Tarzán

Crítica de Rolando Gallego - EscribiendoCine

El rey de la selva está de vuelta

Dicen que siempre es necesario poner al día historias que con mejor o peor suerte han resultado y atrapado a diferentes generaciones. Los productores de Tarzán (2013) saben que en la obra de Edgar Rice Burroughs se esconde una de las aventuras épicas más atrapantes y que puede leerse una vez más con una impronta relacionada a la ecología y el rescate de valores dejados en uso.

Si bien está destinada para un público masculino infantil, el realizador alemán Reinhard Klooss sabe que aprovechando el 3D podrá contar con la incorporación de más miembros de la familia a la proyección y la modernización de la clásica estructura de fábula de la historia de Tarzán.

En esta oportunidad J.J Greystoke, un niño neoyorkino, acompañará a su padre científico (Greystoke) en la búsqueda de una misteriosa fuente de energía (la máxima) que hace siglos ha caído desde el espacio exterior en la selva africana. La historia hasta ese momento transcurre entre el idilio de la naturaleza y la incorporación de simios a la vida de los humanos quienes abruptamente deberán escapar cuando la misma “tierra” (al wncontrar la energía) los expulse del lugar. Luego que el helicóptero en el que intentaban huir los padres de J.J explota, una mona encuentra al niño (que se salva) y lo llevará a su cueva para criarlo como si fuese propio. El niño crecerá convirtiéndose en un mono más con habilidades animales y que esconderán su pasado humano, hasta que un día un jeep con un investigador (Porter, compañero de Greystoke) y su familia harán que sus instintos, y principalmente el amor (por Jane, una de las hijas del científico), nazcan y comiencen un camino para recuperar su verdadera identidad.

Reinhard Klooss va contrastando las imágenes generadas por ordenador (en algunos momentos muy logradas, por cierto) de la selva con las de la ciudad, principalmente cuando pasado el tiempo (diez años después) esa joven llamada Jane le solicite un inescrupuloso empresario (que se ha quedado con la corporación de J.J “Greystoke” y su familia) que la ayude en la preservación de la naturaleza.

La ambición del empresario por buscar nuevamente la misteriosa fuente de energía que hace años se esconde en la selva hará que el encuentro entre J.J (Tarzán) y Jane sea inevitable y el choque de culturas también. Porque Tarzán de a poco comenzará a recuperar su “humanidad” pero también deberá continuar luchando con el líder de los gorilas para poder mantener su lugar entre los animales.

Hay lianas, el característico grito del hombre mono y la selva como escenario, pero también está la puesta al día de una historia que evoluciona y sigue atrapando como en cada una de sus “actualizaciones”. La ecología será el vector de esta nueva versión destacando la importancia de proteger los ambientes naturales, algo que los niños tienen muy presente y que el director potencia con imágenes de gran belleza y que también moderniza acercando la historia de Tarzán a series televisivas como Lost de J.J. Abrahams en las que es más lo que se oculta que lo que se muestra.

Efectiva y entretenida, Tarzán atrapará por el dinamismo de las imágenes y un mensaje que invita a seguir respetando la naturaleza y valores como la amistad y el amor.