Reparo

Crítica de Santiago García - Leer Cine

Justina (Flor Torrente), una joven grafóloga, se entera que Patricio, su eterno amor de verano, se va a casar en la Puerto Pirámides, en la Patagonia argentina, el lugar donde ella pasaba sus vacaciones años atrás. Ella llega al lugar en temporada de ballenas para hospedarse en lo de su tía Amalia, dueña de un restaurante especializado en frutos del mar. Son pocos habitantes y se conocen mucho, por lo que todos especulan con que Justina viene a interrumpir el casamiento. Pero el viaje, con su paisaje y su ambiente, tal vez termine generando en ella algo distinto al escándalo que todos esperan. Una idea que finalmente es desperdiciada por la falta de ganas de contar una buena historia.

Reparo es una película que juega con el minimalismo de las situaciones, aún cuando las ballenas y los grandes paisajes ofrezcan imágenes más llamativas que las situaciones sencillas que atraviesan todo el largometraje. Hay algo de inocencia y egocentrismo en pensar que una historia tan pequeña que juega tan poco a poner drama y ritmo pueda cautivar al espectador. Algún día los realizadores de esta clase de títulos deberían pensar seriamente para qué hacen películas de esta clase. No porque no sean masivas, muchos genios no lo son, sino porque no ofrecen una calidad relevante y tampoco algo perdurable. Un ombliguismo que sólo sirve para palmearse la espalda entre ellos. La facilidad con la que se olvidan estos largometrajes no habla de la ligereza, sino más bien de la falta de fuerza cinematográfica.