocaciones con el Emmy y el Globo de oro. Su debut como actor fue en el teatro con The Queen and the Rebels y en cine con El honor de los Prizzi (1985).
    En Desde mi cielo protagoniza a George Harvey, un solitario vecino de los Salmon que gusta de armar casa de muñecas y cultivar rosas. Si bien su actuación es muy buena y destaca por sobre el resto del reparto, su personaje carece de una psicología que nos responda sobre sus instintos asesinos.
    Seguir leyendo...
  • Preciosa
    Preciosa
    La Cinerata
    Durante el transcurso de la filmación de Precious quedaron en el camino: un editor, un director de arte, 3 jefes de locación, dos productores, dos asistentes de director, dos sonidistas, dos "caterers" y la lista sigue. Me pregunto si en algún momento Lee Daniels se habrá preguntado si no era esa una señal para dejar este proyecto a un lado o, como buen capricorniano, seguramente habrá hecho caso omiso de ese sentimiento para luego regodearse en que su testarudez lo llevó por buen camino ganando los festivales de Toronto, Sundance y varias nominaciones entre ellas para el Spirit Award o las 3 categorías del Globo de oro que nos compete: Mejor Film, Mejor actriz (Gabourey 'Gaby' Sidibe) y Mejor actriz de reparto (Mo'Nique).
    No caben dudas, y realmente como docente puedo dar fe de esto, que la vida de Precious es lamentablemente la vida de muchas adolescentes de 16 años que sufren abusos tanto físicos como verbales y que eso desde ya les dificulta su aprendizaje, su relación con el resto de la sociedad y las aspiraciones con respecto a su futuro. Ni hablar si todo eso lo condimentamos con el sinsabor de no encajar en los cánones estéticos de los pares o sociedad en general donde el sentido de pertenencia y referencia se hace tan importante en una edad donde el desequilibrio emocional es de por sí natural: se es chico y grande al mismo tiempo y tratar de definir cuándo ser uno o cuándo, otro marea a quien más; una edad en la que la guía es tan importante como comer o beber.
    También es indudable que si el film logra mantenerse en pie es por las actuaciones de sus protagonistas- sorprenden las participaciones escuetas de Lenny Kravitz y Mariah Carey- pero la dirección desfallece en un intento de mostrarnos todo y cuantos ejemplos de marginalidad, pesadumbre y sujeto de discriminación pueda pasarsele por su cabeza: negros, analfabetos, abusados, madres solteras, latinos, inmigrantes, sidosos, lesbianas, todo empaquetado en un guión que no se decide si está contando la difícil vida de una muchacha que finalmente puede levantar cabeza por sí misma- que a priori es lo que parecería querer vendernos el film- o si la cosa pasa por la inutilidad de los servicios sociales de un país aparentemente organizado, si el tema es en sí el racismo, o si todo eso licuado fue expresamente colocado para la gracia de un publico que busca el drama fácil y manipulador. Considerando que el film viene amparado por Oprah Winfrey se entiende que la película aparente un enorme cúmulo de historias dignas de cualquier reality con las manifestaciones típicas de tales: gritos e insultos a mansalva, llorisqueos forzados, líneas "emotivas" y demás.
    Precious podría llamarse Pretentious. Un film que se ha contado muchas veces pero no de maneras tan dispersas, sin tantos hilos que terminan por no unirse nunca. Comienzan con una niña que no puede leer ni escribir, que evade su realidad con incontables fantasías (que en este film en particular resta profundidad a la trama al ser mostradas) y que de a poco se va desvirtuando a la historia de una niña que lucha por recuperar a sus hijos y desprenderse de su inestable y violenta madre.
    Un film que en definitiva podría tener mucho para emocionar pero su forma narrativa y sus estereotipos insufribles dejan frío y hasta indiferente. Una hora cincuenta que se llegan a ser eternas.
    Seguir leyendo...
  • Vivir al límite
    Vivir al límite
    La Cinerata
    Cuando la guerra no debería ser entretenida.

