Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos

Crítica de Denise Pieniazek - Metacultura

Un superhéroe entre el Feng Shui y la cultura pop

Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos (Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings, 2021) es una nueva película del MCU (Marvel Cinematic Universe) que tiene la particularidad de tener un estreno comercial exclusivo en salas de cine y sin distribución en simultáneo en la plataforma de streaming Disney Plus, como se venía realizando desde la pandemia de coronavirus con otras producciones. Sorpresivamente Marvel Studios, de la mano del director y guionista Destin Daniel Cretton (Just Mercy, The Glass Castle, I Am Not a Hipster), logra un largometraje entretenido y sólido. Lejos de otros relatos del universo de superhéroes actuales, cuyos personajes carecen de profundidad psicológica, el sistema de personajes representado en Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es coherente, cada uno de sus integrantes posee un devenir y una lógica verosímil propia.

Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es la historia de origen del futuro Shang-Chi (conocido también en las historietas como Brother Hand y Master of Kung Fu), cuya primera aparición en los cómics de Marvel es de 1973 y su representación individual fue en 1983. El film es narrado según la estructura tradicional literaria del camino del héroe y su viaje de autoconocimiento. El joven Shaun/ Shang-Chi (interpretado por Simu Liu, quizás un poco falto de expresión facial a nivel actoral), quien lleva una vida ordinaria en Estados Unidos, debe retornar a China para encontrar a su hermana, tras temer de las actitudes peligrosas del progenitor. Su padre (encarnado sólidamente por el consagrado Tony Chiu-Wai Leung), según se explica en el prólogo de la película, es un hombre que reina hace mil años gracias a la potencia mágica de diez anillos antiguos, que incrementan día a día su codicia. De este modo, padre e hijo se enfrentarán como en una tragedia griega o shakespeariana.

Llena de referencias a las tradiciones milenarias chinas, uno de los elementos más destacables de la película son las escenas de peleas con artes marciales. Éstas son representadas mediante la poética de la danza y con una belleza visual sorprendente, que la aleja de las tradicionales películas de superhéroes norteamericanas y la acerca a films maravillosos como La Casa de las Dagas Voladoras (2004, Yimou Zhang), El Tigre y el Dragón (2000, Ang Lee) o La Ira del Espadachín Manco (1971, Cheh Chang). Según la filosofía oriental las leyes físicas, como la gravedad, pueden romperse, por eso es frecuente que en este tipo de cine veamos peleas en cámara lenta en el aire con movimientos que parecen imposibles, y todo esto está muy presente en Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos.

Si bien hay un buen planteo y desarrollo del conflicto, además de un buen manejo de la comicidad, principalmente mediante ese personaje de Katy (Awkwafina) que funciona como el comic relief, al igual que la participación especial y sorpresiva del legendario Ben Kingsley, lamentablemente en el desenlace la exageración del mainstream se hace presente a través del exceso de efectos. En este sentido, la inclusión del primer dragón es atinada pero la aparición de una segunda criatura gigante, en lo que parece ya una pelea de kaiju, es realmente innecesaria porque la película ya tenía un buen villano. Es evidente que al cine de superhéroes actual le cuesta comprender que a veces “menos es más”.

Por último, la película se enmarca dentro de la corrección política y étnica actual que intenta representar Hollywood en estos últimos años, pero en este caso lo hace con verdadero respeto hacia la cultura china y no desde el exotismo. Incluso hay que remarcar la inclusión de bastantes parlamentos en mandarín, así como la virtuosidad estética de los escenarios con Feng Shui. De igual modo, está presente el feminist-power desde el protagonismo del elenco femenino y particularmente la importancia que se le da a las mujeres en el film y cómo éstas son representadas con inteligencia, gran capacidad física y sabiduría, ejemplo de ello son los personajes de la reconocida Michelle Yeoh, Fala Chen y Meng’er Zhang, aunque admito que me hubiese gustado ver también a la hija mujer enfrentar a su padre. Para concluir, Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es una entrega distinta dentro del MCU que logra con verosimilitud entretener al espectador aunque Marvel todavía parece no saber bien cómo integrar al protagonista dentro del equipo de los Avengers, según plantean sus dos escenas extras en los créditos finales.

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