Moonfall

Crítica de Santiago García - Leer Cine

Moonfall está dirigida por Roland Emmerich, una verdadera leyenda -para bien o para mal- del cine catástrofe. Stargate (1994), Independence Day (1996), Godzilla (1998), The Day After Tomorrow (2004) y 2012 (2009) es una selección de parte de su filmografía donde se observa su amor por la catástrofe y la grandilocuencia, aunque también ha hecho otra clase de films. Algunos de sus trabajos son buenos y otros todo lo contrario, su filmografía es despareja y su momento de mayor éxito ha quedado un poco atrás.

Una fuerza misteriosa afecta la órbita de la Luna, haciendo que con ese cambio se acerca a la Tierra en lo que se anuncia como una catástrofe absoluta que significa el fin de la humanidad. Pero por supuesto existe una pequeña posibilidad de evitar esa aniquilación. Una misión comandada por dos astronautas retirados puede ser la última chance. Jo Fowler (Halle Berry) ejecutiva de la NASA y ex astronauta deberá unirse a otro astronauta retirado y caído en desgracia, Brian Harper (Patrick Wilson). Harper y Fowler estuvieron en una misión fallida diez años atrás, lo que los ha enemistado desde entonces.

Se podría pensar que siendo Emmerich un experto la película tendría algo interesante para ofrecer. Pero lejos de eso, se trata de una especie de refrito lastimoso que busca imitar los peores lugares comunes de un género construido sobre clichés. Hay un loco marginal que descubre la verdad, en este caso KC Houseman (John Bradley) y hay ex parejas y nuevos maridos que son egoístas, para recordarnos que segundas nupcias son inaceptables en el cine catástrofe. Y no, tampoco hay un humor paródico o un guiño para no tomarnos todo muy en serio, aunque al comienzo el tema África de Toto prometía algo diferente.

El último tercio de película es intolerable. Cuando la película intenta dar explicaciones al misterio cae en lo peor de la ciencia ficción pretenciosa y a la vez tonta. Pero tal vez lo menos tolerable es la bajísima calidad de los efectos visuales. La pantalla verde tan común en el cine actual acá es usada incluso para un personaje llegando en moto a un edificio, el colmo del cine falso y estéticamente horrible. No le va mejor con las escenas espectaculares. Es verdad que se ahorra mucho dinero haciendo un cine con efectos berretas, pero más se hubieran ahorrado si directamente no hacían la película. Por lo menos nos ahorraban dos horas y diez minutos de nuestras vidas.