    No me gustan los films bélicos. No me gustan al menos cuando están de alguna manera dentro del género del drama porque sé que de una u otra manera me van a doler. Si han de ser de acción, pues mucho menos porque ver durante hora y pico o más voladuras, tiros y otras yerbas no me suenan interesantes. Todo lo cual no quita, seamos honestos, que no haya disfrutado al menos como mero entretenimiento de domingo algunas películas al mejor estilo Rambo.¿Pero debería la guerra ser entretenida?. Cuando se hablaba de The hurt locker, cuando tanta alabanza se gritaba aun antes de su éxito en los Oscars, pues sabía que tarde o temprano iba a verla. Me retrasaba el pensar que sería una historia dolorosa, impactante, que lleva a reflexiones duras. Vivir al límite es no solo un film que de tan "pulcro" termina siendo aséptico, al menos en términos de su argumento, sino que además su factura de tanto movimiento de cámara me provocó dolor de cabeza y me distrajo más que darme visos de verosimilitud. Aunado todo a los ya cansinos clichés norteamericanos. Es una película yanqui, como decimos por acá, al cubo y cuesta creer que muchos desvalorizan día a día productos "yanquis"- por pochocleros, por inverosímiles, por lo que sea- y adoraron este film. Un film que el IMDB puntúa extrañamente con un casi 8, 7.8 para ser más precisos- cuando en realidad si se leen las críticas del público pocos le dan más de 3 o 4 estrellas sobre 10!.
    Pero me voy a explicar. Esta película no me gustó porque me pareció incluso- salvo por dos o tres escenas bien logradas- mal filmada. Sí, lo sé no soy cineasta, pero soy espectadora y eso me basta. Y por si las moscas estoy diciendo "me parece" mal filmada y no "está" mal filmada. Tiene personajes insufriblemente clichés y por sobretodo tiene un mensaje realmente doloso. ¿Eso de que la guerra "es una adicción y una droga" debo tomarlo como una crítica?, ¿una crítica hacia lo que el hombre es capaz, de su violencia innata e injustificada?; porque a mí me pareció que el tinte el film va justamente por cualquier lado menos por el lado de la crítica sobretodo de un conflicto que debería llevar al menos un esbozo de ella. Ni siquiera me parece políticamente correcta como para que haya ganado el Oscar. Habiendo incontables títulos sobre distintas guerras que deberían haberse alzado con la estatuilla a mejor film, y ahora recuerdo El pianista por ejemplo, que esta lo haya ganado me suena casi a chiste. Aun más si considero varias de las que estuvieron en competencia con ella.
    Para cerrar creo que nadie debería dejar de leer este artículo de Gervasio Sanchez, corresponsal de guerra en Irak sobre el film- hombre que evidentemente tiene mucha más autoridad que yo de hablar de la misma desde una posición más acertada.
    Seguir leyendo...
  • Invictus
    Invictus
    La Cinerata
    Declarada como la favorita en la próxima entrega de la Academia y nominado, Clint Eastwood, su director, en la categoría de mejor dirección en los próximos Globos de oro, Invictus ciertamente cuenta con un apoyo considerable en su promoción.
    Basada en el libro de John Carlin "Playing the enemy: Nelson Mandela and the game that made a Nation" la historia nos pasea por los primeros años de gobierno de "Madiba" focalizado en cómo resurgiendo el Rugby como deporte nacional construyó la idea de unión en un pueblo años y años dividido por el Apartheid. Un deporte que por décadas constituyó el símbolo de un régimen de discriminación y abuso y que además estaba nétamente constituído por hombres blancos, salvo por un sólo hombre de color. Ciertamente una muestra genial de cómo una especie de diplomacia alternativa pudo cambiar las cosas.
    Motivación, idea de nación y la figura de un hombre, Mandela, que a pesar de sus tantísmos años de cárcel supo contagiar, o al menos lo intentó, su resiliencia a toda una nación alimentada por el resentimiento y el odio. El término "invictus" viene dado del latín cuyo significado es invencible y que se corresponde al título de un poema de 1875 de William E. Henley que se dice Mandela repite de cuando en cuando.

    Un equipo, una nación.

    No es una idea descabellada que el film se centre en esta idea de construir y fortalecer un equipo para a su vez, construir y fortalecer una nación. Si bien el mismo Morgan Freeman, a quien Mandela decretó como el único actor posible para personificarlo, quería producir más bien una película biográfica basada en el libro "Un largo camino a la libertad" del propio Mandela, fue conciente de que sería improbable adaptar semejante material a la pantalla, y optaron entonces por el libro de Carlin quien se focalizaba en contar un aspecto importante de la vida de Mandela.

