-
Imagen del crítico Damián Gerzenstein
Damián Gerzenstein
  • Cantidad de críticas: 14
  • Promedio: 66%
  • Críticas favorables: 10/14 (71%)
  • Críticas desfavorables: 4/14 (29%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • Red social
    Red social
    Ojo al parche
    David Fincher lo hizo de nuevo. Al igual que con Fight Club una década atrás, logra nuevamente con Social Network un film que retrata fielmente a la sociedad de su momento. Un film que dentro de muchos años será de visión indispensable para quienes estudien la época que estamos atravesando. Mientras aquella oscura película cargaba sus tintas sobre la sociedad consumista norteamericana de los 90, ésta aborda la revolución tecnológica y social que está teniendo lugar a nivel mundial, y de la que aun desconocemos sus alcances definitivos.
    La peli muestra cómo se inició el fenómeno Facebook. Cómo su creador, Mark Zuckerberg, empezó el proyecto casi como una broma universitaria (y por despecho). Y cómo de a poco eso que fue una travesura se fue convirtiendo en uno de los fenómenos sociales y económicos más destacados de la última década.

    La dirección de Fincher es brillante, logrando un ritmo vertiginoso y una línea narrativa clara y comprensible, más teniendo en cuenta la complejidad de muchos de los elementos en juego. La peli se desarrolla a partir de los litigios que tienen lugar contra Zuckerberg, ya multimillonario, por parte de Eduardo Saverin, su ex mejor amigo y socio inicial (excelente Andrew Garfield); y por parte de los gemelos Wynklevoss, quienes acusaban a Zuckerberg de haber robado una idea original de ellos. A partir de allí, la peli va y viene en el tiempo. Pero lo hace con una fluidez extraordinaria, jamás confundiendo ni aturdiendo al espectador. El guión, a cargo de Aaron Sorkin, es uno de esos trabajos que parecen reunirlo todo (claridad en su premisa, personajes interesantes, diálogos brillantes, observaciones profundas, ironía).
    Las actuaciones son de una excelencia uniforme. Si bien lo de Jesse Eisenberg no dista mucho del joven introvertido, errático e inteligente que ha interpretado en el pasado (The Squid and the whale, Adventureland, Zombieland) en este caso encontró el papel de su vida: cada gesto y mirada retraída transmiten a la perfección la naturaleza de un personaje al cual es muy difícil querer. Porque además de ensimismado, el muchacho es arrogante. Y se esfuerza demasiado por demostrarlo. Sorprende también Justin Timberlake, muy efectivo en el papel de Sean Parker, el carismático creador de Napster que encandiló a Zuckerberg y se sumó a sus huestes. En realidad, no hay ninguna actuación en este elenco de mayormente desconocidos que no sea digna de mención.

    Lo más destacable del film, de todas formas, es que va mucho más allá de la anécdota en sí. La historia, por más que de antemano le pueda parecer lejana y poco interesante a muchos, es de lo más universal y accesible. Nos habla de la necesidad que tenemos de comunicarnos. De la forma que sea. De la necesidad de afecto. De como el hombre más rico del mundo puede ser también el más solitario (sin importar cuantos "amigos" tenga en Internet). Y de que, en definitiva, casi todo lo que hacemos en nuestra vida es para llamar la atención de los demás. La escena final de este brillante film da testimonio de esto.
    Seguir leyendo...
  • Los Indestructibles
    Los Indestructibles
    Ojo al parche
    Como gancho, en especial para aquellos que tenemos más de 30 años, la propuesta tenía un innegable valor emotivo. Más allá de lo que uno piense sobre las cualidades de Stallone como actor y realizador, el anunciado regreso de Sly a la acción que tantos réditos le había dado en los años 80 nos generaba cierta cosquilla. Sin dudas, la buena recepción (tanto de crítica como de público) que sus nuevas entregas de Rocky y Rambo obtuvieron, le dieron el empuje para encarar esta propuesta. Pero Sylvester no supo aprovechar la oportunidad, y tiró la pelota afuera.

    The Expendables muestra el accionar de un grupo de mercenarios norteamericanos (todos ex militares) que se dedica a misiones imposibles para cualquier mortal, salvo para ellos. Un día, les asignan una misión en una típica republiqueta centroamericana. Allí conocen a una mujer cuya fuerza de voluntad y valentía llevan al líder del grupo (Stallone) a meterse de lleno contra quienes ostentan el poder en el lugar (entre ellos, un muy malísimo norteamericano interpretado por Eric Roberts).
    La peli es, como era de esperarse, un compendio de lugares comunes. Pero Stallone no logró imprimirle el tono irónico necesario para que funcione. Simplemente armó un film con un guion muy básico, y un par de escenas de acción poco memorables. Así, la peli queda a mitad de camino entre el homenaje, la acción y la "buddy movie". Creo que el peor pecado de la peli es no ser divertida. Salvo un par de guiños (los cameos de Schwarzenegger y Bruce Willis; la relación entre Stallone y Jason Statham; algún chiste sobre Jet Li), el film no ofrece mucho humor. Y las escenas de acción, como dije, no aportan mucho.

