Ser luthier, manos argentinas

Crítica de Mex Faliero - Fancinema

LO PRODUCTIVO Y LO ARTESANAL

En Ser luthier, manos argentinas, el documental de Rocío Gauna y María Victoria Ferrari, se cuenta la historia de diez fabricantes de instrumentos en el país y las directoras saben hacerlo con sencillez, remarcando esta noble profesión y destacando un grupo de personajes que son fabricantes de instrumentos pero que también son un poco carpinteros, un poco artistas y bastante bohemios. De esa mezcla entre lo productivo y lo artesanal surge el atractivo del film.

Es interesante el registro que las directoras eligen para abordar la experiencia de sus personajes: nunca olvidan que son trabajadores, y por eso la puesta los encuentra en su taller, entre maderas, instrumentos a medio terminar y ese caos organizado del espacio laboral, pero a la vez profundizan en ese vínculo emocional que todos mantienen con su profesión. Y otro detalle: el recorrido lleva a lo largo y lo ancho del país, demostrando la variedad de instrumentos -y por consiguiente de ritmos- que tiene la música argentina, grande en recursos y enorme en influencias culturales.

Notable es también el uso del montaje en Ser luthier, manos argentinas: el carácter artesanal, también lo obsesivo, se imprime en el film con velocidad. No hace falta demasiado esfuerzo para que entremos a ese mundo enseguida y disfrutemos de esa conexión que existe entre el trabajador y su trabajo cuando, lejos de la rutina, la actividad elegida tiene un peso simbólico, una raíz y una historia detrás.