    Eastwood solapado

    Viendo films de Eastwood nadie puede dudar de dos cosas: que es un excelente director y que es americano. Sus historias son narradas con momentos lúcidos, fuertes, sólidos y salpicados- cómo dudarlo- de un sentimiento altamente nacional, Eastwood despliega, aunque magistralmente, muchas de las cosas que siempre le podemos machacar al cine del Norte, aun cuando es capaz de meas culpas y autocríticas, como por ejemplo hemos saboreado en Gran Torino. Pero esta vuelta, Eastwood nos impone 2 horas y cuarto de un derroche exagerado de escenas altamente americanizadas aun cuando la historia se centre en el pueblo sudafricano. Frases forzadas que envuelven la figura de Mandela en un hiperbólico halo de carisma innecesario. Morgan Freeman, nominado como mejor actor para los Globos de oro así como Matt Damon en la categoría de mejor actor de reparto no lucen su conocido histrionismo y pasan escena tras escena correctamente y sin pretenciones. En este aspecto no podría creer que Mr. Damon fuese elegido por sobre Mr. Waltz.
    No obstante es un film digno, correcto, un pequeño desencanto en la filmografía de Eastwood pero con un montón de elementos "oscarizables".
    Seguir leyendo...
  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    La Cinerata
    Tanto en la literatura como en el cine, los temas abordados son universales: el amor, los celos, la traición, la muerte, la soledad, etc; el marco donde se ubican esos temas así como el cómo se nos cuenta sobre ellos es lo que hace de un libro o un film algo majestuoso o tedioso. Up in the air es uno de esos films en los que se conjugan estupendamente varios temas como el amor, la soledad , la dignidad del trabajo o las elecciones de vida, enmarcados en la vida de un solitario "agente de despidos" (George Clooney), por decirlo de alguna manera, cuyo único sueño en la vida es juntar un millón de millas de viajero. En apariencia el film comienza como muchos otros en los que tenemos al típico solterón empedernido que disfruta de su trabajo y cuya libertad no cambiaría por nada; que se ve enfrentado a ciertos cambios en su trabajo que no le gustan nada y eso lo pone en la típica disputa de ideas nuevas contra ideas clásicas, sangre joven contra sangre vieja. Pero el argumento, excelentemente dirigido y co- escrito por Jason Reitman- al que muchos recordarán por Juno- tiene una originalidad: este hombre verá caer todos los falsos muros que levantó en su vida, todas sus superfluas metas no con un hecho desgarrador o traumático sino por el cambio de rutina impuesto en su trabajo. Puesto a tierra, frecuentando los mismos espacios, conectando casi fortuitamente con parte de su familia por un par de días, este hombre termina con los esquemas alterados y sus aspiraciones de cabeza.
    Casi podría decirse que su esquema narrativo es el de una verdadera road movie, donde viajando- aunque sin rumbo fijo- acompañado por una pareja impuesta (Anna Kendrick) este buen hombre irá cambiando de a poco su perspectiva de la vida, mientras su jovencísima "aprendiz" hará otro tanto con respecto a sus propios objetivos. En medio no puede faltar el encuentro con la media naranja, el roto para el descosido que todos llevamos dentro; una mujer (Vera Farmiga) que juzga su libertad de ir y venir por el mundo tan liberadora y sabrosa como nuestro protagonista.
    El film cuenta además con una especie de falsos documentales donde aparecen personas que en la vida real fueron realmente despedidas y que aportan, entre otras tantas escenas, los momentos de tensión, drama, emoción y reflexión. Después de todo este es un guión que Reitman había ya comenzado en el 2002 cuando en realidad la economía americana parecía estar en auge y finalmente la abandonó por Thank you for Smoking y Juno. "Ahora- observa el director- este guión tiene aún más fuerza ante la terrible crisis que afrontamos. Era este su momento para darse a la luz".
    Up in the air no tiene en vano 6 nominaciones al próximo Globo de oro:Mejor Drama, Mejor director, Mejor actor, Mejor actriz de reparto (para Vera y Anna) y Mejor Guión. En el caso de las actuaciones no me parecen necesarias las nominaciones de dos actrices que no destacan sorprendentemente, hacen lo suyo y lo hacen bien, pero no sé si sería para una premiación. En cambio nuestro buen amigo Clooney, con esa cara de galán que siempre tiene, necesita de dos o tres momentos decisivos para demostrarnos que está bastante cerca de que se lo reconozca como algo más que un galán. Ha llegado a emocionarme a moco partido, algo que en realidad a logrado el film en general.
    La banda de sonido en esta película es de destacar realmente. Acertadísima, acompaña de maravilla cada una de las imágenes con temas de Elliott Smith, The Black Keys, Sad Brad Smith, Sharon Jones & The Dap Kings, Crosby, Stills & Nash, etc. Destaco aún más: Be yourself de Graham Nash, bellísimo! y Up in the air de Kevin Redick con el que cierran los créditos finales.
    Sencilla, conmovedora, emotiva pero nada manipuladora este es ciertamente-gracias a Dios- uno de los films que me da esperanzas de que este 2010 no pinta tan malo como parecía en materia de títulos.