    Con un desarrollo de los personajes muy superficial, todo queda en la pose de súper macho. Aunque tampoco se podía esperar mucho desarrollo de este elenco (a menos que alguien esperase algo de Dolph Lundgren). El único actor de real relieve, Mickey Rourke, también cae preso de la superficialidad, aunque al menos Stallone le entregó el único monólogo de la película.
    En fin, una oportunidad desperdiciada. Para segundas vueltas de héroes de acción de los 80, recomiendo mirar JCVD, la muy inteligente propuesta con la que Van Damme sorprendió el año pasado. The expendables la recomiendo sólo para un domingo de lluvia, y sin fútbol.
    Seguir leyendo...
  • El origen
    El origen
    Ojo al parche
    Con Inception el realizador inglés Christopher Nolan se gana un lugar entre los grandes directores de la última década. Con una filmografía más que sólida que había arrancado con Memento y llegaba hasta la excelente The Dark Knight, Nolan consigue ahora con esta película su obra más personal y original, una que sin dudas marca un punto alto no sólo dentro de la ciencia ficción sino dentro del cine en general.
    DiCaprio es Cobb, un especialista en penetrar en los sueños de las personas y extraerles ideas y conocimientos. En realidad, esto lo realiza mediante un artilugio tecnológico que le permite a cualquiera ingresar en la mente humana, sólo que Cobb es el mejor en lo suyo. Un día, es contratado por el empresario Saito (el excelente Ken Watanabe) para hacer lo contrario a lo que habitualmente hace: debe ingresar en los sueños de una persona, pero para insertarle una idea nueva. Se trata de Robert Fischer Jr. (Cillian Murphy) un joven empresario que está por heredar la compañía de su padre, a la cual Saíto quiere ver arruinada. Lo que sigue, es la forma en la que Cobb y su equipo de colaboradores arman y ejecutan el plan para realizar el trabajo.

    Inception es una gran película. Una que bucea en territorios nuevos aunque en gran parte esté planteada como una clásica película de robos (nada más que en lugar de una bóbeda aquí se acceda a la mente humana). Como toda película de ciencia ficción requiere de una condición esencial: que nos creamos todo lo que nos cuentan. Desde al vamos es una historia fantasiosa, pero si "compramos" la premisa, es todo ganancia para nosotros. Nolan (también autor del guión) nos entrega una historia que, dentro de su propia lógica, cierra por todos lados. Otra condición que debemos cumplir como espectadores es prestar debida atención a todo lo que se nos cuenta, para entender los mecanismos que impulsan la trama. Si hay que buscar un punto de comparación con otra película lo primero que aparece en mente es Matrix, con su manejo de realidades paralelas. Pero Nolan lleva su film dos, tres o cuatro pasos más allá. Sus protagonistas navegan en sueños, dentro de sueños, dentro de sueños. Cuando llega el climax del film, la forma en la que Nolan orquesta los distintos niveles de realidad (o fantasía) es una maravilla. Un prodigio de la narrativa fílmica.

    Con un Di Caprio que está cada vez más solvente como interprete (aquí su personaje es un fugitivo que vive un drama personal/psicológico que complica bastante su labor profesional) y un elenco sobresaliente, Nolan logra que en medio de tanta imaginación y tecnología haya lugar también para la emoción, con una historia que aborda conceptos como la pérdida, la reconciliación y la redención. Y se consagra dentro de esa reducida elite de realizadores (Kubrick, Spielberg, Cameron) que consiguen insertar ideas originales y conceptos de carácter bien personal dentro de una súperproducción. En un mundo lleno de remakes, secuelas y cine prefabricado, esto es algo que hay que festejar y disfrutar. Una película destinada a ser un clásico.
    Seguir leyendo...
  • Carancho
    Carancho
    Ojo al parche
    Sosa es un abogado de accidentes de tránsito; Luján es una médica que por las noches recorre la ciudad en ambulancia asistiendo a víctimas de accidentes. En medio de un ambiente sombrío, lleno de desesperanza y corrupción, inician una relación difícil y con destino incierto. Las “relaciones peligrosas” que Sosa ha sabido conseguir pondrán en riesgo no sólo su romance, sino la vida de ambos.
    Es saludable contar en Argentina con realizadores como Pablo Trapero, un tipo que a esta altura posee sobre sus espaldas un cuerpo de trabajo que lo ubica entre los directores más destacados y confiables de nuestro medio. Desde aquella Mundo Grúa (1999) hasta la actualidad, Trapero ha demostrado un crecimiento y una evolución permanentes, escapándose de esa generación de cineastas argentinos que basaban su propuesta en la sencillez pero que demostraban muchas veces no tener mucho para contar.

    Trapero logra con Carancho un film con gran nervio, valiéndose para esto de una permanente cámara en mano. Y si bien la estética termina siendo muy natural, lo cierto es que se nota un trabajo muy importante de puesta en escena. Hay largas tomas sin cortes de edición que, evidentemente, son el producto de una detallada planificación. Más allá de las diferencias entre los dos filmes, un par de tomas continuas me hicieron acordar a Niños del Hombre, tanto por el uso de la cámara en mano como por el realismo que transmiten.
    Darín aporta su habitual solvencia, en un papel ya característico en su carrera: el de un tipo esencialmente bueno pero al que la vida y el entorno lo han ido llevando hacia el lado oscuro. Martina Gusmán también cumple una buena labor, aunque su estilo de actuación (acorde al del director, quien es a la vez su esposo) tiene un perfil más bajo que el de Darín, por lo que a veces su figura empalidece al lado de la de él.

    A nivel “revelatorio” la peli no aporta mucho, ya que el submundo de las ambulancias, los accidentes y la noche han sido bastante cubiertos por variados programas de televisión en los últimos años (E24, Policías en acción, etc). Pero sí utiliza de manera eficaz ese universo al servicio de la historia de sus protagonistas.
    Una película muy recomendable. Eso sí, oscura y deprimente. Pero muy bien hecha, que es lo que en definitiva importa.
    Seguir leyendo...
  • Contactos de cuarto tipo
    The fourth kind aborda la temática de las abducciones extraterrestres. Y si bien lo hace desde un costado interesante, que bucea en el drama vivido por aquellos que sufren estas supuestas experiencias, el estilo y la forma elegidos para contarlo no lograron en mí ningún impacto, y toda la experiencia me resultó más aburrida que aterradora.
    La peli cuenta lo sucedido a la dra. Tyler, una psicóloga investigadora que acaba de sufrir la muerte de su esposo (también investigador) y que descubre de a poco que algo extraño está sucediento con algunos habitantes de Nome, pequeño poblado de Alaska. Extrañas visiones nocturnas compartidas por varios pacientes le irán dando la pauta de que el tema va más allá de la mera psiquis, y también irá entendiendo que lo sucedido la involucra mucho más de lo que creía. O de lo que querría.

