Rivera 2100

Crítica de Mex Faliero - Funcinema

UN AIRE DE FAMILIA

Viejos videos y fotografías son proyectados sobre las paredes, hijos y nietos de Donvi Vitale y Esther Soto recorren álbumes de fotos, miran recortes periodísticos, observan el archivo cuidadosamente organizado que Donvi dejó en forma de valioso registro de una historia singular. En Rivera 2100 el director Miguel Kohan recorre la experiencia artística comandada por Vitale y Soto, quienes en medio de los violentos años 70’s montaron un estudio de grabación por el que pasaron varios de los jóvenes artistas que daban entidad y nacimiento a la cultura alternativa argentina. Y lo hace con un cariño increíble por esa historia y por esos personajes, con un aire de familia que vuelve la experiencia absolutamente cercana para el espectador.

En aquella casa de Villa Adelina ubicada en la calle Rivera 2100 Donvi Vitale y Esther Soto darían vida a MIA (Músicos Independientes Asociados), una entidad que tenía como objetivo una forma de exhibición del arte argentino que andaba por los márgenes, pero fundamentalmente la autogestión. Los orígenes del rock nacional, la influencia de géneros de la región eran parte constitutiva de este proyecto que albergó a artistas como “Nono” Belvis, Verónica Condomí, Mex Urtizberea, Kike Sanzol, entre otros, y que fue una de las patas fundamentales de la contracultura de aquellos tiempos. Por ahí se escucha la voz de Luis Alberto Spinetta, también pasa Miguel Grinberg o se siente el espíritu de la mítica revista El expreso imaginario. A través de viejas grabaciones, la película de Kohan da registro del pensamiento político de Donvi y Esther. Y de la forma en que MIA era entendido como una forma de militancia a través del arte.

En Rivera 2100 pasan los hijos del matrimonio, Lito y Liliana Vitale, pasan sus nietos y pasan muchos de aquellos artistas que dieron vida a MIA. Kohan elige, antes que las definiciones en retrospectiva sobre quiénes eran Esther y Donvi, el recuerdo a través de las anécdotas, a través del descubrimiento de aquel archivo, las fotos y los videos. Reencuentro comunitario que alcanza un momento único cuando la proyección en la pared de imágenes de aquellos años es observada por la concurrencia. La sorpresa, las risas cómplices, la emoción por reencontrarse con el que se fue en el pasado atraviesa la pantalla y contagia. Un gran momento que tiene la textura del cine y de la fuerza enorme de las imágenes. Hacia el final, los créditos de la película presentarán a los protagonistas casi como en un árbol genealógico, dejando impresa la calidez de la película y la noción de familia de todos los que participaron de esta experiencia única.