Showroom

Crítica de Samantha Schuster - Toma 5

La nueva película de Fernando Molnar que tiene como protagonista a Diego Peretti trata sobre un hombre desempleado que comienza a trabajar en un showroom, un local donde exhiben un ejemplo de departamentos de un edificio que se encuentra en construcción.
Básicamente la película gira en torno a la situación laboral y familiar del personaje de Diego Peretti, cómo el manejo de su economía repercute en la relación con su mujer y su hija.
Lo que más se destaca de “Showroom” es sin dudas la actuación de Diego Peretti, que sostiene la película casi él solo con sus expresiones y manifestaciones corporales. Si bien el resto del elenco se encuentra correcto y acompañan al protagonista, no sobresalen en la historia. Salvo por el personaje que interpreta Roberto Catarineu, que hace del tío rico de Peretti que lo ayuda a insertarse nuevamente en el mundo laboral, el resto de los personajes no son secundarios poderosos, carecen de fuerza.
Asimismo, la historia no presenta un gran dinamismo, ni fluye con tanta naturalidad. Por momentos se estanca y parecería no avanzar, se centra mucho en la rutina del protagonista, repitiendo ciertos patrones.
Un buen acierto fue no estirarla para que dure más de dos horas, como ocurre con algunas piezas cinematográficas, sino que se limitó a aproximadamente un hora, tiempo más que suficiente para contar la historia.
Por otro lado, el guión no tiene una gran profundidad, se centra únicamente en la premisa, sin presentar grandes sorpresas ni giros dramáticos pronunciados.
“Showroom” se encasilla en el género de comedia dramática y utiliza bien esos recursos, pero no los explota en profundidad. No logra la emoción del drama y a pesar de generar risas, tampoco son llevadas al extremo.
En síntesis, “Showroom” está sostenida prácticamente por su protagonista y seguramente la gente que se acerque a ver dicha película será principalmente para ver a Diego Peretti, quien nos entrega una muy buena actuación. Sin embargo, esto no alcanza para ser un film entretenido y ameno, sino que su historia carece de profundidad y dinamismo.

Samantha Schuster

El Prode de los Oscars