    El cuarto tipo es un film ¿de terror, de ciencia ficción, dramático, de investigación? Es una mezcla, en realidad... Es un film que se vale de ese recurso tan habitual hoy en día de usar supuestas filmaciones reales para dar veracidad a lo sucedido. La diferencia en este caso con películas como Blairwitch, Rec o Actividad paranormal es que ésta se presenta como una investigación que combina dramatizaciones sobre los sucesos (con Milla Jovovich como la protagonista) con supuestas entrevistas, filmaciones y audios reales. Por ejemplo, en varios momentos la pantalla está dividida y vemos, simultáneamente, la escena actuada y las filmaciones en video (supuestamente reales) tomadas por la investigadora. En mi caso, este estilo no funcionó. De hecho, me recordó a esos programas que dan canales como Infinito y Discovery. Sólo que durando más de una hora y media. Y el suspenso que me generó fue mínimo. Cualquier capítulo de los Expedientes X lo supera ampliamente en ese sentido.

    El cuarto tipo es un film ¿de terror, de ciencia ficción, dramático, de investigación? Es una mezcla, en realidad... Es un film que se vale de ese recurso tan habitual hoy en día de usar supuestas filmaciones reales para dar veracidad a lo sucedido. La diferencia en este caso con películas como Blairwitch, Rec o Actividad paranormal es que ésta se presenta como una investigación que combina dramatizaciones sobre los sucesos (con Milla Jovovich como la protagonista) con supuestas entrevistas, filmaciones y audios reales. Por ejemplo, en varios momentos la pantalla está dividida y vemos, simultáneamente, la escena actuada y las filmaciones en video (supuestamente reales) tomadas por la investigadora. En mi caso, este estilo no funcionó. De hecho, me recordó a esos programas que dan canales como Infinito y Discovery. Sólo que durando más de una hora y media. Y el suspenso que me generó fue mínimo. Cualquier capítulo de los Expedientes X lo supera ampliamente en ese sentido.
    Seguir leyendo...
  • Un sueño posible
    Un sueño posible
    Ojo al parche
    Es oportuno hablar de esta película justo después de Crazy heart, porque la comparación es más que pertinente. Mientras que aquella se destaca por su naturalidad y realismo, ésta lo hace por su historia forzada, edulcorada y poco creíble. Algo realmente irónico, pensando en que está basada en una historia real.
    The blind side cuenta la historia de Michael Oher, un joven negro de orígenes muy humildes que llega a un colegio privado gracias a sus capacidades deportivas. Con un físico de grandes proporciones, Michael es un chico extremadamente introvertido, con aparentes pocas luces, al que todos miran como un bicho raro. Pero todo cambia cuando Leigh Anne Tuohy, una mujer de clase acomodada y madre de dos alumnos del mismo colegio, al darse cuenta que Big Mike (tal como todos le dicen) no tiene dónde dormir, lo invita a quedarse en su casa. Lo que sigue, es la historia de cómo esta mujer tomó a este joven bajo su tutela, integrándolo a su familia y ayudándolo a progresar en su carrera deportiva.

    Tengo que decir que en ningún momento la historia logró atraparme. Me pareció que su desarrollo es lento y sus personajes poco interesantes. La forma en que esta mujer adoptó a este chico, y la manera en que su familia lo aceptó, me pareció muy artificial. Que todo esto esté basado en una historia real no significa que el film sea necesariamente realista... Como dije, todo me sonó muy calculado, muy prefabricado. Ahora vamos a lo más publicitado de esta película, que es la actuación de Sandra Bullock. Es cierto que como Leigh Anne, la testadura y llamativa sureña de clase alta, Bullock logra un buen trabajo que sale de su registro habitual. Pero no es más que eso: un change of pace, como dicen los yanquis. O sea, es una performance interesante y distinta para alguien como Sandra Bullock, pero no me pareció digna de un Oscar, realmente. No puedo dejar de emparentar este premio con el otorgado a Julia Roberts por Erin Brokovich, otra actuación que fue exageradamente laureada. En el caso de Blind side también ocurre que el elenco que rodea a Bullock tiene el carisma de una babosa, lo cual la hace destacarse más. Comenzando por el novato Quinton Aaron como Michael (ok, el personaje es así, pero eso no quita que no sea un embole mirarlo), y pasando por el cantante country Tim McGraw en el papel del acaudalado esposo de Leigh Anne.

    En fin. La verdad que no tengo mucho más que decir de esta película que, queda claro, me gusto muy poco. Está todo bien con las historia de vida y superación personal, pero cuando los hilos se ven mucho, se pierde un poco la gracia.
    Seguir leyendo...
  • Loco corazón
    Loco corazón
    Ojo al parche
    Muchos han señalado, en ese afán por querer siempre comparar, que esta película era El luchador de este año. Y lo cierto es que la comparación no es del todo caprichosa. Como en aquel film de Darren Aronofsky, aquí tenemos un personaje en decadencia que alguna vez fue el mejor en lo suyo, pero que ahora sólo es apreciado por sus pocos y leales fans. Y, como en ese film, la cinta no tendría razón de ser si no fuera por su actuación central. Así como en El luchador Mickey Rourke cargaba sobre sus espaldas el peso de la película, entregando una actuación que lo puso nuevamanente en los primeros planos, aquí Jeff Bridges es quien se carga la película. Aunque en su caso, a diferencia de Rourke, lo suyo es una continuidad en lo que ha sido una carrera casi intachable.
    Bad Blake es una leyenda de la música country que, ya lejos de sus mejores años, recorre las rutas de USA para tocar en pequeños bares de pueblos perdidos. Para hacer que su existencia sea más llevadera, se entrega a la bebida las 24 horas del día, por lo que sus actuaciones a veces terminan antes de lo previsto. Además, tiene que aguantar ver cómo Tommy Sweet, un joven al cual él le abrió el camino de la música country, es hoy la máxima estrella del género. En uno de sus viajes, en la ciudad de Santa Fé, Bad conoce a una joven reportera (Maggie Gyllenhaal), madre soltera, con la que empezará una relación. Pero la adicción de Bad a la bebida será un obstáculo difícil de superar para ambos.