    Nota aparte: Odio cuando se especifica si un film es para un determinado público o no; no me cabe demasiado eso de "este film no es para cualquiera" o similares, me parece despreciativo y prejuicioso, pero ahora me toca decirlo: quizá este es un film que llegará más profundamente a aquellos que ciertamente han estado en ambos lados de esta gran balanza que es la vida, esos que maduritos sabemos muy bien qué decisiones en la vida a veces valen más que otras, aquellos que hemos padecido la soledad habiéndola adorado en años más tempranos. Un film que- sí ahora me toca a mí- no emocionará a todos por igual.
    Seguir leyendo...
  • La princesa y el sapo
    Disney honra sus clásicos.

    Un film que me ha quedado sellado en la memoria es Bernardo y Bianca. Tengo vívida esa imagen de entrar al cine con mis padres cuando tendría unos 7 u 8 años y quedarme pasmada ante la historia de esa niña de graciosas colitas viviendo prácticamente en medio de un pantano. Esa estética costó volver a verla en Disney, no sólo desde lo visual sino también desde lo musical. No fue sino hasta que se estrenó La sirenita, film que gracias a mis sobrinas había terminado por aprenderme de memoria, que sentí esa sensación de que se repetía algo similar. Ahora con La Princesa y el sapo puedo decir que Disney me ha hecho revivir esos recuerdos de infancia. No es casual, ya que sus directores no sólo participaron de los departamentos creativos de esos títulos sino que declararon que querían acercarse a la estética de La Dama y el vagabundo y de Bambi, ambos films que representan para ellos la cima de la creación "dineyriana"(?).
    Ron Clemments y John Musker incluyen en esta historia de la gastrónoma soñadora y del príncipe sapo un montón de guiños a esos clásicos del viejo Disney. Una historia dinámica que mezcla la aventura, la magia y el colorido. Todo perfectamente ambientado en una Nueva Orleans en pleno festejo del Mardi Grass donde la música es una protagonista más. Excelente banda de sonido en manos de Randy Newman a quien le auguro al menos una nominación en los próximas entregas de la academia.
    La historia es una recreación libre del clásico "la princesa y el sapo" donde Clemments y Musker, quienes también la escribieron, nos cuentan sobre Tiana, una muchacha que trabaja como mesera y que sueña con tener un restaurante propio. Por las fortunas del destino se encuentra con un simpático sapo que dice ser un principe encantado por culpa del vudú pero al besarlo ella misma queda convertida en rana. De ahí en más la aventura será encontrar a Mama Odie, una anciana ciega que vive en medio de un pantano quien parece ser la única capaz de devolverles su forma humana. Este personaje presenta una caracterización inspirada en Coleen Salley, famosa cuentista infantil de Nueva Orleans que lamentablemente no llegó a ver completado el film pero cuyo nombre es acreditado al final de la película.
    Ver esta animación en su original es sublime desde que los acentos y los personajes están pulcramente cuidados, inclusive puede verse en el Lagarto trompetista- Louis en honor al genial Amstrong- referencias a las mascotas de Madame Medusa o incluso referencias a algunas obras de Tennessee Williams.
    Algunas de las voces que prestaron vida a estos personajes son John Goodman como La Bouff y hasta Oprah Winfrey como Eudora. Mientras que los protagonistas están encarnados en las interpretaciones de Anika Noni Rose y Bruno Campos, ambos más vistos en series televisivas que en la gran pantalla.
    La Princesa y el sapo, la primera animación clásica "a mano" desde Vacas vaqueras, es un deleite para los chicos y los grandes, para aquellos que extrañaban al Disney de antaño y para quienes aun pueden enamorarse y emocionarse con las líneas narrativas clásicas y hasta románticas de este tipo de films.
    Seguir leyendo...
  • Avatar
    Avatar
    La Cinerata
    Abrimos el 2010 con la video reseña de un film taquillero: Avatar de James Cameron. Uno de los films que no pueden dejarse pasar en el cine. Junto a Jaime de escritor de Oficio así abrimos el año de las video reseñas.
    Seguir leyendo...
  • Actividad paranormal
