Pornomelancolía

Crítica de Rolando Gallego - LúdicoNews

Continuando con su relación con el cine cual voyeur, la cámara de Manuel Abramovich se pone ante el cuerpo de Lalo Santos, un actor porno que deambula por México entre sus obligaciones laborales, sus vínculos (madre) y el deseo, para hablar de cómo la industria del porno ha avanzado sobre la determinación del impulso sexual y la mente de quienes la habitan. Sin la mirada inquieta de Ninja Thyberg, y con mucho pudor, la película naufraga hacia el final sin terminar de cerrar una reflexión que posibilitaría otra lectura.