    Lo primero que hay que decir de este film es que no tiene muchas cosas originales para contar. Creo que cualquiera que haya leído las líneas previas notará que es una historia que les suena familiar. Pero lo mejor que tiene la película es, justamente, todo lo que no es: melodramática, efectista, exagerada. Esto sin dudas es en gran parte gracias a Bridges, quien tiene una forma de actuar tan natural que jamás da la impresión de estar, justamente, actuando. Con un look que hace acordar mucho a Kris Kristofferson, Bridges entrega una imagen completa de este músico acabado. Lo que vemos en pantalla no es un personaje, sino una persona. Si Bridges merecía o no el Oscar por este trabajo es un tema debatible (como con todos los premios). Si vamos al caso, este actor ha entregado actuaciones de similar calidad a ésta varias veces. Pero digamos que el hecho de que Jeff Bridges finalmente tenga un Oscar en su repisa no es para nada injusto.

    La película se puede ver, aunque como dije no presentará ninguna sorpresa, y es muy posible que más de uno se aburra con la historia. Dependerá de su estado de ánimo y de la conexión que sienta con este solitario personaje que ha alejado sistemáticamente a sus seres queridos. Aquellos que aprecien también el valor de un actor con todas las letras, tendrán mucho para disfrutar. Y si les gusta la música country (cosa extraña en nuestro país), la banda de sonido es muy buena. Y Bridges canta realmente bien, por si le faltaba algo.
    Seguir leyendo...
  • Un maldito policía en Nueva Orleans
    "Qué difícil se me hace", decía Alejandro Lerner. Y a mí también se me hace difícil, pero no cargar el equipaje, sino aguantar a Nicolas Cage. Actor propenso a la exageración y a actuar en películas pedorras, pero que posee una indudable intensidad y, si es bien dirigido, la capacidad de crear personajes distintos. Y este es el caso de Bad Lieutenant: port of call - New Orleans, film en el que la típica pose exacerbada de Cage tiene una legítima razón de ser.
    Terence McDonagh es un policía de New Orleans que vive al límite. Si bien su carrera policíaca va en ascenso, su vida personal es bastante tumultuosa. Adicto a la cocaína (o a cualquier droga que caiga en sus manos), apostador empedernido, con una lesión en la espalda que le causa dolor crónico, de "novio" con una prostituta con clientes poderosos, hijo de un padre alcóholico, y varios etcéteras más... Un día McDonagh recibe el caso de una familia de inmigrantes senegaleses masacrados en su hogar, lo que lo llevará a investigar a un narco local que sería el supuesto asesino. Pero lo cierto es que la investigación en sí no es lo más importante del film, sino todo lo que pasa alrededor de la vida de este policía.

    Para quienes crean que esta es una especie de remake o continuación del Bad lieutenant de Abel Ferrara con Harvey Keitel, les aclaro que no. El único punto en común entre ambos filmes (además del título) es que su protagonista es un policía adicto y corrupto. Pero mientras que aquella era una película dramática y oscura, cargada de culpa, esta es más bizarra, con un rebuscado sentido del humor y carente del pesado intento de redención por parte de su personaje central. Que tengan el mismo título se debe a que ambos filmes son de los mismos productores, y quisieron sacar provecho de esto. Pero es una lástima, en mi opinión, ya que le quita cierta entidad a este film que tiene sus méritos por derecho propio.
    La historia comienza en la New Orleans post Katrina. Una ciudad arrasada, casi en ruinas. Y aunque la película no hace tanto hincapié en la situación de la ciudad, sí utiliza este deprimente escenario como fondo de su relato. McDonagh, al igual que la ciudad, está bastante deshecho. Tolerando una lesión de espalda que le obliga a tomar calmantes de por vida, y que le hace caminar ligeramente torcido, se comprometerá primero de manera casi personal con la investigación, hasta que las caóticas circunstancias de su vida privada vayan desviando su camino cada vez más.

    Debo aclarar que Bad lieutenant es una película bastante extraña, con un estilo muy personal. Su director es Werner Herzog, casi mítico realizador alemán reconocido, entre otras cosas, por sus filmes con Klaus Kinski, actor que estaba mucho más chiflado que Cage. La peli, que podría definirse como un drama policial, por momentos se convierte en una comedia muy oscura, y que requiere de un sentido del humor particular para ser disfrutada. Especialmente cómicas son las formas en las que Cage trata de hacerse de toda la droga que pase ante sus ojos. O sea, si bien la historia es deprimente y sórdida, la película nunca nos hace sentir tristes con lo visto. Pero no se vale para esto de un humor cool a lo Tarantino. En ese sentido es más bizarra. Y de hecho tiene un par de escenas que simplemente se pueden calificar de "extrañas", como las tomas de las iguanas...
    Creo que el disfrute de la película va a pasar mucho por la tolerancia que se tenga de Cage, quien aparece prácticamente todo el tiempo. Como dije, es un actor que soporto poco, pero en este caso su estilo de actuación concuerda con el tono del film. Y si bien hay momentos donde se va un poco de mambo, su actuación es intensa y, como señalé, divertida. Pero ojo, hay que bancárselo... También es bueno el aporte de Eva Mendes como su novia, además del colorido reparto.