    Si sos una persona afecta a las películas de terror extremo seguramente Actividad paranormal no te va a gustar ni un poquito. Es un film filmado con cámara en mano desde el primer minuto hasta el último, recurso usado cada vez más desde aquel proyecto blairwitch que tanto pegó. A mí particularmente es un recurso que me molesta un poco pero mentiría si les dijera que acá no está bastante justificado, porque le da ese toque de documento como aquellos que uno ve en el canal Infinito. Juega psicológicamente con los que somos más bien cobardones a estar todo el tiempo tensos a la espera de alguna caripela que nos sorprenda como esos videos poco chistosos que hay en youtube- anécdota aparte, mi pobre hija estuvo casi dos noches sin dormir porque un gracioso colgó uno de esos al final de un capítulo de Bob Esponja, creo que se le deben haber caído las orejas de lo mucho que lo maldije-.
    La historia nos muestra una parejita joven que desde el vamos interpretamos que vienen sintiendo ruidos extraños en la casa sobretodo de noche. Micah, el hombre de la casa, decide comprar entonces una cámara para registrar todo lo que les pase. No es un tipo que se lo tome muy seriamente pero siente que esa es la única manera de apoyar a su asustadiza mujer que según parece desde pequeña ya hay algo que la persigue. Y digo parece porque el film es ese, el parece que... no tiene un argumento por el cual podamos conocer los porqués, los qué o los comos de lo que sucede, se nos tiran indirectas, indicios y lo único que poseemos es ese testimonio gráfico.
    La peli está bien hecha desde lo visual, la casa en la que suceden los hechos es la del propio director- bonita por cierto- sin iluminación específica, tampoco la de los actores que bastante naturalmente se mueven en la historia. Pero el film se torna un tanto lento, por momentos parece que nada va a pasar, pero los pocos toquecitos de susto están bien armados como para irse uno a dormir un tanto paranoico. De hecho hay una escena que refleja el miedo de muchos con respecto a las apariciones, después si la ven o la vieron me cuentan a ver cuál les parece que es.
    El film dirigido por Oren Peli, tenía otro final que fue cambiado, dicen, por sugerencia del propio Steven Spieldberg, un final que lamentablemente por leer comentarios de la peli yo ya sabía de antemano y la verdad que no sé si me gustó tanto, un final más bien abrupto y soso.

    Balance:

    Es una película lenta, sin un argumento sólido, que asusta de a momentos si sos medio gallinacea. como esta que escribe. Que no en vano tiene momentos de tensión bien logrados pero que deja con ganas de unas cuantas resoluciones que faltan (la foto, la tabla de Ouija, etc). Supuestamente basada en un hecho real que vivió un parapsicólogo famoso que no recuerdo el nombre que participó como asesor del film. Sin embargo el único hecho verídico que dió idea a la realización del film, según el propio director, es una caja de detergente que una vez vio cómo se caía de una estantería y que fue a parar varios improbables metros lejos de donde estaba parado.
    Para verla cuando salga en DVD.
    Seguir leyendo...
  • Igor El bueno de la película
    Igor, el impacto visual del año.

    “Prefiero ser un bueno desconocido que un malvado famoso”.

    Hay Films que impactan desde lo argumental con sus escenas, sus diálogos y sus mensajes; otros nos impactan desde lo visual por su colorido y sus impecables detalles. Otras películas impactan por todo esto y si consideramos que entramos a la sala sin expectativa alguna, sin tener idea de qué va lo que veremos el efecto puede aún ser mejor. Así, Igor, dirigida porAnthony Leondis, es un film de animación que lo tiene todo. Si bien argumentalmente tiene un par de insignificancias criticables, lo cierto es que raramente salga uno de la función como si nada.
    Igor, como tantos otros en Malaria, es un ayudante de uno de los tantos científicos malvados que está abocado a la tarea de inventar la genialidad más grande de la maldad para ganar el Feria de ciencia maligna anual. Pero como es obvio él no quiere ser un mero “Igor” sino un científico malvado, cosa que logra creando un ser al mejor estilo Frankenstein, un ser que por las torpezas del personaje tonto de turno está lejos de la satánica actitud asesina que el proyecto original buscaba.


