Sonríe

Crítica de Maximiliano Curcio - Revista Cultural Siete Artes

Sonríe, el miedo solo está en tu imaginación. Sean bienvenidos a un espacio en donde habitan los trastornos más perturbadores. El debut como director de Parker Finn, también autor del cortometraje (bajo una premisa similar a la presente) titulado “Laura Hasn’t Sleeped”, augura un futuro prometedor. Sorteando el devenir de uno de los géneros más transitados y remanidos, el presente material otorga un resultado satisfactorio, a ojos de una audiencia acostumbrada a efectos de lo más predecibles. “Sonríe” se abre camino merced a dos vertientes sólidamente desarrolladas: tenemos, por un lado, la clásica historia de terror, sustos y fantasmas, y, por otro, una narrativa paralela que abre el diálogo hacia temáticas referentes al duelo y al trauma. La protagonista lleva una vida marcada por estigmas que van más allá de la mera maldición. En la línea de la reciente “It Follows” (2014), el temor sobrenatural aflora. Rostros en plano y contraplano precisamente elaborados aumentan la tensión en esta alegoría sobre las enfermedades mentales, creadora de ritmos, imágenes y sonoridades que consiguen incomodar con efectividad. Diecisiete millones de dólares acaba siendo un módico presupuesto para una obra cuya calidad visual no nos dejará indiferentes. En la fractura psíquica se filtra la más recóndita inseguridad.