    Bad lieutenant es un film inusual, por momentos desconcertante, pero siempre interesante. Y que sirve para recordar que Nicolas Cage, bajo las circunstancias correctas, puede rendir mucho. Ya lo había demostrado en Leaving Las Vegas (1995) y Adaptation (2002). ¿Será sólo cada siete años que el tipo hace cosas interesantes? Bueno, veremos qué hace en el 2016. Entretanto, seguramente hará 4 ó 5 pelis con Michael Bay. Él, como el personaje, también tiene que pagar varias deudas, parece.
    Seguir leyendo...
  • Al filo de la oscuridad
    Parece mentira, pero hacía ocho años que Mel Gibson no protagonizaba un film (Señales, 2002). Desde entonces, dirigió dos películas y se vio envuelto en algunos escándalos que modificaron la percepción que parte del público tenía de él. Dejó de ser una de las estrellas más queridas mundialmente para convertirse en un director de cine polémico pero valioso, cuyos problemas personales y desafortunadas expresiones ideológicas empañaron su trabajo artístico. Pero dicen que el tiempo cura las heridas, y Mel decidió que era el momento de volver a la pantalla. Si de hecho lo era, no lo sé. De lo que sí estoy bastante seguro es de que el film elegido para su regreso no fue el más feliz. No por su temática, sino por su calidad.
    En Edge of darkness Gibson es Thomas Craven, un policía veterano que recibe la visita de su única hija, de 24 años, quien vive en otra ciudad. Pero, a las pocas horas de arribada, ella es asesinada brutalmente en la puerta de la casa de su padre. Lo que sigue es la investigación que comenzará Craven para encontrar a los responsables del crimen y para descubrir los motivos que se esconden detrás del asesinato.

    Para empezar, les quiero sacar las ilusiones a quienes esperen una película de venganza violenta y acción frenética en la onda de Búsqueda implacable. En aquella, Liam Neeson interpretaba a un ex agente especial cuya hija era secuestrada en Francia por tratantes de blancas. Y el tipo usaba todos sus métodos y recursos, que incluían más que nada la violencia, para encontrarla. Aquí es distinto. El personaje de Gibson es alguien con una indudable sed de venganza, pero que inicia una investigación de tipo policíaca, siguiendo pistas y entrevistando por cuenta propia a los allegados a su hija. Si bien hay un par de escenas de acción, la película va más por el lado del drama, la intriga y la denuncia (la empresa para la que trabajaba la chica se dedica a la investigación nuclear y tiene dudosas conexiones con el gobierno). Desde ya, que el film vaya por ese lado no tendría nada de malo si no fuera porque en casi ningún momento logró interesarme. En este sentido, las "culpas" las comparten el guión, la dirección y el protagonista.
    La película está basada en una laureada miniserie inglesa de tv de los años 80. No vi esa serie, también dirigida por Martin Campbell, pero imagino que era mucho mejor que la película. Aquí, Campbell (responsable de la excelente Casino Royale) no logra generar un vínculo muy sólido entre Craven y su hija como para que nos enganchemos con la historia desde el comienzo. A los diez minutos de película la chica ya está muerta, y lo que sigue no ayuda mucho para que nos interesemos. El recurso de Gibson teniendo intercambios imaginarios con su hija, especialmente de pequeña, conmigo al menos no funcionó. Y la trama alrededor de las causas del asesinato no me intrigó mucho.

    Tampoco ayuda el protagonista. Volviendo a la comparación con Búsqueda implacable (que igualmente no es un peli que me haya encantado), allí el principal era Liam Neeson, un actor excelente que da profundidad y credibilidad a sus personajes. Gibson, en cambio, es menos dúctil. Y en este caso en particular su actuación me pareció más floja que nunca. Es una percepción mía, pero no logró transmitirme casi nada. Y eso que hablamos de un personaje que perdió a su única hija, así que hay bastante para transmitir. Otra cosa, rara: no sé si era la copia en que vi la peli (era una función para prensa, así que era de buena calidad) pero la voz de Mel me sonaba muy nasal. ¿Será a propósito para el personaje? ¿Serán los años? ¿Estará viejito herr Mel? Qué se yo... Como dije: raro.
    La película tiene algunos momentos en que levanta, pero son pocos. Entre esos momentos están los que aparece Ray Winstone, ese gran actor británico que aquí hace de Jedburgh, un especialista en seguridad que trabaja para el gobierno de USA, cuya tarea es la de "limpiar" los platos sucios y atar los cabos sueltos. Y que logra una relación especial con Craven. En las escenas en las que aparece Winstone, que lamentablemente no son muchas, la calidad del film se eleva. Incluso la actuación de Gibson mejora a su lado... Otro buen actor, desperdiciado, es Danny Huston, quien hace del capo de la empresa. Un típico malvado corporativo.

    En fin, nada nuevo bajo el sol. Para padres vengativos, recomiendo ver The Limey, muy buen film de Steven Soderbergh con Terence Stamp. En cuanto a Gibson, creo que ha demostrado ser un director muy interesante. Y creo también que una buena parte del público no tiene ganas de verle mucho la cara. Y que el carisma que alguna vez tuvo ya no funciona tanto. Tal vez en los años venideros, Gibson reconozca esta situación y se dedique a lo que mejor hace. Atrás de cámaras. Y lejos de los micrófonos.
    Seguir leyendo...
  • Vivir al límite
    Vivir al límite
    Ojo al parche
    Ah, el difícil arte de criticar… ¿Cómo hago para explicarles que la película más elogiada del año en USA (ver aquí), a la cual muchos especialistas norteamericanos señalan como una de las mejores de la última década, y que acaba de ser nominada a 9 premios Oscar me haya decepcionado? Es fácil, en realidad. Esto es cine, y todos tenemos la razón a la hora de opinar. El arte, realmente, no puede cuantificarse (por ello estoy pensando en dejar de lado mis queridos “Damiancitos”). En la mayoría de los casos, las causas que llevan a que alguien aprecie más o menos una obra son difíciles de explicar, porque están relacionadas a lo emocional. Aunque también muchas veces hay motivos racionales e ideológicos que entran en juego. Creo que este es el caso.
    The hurt locker narra el día a día de un escuadrón del ejército norteamericano especializado en desactivar explosivos. El film sucede en Irak, aunque la película no se ocupa de hacer referencias muy específicas sobre el conflicto en sí. El protagonista principal es el sargento William James (Jeremy Renner), un arriesgado especialista que constantemente parece desafiar lo que el sentido común, e incluso las reglas del ejército, dictan. Esto hace que sus dos nuevos compañeros (en realidad James se suma al escuadrón en reemplazo de otro especialista), lo vean con recelo y hasta como una posible amenaza. Así, los días irán pasando de misión en misión, cada una más estresante que la anterior.