    Tenemos los elementos ya siempre vistos: los malos, los buenos, los torpes, los inteligentes, los avaros, los generosos, pero todo presentado de una manera dignamente original y correctamente efectiva. Los gags quizá no son hiper hilarantes, quizá no haya escenas que arranquen lagrimitas (como sí en Up, por ejemplo) pero nada de eso deja huecos en el alma del espectador cuyos ojos realmente vivirán un festín de colores, detalles pulcramente presentados, una música pegadiza y escenas para el recuerdo. La factura visual de este film es increíble, plásticamente maravillosa y perfectamente desarrollada. Imposible no sentirse atraído todo el tiempo hacia la pantalla que irradia colores de todas las tonalidades. Semejante a una mezcla de ilustración de cuentos y la animación más eximia del género, esta película se las trae en claras competencias con Coraline y Up. ¡Vaya tarea para el jurado decidir ahora!

    ¿Con qué me quedé?: con el efecto visual impecable y los enternecedores ojos de ese monstruo querendón.
    Seguir leyendo...
  • Criatura de la noche
    Una de vampiros muy original.

    Este 2 de Abril está previsto el estreno en Argentina de “Déjame entrar” (Låt den rätte komma in),película Sueca que si bien es catalogada dentro del cine de Terror, al menos yo la consideraría un verdadero drama. Lejos de plantear una atmósfera de miedo y tener como objetivo el causar espanto, Tomas Alfredson nos muestra la historia de Oskar y Eli, dos niños torturados por la soledad, la marginalidad de sus pares y la agresión del mundo. Eli por su condición no humana, Oskar por su condición meramente de niño. Como si la moraleja más profunda de todas fuese que un vampiro no es más terrorífico que el mundo mismo. Una realidad donde existen los hogares quebrados, el desamor, el abuso y la violencia termina siendo más horrorosa que la existencia de una pobre niña que no sabe más que de sangre porque el único dulce que ha intentado probar, o la única regla que ha intentado romper ( la de entrar a una casa sin invitación del dueño) casi le causan la muerte.
    El film basado en la novela de John Ajvide Lindqvist (2004) nos cuenta sobre el lado oscuro del ser humano, las incongruencias de una especie amenazada desde tiempos inmemorables y del amor, el amor que puede despertarse dentro de las situaciones más ilógicas. Las “almas gemelas” no se eligen, se encuentran. El título parece venir de una canción de Morrissey titulada “Let the Right One Slip In” en la cual podemos escuchar: I’d say you were within your rights to bite/The right one and say, ‘What kept you so long?’ ” (Diría que estabas en tu derecho de morder/ al correcto y te digo/ por qué te tardaste?).
    Las actuaciones de ambos niños realmente deslumbran, sobretodo la del pequeño Oskar (Kare Hedebrant) quien posee un rostro de esos difícil de decidirse si es angelical o diabólico. Lina Leandersson (Eli) no se queda atrás mostrando de continuo una expresión de tristeza, seriedad y desconsuelo que realmente inspira de todo menos miedo.
    Si bien es un film que ha recibido infinidad de premios entre ellos de la Florida Film Critics y la Boston Society of film critics, cabe destacar que para los amantes del género quizá esta película esté muy lejos de ser la mejor de los últimos 10 años como fue descripta por varios críticos. Es una película intimista, lenta, con pocos toques típicos del terror y con un argumento más digno del drama. Eso sí, sería bueno que se vea esta versión antes que la planeada para el 2010 en manos de Matt Reeves (Cloverfield, La otra cara del crimen)
    Seguir leyendo...
  • Los fantasmas de Scrooge
    Excelente versión del clásico de Dickens.

