Marquetalia

Crítica de Santiago García - Leer Cine

Marquetalia sigue la intimidad de Elida Baldomir, una de las pocas mujeres con responsabilidad militar en la guerrilla tupamara, en Uruguay. Ya anciana, su vida transcurre en un pequeño departamento en Montevideo con la sola compañía de su gata. Los años de cárcel y las secuelas de la tortura viven en su cuerpo, dañado física y espiritualmente. De aquel encierro a este, sumida en una depresión, arrumbada en su hogar, con una gata que parece ser casi su único contacto con otro ser vivo.

Una mujer que la cuida intenta sacarla de su cama, qué vuelva a la vida. La película juega con una cierta objetividad y esquiva, por casualidad o no, los peores insufribles lugares comunes del género festejo de los terroristas de los setenta, Elida se jacta de sus asesinatos, pero arrastra todo el dolor que la ha dejado tirada en una cama. Es como si la realizadora, lista para festejarla, se encuentra con una protagonista caída, vencida, derrotada. No la idolatra, la observa. Claro que es una mirada favorable, pero la deja ser y mostrarse. Víctima de las violaciones de derechos humanos, Elida ha sobrevivido y le teme más al geriátrico que a sus años de cárcel. Hay suficientes elementos ambiguos en la película como para alejarla, aunque no siempre, del panfleto.