    Antes que nada, quiero dejar en claro que la película no me pareció “mala”. Al contrario, creo que posee altos valores de producción. La dirección de Kathryn Bigelow es realmente tensionante. Logra poner al espectador en la piel de los soldados en medio de un escenario hostil en el que nunca se sabe quién es aliado y quién enemigo. Mucha cámara en mano, mucho vértigo, mucho impacto visual. Dado este estilo de filmación, es también de elogiar el trabajo de Renner, quien logra una intensa actuación a base de actitudes, gestos y reacciones en situaciones en las que se toman decisiones de vida o muerte en cuestión de segundos. En realidad, todo el elenco brinda buenos trabajos. Y, desde ya, todos los aspectos técnicos del film (sonido, edición, fotografía) son excepcionales.
    Ahora bien, vayamos a lo que a mí (lo subrayo porque me parece importante) me ocurrió con el film. Primero, me costó mucho identificarme con los protagonistas. Entiendo que un norteamericano sienta empatía con estos soldados que arriesgan su vida a miles de kilómetros de su hogar. Pero yo no puedo evitar sentir cierto rechazo hacia estos tipos vestidos de verde apuntando sus armas y gritándole a cualquier civil iraquí que les parezca sospechoso. Entiendo la naturaleza peligrosa de la situación, pero desde el vamos no puedo dejar de lado mi percepción de los hechos. Además, el personaje de James llega al colmo de lo temerario, y sus actitudes nunca terminaron de tener para mí una explicación satisfactoria.

    La película no emite juicios de valor acerca del conflicto (esto no es inherentemente malo). De hecho, parece estar interesada en un enfoque más general sobre la naturaleza humana, la cual hace que a veces realicemos acciones que van más allá de cualquier lógica. De allí que el film comience con la frase “La guerra es una droga”. El propósito de la película es, entonces, meternos en un mundo en el que los hombres actúan siguiendo su necesidad de adrenalina, y no su raciocinio. Esto no deja se ser interesante, y la película realmente hace justicia a esta adrenalina, pero yo no pude dejar de sentirme alejado emocionalmente de esta idea y del protagonista. Por ello, sin importar lo bien dirigido que esté el film ni lo bien que esté Renner en su papel, no logré que la historia se meta bajo mi piel.
    Por otro lado, el guión está estructurado a través de lo que ocurre en distintos días. Así, se podría dividir la trama en cada una de las situaciones que los protagonistas deben atravesar. Todas situaciones ejecutadas de manera experta, como dije. Pero que tampoco me ayudaron a que dramáticamente el film me aportara mucho ni fuera creciendo con el paso de los minutos. Para colmo, el único momento en que los tres hombres generan una especie de vínculo personal, lo hacen totalmente borrachos y comportándose como el típico soldado americano: jugando a darse trompadas. Para alguien que aborrece las doctrinas (religiosas o militares) este tipo de comportamientos me parecen ridículos, así que tampoco hubo afinidad por ese lado.

    En fin. Sinceramente, le pongo puntuación al film porque lo tengo como costumbre, pero hace rato que me vengo replanteando esto de dar puntajes. Creo que le da al comentario un anclaje que tal vez no sea del todo ilustrativo. En este caso, con mi reseña quise dejar bien en claro las causas que llevaron a que yo no pudiera disfrutar de esta película como sus niveles de realización ameritarían. No tengo dudas que muchísima gente va a poder apreciar la adrenalina que el film tan bien transmite. Y me parece fantástico que así sea. Y ojo que yo soy uno de los primeros en defender este tipo de cine. Pero en este caso, algo me pasó. Algo me alejó. Espero que les haya quedado claro qué fue, para que cuando vean la película no se pregunten “¿Cómo mierda no le gustó a Damián este peliculón?” Simple. Esto es cine, queridos amigos. Y todos tenemos la razón.
    Seguir leyendo...
  • Invictus
    Invictus
    Ojo al parche
    A esta altura discutir las capacidades y cualidades de Clint Eastwood como realizador es casi ridículo. Sus señas particulares como director de cine son tan claras que no tiene sentido criticarle sus supuestas faltas ya que son justamente ellas las que forman parte de su estilo único.
    Invictus relata la forma en la que el flamante presidente Nelson Mandela intentó unificar a través del rugby a una Sudáfrica dividida. La alicaída selección nacional, conocida como Springboks, era el emblema de la Sudáfrica blanca. El deporte negro, en cambio, era el fútbol. La gente de color incluso hacía fuerza en contra de los Springboks en los partidos. Pero Mandela entendió que para lograr el seguimiento de la minoría blanca era indispensable que él demostrara su apoyo incondicional a la selección, más estando a las puertas de la copa mundial que estaba por desarrollarse justamente en su país, en 1995. Con esta actitud, Mandela buscaba también lograr que los negros siguieran su ejemplo y dejaran de lado el rencor hacia aquellos blancos que los habían oprimido tantos años. Para que este plan tuviera el mayor de los efectos, era necesario que los Springboks ganasen la competencia, algo que era bastante dudoso dado el pobre presente de la selección. Pero Mandela puso todas sus energías en contagiar su entusiasmo a los jugadores, en especial al capitán del equipo, en pos de lograr este objetivo.