    Recuerdo que allá por los años '80 vi por primera vez un film 3D, Tiburón, un intento que por aquellos años quedó meramente en una atracción lúdica. Anteojitos rojos y verdes de cartón, muy incómodos porque a cada rato se caían, descartables y que a la larga provocaban dolor de cabeza. Ahora el 3D es indudable que llegó para quedarse y es que la experiencia, más allá de cualquier efecto, es totalmente diferente. Ver Los fantasmas de Scrooge, desde que leyera ese fantástico relato de Dickens, era para mí un deber y verlo hoy por hoy en 3D, una necesidad. Además de esa diversión extra de vernos a todos como pavotes extendiendo la mano para tocar la nieve o gritar y hacernos a un lado cuando nos apunta a la cara el negro dedo esquelético de la muerte, está esa posibilidad de sentirse directamente dentro del escenario. Uno camina a espaldas de Scrooge, se queda mirándolo tras una pesada reja, tiembla ante el fantasma que nos mira directamente a los ojos. Sí señores, el 3D más allá de toda aparotisadad comercial es una experiencia que ha venido a superar cualquier experiencia previa que hayamos tenido con el cine.
    Sacando ahora toda esta cuestión visual, Los fantasmas de Scrooge es una magnífica y certera adaptación del clásico literario. Por eso he de decir que si van a llevar a sus críos al cine como hice yo se lo piensen un par de veces: la más pequeña se aburrió bastante y el más pequeño casi sucumbe a un filicidio por parte de mi marido que desde ya, (y acá comprobé cuánto debe amarme este hombre) no dejó que fuera yo quien tuviera que salir del cine para que el resto no nos linchara. "Vos te debés a tus lectores"- me dijo en clave de sorna y se perdió el 80% del film.
    Zemeckis apuesta a contarnos la historia de este avaro personaje, un obseso por la riqueza y la miseria que además es desagradablemente antipático, de la misma manera que Dickens. Una pesada carga reflexiva sobre el pasado, el presente, el futuro y los valores de la generosidad, compasión nos son mostradas con oscuridad, severidad y con apenitas algún que otro toque de comicidad. Jim Carrey, a quien temía un poco por sus acostumbrados gestos hiperbólicos, nos ofrece 8 personajes, gracias a la maravilla del Performance Capture, de una profundidad y seriedad única. Aunque he sido testigo de sus habilidades dramáticas, esta vuelta me sorprendió. Será por eso de que uno siempre asume lo matemático: Disney + Carrey + Navidad = peli infantil, comedia o similar... no, no, no. "A Christmas Carol", como es su nombre original, es ante todo una adaptación muy bien hecha de un clásico literario; por lo que su calificación para mayores de 13 años es bastante comprensible. Además hay ciertas escenas que fácilmente asustan a los más pequeños, la aparición del primer fantasma por ejemplo, o esos niños bajo la capa del fantasma de la Navidad presente que representan la ignorancia y la necesidad, estremecen.


    Emotiva por momentos, es difícil resistirse a a un par de lagrimones y la calidad de las actuaciones, Gary Oldman, Colin Firth, Bob Hoskins, no pasan inadvertidos. Ya decía en su momento Carrey: " Hay mucha polifonía, cuestiones físicas que tenía que hacer. Ni hablar del acento correcto, el acento inglés o irlandés. Quise ser bueno y que la gente dijera: "Sí, qué real!". Fuimos muy fieles al libro. Es hermoso. Un Film increíble". Tan es así que hasta puede verse un cuadro del autor colgado de una de las paredes. Indudablemente uno le cree a Zemeckis cuando dice que este es su relato preferido relacionado con los viajes en el tiempo.
    Lo único quizá criticable para mi gusto personal es ese pequeño monólogo final a cámara; pero es una nimiedad al lado de tan elaborado producto. Recomendable, inolvidable. Si no la vieron, ahora que viene la Navidad, es una elección sabia.
    Seguir leyendo...
  • Planeta 51
    Planeta 51
    La Cinerata
    Desde que tengo uso de razón me gustan los dibujos animados y por ende la animación. Puedo estar a días de pisar los 38 años pero, mi Dios, cuando estoy ante la pantalla viendo una película animada soy tan pretenciosa como una criatura.Es decir, no soy exigente desde lo adulto, sería ridículo, exijo la misma cuota de fantasía y locura que me divierta y me haga reir como la mayoría del público infantil; aunque la moraleja sea siempre la misma. Por eso cuando supe que estrenarían Planet 51, con Joe Stillman en el guión y anunciada además como una de las megaproducciones españolas, no lo dudé un instante. Pero Planet 51 no es Shrek, ni se le acerca. Tiene una estética espectacular, eso no puede dudarse pero si hay algo de lo que carece es originalidad. Es como si hubieran agarrado ET, lo batieran un poquito y listo. El guión se traiciona a sí mismo cuando quieren darnos a entender que esta vez el alien, el invasor,es el propio hombre. ¿Pero el invasor de qué?,¿de un mundo donde existen los autos, las mascotas que orinan contra los postes y gruñen al cartero aun cuando luzca como un mini octavo pasajero?, ¿que existan costumbres familiares tan domingueras como una barbacoa?,¿ un mundo con ambientación americana años '50?. Ay! nooo, déjenme con la princesa cuyo "happy ending" es transformarse en ogro, con los globlos capaces de remontar una casa por las nubes, de unos juguetes que cobran vida cuando nadie los ve, de un niño que tiene como ángel de la guarda un gato y una estrella propia que le han robado o tres ancianitas que en bicicleta recorren millas y solo se expresan cantando (para que no digan que pienso sólo en la animación americana).
    El argumento de Planet 51 es trillado por donde se lo mire, no causa gracia y termina hundiendo en el aburrimiento. Suelo testear la animación con las reacciones de mi hija, porque no se puede negar que cuando uno crece por ahí se pone exquisito y lo que no funciona para uno puede funcionar para otros, sobretodo siendo ese otro el supuesto target. Mi hija la palmó a mitad del film y creo que duró bastante.