    Como dije, Eastwood es un director que tiene características propias muy marcadas que ya forman parte de su estilo, si bien son rasgos que más de uno podría criticarle. La simplificación de los conflictos es uno de ellos. Aquí, reduce toda la problemática sudafricana a la resolución de una contienda deportiva. Si bien la peli está basada en una historia real, parece improbable que blancos y negros llegasen a olvidar aquello que los dividiera sólo gracias al rugby. Son diferencias culturales y políticas muy grandes, y que sin dudas llevaron al derramamiento de mucha sangre, como para que se limasen tan fácilmente. La película se esfuerza en mostrar a Mandela como un ser magnánimo, que a pesar de haber sufrido años de encierro, entiende que para mirar hacia el futuro debe perdonar el pasado. Un concepto más que discutible, sin dudas. Pero uno que tal vez haya sido realmente impulsado por la naturaleza conciliadora de Mandela, aunque aquí el personaje aparezca por momentos exageradamente idealizado.
    El tema de la utilización del deporte como medio de unión nacional también es digno de ser discutido. No sólo por la simplificación que implica, sino porque el deporte ha sido históricamente utilizado por los gobiernos de turno para manejar los humores del pueblo. Y si bien en este caso el objetivo es noble, no deja de ser una concepción polémica: el manejo de un juego para dirigir, o distraer, la realidad de un país.
    Pero, si uno deja de lado toda la disquisición ideológica, se encontrará con los otros rasgos propios de Eastwood que lo hacen tan valioso como realizador. La forma en que Clint lleva sus películas es genial desde lo narrativo. Desde un principio sabemos hacia dónde va la historia, cuál es el conflicto principal, cuáles los intereses de cada personaje. Y en ningún momento el film se desvía de su firme andar hacia su conclusión.

    Las actuaciones son todo lo buenas que uno podría esperar. Morgan Freeman le otorga a su Mandela toda la presencia, serenidad y porte a los que nos tiene acostumbrados. Es otra perfecta entrega de uno de los grandes actores de los últimos años. Matt Damon, ensanchado físicamente para este film, da una muy correcta actuación como Francois Pienaar, el capitán del equipo, quien a pesar de venir de una crianza típicamente racista, cae subyugado por la convocatoria de Mandela y se encolumnará como el símbolo de la causa impulsada por el presidente.
    En conclusión, aquellos que decidan que el estilo de Eastwood es criticable (situaciones simplificadas, personajes secundarios unidimensionales, lugares comunes) tendrán aquí bastante para sentirse molestos. Por el contrario, quienes valoren la maestría narrativa de Clint, van a disfrutar de un film irreprochable en ese sentido. Digamos que yo estoy a mitad de camino… Pero, por otro lado, es difícil atacar a una película que tiene tan buenas intenciones y que busca transmitir un mensaje realmente positivo. Tal vez los medios de Eastwood no sean los ideales, pero el tipo lo hace con el corazón. Así que dejémoslo a Clint un poco tranquilo. No cualquiera sigue filmando con esta energía a los ochenta pirulos. Eso hay que valorarlo.
    Seguir leyendo...
  • Tierra de zombies
    Tierra de zombies
    Ojo al parche
    Admito que en los últimos años me he vuelto bastante adepto a las historias de zombies. No sé realmente el motivo. Tal vez deba hablarlo con mi analista... Lo cierto es que el cine le sigue encontrando vueltas de tuerca a este subgénero. Y eso me pone contento. Zombieland, con su original enfoque y retorcido sentido del humor, es una clara muestra.
    El protagonista de la historia es Columbus (Jesse Eisenberg), un joven timorato que, gracias a su estricto código de reglas, consigue sobrevivir en un mundo apestado por zombies. Un día se cruza en su camino Tallahassee (Woody Harrelson) un tipo recio y solitario que, medio a regañadientes, acepta la compañía del joven. Ambos luego se encontrarán con un par de chicas (la ascendente Emma Stone y la Little Miss Sunshine Abigail Breslin) que son menos inocentes de lo que parecen. En suma, se conforma el típico grupo desparejo de esta clase de films. Personajes que primero desconfían los unos de los otros, pero que luego se van conociendo y estimando. Lo que sigue es el recorrido que realizan para llegar a un supuesto lugar seguro, libre de mutantes. Desde ya, en el camino irán encontrando problemas varios.

    Como se verá, no hay nada en la historia que parezca muy original. Pero lo que hace de Zombieland una experiencia tan entretenida es el modo en que está narrada. Ya desde el principio la peli es diferente, con Columbus contando en off sus reglas esenciales para sobrevivir en un mundo de zombies. Reglas que hacen hincapié en algunos tópicos básicos de este subgénero, pero de una forma muy original. La película es una comedia de terror, aunque miedo sea lo que menos cause. Tal vez no posea el ingenio ni sutileza de Shaun of the dead, pero tiene un humor más salvaje (lo que es lógico, siendo aquella inglesa y ésta yanqui). Y tiene a un Woody Harrelson en plenitud, componiendo a uno de esos brutos simpáticos que tan bien le salen. Y posee un gran cameo que, si bien ya lo deschavaron en varios medios, prefiero no develar. Además, tiene algo que me gusta de las películas de zombies, y es que no se busca explicar las causas de lo que sucede. Sólo sabemos que el mundo está lleno de zombies. Punto. Y mucho menos busca reflexiones ni analogías con el mundo real, con la política, con la sociedad... Es una película que juega con el género, nada más. Ni nada menos. Ah, y es cortita.

    Zombieland no será extraordinaria, pero está buena. Una justa mezcla de humor, tripas y sangre. Y parece que ya está en camino la continuación. Así que los fanáticos de los fiambres vivientes seguiremos disfrutando. ¡Larga vida a los muertos!
    Seguir leyendo...
  • Criatura de la noche
    Hay películas a las que es injusto etiquetar o incluir dentro de un género. La sueca Let the right one in (título en inglés con el que se comercializó mundialmente) es un claro ejemplo. Porque si habláramos de ella simplemente como "una de vampiros" no sólo estaríamos dando un indicador muy vago sobre la trama, sino que estaríamos dejando de lado sus aspectos más importantes.
    Oskar es un chico de 12 años, solitario y retraído, blanco favorito del grupo de compañeros pendencieros del colegio. Hijo de padres separados, vive con su madre en un frío complejo de edificios. Un día (o una noche, mejor dicho) llega a su barrio Elin, una enigmática chica de la cual paulatinamente se va haciendo amigo. La niña en cuestión resulta ser un vampiro, pero su existencia no es muy diferente de la de Oskar. Ambos son seres que se sienten extraños en medio del mundo que les toca vivir. Y que sufren por ello. Así, irán formando un inusual vínculo, dándose fuerzas mutuamente para salir adelante.

    Como dije, sería engañoso enmarcar a este film dentro del subgénero de vampiros. Incluso sería erróneo considerarlo dentro del género de terror. Su tema central es la soledad, y la posibilidad de encontrar a alguien que nos haga sentir queridos. Que nos haga sentir "humanos", paradójicamente. No importa que sean chicos de 12 años, y que uno sea un vampiro. Eso es casi secundario. De hecho, y si bien la película tiene unos climas formidables, es difícil que el espectador sienta miedo en algún momento. Lo que predomina en la cinta es un sentimiento de melancolía y soledad.
    El ritmo del film es moroso. Así que aquellos que busquen algo en la línea de Crepúsculo, se van a aburrir de lo lindo. Creo que su estreno local intentó un poco subirse a la estela de Nueva Luna, aunque dada la sideral diferencia entre ambas propuestas cinematográficas, se trató de una estrategia con un basamento meramente comercial. Este film está a años luz de esos adolescentes de póster. Es una historia de personajes oscuros, sin carisma ni atractivos físicos. Pero con alma... Por suerte, hay películas para las que la palabra marketing no entra en la ecuación.
    Seguir leyendo...
  • 500 días con ella
    500 días con ella
    Ojo al parche
    Entre todas las comedias románticas insulsas y prefabricadas que vienen de USA, cada tanto, aparecen algunas que marcan la diferencia. Cuando Harry conoció a Sally, Alta Fidelidad y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos son muestras de que se nos puede contar una historia de amor de manera distinta. (500) days of Summer tal vez no esté a la altura de las nombradas, pero es una comedia romántica que se destaca por la originalidad con la que está planteada y narrada. Y si bien su historia central no cuenta nada nuevo, el modo en que disecciona los sinsabores de una relación amorosa y las observaciones que hace sobre sus idas y vueltas la ponen en un plano diferente.
    Desde el comienzo el film nos aclara que veremos una historia de chico-conoce-chica, pero no una historia de amor. De hecho, es más una historia de sufrimiento que de amor (aunque ambas cosas van de la mano). Tom es un pibe tímido que un día conoce a Summer, la nueva empleada de la empresa de tarjetas en la que trabaja. Primero atraído por la apariencia física, Tom hará todo lo posible por llamar su atención. Cuando finalmente lo logra, descubre que ella es más que una cara bonita y, a pesar de que Summer le advierte desde un principio que no quiere meterse en una relación seria, Tom no podrá evitar engancharse con esta chica que parece ideal para él. Desde allí veremos el devenir de su relación, pero no cronológicamente, sino yendo y viniendo en el transcurso de los 500 días del título.

    Lo mejor de la película está en ese modo de encarar una historia de manera no lineal, lo que logra hacer más interesante algo que de otra forma tal vez no lo sería tanto. Este recurso permite contraponer de manera original las distintas etapas de la relación, dando lugar a algunas conclusiones valiosas e infrecuentes. Además el film nos muestra el crecimiento de su protagonista masculino, quien deja atrás la incomprensión y el despecho cuando logra hacer un análisis de su propia conducta y descubre que, a veces, sólo vemos lo que queremos ver.
    Si hay que marcarle a la película una flaqueza es que no vaya mucho más allá de su eficaz narración. O sea, es más interesante el "cómo" que el "qué". Además, por momentos el film da la sensación de creerse más cool y simpático de lo que realmente es (la narración en off no me cerró del todo). Y la utilización de músicos indies o de culto, no sólo en la banda de sonido sino también como referentes de los protagonistas (por ejemplo, The Smiths), a esta altura ya es una especie de lugar común del cine independiente norteamericano. Pero más allá de estas observaciones, hay que concluir que el novedoso enfoque y las situaciones que el film plantea permiten mantener el interés, dejando un saldo más que positivo.

    Las actuaciones de los protagonistas son irreprochables. Joseph Gordon-Levitt lleva el mayor peso emocional de la trama, ya que su personaje es quien está sentimentalmente más comprometido con la relación. El joven actor (ya un veterano a sus 28 años) transmite con absoluta credibilidad las distintas situaciones emocionales que atraviesa su personaje (alegría, confusión, desazón, aceptación). Zooey Deschanel tiene menos posibilidades de lucirse, mayormente porque el film no está tan interesado en mostrarnos su interior (la perspectiva principal del relato es la de Tom). Pero Deschanel consigue que Summer sea un personaje interesante gracias a su simpatía, su inherente inteligencia y su peculiar carisma.
    En conclusión, (500) days of Summer es una comedia muy recomendable, en la que el plato que se nos entrega es mucho más sorprendente por su presentación que por sus ingredientes. Pero cuyo gusto se queda con nosotros un buen rato. Tal vez sea un gusto un poco más amargo que el de muchas comedias románticas, pero es más interesante y, en definitiva, realista. Porque aquel que no sepa que el amor es el más agridulce de los platos, que se vaya enterando. Esa es una lección que todos los Tom del mundo ya tenemos bien aprendida.
    Seguir leyendo...
Ahorr con Hoyts
CONCURSO: LOS PADRINOS DE LA BODA