    Que los 60 millones que dicen costó el film están desde lo visual bien gastados no puede discutirse, pero desde la originalidad es un verdadero fiasco, si hasta los pequeños habitantes parecen parientes cercanos de Shrek. Y después de todo ¿cómo llegamos al 4?, pues porque rescato ese colorido impecable, y porque a la larga uno termina planteandose lo que quizá, quiero creer, quería demostrar esta opera prima de Blanco y Abad: que a la larga no hay por qué temer, podríamos no ser tan diferentes.
    Seguir leyendo...
  • Camino a la redención
    Narración fragmentada, personajes con pasados tormentosos, búsqueda de la redención; ingredientes indudables del cine de Guillermo Arriaga que pese a apelar a los mismos elementos, aquellos que parecen obsesionarlo, siempre nos entrega una historia diferente. Camino a la redención (otra vez una traducción confusa si pensamos en Reservation road) es una historia oscura, de tensas culpabilidades que nos cuenta tres historias que obviamente se nos revelará como una sola hacia el final: una adolescente preocupada por la infidelidad de su madre, una mujer aparentemente exitosa en los negocios que se autoflajela ante ciertos recuerdos de su pasado y una niña desolada ante la posibilidad de perder a su padre, única familia con la que cuenta.
    Nominada en el Festival de cine de Venecia y finalmente ganadora del Marcello Mastronianni en el mismo festival para la joven Jennifer Lawrence quien protagoniza a Mariana, una jovencita que vivirá como testigo silencioso la infidelidad de su madre (Kim Basinger) y más tarde una historia digna de Capuletos y Montescos, el film nos regala una historia dura, pesada y emotiva. Cuesta no reflexionar sobre cómo cada uno de nuestros actos marca los actos de los demás, cómo uno puede ir escribiendo su historia sellando pasos para la historia de los otros; reflexión casi impuesta en al menos varios de los films del director: 21 gramos, Amores perros, Babel.
    Muy buenas actuaciones sobretodo de Chalize Theron quien a esta altura ya no puede versela como la mera actriz de cara bonita, muy bien acompañada por un reparto algo desconocido pero sólido para lo que la historia nos brinda. Un argumento correcto aunque un tanto lento por momentos y bastante previsible para quienes ya conocemos a Arriaga. Es que a la larga uno espera ver cómo se conectarán las historias aparentemente individuales, y esta vuelta es mucho más fácil y prolija de entrever.
    Austera y por partes un poco melodramática, Camino a la redención nos arranca finalmente alguna lágrima y nos deja pensando por un ratito. Lejos de considerarla la mejor película del director es, sí, una buena opción para quienes gustan del género.
    Seguir leyendo...
Ahorr con Hoyts
CONCURSO: LOS PADRINOS DE LA BODA